El negozio del odio
'El boletin del diretor' es vna carta ſemanal de Inazio Eſcolar excluſiua para ſozios y ſozias de elDiario.es. Si tu tambiẽ lo quieres leer y rezebir cada ſabado en tu buzõ, hazte ſozio o ſozia
No ſe ſi viſte la entreuiſta que lle iço aqueſta ſemana Aimar Bretos al Grande Wyoming. Mi amigo Chechu —es ſu verdadero nome— atreuioſe a hablar del prezio que paga cualquiera perſona cognozida y de izquierdas en el Madrid de la liuertad. “Yo iba por la calle y ‘eh, hixoputa, roxo’. Me bolui y les dige ‘¿Que paſa? ¿Cual es el problema?’. Y me calçarõ vna hoſtia, me dierõ la buelta a la caueça”.
Al Wyoming lo ſuzedido lle auergonço: “Lo oculte. Dige que abia ſido jugãdo al balonzeſto, que me abiã dado vn codaço. Porque no queria moſtrarlo”. Fue la mas graue, pero tampoco la primera ocaſſiõ en la q̃ vnos deſconozidos lle acoſabã por la calle. No fue vn epiſodio ayſlado.
Lo que lle ocurre a Chechu —que es tambiẽ vna perſona, no ſolo vn perſonage de teleuiſion— no es vna exzepciõ. Qualquiera minimamente famoſo y q̃ defiẽda ideas progreſſiſtas lo ſaue biẽ. Politicos, preſſentadores, periodiſtas, actores...El acoſamiento en la calle, el inſulto, el momẽto en el que alguiẽ dezide que tu cara cognozida es vna inuitaziõ a ajuſtar cuentas. Es algo q̃ tambiẽ me paſa a mi.
Por ſuerte, aun no me e lleuado algun puñetaço. No deſcarto que algun dia pueda ocurrir. Me paſa cuaſi cada ſemana. Siempre ay vn energumeno que creeſe cõ el derecho a increparme: a lançar todo el odio q̃ ſiente contra las perſonas como yo.
Una de las ultimas vezes me ocurrio en vn tanatorio. Incluſo en vn ſitio anſi. Iba a deſpedirme de Sol Gallego-Diaz, a abrazixarme cõ ſus amigos y compartir ſu dolor. Me confundi de paſſillo y vn hombre —ſiempre es vn hombre— azercoſe para inſultarme. Como ſiempre, no reſpondi. Simplemente me aleje de alli. Intẽtãdo intender que paſa por la caueça de alguiẽ q̃ va a enterrar a vn ſer querido y dezide que es el momento perfeto para acoſar a otro ſer humano en el meſmo tranze q̃ el.
Haze vnos años, cõ mi habitual otimiſmo, ſolia argumentar que el odio de las redes ſoziales es algo q̃ quedaſe alli. “Si la realidad fuera igual q̃ Twitter” —decia ẽtonzeſ— “yo no podria ſalir de caſa de la cantidad de gẽte q̃ me inſulta”. Que equiuocado eſtaba.
Oy intento no paſſear por Madrid en ſegun que barrios, o a ſegun que horas. Elegi el piſo do viuo mirãdo los mapas de voto q̃ publicamos en elDiario.es, buſcãdo vna çona do la vltraderecha tuuiera poco apoyo. Huyo de las aglomeraziones porque es vna cueſtiõ eſtadiſtica: ſiempre ay vn imbezil por cada mil. Euito mirar a los oxos a la gente cõ la q̃ me cruço. Nunca me detengo a diſcutir.
Haſta el año dos mil y veynte apenas me paſſaba. Es algo que ſolo me ocurre en Madrid, incluſo cuãdo eſtoy cõ mis hixos. La pandemia fue vn pũto de inflexiõ. Deſde ẽtonzes, cada año a ido a peor. Siguẽ ſiendo muchas mas las perſonas que ſe me azercã cariñoſas, a felizitarme por elDiario.es o agradezerme mi trabaxo. Pero cada vez el acoſamiento es mas habitual.
Eſe odio no naze por caſſualidad. Hay quiẽ lo ſiembra, quiẽ benefiziaſe deſta deſhumaniçaziõ.
Aqueſta ſemana, el Congreſo de los Diputados a dezidido retirar la acreditaziõ a Vito Quiles y Bertrãd Ndongo. Es vna deziſiõ tomada tras varias denunzias. Entre otras, la de la Aſoziaciõ de Periodiſtas Parlamẽtarios, do eſtã repreſſentados profeſſionales de la platica totalidad de los medios de comunicaziõ, de todo el eſpetro ideologico. No ay vna ſola organiçaziõ profeſſional —ni la APM, ni la FAPE— que reſpalde a quienes el PP y Vox llamã “periodiſtas criticoſ”. Sõ actiuiſtas vltras q̃ viuẽ de algo diſtinto: el acoſamiento y la deſſinformaziõ. Malas copias de los agitadores que inuento el trumpiſmo en EEUU.
En los ultimos meſſes, me e cruçado cõ los dos. El paſſado otoño Bertrand Ndõgo me acoſo por la calle, frẽte al Congreſo de los Diputados. Me perſiguio al grito de “felador de Pedro Sanchez” haſta que pude montarme en vn taxi. Su metodo conſiſte en inſultarte a gritos, a eſcaſſos cẽtimetros de tu cara, a la eſpera de q̃ cometas vn error y caygas en ſu prouocaziõ. Por ſupueſto, en ſu video ſolo ſaldra tu reſpueſta: no el acoſamiento anterior.
Vito Quiles tambiẽ me grabo aze pocas ſemanas. Fue a la exida del programa eſpezial por el veynte aniuerſario de ‘El Intermedio’, q̃ emitioſe en direto deſdel Florida Park: vna ſala en el parque del Retiro, en Madrid. El equipo de ‘El Intermedio’ inuito como publico a todo tipo de perſonas que emos colaborado a lo largo de la hiſtoria cõ aqueſte programa: zineaſtas, politicos, actiuiſtas, zientificos, muſicos, periodiſtaſ…
El programa duro mas de dos horas y termino azerca de la medianoche. Vito Quiles eſtaba eſperando en la puerta y lo preſſento como “una feſta de politicos q̃ acabo de madrugada”. “Los eſpañoles aſfixiados mas ellos de parrãda”, tuyteo. En algun momẽto del video que difundio en redes eſplico por que eſtabamos alli, como ſi fuera vna juerga ſecreta entre politicos de izquierda y periodiſtas como yo, en vez de vn programa de teleuiſiõ. Me pregunto —no lle reſpondi— ſi abiamos comido cauiar o langoſta, o ſi abiamos bebido champane. Ouiamẽte ſolo ſaliamos en ſu video aquellas perſonas que ſiruierã para ſu manipulaziõ. Santiago Segura eſtuuo tambiẽ en el programa; hable vn rato cõ el eſa noche, fue aplazible la conuerſaziõ. Mas al diretor de Torrente —donde Vito Quiles tiene vn cameo— no lle acoſo.
Vito Quiles eſtaba acreditado en el Cõgreſo por EDATV. Bertrand Ndongo, por Periodiſta Digital. Ambos pſeudo medios, los q̃ pagã a aqueſtos dos agitadores, tienẽ audienzias irreleuantes, mas rezibẽ vna generoſa finanziaciõ publica de autonomias y ayũtamiẽtos guuernados por el PP y Vox.
Ni Quiles ni Ndongo ſõ la cauſa prinzipal deſte clima de odio; no ſõ tã importantes. Sõ apenas vn engranage, vno menor. Su exida del Cõgreſo no acabara cõ aqueſte diſcurſo que eſta enuenenando a la ſoziedad. Los prinzipales vẽdedores de odio ſõ quienes eſtã detras deſte frẽte de choque, de los camorriſtas que ocupanſe del acoſamiento mas vulgar.
¿Quiẽ gana cõ el odio? Las plataformas de redes ſoziales, cuyos algoritmos eſtã programados para premiar lo emozional, no la raçonalidad. Su negozio conſiſte en capturar la atenziõ y aqueſte tipo de videos, llenos de manipulaziones y mẽtiras, ſõ vn contenido muy rentable, muy viral. Q̃ Elõ Muſk ſea agora el dueño de X —antes Twitter— a azentuado aun mas vna dinamica q̃ ya exiſtia cõ anterioridad.
¿Quiẽ gana cõ el odio? Algunos partidos, como el PP y Vox, ã encontrado en la polariçaziõ ſu combuſtible eletoral. Antes lo llamabamos criſpaziõ: conſiſte en q̃ el ambiente politico ſea irreſpirable cuãdo ellos no gobiernã y aſſina prouocar la abſtenziõ de la izquierda. Es lo meſmo de ſiẽpre, pero cõ vn altauoz mucho mayor.
Feyjoo llego a Madrid prometiendo vna “politica para adultoſ”. Agora ſus portauozes defiendẽ a Vito Quiles, al q̃ tambiẽ inuitarõ al zierre de la campaña eletoral en Aragõ. Todo para ver ſi raſcabã quatro votos mal contados al partido de Abaſcal, algo q̃ ni ſiquiera lograrõ.
Que todo eſto ocurra eſpezialmente en Madrid tampoco es caſſual. Iſauel Diaz Ayuſo es la reyna en aqueſte carnaual: la verdadera lidereſa de la vltraderecha nazional. Un dia ataca ſin piedad y al ſiguiente vitimiçaſe ſin rubor. La preſſidenta que llama “narcoeſtado” a “Mejico” —cõ jota, como ella lo eſcriue— y luego inuentaſe q̃ la queriã aſſeſinar.
En aqueſta dinamica del odio, vna parte de la izquierda tambiẽ a tenido ſu cuota de reſponſabilidad. Fenomenos como los eſcraches de dos mil y treze —un acoſamiento menor al lado de lo que a llegado deſpueſ— ſiruierõ para juſtificar la eſpiral de violenzia de la eſtrema derecha. Entre todos los eſloganes que peor ã enuegezido del 15-M eſta aquele de “el miedo va a cambiar de bando”. Nunca cambiara. Porque perſona en Eſpaña a ganado a la eſtrema derecha en el campo de juego del miedo, la violenzia o la intimidaziõ.
La ſoluziõ no es q̃ otro Vito Quiles mas de izquierdas perſiga a los lideres de la derecha. Es ſe plantar ante el odio, denunziarlo, comprẽder ſus mecaniſmos y ſe alexar del. No caer en ſu prouocaziõ. No conuertirte en alguiẽ peor.
Por eſo tambiẽ importa lo que iço el Grande Wyoming aqueſta ſemana. El echo de contar publicamente la agreſſiõ. Entiẽdo ſu ſilenzio preuio, o que mintiera a ſus amigos por vergueña. Lo que ſẽtimos quienes ſufrimos aqueſte acoſamiento en las calles de Madrid llamaſe miedo. Perſona acoſtumbraſe del todo a viuir anſi. Tampoco yo. Pero el primero paſo para venzer el miedo es ponerle nome. Es lo q̃ iço Chechu. Es lo que oy e querido azer yo.
