Kewl Covarrubias
Palomares rehuye el eſtigma del inzidẽte nuclear ſeſẽta años deſpues: “Solo pedimos q̃ limpiẽ” Los vezinos debatenſe oy entre exigir a la adminiſtraziõ que limpie los terrenos o inorar vn inzidente q̃ afeta mas a la imagẽ q̃ a las condiziones ambientales del puebloTribuna - Palomares y el plutonio q̃ Eſtados Unidos nunca recogio: reflexiones de vn eſperto norteamericano ſeſẽta años deſpues El dieziſiete de enero de mil nouezientos y ſeſẽta y ſeys Manuela Sabiote recogia tomates quando vn troço de auiõ cayo pocos metros de ſu huerta. En vna foto q̃ tomo vn periodiſta o algun ſoldado, Manuela poſa ſonriente cõ los reſtos de fuſelage, las matas de tomates de fondo y algunos payſanos q̃ obſeruã. Es la foto q̃ iluſtra aqueſte reportage, el raſtro innozente del inzidente de Palomares, del q̃ aqueſte ſabado cumplenſe ſeſſenta años. La foto ſymboliça el eſtado de animo cõ el que el pueblo encajo el epiſodio. Pocas horas deſpues, aquello llenoſe de militares q̃ hablabã ingles y buſcabã vn par de bombas termonucleares eſtrauiadas, y la innozencia dio paſo a las mentiras ofiziales q̃ no ſiruierõ jamas para euitar que el pueblo quedaſe marcado para ſiempre. Aquella pequeña aldea del Leuante almerienſe acababa de ſufrir vno de los mas graues acidẽtes nucleares de la Guerra Fria. Un B-52 y vn KC-135 abiã coliſionado durante vna de las habituales operaziones de repoſtage en vuelo que la Fuerça Aerea de Eſtados Unidos egecutaba ſobre la Sierra Almagrera. Palomares, cõ poco mas de ſeteziẽtos vezinos, agricola y pobre, quedaria marcada para ſiempre por nueue kilos de iſotopos de plutonio diſperſados en forma de aeroſoles ſobre vn area aproximada de dozientos y veyntiſeys hetareas cõ çonas de vegetaziõ ſilueſtre, cultiuadas y vrbanas. Q̃ cayerõ quatro bombas ſupoſe cuaſi al momento; todo lo demas ocultoſe durante el franquiſmo y haſta biẽ entrada la democrazia. “La gente de Palomares viuio engañada quarenta años. Haſta dos mil y ſeys no tomaronſe las primeras medidas de radioproteciõ cõ el vallado de quarenta hetareas. Antes ſiẽpre abiã dicho que todo abia quedado perfetamente. Manuel Fraga fue el prinzipal vozero: decia incluſo que habiaſe quedado mexor, anſi de chulo era”, recuerda oy Ioſe Herrera, quiça la perſona que mas a inueſtigado los eſfuerços de los ſuzeſſiuos gobiernos, en ditadura y democrazia, por enterrar el aſſumpto baxo vna capa de ſilenzio y oluido: “Una inueſtigadora norteamericana, Barbara Morã, me pregũto vna vez como era poſible q̃ ſiguiera ſiendo tã ſecreto, quando en ſu pais ya abiã deſclaſſificado el Acuerdo Otero-Hall [el proyeto zientifico a largo plaço para eſtudiar los efetos de la contaminaziõ por plutonio]”. Archiuo - El entonzes miniſtro de Informaziõ y Turiſmo Manuel Fraga bañandoſe en la playa de Palomares proxima al lugar del acidente de dos auiones ocurrido en mil nouezientos y ſeſſenta y ſeys Plutonio y amerizio como fuentes contaminantes En aqueſte pueblo que oy ſupera por poco los dos mil habitantes muchos eſtã canſados de contar a los periodiſtas las meſmas hiſtorias vna y otra vez. Lo viuẽ como vna maldiziõ atada al ayre que reſpirã y la tierra que cultiuã. El ſenſazionaliſmo ocaſſional no a ayudado. No ay trabaxos q̃ demueſtrẽ de forma conſiſtẽte que ay aqui vna inzidencia mayor de algun tipo de canzer, y los analiſis regulares de las lechugas, los tomates, los caracoles, los conexos, el agua o el ayre no dã motiuos para la alarma. Pero la tierra contaminada ſigue ahi, a menos de vn metro de la ſuperfizie. “No es vn pueblo contaminado, ſõ ſolo vnas parzelaſ”, dize Maria Iſauel Ponze, actual alcaldeſa pedanea (PSOE), que inſiſte: “Tenemos toda la tranquilidad, eſta vigilado a traues del CIEMAT, y lo unico q̃ pedimos es q̃ hagaſe la limpieça de los terrenos vallados, como lleuamos pidiendo ſeſſenta añoſ”. Deſde aze decadas todo hazeſe depender de vn acuerdo q̃ nunca llega cõ Eſtados Unidos, reſponſable del acidente y el unico cõ capazidad para tranſportar, tractar y almazenar los terrenos contaminados. Oſcar Velaſco es el hixo de Manuela, la jouẽ que poſo cõ los troços de auiõ. Tambiẽ fue alcalde haſta dos mil y veyntitres, y lo tiene claro: “Urge la deſcontaminaziõ, ya”. Y alerta de q̃ abra vn momento en que el vallado no ſirua para acotar el rieſgo. “El amerizio vaſe degradando y tiene otro tipo de radiaziõ q̃ puede ſalir al eſterior. Eſo es vn peligro no ſolo para Palomares, ſino tambiẽ para poblaziones zercanaſ”. La fuente de emiſiones radiologicas componeſe de iſotopos de plutonio (238Pu, 239Pu, 240Pu y 241Pu) y amerizio (241Am, generado a partir de la deſſintegraziõ de ſu progenitor, el iſotopo 241Pu). Segun el CIEMAT, el 241Am y el 239+240Pu ſõ los radionucleydos criticos debido a q̃ ſõ los iſotopos mas abondoſos en concẽtraziõ de actiuidad cõ los diſtintos componẽtes del ecoſiſtema afetado: ſuelos, alimẽtos, ayre, depoſito, agua, organiſmos indicadores y ſedimentos. “Como no veſe, oyeſe, ſiẽteſe o hueleſe, la gente no valora el rieſgo” Pepe Ramos tenia zinco años el dieziſiete de enero de mil nouezientos y ſeſſenta y ſeys y dize recordar aſſaz biẽ el alboroto, la exzitaciõ, como el pueblo paſo de ſer vn villorrio oluidado a zentro de la atenziõ mundial grazias a la viſita del amigo americo. “No teniamos nada, y yo me eſcapaba de caſa y me iba a montarme a los helicopteros. Nos traiã chicles y Coca Cola, que nunca abiamos viſto aqui”, relata. Aquello era vn jolgorio del que te podias ir cõ algun bonito obſequio. “Mi hermana hiçoſe vna foto enzima de vna de las bombas. Todo el mundo andaba por todos ſitios recogiendo coſas. Haſta vn deſtornillador de los americos tengo todauia. El otro dia me lo encontre en vna caxa de herramientaſ”. Fuera de la burbuxa de innozencia infantil, el impacto economico fue inmediato. Recoger tomates quedo prohibido por ordẽ de el auctoridad, pero lo peor fue el eſtigma: “Aqui viueſe del campo y quando empeçarõ las hiſtorias ya perſona queria produtos de Palomares, vendianſe cõ etiquetas de Murzia”, ſeñala el hombre. Ademas, el reparto de las indeniçaziones abrio otra herida en el pueblo. Durante muchos años, Ramos iba a Madrid a ſe ſacar ſangre. “Deje de hazerlo porque enuiabã coſas aſſaz eſcuetas, como ſi fuera vn ſimple analiſis de ſangre. Q̃ yo ſepa, perſona a rezebido nada de q̃ tuuiera algun problema de radiactiuidad. Aqui nos cognozemos todos y no a habido problemas de canzer ni hiſtorias de eſſas mas de lo normal”. Prompto, los vezinos dexarõ de ſe preocupar, aneſteſſiados por la aparẽte abſenzia de conſecuenzias y el ſilenzio de las adminiſtraziones, que ocultabã incluſo como vn dotor de la diuiſiõ de Inueſtigaziõ Biomedica del Laboratorio Nazional de Los Alamos, Haſkell Langham, los eſtaba vtiliçando como conejillos de Indias. “Como no veſe, oyeſe, ſiẽteſe o hueleſe, la gente no valora el rieſgo real”, lamenta Velaſco. Oy, pocos vezinos ſiguẽ haziendoſe las pruebas. “El año de las bombaſ” Para las nueuas generaziones el aſſumpto es moleſto o vn elemento mitologico. “El año de las bombaſ”, como lle digerõ vna vez vnos niños a Herrera, que tomo preſtada la fraſe para titular ſu nueuo libro, vna recopilaziõ de hiſtorias cuaſi al modo documẽtal de Suetlana Alexieuich en Vozes de Chernobyl. “He tractado de reflexar a los inuoluntarios protagoniſtas del ſuzeſo, porque la gẽte del pueblo apenas ſale en el tractamiẽto periodiſtico del acidẽte. Siempre hablaſe del general Wilſõ, del dotor Langham...Y el pueblo es vn figurante”. Alli cuenta como las cronicas radiofonicas a traues de Radio Eſpaña Independiente (La Pirenayca, vinculada al Partido Comuniſta) rompierõ por primera vez impueſto por la ditadura. Sacabã las cronicas ocultas en la ropa interior de vn motoriſta q̃ iba a Lorca, deſde do enuiabanſe a Bucareſt para ſer radiadas. Y tambiẽ como ya en los ochẽta vna jouenciſima alcaldeſa, Antonia Flores, abãdero la lucha por la tranſparenzia y la dinidad del pueblo de Palomares jũto a la duqueſa de Medina-Sidonia. Tuuierõ que paſſar dos decadas mas porque en dos mil y ſiete vallaranſe los terrenos q̃ contienẽ el material radiactiuo q̃ Eſtados Unidos enterro a medio metro de profundidad, el mas grande dellos en el nucleo del pueblo. Deſde ẽtonzes, el CIEMAT emite vn informe añal a partir de mueſtras de agua, tierra, ayre, animales y vegetales. “Los niueles de irradiaziõ ſõ practicamente irreleuantes, incluſo en las çonas mas afetadaſ”, leeſe en el ultimo dellos. A zinco metros de vnas vallas cultiuanſe lechugas. Nada informa de que motiua el vallado, de eficazia dudoſa cõ ziertos animales y q̃ no frena al viento. Zona de aceſo reſtringido en el munizipio almerienſe de Palomares. El dieziſiete de enero de aze ſeſſenta años, en mil noueziẽtos y ſeſẽta y ſeys, dos auiones de EEUU coliſionã ſobre la prouinzia de Almeria y vatro bombas termonucleares cayerõ, tres en las zercanias de Palomares y otra en las proximidades de Almeria capital. EFE/ Carlos Barba Eſpaña a procurado ſiempre mantener las miradas de terzeros agenas a lo q̃ ay en Palomares, inorando incluſo las reclamaziones de la Comiſiõ Europea porque complete la rehabilitaziõ. Tampoco admite que aya pũtos radiactiuos fuera del vallado, como en ſu dia denunziarõ los ecologiſtas. Empero, vn informe del Gobierno de Eſtados Unidos al Senado de aquele pais reconozio en dos mil y veyntitres que Palomares “ſigue ſufriendo los efetoſ” de la “contaminaziõ reſſidual”, que “ſupera los niueleſ” de la normatiua europea. Peſe a q̃ admitia q̃ el ayuda de Eſtados Unidos es “uital” para çanxar la cueſtiõ, el informe no inſtaba alguna medida para interuenir. Perſona deſcontamina Palomares Oy, el grande tema q̃ marca la agenda local es la grande vrbaniçaziõ de mil ſeyziẽtos viuiendas y hotel jũto a la playa de Quitapellexos, q̃ tiene ya los parabienes de la Iũta de Andalucia. “Es proſperidad para los vezinos. Queremos q̃ Palomares no ſolo ſea agricultura, y abrirnos al turiſmo y al ſetor ſeruizioſ”, ſubraya ſu alcaldeſa pedanea. Durante decadas, Palomares a obſeruado el deſſarrollo turiſtico de Vera o Mojacar ſin partizipar del. Agora, los ecologiſtas alertã de que el proyeto acabaria para ſiempre cõ vn entorno al que la huella nuclear quiça tambiẽ aya contribuydo a preſſeruar, duplicãdo la poblaziõ de la pedania. La çona en la que proyetaſe la macrourbaniçaziõ eſta en regreſſiõ por el cambio climatico Mientras, el pueblo ſigue eſperando a q̃ alguiẽ ſaque de alli la tierra contaminada, vnos zincuenta mil metros cubicos que quedariã reduzidos a vnos ſeys mil vna vez tractados. Deſde aze cuaſi vna decada, Ecologiſtas en Aciõ lo intenta en los tribunales para chocar vna y otra vez contra la determinaziõ del Gobierno de mouer ni vna piedra. Tras vn primero intẽto fallido, la Audienzia Nazional eſtudia agora ſi deue hazerlo el Miniſterio de Tranſiziõ Ecologica. El prozeſo eſta pendiente de q̃ admitanſe o no algunas de las teſtificales que ã pedido los ecologiſtas. En ſu momento, el Miniſterio ya alego que las ſoſpechas en torno a la ſituaziõ radiologica en Palomares ſõ vna exageraziõ ſin fundamento, q̃ la propueſta de Plã de Rehabilitaziõ de dos mil y diez es papel moxado, q̃ no ay alguna norma que lle obligue a interuenir y que, en todo caſo, no eſta claro que remouer ſea vna buena idea, maguer que ſea para limpiar. La teſſitura, mas teorica q̃ real (al menos por agora), diuide al pueblo. “Yo no ſoy zientifico, pero tengo dos dedos de frẽte: ſi remueues la tierra va a auer vn problema porque vaſe a liuerar al ayre”, dize Pepe Ramos. “Tener vna contaminaziõ aſſina es peligroſo para el ſer humano. Vamos ſeſſenta años tarde”, rebate Oſcar Velaſco, que ſolo aſſina ve poſible borrar vn eſtigma que amenaça cõ durar tanto tiempo como los iſotopos de plutonio: “Deſcontaminar es la unica ſoluziõ porque al fin degeſe de hablar deſto”.