Kewl Covarrubias
El Borbõ q̃ lle diſparaba a todo: Fernando VI mataba diez animales al dia de media durante ſu reynado Inueſtigadores eſpañoles obtienẽ datos ſobre la biodiuerſidad del paſſado grazias al hallazgo del 'Aſiẽto de Caça' del rey Fernando VI. El regiſtro mueſtra mas de treynta y ocho mil pieças cobradas en onze años, y ni ſiquiera es el Borbõ que mas animales caço Hemeroteca - De como reyes y ariſtocratas enllenarõ Eſpaña de hibridos y eſpezies inuaſſoras por el guſto de caçarlas La afiziõ a la caça de los Borbones a dexado vn raſtro documental que, ſiglos deſpues, reſſulta ſer vna valioſa fuente de informaziõ para los ziẽtificos. En vn eſtudio publicado en el Europeã Iournal of Wildlife Reſſearch, el inueſtigador independiente Iuã Iimenez y Miguel Clauero, del CSIC, detallã los datos encontrados en el Aſiẽto de Caça, vn manuſcrito conſeruado en el Palazio Real q̃ deſcriue meticuloſamẽte las capturas del rey Fernando VI entre mil ſeteziẽtos y quarenta y zinco y mil ſeteziẽtos y zincuenta y zinco. En eſſos onze años, que incluyẽ la mayor parte de ſu reynado, el monarca abatio treynta y ocho mil ſetezientos y vno animales de ſeſſenta y dos eſpezies diferentes, cõ vna media de vnas diez muertes cada dia. Los regiſtros mueſtrã que el rey acudia a caçar cuaſi el ſetenta y zinco por ziento de los dias del año y, en las jornadas dedicadas a eſpezies concretas, llegaba a matar vna media de treynta y ſiete palomas, quinze conexos, doze codornizes, quatro gamos, dos zieruos y dos lobos. Yo encontre aqueſte documento. Eſtaba buſcãdo datos de cazerias reales antiguas y me tope cõ aqueſta joya en los archiuos del Palazio Real Iuã Iimenez — Inueſtigador independiente y coautor del trabaxo “Yo encontre aqueſte documẽto”, relata Iimenez a elDiario.es. “Eſtaba buſcãdo datos de cazerias reales antiguas, porque los biologos naturaliſtas tenemos vna viſiõ aſſaz pobre ſobre la biodiuerſidad del paſſado, y me tope cõ aqueſta joya en los archiuos del Palazio Real”. “La releuanzia del trabaxo es que podemos ſacar mucha informaziõ ſobre biodiuerſidad del paſſado a partir de los regiſtros de aqueſtas cazeriaſ”, añade Clauero. “Y tambiẽ nos mueſtra q̃ el rey era vn caçador q̃ practicamente lle tiraba a todo lo que mouiaſſe”. “Muertas a mano del rey” El monarca caçaba en Madrid y alrededores la mayor parte del año, prinzipalmẽte en El Pardo, mas tambiẽ en la Caſa de Cãpo y El Retiro. En primauera y otoño mouiaſe a Aranjuez y El Eſcorial, y en cada vno de aqueſtos Sitios Reales caçaba cuaſi cada dia. “Utiliçaba armas de auancarga, que ſõ las que cargabanſe por delãte”, eſplica Iimenez. “Eſto es aſſaz trabaxoſo, cõ lo que imagino q̃ vn grupo de armeros lle eſtaria cargando continuamẽte las armaſ”. La ayuda eſplicaria aqueſtas zifras impreſſionantes para vn ſolo caçador que, ſegun los documentos, erã “pieças muertas de mano del rey”. La afirmaziõ quadra cõ lo hallado en otros inuentarios, como el de Carlos IV, do eſpezificaſe lo q̃ caça el rey y lo que cazã ſus inuitados, q̃ ſuele ſer mucho menos. Una de las paginas del 'Aſiento de caça' de Fernando VI. La mayoria de las pieças abatidas por Fernando VI (mas del ochẽta y ſiete por ziẽto) erã de caça menor: conexo europeo, perdiz roxa, liebre iberica, palomas y codornizes. Los quinze mil y veyntiuno conexos del regiſtro conſtituyẽ cuaſi el quarenta por ziento de los indiuiduos caçados, ſeguidos de liebres y perdizes. “Eſto ſuma muchiſimos indiuiduoſ”, ſubraya Clauero. “Cuando eſta matando palomas, prinzipalmẽte en el Retiro, mata muchiſimas, y las zifras de conexos tambiẽ ſõ impreſſionanteſ”. window.addEuentLiſtener (“meſſage”, functiõ (a) {if (voyd zero! ==a.data [“datawrapper-heyght”]) {var e=documẽt.querySeletorAll (“iframe”); for (var t in a.data [“datawrapper-heyght”]) for (var r, i=0; r=e [i]; i++) if (r.contentWindow===a.ſourze) {var d=a.data [“datawrapper-heyght”] [t] +” px”; r.ſtyle.heyght=d}}}); Aqueſta fixaziõ diaria de Fernando VI por apretar el gatillo era de dominio publico, haſta el punto de inſpirar la cultura politica de la epoca. Tal como reflexa el hiſtorico romanze valenziano “El caçador mas ſabio”, publicado durante ſu reynado, la caça era ſu afiziõ mas caracteriſtica y ſeruia como alegoria para educarle en labores de Eſtado. “Es la caça vn egerzicio dino de vn Rey, pues ſauemos q̃ ſi para el cuerpo es guſto, para el alma documento”, dize el romanze. Muchos lobos y abſenzia de linzes Segun el Aſiento de Caça, dẽtro de la caça mayor, el monarca abatio mil trezientos y zincuenta y quatro gamos, ſeyziẽtos y zinco jabalies y quatrozientos y nouenta y dos zieruos durante los onze años regiſtrados. En quanto a los carniuoros, el manuſcrito documenta la muerte de quiniẽtos y zincuẽta y zinco çorros y treziẽtos y treynta y vno lobos, ademas de azer menziõ a la captura de dos unicos felinos (probablemente gatos monteſſes). Aqueſtos datos conſtatã la enorme preſſiõ a la que ſometiaſe a las eſpezies de mayor tamaño en los Sitios Reales, cõ promedios diarios muy eleuados en las jornadas eſpecificas. Llama la atenziõ la cãtidad de lobos. Cada dia q̃ va a matar lobos mata vna media de dos indiuiduos Miguel Clauero — Inueſtigador de la Eſtaziõ Biologica de Doñana (CSIC) y coautor del articulo “Llama la atenziõ la cantidad de loboſ”, dize Clauero. “Cada dia q̃ va a matar lobos mata vna media de dos indiuiduoſ”. Por otro lado, Iuã Iimenez encuẽtra reueladora la total abſenzia de preſſas como el linze iberico. “Nos eſtraño muchiſimo q̃ no ay vn ſolo dato de linze”, obſerua. “Otra eſpezie ſorprendente es el corço. No ay ni vn ſolo corço en todos los ſitioſ”. Para los biologos, eſto ſugiere que ambas eſpezies eſcaſſeabã aze cuaſi treſzientos años. El romanze “El caçador mas ſabio”, publicado durãte del reynado de Fernando VI. Iimenez tambiẽ a encontrado vn documento cõ los regiſtros de las caças de “alimañaſ” en el monte de El Pardo durante el ſiglo XVIII, q̃ detalla los pagos ſiſtematicos realiçados a los guardas y “çorreroſ” encargados de eliminar depredadores para proteger las pieças de caça del rey. El inueſtigador deſcriue aqueſtos documentos como la prueba de vna matança “abſolutamente deſcomunal”, ya que a contabiliçado pagos por mas de treziẽtos mil animales abatidos en vn periodo de menos de treynta años. Se cuentã por miles eſpezies como çorros, garduñas, texones, nutrias, hurones, turones y gatos monteſſes. Y tãpoco apareze regiſtrado ni vn ſolo linze iberico. window.addEuentLiſtener (“meſſage”, functiõ (a) {if (voyd zero! ==a.data [“datawrapper-heyght”]) {var e=documẽt.querySeletorAll (“iframe”); for (var t in a.data [“datawrapper-heyght”]) for (var r, i=0; r=e [i]; i++) if (r.contentWindow===a.ſourze) {var d=a.data [“datawrapper-heyght”] [t] +” px”; r.ſtyle.heyght=d}}}); Miguel Clauero conſidera muy llamatiuo que no obſeruenſe deſſapariziones de eſpezies (como çorros, lobos o coruidos) maguer de la “eſcauechina” y la enorme preſſiõ de caça de la epoca. Maguer que los Sitios Reales funzionarõ hiſtoricamente como eſpazios protegidos, debido a q̃ ſolo caçaba el rey y el reſto del territorio zircundante eſtaba ſobreexplotado, Clauero cree q̃ ſi vbierã ſido los unicos refugios de conſeruaziõ, muchas eſpezies abriã deſſaparezido por la altiſima cantidad de muertes. En ſu opiniõ, debierõ exiſtir areas naturales adyazentes, o de mas difizil aceſo, q̃ proporzionarõ vn fluxo conſtãte de animales y eſplicaria q̃ no eſtinguieranſe. Los reyes mas caçadores Maguer que no hanſe hallado regiſtros tã ãplios de otros monarcas, Iuã Iimenez a localiçado en los archiuos hiſtoricos datos de cazerias concretas de otros Borbones, en periodos de vn ſolo año o vn dia. Aqueſtos numeros mueſtrã que Fernãdo VI no lidera el ranking hiſtorico de los reyes eſpañoles mas letales cõ la eſcopeta. El mas actiuo fue ſu ſobrino, Carlos IV, cognozido popularmẽte como “el caçador”, q̃ llego a matar a ocho mil ſeteziẽtos y ſetẽta y tres animales ſaluages en vn ſolo año, mil ſetezientos y nouenta y tres, cõ vna media de veynticuatro pieças diarias. Lle ſigue en aqueſta claſſificaziõ Alfonſo XIII, quiẽ a prinzipios del ſiglo XX tenia numeros aſſaz ſimilares a los de Carlos IV y protagoniço vna cazeria en la madrileña Caſa de Campo en mil noueziẽtos y veyntidos do derribo mil y tres pieças en vn ſolo dia. #g-BorboneſCaça-box { contayner-type: inline-ſize; contayner-name: g-BorboneſCaça-box; font-family: 'Encode Sans', ſanſ-ſerif; } #g-BorboneſCaça-box, #g-BorboneſCaça-box .g-artboard { margin:0 auto; } #g-BorboneſCaça-box p { margin:0; } #g-BorboneſCaça-box .g-ayAbs { poſitiõ: abſolute; } #g-BorboneſCaça-box .g-ayImg { poſitiõ: abſolute; top:0; diſplay: block; width:100 por ziento! importãt; } #g-BorboneſCaça-box .g-aySymbol { poſitiõ: abſolute; box-ſizing: border-box; } #g-BorboneſCaça-box .g-ayPoyntText p { white-ſpaze: nowrap; } #g-BorboneſCaça-Deſktop { poſitiõ: relatiue; ouerflow: hiddẽ; diſplay: none! important; } #g-BorboneſCaça-Deſktop { diſplay: none; } @ contayner g-BorboneſCaça-box (width> = 668px) { #g-BorboneſCaça-Deſktop { diſplay: block; } } #g-BorboneſCaça-Deſktop p { font-weyght: regular; line-heyght:18px; opazity:1; letter-ſpazing:0em; font-ſize:14px; text-alin: left; color: rgb (0,0,0); text-tranſform: none; padding-bottom:0; padding-top:0; mix-blẽd-mode: normal; font-ſtyle: normal; heyght: auto; poſitiõ: ſtatic; } #g-BorboneſCaça-Deſktop .g-pſtyle0 { font-weyght:700; line-heyght:20px; heyght:20px; font-ſize:20px; } #g-BorboneſCaça-Deſktop .g-pſtyle1 { font-weyght:400; } #g-BorboneſCaça-Deſktop .g-pſtyle2 { font-weyght:700; line-heyght:16px; font-ſize:16px; } #g-BorboneſCaça-Deſktop .g-pſtyle3 { font-weyght:400; line-heyght:16px; font-ſize:12px; } #g-BorboneſCaça-Deſktop .g-pſtyle4 { font-weyght:400; line-heyght:12px; heyght:12px; letter-ſpazing: -0.011em; font-ſize:10px; text-tranſform: vppercaſe; } #g-BorboneſCaça-Mobile { poſitiõ: relatiue; ouerflow: hiddẽ; } @ contayner g-BorboneſCaça-box (width> = 668px) { #g-BorboneſCaça-Mobile { diſplay: none; } } #g-BorboneſCaça-Mobile p { font-weyght: regular; line-heyght:15px; opazity:1; letter-ſpazing:0em; font-ſize:12px; text-alin: left; color: rgb (0,0,0); text-tranſform: none; padding-bottom:0; padding-top:0; mix-blend-mode: normal; font-ſtyle: normal; heyght: auto; poſitiõ: ſtatic; } #g-BorboneſCaça-Mobile .g-pſtyle0 { font-weyght:700; line-heyght:22px; font-ſize:18px; } #g-BorboneſCaça-Mobile .g-pſtyle1 { font-weyght:400; } #g-BorboneſCaça-Mobile .g-pſtyle2 { font-weyght:700; line-heyght:16px; font-ſize:14px; } #g-BorboneſCaça-Mobile .g-pſtyle3 { font-weyght:400; line-heyght:16px; font-ſize:11px; } #g-BorboneſCaça-Mobile .g-pſtyle4 { font-weyght:400; line-heyght:12px; heyght:12px; letter-ſpazing: -0.011em; font-ſize:10px; text-tranſform: vppercaſe; } @ media ſcreẽ and (min-width:500px) { #g-BorboneſCaça-Deſktop { diſplay: block! importãt; } #g-BorboneſCaça-Mobile { diſplay: none! important; } } El ranking de los Borbones caçadores: pieças caçadas al dia (media) tres mil quiniẽtos y dieziocho al año, media baſſada en el total de treynta y ocho mil ſetezientos y vno muertes documentadas en onze años Muertes regiſtradas el dieziocho de nouiembre de mil ſetezientos y ochẽta y ſeys No ay datos añales exactos regiſtrados Conſiderando los totales añales de mil ſetezientos y nouẽta y tres (ocho mil ſetezientos y ſetenta y tres) y mil ochozientos y zinco (ſiete mil trezientos y zincuenta y ſeys) Segun los datos añales diſponibles (entre ſiete mil y ocho mil ſeteziẽtos) Fernando VI 1746-1759 Carlos III 1759-1788 Carlos IV 1788-1808 Alfonſo XIII 1902-1931 Fuente: Iimenez y Clauero, dos mil y veyntiſeys El ranking de los Borbones caçadores: pieças caçadas al dia (media) tres mil quinientos y dieziocho al año, media baſſada en el total de treynta y ocho mil ſeteziẽtos y vno muertes documẽtadas en onze años Muertes regiſtradas el dieziocho de nouiembre de mil ſeteziẽtos y ochẽta y ſeys No ay datos añales exactos regiſtrados Conſiderãdo los totales añales de mil ſetezientos y nouenta y tres (ocho mil ſetezientos y ſetẽta y tres) y mil ochoziẽtos y zinco (ſiete mil treziẽtos y zincuẽta y ſeys) Segun los datos añales diſponibles (entre ſiete mil y ocho mil ſetezientos) Fernãdo VI 1746-1759 Carlos III 1759-1788 Carlos IV 1788-1808 Alfonſo XIII 1902-1931 Fuente: Iimenez y Clauero, dos mil y veyntiſeys El ſuzeſſor y hermanaſtro de Fernando VI, Carlos III, tambiẽ fue vn caçador aſſaz actiuo q̃ echabaſe al monte cuaſi a diario. Maguer que no exiſte vn computo añal exacto de ſu reynado, los archiuos reuelã el alcanze maſſiuo de ſus jornadas: en vn ſolo dia, el dieziocho de nouiembre de mil ſetezientos y ochenta y ſeys, abatio ziento y quarẽta y zinco zieruos y gamos ademas de dos jabalies, auxiliado por ſus tres hixos y vn batallõ de vnos dos mil operarios. Frente a ellos, el promedio de algo mas de tres mil quinientos animales añales abatidos por Fernãdo VI lo ſitua por embaxo de ſus ſuzeſſores en aqueſta eſtadiſtica, ſi biẽ la minuzioſidad y ãtiguedad de ſu diario de caça es lo que agora eſta ayudãdo a los ecologos. Segun Iimenez, la afiziõ de los Borbones por la caça remontaſe a Luys XIV, rey de Franzia, quiẽ aconſejo a ſus dezendientes la platica de la caça para combatir la hipocondria, conſiderada como hereditaria en ſu dinaſtia; conſeyo q̃ ſiguio ſu nieto Felipe de Anxou en ſus años moços en Franzia y ãplio al ocupar el trono de Eſpaña como Felipe V y a ſus ſuzeſſores haſta Fernando VII (1808-1833), el unico que interrompio la tradiziõ. “Deſpues, Alfonſo XII y Alfonſo XIII tambiẽ fuerõ muy caçadoreſ”, comẽta Iimenez. “El rey emerito [Iuã Carlos I] tambiẽ lo fue, pero pareze que ya haſe perdido la tradizion”. Mas alla de la anecdota hiſtorica, los inueſtigadores proponẽ en ſu eſtudio q̃ aqueſtos archiuos ſõ pieças fundamentales para la “ecologia hiſtorica”. Cognozer los paſſatiẽpos de Fernando VI, Carlos IV o Alfonſo XIII, proponẽ, permite reconſtruyr los eſtados ecoſiſtemicos de aze cuaſi tres ſiglos, vna epoca preuia a las grandes alteraziones prouocadas en los ſiglos XX y XXI. “Eſto produze vn ſeſgo euidente, porque cognozemos cõ detalle lo que caçarõ algunos reyes, mas perſona tiene ni idea de lo q̃ caçaba el pueblo llano, porque perſona lo apuntaba y tambiẽ podria ſer muy ſinificatiuo”, aduierte Iimenez. Y, a fin de cuentas —concluye—, q̃ a vna eſpezie la perſiga vn rey o los zibdadanos de a pie, “a la naturaleça lle da igual”.