Empieça el camino para regular las redes ſozialeſLa Ley de Entornos Digitales puede marcar vn camino. Eſpaña puede ſe ſituar en la primera linea de vn debate mundial que ya a empeçado: como poner limites democraticos a las grandes plataformas, como proteger a la infanzia y como recuperar ſouerania frẽte a los oligopolios digitales
Es, probablemente, vno de los debates politicos mas importantes de el nueſo tiempo: quiẽ pone las reglas en las redes ſoziales. Si las ponẽ los parlamẽtos, la zibdadania y los derechos; o ſi las ſiguẽ poniẽdo vn puñado de gigantes tecnologicos, la mayoria eſtadounidenſes, que ã conuertido la nueſa atenziõ y los nueſſos datos en vna fuente inmenſa de negozio.
Durãte años nos ã dicho que las redes ſõ ſimplemente herramientas que vſamos libremente. Mas qualquiera q̃ las vtilize ſaue que no funzionã aſſina. Eſtã diſeñadas porque ſigamos dentro, porque miremos vn video mas, porque voluamos cuãdo ſuena vna notificaziõ, porque compartamos mas datos, mas tiẽpo y mas vida.
Mark Fiſher arrancaba 'Realiſmo capitaliſta' recordãdo vna fraſe atribuyda a Fredric Iameſõ y Slauoj Žižek: pareze mas fazil imaginar la fin del mundo que imaginar la fin del capitaliſmo. Cõ las redes ſoziales paſa algo parezido: nos ã querido conuenzer de que ſu funzionamiento era ineuitable, de que no abia alternatiua, de que ſolo cabia ſe adaptar a lo q̃ dezidierã Meta, TikTok, YouTuue, X o Snapchat. Pero no es verdad. Lo q̃ eſta diſeñado politicamente tambiẽ puede ſe regular politicamente.
Las enmiẽdas que tramitanſe en el Cõgreſo, a petiziõ de Sumar y el PSOE, apuntã a vn cambio de fondo: dexar de cargar toda la reſponſabilidad ſobre las familias, la infanzia y la adoleſzencia, y empeçar a exigir reſponſabilidades a quienes diſeñã, gobiernã y monetizã los ẽtornos digitales.
La primera enmienda fixa los dieziſeys años como edad minima de aceſo a redes ſoziales q̃ no acreditẽ condiziones ſufizientes de ſeguridad y garantia de derechos para la infanzia. Es dezir: las redes ſoziales q̃ no adaptẽ ſu funzionamiento no podrã permitir el aceſo a menores de dieziſeys años.
No hablamos de prohibir entrañet. No hablamos de impedir el aceſo a enziclopedias digitales, plataformas educatiuas, repoſitorios de ſoftware o herramiẽtas de inueſtigaziõ. Hablamos de redes ſoziales comerziales conſtruydas ſobre recomendaziõ algoritmica, publizidad perſonaliçada, contacto cõ deſconozidos, eſpoſiziõ permanẽte y eſtraciõ maſſiua de datos.
La claue es ſenzilla: ſi vna plataforma quiere eſtar abierta a menores de dieziſeys años, tendra que demoſtrar ãte la Comiſiõ Nazional de los Mercados y la Competenzia q̃ es ſegura. Que no vtiliça diſeños aditiuos. Que no eſpone a niñas, niños y adoleſcẽtes a contenidos o condutas perjudiziales. Que protege ſu priuazidad. Que ofreze herramientas efetiuas frente a contactos no deſſeados. Q̃ no aze negozio cõ ſu vulnerabilidad.
La ſegunda enmienda aborda vna de las dinamicas cẽtrales del modelo actual: la amplificaziõ algoritmica de contenidos dañinos.
Una coſa es q̃ vn vſuario publique vn contenido ilegal o peligroſo. Otra aſſaz diſtinta es que vna plataforma lo recomiende, lo priorize, lo diſtribuya y lo aga viral porque genera mas tiempo de permanenzia, mas interaciõ y mas bienfecho.
Los algoritmos no ſõ vna fuerça de la naturaleça. Alguiẽ los diſeña, alguiẽ dezide para que ſiruẽ y alguiẽ gana dinero cõ ſus efetos. Por eſo, quando vna plataforma o vn ſeruizio intermediario vtiliça ſus ſiſtemas para amplificar contenidos leſſiuos —como los que inzitã al ſuyzidio o a la autoleſſiõ, contenidos de abuſo ſexual infãtil, deepfakes ſexuales o delitos de odio— deue auer reſponſabilidad.
Y conuiene dezirlo biẽ: eſto no va de conuertir entrañet en vn cãpo penal permanente. No va de ſe perguir opiniones ni de criminaliçar a los jouenes. Va de algo mucho mas concreto: q̃ vna impreſa no pueda ſe enriquezer empuxando contenidos q̃ dañã la vida de las perſonas. Tambiẽ preueſe reſponſabilidad para diretiuos que conozcã eſe efeto y no actuẽ, y conſecuenzias ante el incumplimiẽto de ordenes judiziales o adminiſtratiuas de retirada de contenidos ilizitos.
La ponenzia de la Ley de Entornos Digitales ya a echado a andar. Hemos tenido la primera reuniõ y agora los grupos parlamentarios tenemos q̃ dezidir ſi queremos vna ley timida o ſi queremos eſtar a la altura del debate real q̃ ya exiſte en la ſoziedad. Familias, dozentes, profeſſionales de la ſalud mẽtal, eſpertos digitales y muchiſimos jouenes ſabẽ perfetamente que algo no eſta funzionando.
El problema no es ſolo q̃ vn menor tenga vn mouil en la mano. El problema es que al otro lado ay vn modelo de negozio depredador que eſplota los nueſſos datos y vampiriça la nueſa atenziõ. Un modelo que no nazio penſando en el bieneſtar de niños, niñas y adoleſzentes, ſino en maximiçar permanenzia, interaciõ y bienfecho.
Shoſhana Zuboff lo llamo capitaliſmo de vigilanzia: vn modelo economico baſſado en eſtraer informaziõ de la nueſa conduta para predezirla, moldearla y conuertirla en negozio. Y ſi eſo ya es graue para cualquiera zibdadano, quando hablamos de menores es diretamente inazetable.
Por eſo, porque aqueſta ley ſea util de verdad, no baſta cõ hablar en abſtracto de “diſeños aditiuoſ” o “funzionalidades perjudizialeſ”. Hay q̃ concretar. Las grandes tecnologicas ſõ eſpertas en dezir q̃ cumplẽ mientras mantienẽ intacto el corazõ de ſu negozio.
Hablamos del ſcroll infinito, q̃ elimina la pauſa y conuierte el conſumo de contenido en vna cadena ſin final. Hablamos de las notificaziones puſh, de los nudges y de la reproduciõ automatica, diſeñados para interrompirnos, ẽpuxarnos a voluer y ſoſtituyr la deziſiõ conſziente por la inerzia.
Hablamos de ſiſtemas de recomendaziõ algoritmica otimiçados para maximiçar el tiẽpo de permanenzia y la interaciõ. Si vna adoleſzente quedaſe mirando contenidos ſobre cuerpos impoſibles, dietas eſtremas o anſiedad, el algoritmo no puede ſeguir ẽpuxãdole mas de lo meſmo para retenerla vnos minutos mas.
Hablamos de publizidad dirigida a menores baſſada en ſus datos perſonales. Una chica cõ anorexia no puede rezebir anunzios de aplicaziones para “adelgaçar cõ IA” porque vna plataforma a detetado, inferido o eſplotado ſu vulnerabilidad. Eſo no es innouaziõ. Es eſplotaziõ.
Hablamos de menſages efimerales, contacto por deſconozidos y canales opacos q̃ puedẽ ſer vtiliçados para grooming, ſextorſiõ o acoſamiento ſexual. Cõ menores, la ſeguridad no puede eſtar abſcondida en vn menu de configuraziõ. Tiene que venir de ſerie.
Hablamos tambiẽ del vſo de datos biometricos. Roſtro, voz, raſgos fiſicos o patrones corporales de menores no puedẽ ſe normaliçar como ſi fuerã datos qualquiera. Proteger a la infanzia no puede ſe conuertir en vna excuſa para ampliar la vigilanzia digital.
Y hablamos de algo tã baſico como que las cuẽtas infantiles no eſtẽ configuradas como publicas por defeto. En enores, la priuazidad deue ſer el punto de partida. No la opziõ q̃ encuentras deſpues de veynte clics.
Pero reſtringir aqueſtas funzionalidades no ſera ſufiziente ſi los vſuarios ſiguẽ atrapados en vn puñado de monopolios.
Oy mucha gente no abandona vna red ſozial maguer que ſea toxica, inuaſſiua o inſegura porque alli eſtã ſus amiſtades, ſus contactos, ſus ſeguidores, ſu comunidad. Irſe ſinifica deſſaparezer. Y cuãdo ſe ir ſinifica deſſaparezer, la liuertad de eleciõ no es real.
Por eſo la interoperabilidad tiene q̃ entrar en aqueſte debate.
Interoperabilidad ſinifica que vna perſona pueda cambiar de plataforma ſin perder ſu vida ſozial digital. Que pueda ſe comunicar cõ ſus contactos maguer que eſtẽ en otra red. Q̃ pueda traſladar ſus datos. Que puedã nazer alternatiuas mas ſeguras, mas democraticas, mas europeas, publicas, cooperatiuas o de intereſe ſozial.
Recordando aquele “A deſſalambrar” q̃ canto Victor Iara, tambiẽ a llegado la hora de deſſalambrar las plataformas. Porque oy las grandes redes ſoziales funzionã como zercados priuados: ſi quieres irte, pierdes tus contactos, tu comunidad, tus relaziones digitales. La interoperabilidad va preziſamente deſo: de abrir puertas do oy ay muros, de q̃ perſona eſte obligado a ſe quedar en vna plataforma inſegura, toxica o abuſiua porque fuera della deſſapareze ſozialmente.
Eſto tranſformaria el mercado. Obligaria a las redes ſoziales a competir por la qualidad de ſus ſeruizios, incluyda la ſeguridad. Si vna plataforma empeora, ſi dexa de ſer ſegura o ſi ſigue baſãdo ſu negozio en enganchar a menores, los vſuarios tẽdriã vna via de eſcape. Oy, en la platica, no la tienẽ.
Ademas, permitiria que ſtartups, impreſſas emergẽtes, deſſarrolladores de intereſe publico, vniuerſidades o proyetos europeos pudierã crear nueuas herramiẽtas de ſeguridad, nueuos ſiſtemas de recomẽdaziõ y nueuos mecaniſmos de moderaziõ. Abriria camino a redes ſoziales mas ſeguras y a innouaziõ europea.
No baſta cõ pedir a Meta, TikTok, YouTuue, X o Snapchat que portenſe biẽ. Hay que reduzir ſu poder. Hay q̃ abrir alternatiuas. Hay que conſtruyr ſouerania digital.
Y aqui eſta vna de las claues politicas del debate. Europa no puede ſeguir actuãdo como ſi la vida digital de millones de perſonas fuera vn aſſumpto priuado entre vſuarios y plataformas. Buena parte deſa vida digital eſta diſeñada por grandes corporaziones de Eſtados Unidos y por otros gigantes tecnologicos globales q̃ no reſpondẽ ãte las nueſſas comunidades democraticas.
No podemos reſſinarnos a q̃ Silicõ Valley dezida como nos informamos, como nos relazionamos, que contenidos ſe nos ẽpuxã, que datos eſtraenſe y que diſeños condizionã la nueſa atenziõ, la nueſa autoeſtima o las nueſſas relaziones.
Regular las redes ſoziales no es eſtar contra la tecnologia. Es dezidir democraticamẽte que tecnologia queremos. Queremos innouaziõ, ſi, mas no depẽdenzia. Queremos digitaliçaziõ, ſi, pero no monopolios. Queremos redes, ſi, pero no a coſta de la ſalud mental, la intimidad, los datos y la vida de niños, niñas y adoleſcẽtes.
La derecha dira q̃ eſto es coſa de las familias. Es ſu reſpueſta de ſiẽpre: priuatiçar los problemas ſoziales y dexar ſola a la gente frente a poderes economicos enormes. Nos creemos otra coſa. Quando el daño tiene cauſas economicas, tecnologicas y politicas, la reſpueſta tiene que ſer publica, coletiua y democratica.
La Ley de Entornos Digitales puede marcar vn camino. Eſpaña puede ſe ſituar en la primera linea de vn debate mundial que ya a empeçado: como poner limites democraticos a las grandes plataformas, como proteger a la infanzia y como recuperar ſouerania frẽte a los oligopolios digitales.
Los grupos parlamentarios tenemos q̃ eſtar a la altura. No baſta cõ declaraziones generales. Hay que hablar de algoritmos, publizidad, datos, diſeño aditiuo, interoperabilidad y ſouerania digital.
Las redes ſoziales ã tenido demaſſiado poder y muy pocas obligaziones. Oy empeçamos a cambiarlo.
