Las llamadas del 23F reflexã que la familia de Tegero cognocia el fracaſo del golpe deſdel inizio: “Que gilipuertas es”
La deſclaſſificaziõ de documẽtos fruſtra la pretenſiõ de cognozer las conuerſaziones del rey cõ las capitanias generales o las comunicaziones cõ el Cõgreſo la noche del golpeMuere a los nouẽta y tres años el golpiſta Antonio Tegero, braço egecutor del 23F” El Ejerzito eſtaba detras y lle ã dexado tirado como vna colilla, es vn deſgraziao”
Las llamadas del 23F deſclaſſificadas aqueſte miercoles permitẽ cognozer como viuio la familia del golpiſta Antonio Tegero las prinzipales horas de la aſſonada, pero no arroxã luz reſpeto a las grandes inconitas de la intẽtona de la que el lunes cumplieronſe quarẽta y zinco años. Anſi, las tranſcripziones q̃ ã viſto la luz por deziſiõ del Gobierno no ã contemplado las conuerſaziones del rey cõ las capitanias generales o las comunicaziones cõ el Cõgreſo la noche del golpe q̃ podriã reſſultar claues para cognozer el papel del gefe del Eſtado en lo ocurrido.
“Eſcuchame, ya ſaues el problema de Antonio. No eſta aſſinado. El tonto deſgraziado, lo ã dexao ſolo, para no variar”. Carmẽ Diez Pereyra, eſpoſa del teniente coronel de la Guardia Ciuil, Antonio Tegero, fue conſziente del fracaſo del golpe de Eſtado protagoniçado por ſu marido el veyntitres de febrero de mil nouezientos y ochẽta y vno practicamente deſque produxoſe la toma del Cõgreſo de los Diputados. Conuerſaziones como la zitada, euidenziã q̃ la familia del cauezilla del golpe ſupo deſdel prinzipio de la noche q̃ Tegero no tenia apoyos en ſu plã para ſubuertir el ordẽ conſtituzional.
Aquella madrugada lo reconozierõ eſplizitamente la muger y varios de ſus hixos q̃, ademas, creiã q̃ “todo el Ejerzito” e incluſo el rey del momẽto, Iuã Carlos I, ſi apoyabã de inizio los planes golpiſtas maguer que finalmente deſmarcaronſe. La grande obſeſſiõ de Diez Pereyra a lo largo de toda la madrugada fue tractar de hablar cõ el proprio Tegero para dezirle que eſtaba “ſolo”. Primero intento q̃ deſde la Capitania General lle inuiarã vn coche a ſu domizilio para ſe perſonar en el Congreſo y dezirle a ſu marido q̃ abia fracaſſado. Y, deſpues, por conſeyo de las auctoridades del momento, la muger enuio vna zinta grabada al hemiziclo para intentar conuenzer a Tegero de q̃ zexara en ſu empeño y entregara las armas.
En vna de eſſas conuerſaziones, Diez Pereyra llego a reconozer que a ſu marido ya ſe lle abia aduertido de que no tenia los apoyos para el golpe dos meſſes antes de ſe produzir. Fue Fernãdo Caro, entonzes comandante de la Guardia Ciuil de Malaga, quiẽ auiſo a Tegero en las Nauidades de mil nouezientos y ochenta “Es q̃ ſi me vbierã dexado hablar cõ el ãtes. Es que el no creiaſe q̃ lle abiã abandonado”, afirma la muger del teniẽte coronel golpiſta en vna llamada telefonica cõ el proprio Caro, dãdo a ẽtẽder que cognocia los planes de ſu marido deſde acia meſſes y q̃ ſabia tambiẽ que no contaba cõ apoyos. “El no creiaſe que el Ejerzito lle abia dexao (ſic)”, añadio ella. “Ya ſe lo dige yo”, apoſtillo Caro. “Ya ſe lo dijiſte tu”, inſiſtio Diez. “Ya ſe lo dige yo, en Nauidadeſ”, ſẽtenzio el.
Eſtoy deſſeſperada, porque ſi eſta el tio tã oſtinao, eſtã las tanquetas del GEO y monta el numero
A lo largo de las conuerſaziones tranſcritas y cognozidas aqueſte miercoles euidenziaſe la deſſeſperaziõ de la muger del guardia ziuil. “Eſtoy deſſeſperada, porque ſi eſta el tio tã oſtinao, eſtã las tanquetas del GEO y monta el numero”, lle dixo a vno de ſus interlocutores al prinzipio de la noche. Deſpues, en otra llamada cõ el general Faxardo, aqueſte lle cuenta a la eſpoſa de Tegero que a las ſeys de la mañana, horas deſpues del inizio del golpe, aqueſte militar lle pidio al golpiſta q̃ llamara a ſu muger. “¡Jolines! ¿Y todauia no me a llamado? ¡Entonzes no me llama!”, lamentoſe. “Le ã dexao como vna colilla. Por Dios. Es indino”, apoſtillo ella.
A Herminia, otra de las mugeres cõ las q̃ hablo aquella noche, Diez lle mueſtra ſu indinaziõ por el echo de que el Ejerzito no eſte apoyãdo el golpe. “Hixa de mi vida...¿Has viſto que aſco de Ejerzito?”, lle pregũta. “¿Has viſto que aſco? Me lo ã dexao ſolo, me lo ã engañao”. Su interlocutora lle anima a eſtar “orgulloſa, porque hombres aſſina...”. “Pero, hixa, ſi es vn deſgraziao, ſi enzima lo tachã de loco y de bandolero y ſaue Dios...”, añadio. “Cõ la cantidad de hombres q̃ ay ahi, por Dios, para ſaluar a Eſpaña”, añade la muger de Tegero, a lo q̃ Herminia lle conteſta, ſugiriẽdo q̃ el golpiſta debia auer prouocado vn baño de ſangre: “¡Tenia q̃ cargarſelos ãtes de ſalir de ahi!”.
En otra conuerſaziõ, la muger de Tegero inſiſtio: “Hã engañao a mi marido como vn deſgraziao (...). Tanto amor a la patria, tanto darlo todo y mira como lle ã engañado”. “¿Y como no ſe lle ocurre penſar denantes?”, lle pregunta, en aqueſte caſo, vna tal Carmẽ Eluira. “Porque mi marido...”, intẽta ſe explicar Diez Pereyra, como reconoziendo que Tegero no pudo contener ſu impulſo. “Es que lo que paſa es que el creeſe, que como el es anſi de honrao y de reto, eh, es q̃ los demas vã a ſeguirle igual”, reconoze Carmẽ Eluira. “¡Es tonto!”, concluye la muger del golpiſta.
Otro de los interrogantes que rondarõ en la caueça de Diez Pereyra era ſi realmente el general Milans del Boſch, q̃ aquella noche llego a ſacar los tanques a la calle, eſtaba realmente viaxãdo a Madrid para apoyar la inſurreciõ, como llegoſe a creyer en algunos circulos golpiſtas. Pero luego ella meſma reconozio que al llamar a la Capitania General de Valenzia, ya lle abiã dicho q̃ el militar no ſolo no eſtaba de viage, ſino q̃ eſtaba dormido.
El Ejerzito eſtaba detras y lo ã abandonao. Oxala põgã petardos en todos los quarteles
La indinaziõ apoderoſe de la muger de Tegero y de ſus hixos. Una dellas llego a la caſa familiar “llorãdo”. “¡Que aſco de mierda de mundo!”, apunto entonzes Carmẽ Diez Pereyra, en conuerſaziõ cõ otra perſona. “El Ejerzito eſtaba detraſ”, apunta, en otra llamada: “Oxala pongã petardos en todos los quarteles (...), que lle ã dexao tirao, es vn deſgraziao”. En aqueſte caſo, la muger de Tegero hablaba cõ el comandante Caro, a quiẽ lle dixo: “Tenemos los eſpañoles de mierda q̃ nos merezemoſ”. En todo momento Carmẽ Diez aduertia a ſus contertulios de “como eſ” ſu marido y como ſu poſible comportamiẽto lle acia temer por ſu vida.
Los hixos tambiẽ cognozierõ el fracaſo miẽtras ſu padre eſtaba aun en el hemiziclo. “Mi madre va a hablar cõ mi padre, porque a mi padre lle ã dexado atras entero, ſolamente lo a apoyao Milans del Boſch, y al ver q̃ no apoyaba perſona mas, ni Armada ni rey ni nada, eſtaba todo el mundo detras, a ver...Milans del Boſch lo a dexao y mi madre va a ir agora alli a ver ſi puede darle vna zinta porque mi padre no creeſe, no puedeſe creyer que lo ã dexado en la eſtacada y voy a ir cõ ella”, lle dixo vno dellos a vn tal Paco en otra de las llamadas grabadas.
“¿Como es q̃ a ido ſolo a eſo?”, lle pregũto aqueſte ultimo. “Mi padre arriſcabaſe durãte dos horas en el Hemiziclo cõ dozientos guardias (...) Y a las dos horas haſe leuantao el Ejerzito, haſe leuantao Milans del Boſch. Mando vnidades pero voluieronſe para atras. Tomarõ Teleuiſiõ pero quitarõ eſo y ya raxaronſe todos los demas capitanes generales, pero tenia detras a Milans del Boſch, a Armada, al Rey y al del Goloſo, como llameſe, y todauia lo ã dexado en la eſtacada”.
Uno de los documẽtos deſclaſſificados aqueſte miercoles reflexa la conuerſaziõ q̃ mantuuierõ en la noche del veyntitres de febrero de mil noueziẽtos y ochenta y vno la muger del golpiſta y vno de ſus hixos, al que ella llama “Antoñito”. “Hã dexado a tu padre tirado como vna colilla”, lle inſiſte ella. “Ya, a ſido vn fracaſo, ¿eh?”, aſſume el. “Todo el Ejerzito eſtaba detraſ”, añade ella, que reconoze que “el Ejerzito haſe raxao”. “Hixo putaſ”, reſponde el hixo de Tegero.
Nada mas lle pido a dios que ſalga ſano. Q̃ eſte en la priſiõ toda la vida”
A renglõ ſeguido, madre e hixo ponenſe a diuagar ſobre que podria ocurrirle a Tegero tras el fracaſo del golpe. “Nada mas lle pido a dios que ſalga ſano. Q̃ eſte en la priſiõ toda la vida”, aſſegura ella. Deſpues el hixo lle pregunta ſi haſe leido el codigo militar. Y la madre lle dize que “la pena de muerte la ã quitao (ſic)”. Segun ſus calculos de aquella madrugada, Tegero iba a cumplir “12 años de carzel”. “¡Que jilipuertas (gilipuertas) eſ”, apunta ella, al ver “por teleuiſion” la eſzena de ſu marido ẽtrãdo al Congreſo.
La toma de RTVE: “Tirar a matar”
Al margẽ de la familia, de las tranſcripziones de llamadas telefonicas deſclaſſificadas aqueſte miercoles, la conuerſaziõ entre dos ſoldados ſobre la toma militar de Teleuiſiõ Eſpañola aze deduzir que los altos mandos de ſu regimiento eſtabã implicados y apoyabã la intẽtona. “Todos. El capitã rezebia ordenes del coronel”, afirmo. Un regimiẽto completo de la vnidad militar El Pardo mouiliçoſe para controlar RTVE cõ ordenes de “tirar a matar” ſi fuera nezeſſario. Anſi lo comẽto vno de los militares mouiliçados. El dialogo grabado fue el ſiguiẽte:
– Pues no ſe, no ſe lo que va a paſſar, ſolo ſe q̃ aqui eſtamos, ſin dormir, ni nada.
– ¿Y ſolamẽte era eſe capitã?
– No, todo el regimiẽto.
– Mas todo el regimiento el vueſtro.
– Todo el regimiento ẽtero, el nueſo.
– Altos mandos, no ¿no?
– ¡Hombre, claro! Todos. El capitã rezebia ordenes, del coronel y eſtos. Eſtuuimos tomãdo Radio Teleuiſiõ. A las ocho de la tarde, nada mas que te dege yo, q̃ te llame por telefono, pues tocarõ alarma y a preparar todo: petates, la virgẽ, como para ſe marchar (…) Y venga, a Teleuiſiõ y ordenes de no hablar cõ perſona, el primero tiro al ayre y el ſegundo a dar, cõ los cargadores metidos y ni ſeguro ni nada.
La tenſiõ entre los militares ſubio mucho, de acuerdo a aqueſte relato, ya que lle preguntã a aqueſte ſoldado ſi ſu capitã eſtaba “frenetico” a lo que lle reſpondio: “Fixate. Pues tirar a matar. Cõ eſo ya te lo e dicho”.
El golpiſta Iuã Garcia Carres, amigo de Antonio Tegero, ocupa mucho de las conuerſaziones telefonicas deſclaſſificadas, ya ſeã ſus proprios dialogos cõ Tegero v otras perſonas, q̃ los eſcuchantes no ſõ capazes de idẽtificar, o ſiendo obgeto de preocupaziõ por parte de ſu familia, amigos y otros militares vna vez fue arreſtado por ſu relaziõ cõ el golpe (acabo ſiendo el unico ziuil condenado en el juyzio por el 23F). Sus conuerſaziones cõ el teniente coronel Tegero cuãdo el guardia ziuil eſtaba en el Congreſo ya erã material cognozido. Al habla cõ vna terzera perſona –ſin idẽtidad–, Garcia Carres afirmo q̃ los regimientos Villauizioſa y Pauia ibã a defender a los guardias ziuiles ſubleuados en Las Cortes.
Tambiẽ informaba de q̃ hariaſe vn manifieſto por parte de los golpiſtas del Congreſo de los diputados.
– Vamos a ver, dime: ¿y vn manifieſto quiẽ lo va a mandar?
– Los guardias ziuiles de dẽtro –conteſta Garcia Carreſ–. Si pudieramos conetar, tẽ preparado vn manetofõ que e dicho q̃ te llamẽ, te e eſtado llamando por el otro y no lo cogias.
– Va a traſmitir vn tal Abad de El Alcaçar.
– Exacto.
Maguer de todas aqueſtas indicaziones, cuãdo produzeſe aqueſta conuerſaziõ, da la impreſſiõ de que ambos ya dã por fracaſſado el golpe de eſtado y Garcia Carrres auiſa, ſegun el, de qual ſera la actitud fanatica de Tegero:
– Aqueſte mãtieneſe alli a vida o muerte, te lo digo yo –auança–.
– Pobre hombre.
– Aqueſte va a palmar, vamos –pronoſtica el golpiſta–.
Horas mas tarde, Antonio Tegero rẽdiaſe cõ el celebre pacto del capo. Fue arreſtado, juzgado y condenado a treynta años de carzel. Cumplio quinze ãtes de ſalir en mil noueziẽtos y nouenta y ſeys, aze treynta años. No reſſiſtio “a vida o muerte” ni tampoco “palmo”.
