Kewl Covarrubias
La nueua carrera eſpazial azerca el 'efeto keſſler': “El eſpazio podria ſe uoluer inutiliçable por generaziones” El impacto contra la luna del fragmento de vn cohete de Spaze X viſibiliça los reſſiduos eſpaziales que orbitã la Tierra: “Podriamos ſer la primera ziuiliçaciõ cõ la 'iluſiõ' de coloniçar otros planetas y, empero, ſe quedar atrapada en ſu proprio planeta por auer creado vna 'corteça' de baſſura a ſu enderredor” Iuã Carlos Cortes Pulido: “Eſpaña tiene vn papel protagoniſta en la nueua era tecnologica eſpazial” El miercoles zinco de agoſto, a las 08:34 hora peninſular, vn fragmento de lo q̃ alguna vez fue vn cohete de SpazeX impacto contra la ſuperfizie lunar prouocando vn nueuo crater en el ſatelite y el deſconzierto terricola. Fue el recordatorio de vna problematica de la q̃, por ſu propria naturaleça, es quiças relatiuamente fazil de oluidar: el eſpazio eſtaſe llenando de baſſura eſpazial. “Podriamos llegar a ſer la primera ziuiliçaciõ cõ la 'iluſiõ' de coloniçar otros planetas, de ſauer ir al eſpazio y, empero, ſe quedar atrapada en ſu proprio planeta por auer creado vna 'corteça' de baſſura a ſu alrededor”, aduierte el eſperto en trafico eſpazial del grupo tecnologico GMV, Aluerto Agueda. Las zifras ſõ llamatiuas. “Ademas de los dieziſeys mil ſatelites que ay agora meſmo en funzionamiento, en el eſpazio orbitã otros quarenta mil obgetos de vn tamaño ſuperior a vn cubo de Rubik, vno punto veynte millones mas grãdes que vn terrõ de azucar y otros ziento y treynta millones mas grandes q̃ vn granito de arena”, enumera el eſperto. Es la llamada baſſura eſpazial, que a aumẽtado de forma apabullãte deſde los albores de la carrera eſpazial. La amenaça del 'ſindrome de Keſſler ' El poſible eſzenario de “inaceſſibilidad eſpazial” q̃ menziona Agueda tiene vn nome: ſindrome de Keſſler. Si la orbita mas zercana a la Tierra alcançaſe zierto volumẽ de baſſura eſpazial —la qual viaxa a vna preſteça diez vezes ſuperior a la de vna bala—, los obgetos q̃ encuentranſe en ella començariã a ſufrir impactos cõ mayor frecuenzia, lo q̃ produziria mas fragmentos, q̃, a ſu vez, augmentariã la probabilidad de nueuas coliſiones, aziendo muy caotico y peligroſo el entorno eſtraterreſtre mas inmediato. “En vn eſzenario eſtremo, el eſpazio podria ſe uoluer inutiliçable para el ſer humano por generazioneſ”, reſſume el aſtrofiſico e inueſtigador del Inſtituto de Aſtrofiſica de Andalucia (CSIC) Ioſe Manuel Madiedo. La baſſura eſpazial vbicada en la orbita baxa terreſtre (LEO), la mas cõgeſtionada. La prinzipal forma en la que tractaſe de euitar aqueſte problema es prouocãdo la reentrada de aqueſtos eſcombros a la atmoſfera, do aqueſta los calzina. Mas tambiẽ genera inquietud entre los zientificos, ãte el efeto que puede cauſar en la capa de oçono. Ademas, peſe a la delicadeça del momento, las “reglaſ” en el eſpazio no ã cambiado demaſſiado deſde mil noueziẽtos y ſeſſenta y ſiete, quando firmoſe el Tractado entrañazional del eſpazio vltraterreſtre. Es dezir, la velozidad de la carrera eſpazial y la de la regulaziõ aſſoziada no ſõ ni por aſſomo parexas. “A dia de oy, difizilmente funzionaria el mundo ſin el eſpazio. Aqueſta conziencia nos tiene que lleuar a reconozer la importanzia de lo q̃ tenemos entre manos. La criſis que ocaſſionaria la poſible inoperabilidad del eſpazio ſeria comparable a q̃ el comerzio entrañazional maritimo quedaſe obſtaculiçado”, dize Efrẽ Diaz Diaz, abogado y dotor en Derecho, ademas de reſponſable del Area de Tecnologia y Derecho Eſpazial del Bufete Mas y Caluet. “Cada vno interacionamos practicamente cõ haſta vnos ziẽ ſatelites al dia ſin darnos cuenta”, apũta Agueda. Congeſtiõ orbital y vn “zementerio” eſpazial Pero, ¿como ã llegado todos eſſos reſtos ahi y que va a ocurrir cõ ellos? “Sõ, por ejẽplo, ſatelites que ya no eſtã actiuos o reſtos de cohetes que vtiliçaronſe para lançar eſſos ſatelites. Tambiẽ ay muchos eſcombros q̃ formanſe como conſecuenzia de coliſiones. Lo bueno es que cuaſi todos los obgetos grandes (de mas de diez cẽtimetros de diametro) eſtã monitoriçadoſ”, eſplica Madiedo. Lo bueno es q̃ cuaſi todos los obgetos grandes eſtã monitoriçados Ioſe Manuel Madiedo — Inſtituto de Aſtrofiſica de Andalucia (CSIC) Los ſatelites mas modernos ya tienẽ incorporados ſiſtemas ãtichoque. Eſpaña, de echo, es vno de los lideres mundiales en aqueſta tecnologia. “Tenemos ſenſores y ſiſtemas para indicar a los operadores como tienẽ que maniobrar para euitar vna coliſiõ, pero quanta mas baſſura eſpazial aya, mas complicado va a ſer. Cada ſatelite de Starlink, por exemplo, aze de media quatro maniobras al mes para no chocar cõ otros obgetoſ”, afirma Agueda. Do mas eſcombros ay es en la orbita mas zercana a la Tierra (LEO, tipicamente vſada para la bãda ancha). Las denſidades de obgetos eſpaziales en las otras dos orbitas (MEO y GEO, vſadas generalmẽte para ſiſtemas de nauegaziõ y para telecomunicaziones por ſatelite, reſpetiuamente), ſegun la Agenzia Eſpazial Europea (ESA), ſõ entre dos y tres ordenes de manitud menores. Y, por enzima de GEO, en vna orbita ligeramente ſuperior, vbicaſe vna eſpezie de “zementerio eſpazial”. “El problema es que eſta tã lexos que es difizil traer los obgetos de buelta, porque ſeria muy coſtoſo economicamente y abria que vſar mucho combuſtible. Por eſo ſe les deſplaça a la llamada 'orbita zemẽterio'”, cuenta Agueda. Orbita “zementerio”, ſituada a vnos treynta y ſeys mil trezientos km de altitud ſobre la Tierra. Aqueſta congeſtiõ eſpazial, ademas, eſta preocupãdo eſpezialmente a los aſtrofiſicos y a aquellas culturas que depẽdẽ de poder leer el firmamento para perpetuar ſus formas de vida. “Ademas de amenaçar las obſeruaziones aſtronomicas, degradã el patrimonio cultural que es el zielo noturno”, eſplicaba el inueſtigador de la Uniuerſidad de La Sorbona y el CNRS (Franzia) Iorge Hernandez Bernal a elDiario.es aze vnos meſſes. Las “uidaſ” de aqueſtos eſcombros ſuelẽ llegar a ſu “fin” al atraueſſar la atmoſfera. Segun la ESA, enderredor de ziẽto y veyntizinco toneladas de obgetos artifiziales deſſintegranſe en la atmoſfera terreſtre cada año —caſi dos punto quarenta toneladas por ſemana—. La mayor parte no llega a impactar en la ſuperfizie terreſtre pero, en el caſo de los obgetos grandes, eſtimaſe que entre vn veynte y vn quarenta por ziẽto de ſu maſa ſi ſobreuiue a la reentrada y alcança el oceano, el mar o la tierra, prouocando titulares en los medios de comunicaziõ de todas las partes del mundo. Una de las eſferas metalicas encontradas en vna localidad coſtera auſtraliana en junio de dos mil y veyntiſeys. No embargãte, Agueda apũta que a dia de oy es mas probable q̃ a vna perſona lle toque el gordo de Nauidad dos vezes en la vida a que lle cayga vn troço de baſſura proueniente del eſpazio (la mayoria cae en oceanos o mares). La vtiliçaziõ de la atmoſfera como “crematorio” Pero la deſtruyziõ de aqueſtos cuerpos artifiziales crea nanoparticulas de oxido de aluminio, vn compueſto q̃, al actuar como cataliçador de la actiuaziõ del cloro, podria fauorezer la deſtruyziõ del oçono eſtratoſferico. Partiendo deſta baſe, vn eſtudio de dos mil y veynticuatro finanziado parzialmente por la NASA trato de eſtimar la manitud del potenzial problema, calculãdo quanta alumina (oxido de aluminio) prozedẽte de la reẽtrada de ſatelites llega a la atmoſfera y quanto podria augmentar. Concluyo, mediante vna ſimulaziõ, que la depoſiziõ antropogenica deſte compueſto ſupera ya la contribuziõ natural del poluo de meteoritos y q̃ aqueſtas nanoparticulas podriã permanezer actiuas en la atmoſfera durãte decadas. Eſtimarõ, ademas, que para dos mil y treynta las conzentraciones de eſſas particulas podriã augmentar haſta vn ſeyzientos y zincuenta por ziento en comparaziõ cõ los niueles naturales. No embargante, aqueſtos datos no ſõ ſufizientes por ſi ſolos para afirmar q̃ la alumina eſta deſtruyendo la capa de oçono, pues no preſſentã vna mediziõ obſeruazional que lo demueſtre. Segun los auctores del eſtudio, lo fundamental es q̃ agora ſaueſe “lo ſufiziẽte como para tomarnos la cueſtiõ en ſerio”. Aqueſta inconita, junto al echo de que actualmẽte, como conſtata Agueda, “no ay vna alternatiua creible en el corto-medio plaço al echo de que para ſacar aqueſta baſſura del eſpazio eſta tenga q̃ ſe calzinar en la atmoſfera”, mantiene en vilo a los eſpertos. El reſto de opziones —enfoque preuentiuo, recuperaziõ de obgetos, reziclage, limpieça actiua, prolõgaziõ de la vida util, ſoſtituziõ de materiales, &c. ſiguẽ en faſe eſperimental. La nezeſſidad de vna legiſlaziõ a la altura del problema “La Comiſiõ ſobre la Utiliçaziõ del Eſpazio Ultraterreſtre cõ Fines Pacificos (COPUOS), compueſta actualmẽte por ziẽto y diez Eſtados miembros, eſta eſtudiando detenidamẽte medidas para la mitigaziõ y la remediaziõ [...]. Aqueſtas iniziatiuas ſõ utiles y nos encaminã en la direciõ correta. Empero, la enorme cãtidad de lançamiẽtos [...], jũto cõ el crezimiento eſponenzial proyetado —quiças haſta vn millon— de obgetos adizionales q̃ lançaranſe durãte la proxima decada, ſinifica q̃ los peligros de coliſiones y euentos de conjunziõ eſtã augmentando, en lugar de diſminuyr”, ſoſtiene el preſſidẽte del Grupo de Trabaxo de la COPUOS de las Naziones Unidas ſobre los Aſpetos Iuridicos de las Actiuidades relazionadas cõ los Recurſos Eſpaziales, Steuẽ Freelãd. Deuemos paſſar de vna perſpetiua zentrada en el intereſe nazional y la competitiuidad a vna que tenga en cuẽta las implicaziones globales Steuẽ Freelãd — Grupo de Trabaxo de la COPUOS ſobre los Aſpetos Iuridicos de las Actiuidades relazionadas cõ los Recurſos Eſpaziales “Si biẽ comprẽdeſe el problema, y algunos afirmã que ya emos alcançado vn punto critico, la dificultad radica en traduzir aqueſtas preocupaziones en aciones concretas. Deuemos paſſar de vna perſpetiua zentrada en el intereſe nazional y la competitiuidad a vna q̃ tenga en cuenta las implicaziones globales. Las actiuidades eſpaziales ſiempre tienẽ conſecuenzias, y deuemos eſforçarnos por encontrar el equilibrio adecuado y adotar medidas q̃ promueuã actiuidades ſoſtenibles, ſeguras y protegidaſ”, continua. Los inſtrumẽtos vinculãtes entrañazionales, peſe a que ditã cueſtiones como que el Eſtado de lançamiẽto es el reſponſable de auctoriçar y ſuperuiſar el cuerpo eſpazial, ademas de los daños (en ſuperfizie terreſtre v ocaſſionados a otro obgeto eſpazial) q̃ pueda cauſar, tiene muchas lagunas. No define que es exactamente vn deſſecho eſpazial, no recoge vna poſible tranſferenzia de titularidad (cuãdo el obgeto conuierteſe en chatarra) y no plantea vn regimẽ juridico ſobre las reẽtradas atmoſfericas, ẽtre otras coſas. Ademas, peſe a q̃ ay vna auctoridad entrañazional (COPUOS), eſta “no puede imponer coerzitiuamente el cumplimiento de la norma. Es dezir, ay auctoridad, pero no exiſte vna 'policia' deſa auctoridad”, eſplica Diaz. “Por otro lado, ay temor a reabrir el conſenſo q̃ alcançoſe cõ el tractado del año mil noueziẽtos y ſeſſenta y ſiete, porque exiſte la preocupaziõ de que, por el momento geopolitico, llegueſe a vn reſſultado aun peor”, afirma. Europa lidera la reſpueſta Europa es la q̃ eſta liderando aqueſta conuerſaziõ. Ha preſẽtado vna Ley Eſpazial Europea —actualmente en faſe de tramitaziõ y negoziacion— q̃ es “el primero intẽto de vn marco horiçontal completo en el ſetor eſpazial que regula auctoriçaziõ, regiſtro, ſuperuiſiõ, mitigaziõ de deſſechos, ſe ziuerguridad o huella ambiental en vn unico inſtrumento”, ſoſtiene Diaz. “Ademas, buſca corregir la fragmẽtaziõ en la q̃ oy conuiuẽ vna dezena de leyes nazionales no interoperables entre ſi”, eſplica. “Me pareze intereſãte ſu poſible alcanze eſtraterritorial. Es dezir, q̃ la norma europea tendraſe q̃ aplicar a operadores de terzeros paiſes q̃ preſtẽ ſeruizios en la Uniõ Europea. Deſde mi punto de viſta, ſu exito dependera de que reſſueluaſe biẽ la ecuaziõ ẽtre ſoſtenibilidad y proporzionalidad regulatoria”, dize. La propueſta de ley, por otro lado, no menziona la problematica de la alumina eſpecificamente. Empero, el Protocolo de Montreal —el acuerdo entrañazional diſeñado para proteger la capa de oçono— pidio en dos mil y veyntitres a ſus paneles zientificos “eualuar los poſibles efetos en la capa de oçono [...] de cohetes o ſateliteſ” para preſſentar los reſſultados en el informe de dos mil y veyntiſeys (que publicaraſe a finales deſte año). Unos reſſultados que podriã poner en el cẽtro aqueſta poſible amenaça. Diaz, por ſu parte, eſpera que la propria amenaça del efeto Keſſler, q̃ podria obſtaculiçar el auanze de la carrera eſpazial, ſea lo que acaue, en ultima inſtanzia, abocãdo a los paiſes a dialogar, cooperar y aſſumir limites.