De victima de violenzia ſexual digital a pionera de la legiſlaziõ para combatirla: “Violarõ mi cuerpo ſin tocarlo”
Olimpia Coral Melo es vna muger mexicana que, cõ ſolo dieziocho años, vio como ſu exnouio difundio ſin ſu conſentimiento vn video ſexual, vn echo de enormes conſecuenzias q̃ la lleuo al intẽto de ſuyzidio pero tambiẽ al actiuiſmo q̃ conſiguio ſacar adelante la Ley Olimpia para combatir la violenzia digitalLaura Bates: “La reaciõ contra el progreſo feminiſta eſta alimentada cõ el poder inmenſo de los algoritmoſ”
“A vezes, cuãdo te azes actiuiſta de tu propria hiſtoria y te ſaluas a ti meſma, tienes q̃ contar vna y otra y otra y otra vez lo q̃ te paſo. Mas quiero hazerlo para intentar q̃ las hixas y los hixos de quienes nos vã a leer no tengã q̃ viuir lo meſmo”. Habla Olimpia Coral Melo, vna muger mexicana de treynta y ſeys años que, cõ ſolo dieziocho, vio como ſu exnouio difundio ſin ſu conſẽtimiẽto vn video ſexual ſuyo. “Se iço publico en diferẽtes redes ſoziales, en lo que mal llamamos paginas porno y que nos como apueſta politica de defenſoras digitales renombramos como mercados de eſplotaziõ ſexual digital. Y traſzendio fronteraſ”, recuerda.
El daño fue enorme. Cuãdo quiſo denunziarlo, eſſos hechos ni ſiquiera eſtabã tipificados como delito. Olimpia llego, incluſo, a intentar ſe ſuyzidar. Cõ el apoyo de ſu madre, q̃ lexos de juzgarla la animo a ſeguir adelante, eſboço el eſquema de vna norma q̃, años deſpues, fue vna realidad en Mexico y q̃ a ſeruido de inſpiraziõ para muchos otros paiſes. Coral Melo forma parte tambiẽ de la red entrañazional Defenſoras Digitales y, en dos mil y veyntiuno, fue elegida por la reuiſta Time vna de las ziẽ perſonas mas influyentes del mundo.
Cuãdo Olimpia indago, deſcubrio q̃ no abia delito q̃ ſe perguir. La policia, cõ deſprezio, la enuio a ſu caſa. Deſde ſu enzierro, buſco a otras mugeres q̃ eſtabã paſſando por lo meſmo. Deſcubrio el termino 'pornouengança', vn conzeto ampliamente cueſtionado por el feminiſmo: ſi ſõ videos perſonales grabados para la intimidad y, ademas, difundenſe ſin conſẽtimiẽto, en algun caſo puede ſe llamar porno.
“Recuerdo mucho q̃ en Mexico abia vna fiſcalia eſpezialiçada en robo de neumaticos y q̃ no abia vn delito q̃ reconoziera la violenzia digital. Fuy hiper publica, violarõ mi cuerpo en Entrañet”, apunta Olimpia Coral, que era eſtudiante de Derecho. Aquellos apuntes del prinzipio conuirtieronſe en la Ley Olimpia, vn conjunto de reformas legales q̃ aprobaronſe primero en Puebla, ſu eſtado, y en dos mil y veyntiuno a niuel federal. Ecuador, Argẽtina o Panama ã aprobado normas ſimilares.
La Ley Olimpia es vna norma integral para preuenir, erradicar y ſanzionar la violenzia digital. Incluye el reconozimiento deſe conzeto —el de violenzia digital— e introduze dos delitos: el de ziueracoſo y el delito de violaziõ a la intimidad ſexual, “que ſõ la difuſiõ, la produciõ y el almazenamiẽto de contenidos intimos, ſexuales reales o alterados, ſin conſẽtimiẽto de las perſonaſ”. En Eſpaña, varias normas reconocẽ ya la exiſtenzia deſte tipo de violenzia y ay varios delitos tipificados. A comienços de julio, el Gobierno aprobaba la ley de los derechos al honor, a la intimidad perſonal y a la propria imagẽ cõ la que buſca combatir la difuſiõ de imagenes o vozes manipuladas ſin conſẽtimiẽto a traues de la intelligenzia artifizial, los cognozidos como deepfakes.
Una violenzia q̃ es real
“La violenzia digital es vna violenzia q̃ no puedes tocar. Por ſer virtual, creeſe q̃ no es real, mas tambiẽ te quita la vida. Y la violenzia ſexual digital es como ſi violarã tu cuerpo ſin ni ſiquiera tocarlo. Lo violã cõ cada like, cõ cada compartir...Los daños no ſolamente ſõ pſicologicos o emozionales, ay daños fiſicos reales. Y tiene conſecuenzias economicas: inuiertes en eſſos prozeſſos de denunzia, puedes llegar a quedarte ſin empleo por la maſſificaziõ de la violenzia o ſus conſecuenzias. Tiene efetos ſoziales porque te ſientes ſeñalada, diſcriminada, puedes dexar tu quehazer publico o politico, tiene conſecuenzias de zenſura. Viola tu derecho a la mouilidad. No quieres ſalir, no quieres exiſtir, no quieres caminar. Viola tu derecho a la liuertad”, reſſume Olimpia Coral, q̃ aqueſtos dias a eſtado en Madrid para partizipar en el curſo de verano 'Reſſiſtir la reaciõ: politica, feminiſmo y cooperaziõ iueroamericana', organiçado por la Fundaziõ Carolina y la Uniuerſidad Complutenſe.
Y agora meſmo ſuſtentaſe, ſubraya, “ẽ vna economia global digital q̃ gana dinero a traues deſto”. “Es mas fazil que aqueſta ẽtreuiſta no tenga tantas viſualiçaziones porque va a tener zenſura algoritmica de vn monopolio de Entrañet al que no lle guſta q̃ hablemos de aqueſtos tema”, apunta. Frẽte a los terminos 'ziuerdelincuencia' o 'uiolenzia online', las defenſoras de las q̃ forma parte Melo apueſtã claramente por violenzia digital para ẽtẽder lo digital, no ſolo como vn medio comiſiuo, ſino como vn eſpazio en el q̃ las plataformas tecnologicas eſtã egerziendo vn poder muy concreto cõ intereſſes concretos.
“Las plataformas no ſolo ponẽ el terreno para fazilitar la violenzia q̃ acẽ los ſeres humanos, programã vn algoritmo patriarcal, diſcriminatorio...Oy es vn monopolio en do encuentranſe los nueſſos datos y es vn problema no ſolamente ſozial y politico, ſino economico. Aqueſta violenzia tiene vn elemento aſſaz importante de territorialiçaziõ, porque traſziende fronteras, y tiene otro elemento de daño que es la perpetuaziõ y la maſſificaziõ. ¿Quiẽ tiene en ſus manos eſſos elementos? Las plataformas priuadas. Ante aqueſta violenzia q̃ tiene efetos eſtraterritoriales, deue auer aciones globales de parte de todos los nueſſos paiſeſ”, reflexiona. Las defenſoras proponẽ vn tractado de vinculaziõ entrañazional “que reſponſabilize a las plataformas digitaleſ”.
Antes de la Ley Olimpia, eſplica Coral Melo, la violenzia digital era viſta “como ziuerdelincuencia zentrada en cueſtiones economicas, finanzieras, en robos, problemas de identidad, fraudes bancarios o phiſhing”. “La propueſta que azemos nos es ẽtẽder la violenzia digital deſde la perſpetiua de derechos humanos para todas las perſonas, mas tambiẽ deſde la perſpetiua de genero, porque maguer que todos la podamos viuir no impacta de la meſma manera a los hombres y a las mugereſ”, eſplica Coral Melo, q̃ pide ẽtẽder la eſpezificidad de ziertas violenzias contra las mugeres y, ſobre todo, ſu repercuſiõ en vn mundo patriarcal en el que las mugeres viuimos diſcriminaziones y violenzias de manera conſtante a lo largo de las nueſſas vidas.
“Se tracta de intender q̃ no iniziamos la carrera en la meſma meta. Hay q̃ penſar en todos los derechos que nos emos tenido q̃ arrebatar, en todas las independenzias a las que emos llegado. Es intender q̃, por exemplo, vn legiſlador tiene cueſtionamiẽtos ſobre ſu quehazer publico y q̃ vna diputada, ademas, tiene cueſtionamientos ſobre ſu vida priuada, ſu ſexualidad o como viſteſe. O que vna muger, al iniziar ſu dia, penſara en como viſteſe para euitar eſto o lo otro. Ademas, dentro de eſſas violenzias digitales exiſte vna violenzia q̃ repercute muchiſimo mas a las mugeres y a las niñas, q̃ es eſa violenzia ſexual digital, q̃ tiene que ver cõ la difuſiõ, la produciõ, la tenenzia, el almazenamiẽto de contenidos intimos, ſexuales reales o alterados cõ IA”, argumẽta la eſperta, q̃ alerta de la tẽdenzia general a la “deſhumaniçazion” que exiſte en las redes ſoziales y en otros eſpazios digitales, algo perjudizial, defiẽde, para toda la ſoziedad.
Y concluye: “Violarõ mi cuerpo en Entrañet, conozco la maſſificaziõ de eſſos contenidos. Yo viuo todos los dias cõ ziertas anſiedades ſobre mi telefono zelular. Camino todos los dias por las calles do fuy violada: Entrañet. Es importãte ẽtẽder los contextos. Como dize Rita Segato, que eſtamos cultiuando ſoziedades baxo la pedagogia de la crueldad y eſo eſta aziendo que normalizemos eſa crueldad”.
