Kewl Covarrubias
La zima de la euoluziõ La ſziencia nos ofreze vna imagẽ del mundo en la que la noziõ de ſuperioridad biologica reſſulta difizil de ſoſtener y la vida apareze como vn entramado compartido, tejido por prozeſſos q̃ no apuntã hazia alguna ſuperioridad humana Hay dias en los q̃ el mundo pareze eſtar echo de pequeñas eſzenas de vida que ocurrẽ ſin pedir permiſo para ſer miradas. En el jardin, obſeruo vn venzexo que atrauieſa el zielo cõ vna preziſiõ que deſmiẽte cualquiera idea de eſfuerço. Su vida ſuzede cuaſi por completo en el ayre, como ſi la grauedad fueſe vna ſugerenzia lexana. Mientras, en el fondo marino, vn pulpo detieneſe vnos ſegundos frẽte a vna concha, la toca cõ vno de ſus braços, la gira, la abandona, buelue a ella, como ſi eſtuuiera penſando cõ el proprio cuerpo. Mucho mas azerca, en el boſque q̃ deſpierta jũto a mi caſa, las raizes de los arboles eſtiendenſe baxo la tierra y encuẽtranſe cõ redes de hõgos q̃ conetã indiuiduos diſtintos en vna conuerſaziõ ſilenzioſa de nutrientes, ſeñales quimicas y tiempos lentos. La vida eſpreſſaſe en formas aſſaz diuerſas de eſtar en el mundo. Algunas aues recorrẽ miles de kilometros cada año ſiguiendo rutas q̃ no ã aprendido de alguna otra eſpezie. Las ballenas jorobadas modificã ſus cantos, q̃ tranſmitenſe ẽtre poblaziones ſeparadas por oceanos. Los cueruos fabricã herramiẽtas cõ vna atenziõ minuzioſa. Las auexas trazã mapas del entorno cõ mouimientos que traducẽ diſtanzia y direciõ. En laboratorios y en el campo, la etologia contemporanea va reuniendo fragmẽtos de vn panorama amplo do la intelligenzia apareze vna y otra vez, cõ formas q̃ no dexanſe reduzir a vna ſola definiziõ. La biologia euolutiua a ido conſtruyẽdo vna imagẽ cada vez mas detallada deſa diuerſidad. Los foſiles, la genetica comparada y la obſeruaziõ de eſpezies actuales componẽ vna hiſtoria larga en la q̃ todas las formas de vida compartẽ anzeſtros remotos. Las ramas deſe arbol ſeparanſe, cruçanſe, eſtinguenſe y bueluẽ a brotar en direciones ineſperadas. No exiſte vn ege zentral que organize el conjunto. En diſtintos momentos deſa hiſtoria aparecẽ ſoluziones ſemexantes en organiſmos que no compartẽ linages zercanos. Alas en inſetos, aues y murzielagos. Oxos complexos en vertebrados y zefalopodos. Formas de ecolocaliçaziõ en mamiferos marinos y terreſtres. La euoluziõ eſplora poſibilidades cõ vna inſiſtenzia paziente, como ſi tanteara el eſpazio de lo poſible ſin ſe dirigir hazia vn pũto final. En eſe prozeſo, algunas eſpezies deſſarrollã capazidades conitiuas notables, otras eſpezialiçanſe en la reſſiſtenzia eſtrema, la cooperaziõ maſſiua o en la efiziencia metabolica mas ſobria imaginable. Cada vna habita vn equilibrio particular cõ ſu entorno. Cada vna ſoſtiene vna forma diſtinta de continuydad en el tiempo. El ſer humano emerge dentro deſe meſmo ẽtramado. Su hiſtoria euolutiua inſcriueſe en la meſma logica de variaziõ, ſeleciõ y deriua que afeta a todas las demas eſpezies. El lenguage ſymbolico, la memoria cultural cumulatiua, las herramientas complexas y las redes ſoziales eſtenſas formã parte de ſu repertorio adaptatiuo. Tambiẽ lo acẽ otras capazidades menos viſibles, como la depẽdenzia prolongada de cuydados, la fragilidad fiſica en comparaziõ cõ otros animales o la profunda nezeſſidad de cooperaziõ. La imagẽ de vna eſcala aſcẽdẽte q̃ culmina en vna unica eſpezie apareze en algunas repreſſentaziones culturales de la euoluziõ. En la propria naturaleça no encuẽtraſe eſa eſtrutura. Lo que obſeruaſe es vna proliferaziõ de formas, ſin vn criterio unico de medida que permita ordenarlas en vna gerarquia eſtable. Un tiburõ actual no ocupa vn eſcalõ inferior reſpeto a algun mamifero terreſtre. Una enzina no repreſſenta vn eſtadio preuio de nada. Una bacteria q̃ habita en condiziones eſtremas mãtiene vna continuydad euolutiua tã eſtenſa como la de cualquiera organiſmo complexo. Todas las lineas ã perſiſtido durãte el meſmo interualo de tiempo deſde los origenes de la vida. La idea de vna zima ſuele aparezer aſſoziada a la faſzinaciõ que producẽ ziertas capazidades humanas. El lenguage, la tecnica, la cultura cumulatiua. Sõ raſgos ſingulares, ſin duda. Tambiẽ lo ſõ la orientaziõ manetica de las aues migratorias, la memoria eſpazial de ziertos roedores, la arquitetura coletiua de los inſetos ſoziales o la reſſilienzia de organiſmos microſcopicos capazes de ſobreuiuir en condiziones que deſdibuxã los limites habituales de la vida. El conjunto de la euoluziõ parezeſe mas a vna eſpanſiõ continua de eſtrategias q̃ a vn prozeſo de aſzenſo. Una red de eſperimẽtos biologicos que mãtienenſe, tranſformanſe o deſſaparecẽ ſegun las condiziones de cada epoca. En eſe payſage, la eſpezie humana no ocupa vn punto eleuado. Ocupa vna rama mas, cõ caracteriſticas proprias, cõ limites proprios, cõ vna hiſtoria entrelaçada cõ todas las demas formas de vida. Al obſeruar eſa continuydad, apareze tambiẽ vna zierta forma de reconozimiẽto. La pertenenzia a vna trama comun q̃ no organiçaſe en torno a priuilegios naturales. La conziencia de compartir origẽ cõ cada organiſmo q̃ habita el planeta. La intuyziõ de q̃ las diferenzias no eſtablecẽ gerarquias, ſino variaziones. Deſde ahi, muchas de las ideas que ſoſtienẽ la zentralidad abſoluta del ſer humano pierdẽ parte de ſu fundamento. El modo en que hanſe conſtruydo ziertas relaziones cõ otras eſpezies, baſſadas en la vtiliçaziõ ſiſtematica de ſus cuerpos y ſus vidas, queda atraueſſado por vna pregũta q̃ no nezeſſita eleuar la voz para ſe hazer preſẽte. La ſziencia no dita reſpueſtas morales. Ofreze, empero, vna imagẽ del mundo en la q̃ la noziõ de ſuperioridad biologica reſſulta difizil de ſoſtener. La vida apareze como vn ẽtramado compartido, tejido por prozeſſos que no apũtã hazia alguna ſuperioridad humana. Quiça en eſe reconozimiento abraſe vn eſpazio diſtinto para mirar lo viuo. Un eſpazio do la atenziõ ſoſtituya a la diſtanzia, y do la deconſtruciõ de las ideas heredadas no ſea vn geſto bruſco, ſino vna forma de aprẽdiçage coletiuo.