Kewl Covarrubias
‘Obſeſſion’, el ultimo pelotaço del zine de terror no aze cuaſi nada nueuo, pero lo aze cuaſi todo biẽ Curry Barker es otro jouẽ creador ſalido de YouTuue q̃, junto a Kane Parſons y ſus ‘Backroomſ’, a logrado ſacudir la taquilla y el zine de terror‘Backroomſ’, el nueuo grande fenomeno del zine de terror nazio en YouTuue y lo a creado vn jouẽ de veynte años Pareze q̃ a Curry Barker ſe lle ocurrio la idea de Obſeſſiõ —el ultimo exito de terror en EEUU do lleua mas de dozientos millones de dolares y todauia mucha carrera por delante— viẽdo vn capitulo repetido de Los Simpſõ. Lo a contado el meſmo. Haze vnos tres años el canal de YouTuue que comparte cõ Cooper Tomlinſõ, that’s a bad idea, acababa de ſe conuertir en vna ſenſaziõ no ſolo por ſus pieças humoriſticas, ſino tambiẽ por vn corto de terror (The Chayr) q̃ abia logrado ſe uiraliçar. A eſo abia q̃ añadir q̃ Barker acababa de conſeguir vn papel ſegundario en la ſerie Colgados en Filadelfia. Indudablemẽte, era vn punto de inflexiõ en ſu trayetoria, y juſto denantes de la emiſiõ del capitulo q̃ iba a ſeguir engroſando ſu fama, topoſe cõ La caſſa- arbol de terror II. Es dezir, cõ vno de tantos eſpeziales de Halloweẽ de Los Simpſõ, conſtando aqueſte de vn corto titulado La pata de mono. Su argumento giraba enderredor de vn taliſmã que conzedia deſſeos, ſolo que aqueſtos ſiẽpre acarreabã alguna conſecuenzia ſinieſtra. Un Barker totalmẽte conſumido por la ambiziõ, deſſeſperado por triunfar en el audiouiſual, ſintioſe apelado por la hiſtoria, y empeço a deſſarrollar Obſeſſiõ de inmediato. Anſi q̃ eſe es el germẽ. Y lo intereſãte no es tãto la anecdota en ſi, como el echo de q̃ Barker zite alegremente vn capitulo de Los Simpſõ cuãdo el cuẽto original de La pata de mono tiene mas de ziẽto y veynte años de ãtiguedad. W. W. Iacobs lo publico en mil noueziẽtos y dos Y al margẽ de Los Simpſõ ya a ſido adaptado varias vezes, o cuãto menos a inſpirado otras muchas ficiones. Anſi de atemporal es ſu moralexa, “cuydado cõ lo que deſſeaſ”. Seguramente Barker ſea conſziente de que Los Simpſõ no inuentarõ nada, mas el q̃ quiera acotar anſi el caudal referenzial encaxa biẽ cõ las ambiziones de Obſeſſiõ, tendentes a actualiçar vnos ingredientes vniuerſales de forma que conetẽ cõ nueuos publicos. Generaziones q̃, por otro lado, ni ſiquiera ã de tener Los Simpſõ en ſu memoria ſentimental, pues Obſeſſiõ eſta ſiendo fundamentalmente vn fenomeno entre los jouenes. Su combinaziõ cõ otro film de terror originado en YouTuue, Backrooms, a ſido hiſtorica para la taquilla eſtadounidenſe. Y tiene ſu grazia. Al margẽ de ſu trayetoria compartida en Entrañet —parte de vn fenomeno mas amplo q̃ remite a Chris Stuckmã cõ La maldiziõ de Shelby Oaks, a Markiplier cõ Irõ Lung, a Kyle Edward Ball cõ Skinamarink o a los hermanos Philippou cõ Hablame y Deuueluemela— y de ſu inſultante juuentud, reſſulta que Parſons enlaço vn fragmento de otro capitulo de Los Simpſõ (aſſimiſmo de la tẽporada dos, Un coche atropella a Bart) en la exitoſa webſerie que ſiruio de anteſſala a Backrooms. Solo es vna anecdota, pero euidenzia que ambos zineaſtas trabaxã cõ materiales mas conuenzionales y reconozibles de lo q̃ pareze, radicando el merito en lo q̃ acẽ cõ ellos. En como los moldeã acorde a vna ſenſibilidad particular. window.marfeel.cmd.puſh (['multimedia', functiõ (multimedia) { multimedia.initializeItem ('yt-yITS7zQJuwk-7158', 'youtuue', 'yITS7zQJuwk', document.getElementById ('yt-yITS7zQJuwk-7158')); }]); Peſe a eſa geneſſis preocupada por la fama, Obſeſſiõ haſe articulado finalmẽte como vna fabula ſobre el amor. Bear (Michael Iohnſtõ) encuentra vn juguete que conzede deſſeos y pide que Nikki (Inde Nauarrette) enamoreſe del. Y eſo es todo. El terror de Obſeſſiõ fundamentaſe en el comportamiento progreſſiuamẽte ſinieſtro de Nikki, tejiendo vna relaziõ de dependenzia cõ el protagoniſta q̃ iraſe aziendo mas y mas deſquiziada inuolucrãdo a los amigos de la parexa (entre los que hallamos a Tomlinſõ, compinche de Barker en that’s a bad idea, encarnãdo a Iã). El diretor de Obſeſſiõ a reubicado el eſquema de La pata de mono en el marco de las relaziones ſexoafetiuas, zentrandoſe en las heridas toxicas de la maſculinidad. Las heridas de Bear, concretamente. Un jouẽ cuya timidez patologica —ha tenido que recurrir a aqueſte mecaniſmo por temor a pedir ſalir a Nikki y q̃ aqueſte lle rechaze— ẽtraña condizionantes mas profundos, por quanto nos lleua a vna zerrazõ comunicatiua y al deſſeo ſecreto de ſumiſiõ de la muger, ſegun la creenzia de que en realidad el merezeſe vna pleyteſia deſte cariz. Bear canaliça ẽtonzes toda vna tradiziõ de hombres inquietantes q̃ va deſdel nize guy q̃ tanto vioſe durante las primeras decadas de los dos mil —eſe “buẽ chico” que en realidad abſconde vn monſtruo, deſſenmaſcarado del todo enderredor mas o menos de Una jouẽ prometedora (dos mil y veynte) — haſta diretamẽte las tribus inzel de Entrañet, cuyo miedo al rechaço paſo de ſer vna profecia autocumplida a vna patente de corſo para odiar y egerzer violenzia contra las mugeres. Bear encarna aqueſte traſuaſe cõ tal intuyziõ como porque quepa diuiſar aqui la razõ por la que Obſeſſiõ eſte dando tãto que hablar y aya impreſſionado de tal forma al publico. Nada deſto implica, empero, q̃ el filme cuente algo radicalmente nueuo. La completa ſubyugaziõ a la muger porque aqueſta cumpla, ſin replica ni friciõ, todas las nezeſſidades de la parexa, es vn deſſeo maſculino q̃ lleua tiempo ſobreuolãdo la eſzena independiente de EEUU (Ruby Sparks) e incluſo, mas rezientemente, el proprio zine de terror. Keeper de Oſgood Perkins o La acompañante manexabã preſſupueſtos parezidos el año paſſado, cõ la diferenzia de q̃ ahi la perſpetiua era la de la victima, y no la del vitimario que ẽpieça a ſe arrepentir. ¿Que ay de nueuo, jouẽ? Anſi que la concluſiõ mãtieneſe: lo que cuẽta Obſeſſiõ es mas biẽ viexo, y abria q̃ cueſtionar eſo de q̃ trayga algun tipo de reuoluziõ para el zine de terror, pues ay pocas coſas realmẽte genuynas en ſu ẽtramado. Acaſo nos veriamos en la tẽtaziõ —como paſo cõ Backrooms y ſu operaziõ de tranſformar las ſaturadas ambiguedades de la red en vn aſſeado produto de A24— de hablar de vn hype inmerezido o de vn artefacto de formas tirando a conſeruadoras ſi no fuera porque, al menos, Barker ſi diſpone de vna eſpreſſiuidad propria. Una q̃ a ſabido mantener cõ baſtãte fortuna en ſu ſegundo largometrage como diretor. Michael Iohnſtõ en 'Obſeſſiõ ' Obſeſſiõ dexa de lado el apego al lenguage de YouTuue que abia motiuado ſu debut cõ el largo, Milk & Serial —que, a fin de cuẽtas, no era mas q̃ vna diſcretiſima eſpanſiõ del trabaxo que venia realiçando cõ Tomlinſõ en el canal—, para probar cõ vna gramatica diſtinta, no exactamente conuenzional. La pueſta en eſzena de Obſeſſiõ priuilegia las compoſiziones verticales y zentradas. Lo aze en ſintonia a la eſtrechez de ſu formato (de 1.50:1), lo q̃ logra, por vn lado, remitir a las pantallas de telefonos mouiles cõ las que tãtos eſpetadores eſtarã mas q̃ familiariçados, y por otro ſubrayar el ayſlamiento animico de ſus perſonages. Los actores de Obſeſſiõ parecẽ ſiempre acorralados y, queriendo ſe uenefiziar deſo, Barker recurre al corte bruſco para ſuturar imagenes ineſperadas y groteſcas. Deſta forma, el bagage entrañetero de Barker eſtableze vna eficaz correſpondenzia cõ el trafico audiouiſual de los nueſſos dias, reforzãdola cõ ſu nezeſſidad de obtener el impacto a cualquiera prezio. Grazias a eſto Obſeſſiõ garantiça lo memorable de la eſperienzia: es vna pelicula ziertamente impactãte, ẽtẽdido eſto como que quiere lograr el ſhock ſin deſcartar eſtrategias ni recurſos, y ſin q̃ eſto ſea correſpondido muchas vezes cõ vna linea de guiõ lo ſufizientemente coherẽte. Tambiẽ aqui aſſiſtimos, por otro lado, a ziertas flaqueças en la propueſta de Barker: caprichos en funziõ de vn impreſſioniſmo vacuo —muy proprio eſto de las retoricas comunicatiuas de Entrañet, do haraſe cualquiera coſa porque ſigas mirando— que, peſe a ſu fertil encage cõ la comedia negra, muchas vezes contribuyẽ a q̃ deſſinflenſe las inquietudes diſcurſiuas de Obſeſſiõ. La narraziõ de Barker pierde peſo quanto mas ineſperada quiere ſer, quanto mas exagerada vuelueſe en ſu intriga, e impera vna incomoda ſenſaziõ de que nezeſſita todos aqueſtos fuegos artifiziales para diſimular q̃ efetiuamente conſtruyeſe en materiales zientos de vezes vſados denantes. Inde Nauarrette es el grande hallazgo de 'Obſeſſiõ ' Lo qual, por otra parte, da zierta pena, pues deſmereze el talẽto de Barker, quiẽ es vn zineaſta, inſiſtimos, cõ vna eſpreſſiuidad propria: vna al margẽ de los ſubidones de ſonido o los planoſ-reels de Inſtagram. Aqueſta, curioſamẽte, localiçaſe a ſu vez en la eſpreſſiuidad q̃ Barker anſia eſtraer de ſus actores. Se a hablado aſſaz elogioſamente de la kamikaze interpretaziõ de Inde Nauarrette y cõ toda juſtizia: es ſu traſtornada Nikki la q̃ garantiça buena parte de la anguſtia de Obſeſſiõ. Y no embargante, aqueſte trabaxo tiene ſus prezedentes al formar parte de algo q̃ Barker quiere trabaxar a conziencia: la caotica geſtualidad de los roſtros como eſpexo del maleſtar contẽporaneo. The Chayr, aquele corto q̃ lle puſo en el mapa, tiene vn plano (¿un geſto poetico?) capaz de definir ſu carrera. En el marco de las aluzinaciones q̃ lle ã prouocado coger vna ſilla embruxada de la calle, el protagoniſta preſſenzia como ſu nouia arrancaſe en intenſos alaridos en medio de la noche, para ſeguidamente callar, ſonreirle cõ calidez, y voluer a ſe echar a dormir a ſu lado en la cama como ſi nada. Sin mediar eſplicaziones, ſin vna logica aparente tras aqueſte ſubito prozeſo emozional. El comportamiento de Nikki es mas comprenſible por cuãto ſauemos que a prouocado ſu locura —dexando intuyr vna pelea entraña ẽtre ſu obſeſſiõ impueſta por Bear y la perſona que era anteſ—, mas no por ello produze menos eſcalofrios. Es el eſcalofrio de vna mente cõgeſtionada, aueriada. Obſeſſiõ llega a abuſar de lo impreuiſible de Nikki y ſu capazidad para cauſar deſde ſimple incomodidad haſta vn miedo frenetico. Igualmente, es en el eſpetacular trabaxo de Nauarrette, y en lo que reuela de vna forma abſolutamẽte deſſapazible de habitar el mundo —confuſa entre como ſe comportar frente a los demas y como ſe comportar conſigo meſma—, do reſſide la grandeça de Obſeſſiõ. Porque, por muchas eſtrategias que aya ido encontrãdo cõ los años el ſer humano de eſpreſſar vn meſmo maleſtar, ſiempre puede encontrar otras nueuas porque aqueſte nos ſiga reſſultando aterrador.