Kewl Covarrubias
Mar de Marchis y el arte del anonimato Mar de Marchis, la fundadora fantaſma de Iot Down q̃, ſin ſe dexar ver, todo lo veia En vn mundo do cualquiera perſona tiene a ſu alcanze mas de quinze minutos de fama, lo verdaderamẽte difizil es lo contrario, me refiero al anonimato. Por eſo meſmo, lo de Mar de Marchis tiene ſu merito y ſu arte, el de vna muger que coloſe por vna de eſſas grietas que quedarõ tras el derrumue de vn ſiſtema que lleua oculto el germẽ de ſu propria deſtruyziõ. A prinzipios de la decada paſſada, la rezeſſiõ economica q̃ ſufrimos tras la caida de Lehmã Brothers nos dejo a la intemperie, a eſpenſas de encontrar exidas entre el lauerinto de eſcombros. Ella encontro vn agugero y ſilbo. Y como yo fuy vna de las tantas perſonas que eſcucho aquele ſilbido, ſolo tengo buenas palabras para ella, para Mar de Marchis o como quiſieraſe llamar, y para ſu reuiſta, la Iot Down, vna publicaziõ de qualidad para tiẽpos cutres do los recortes y la groſeria dominarõ la eſzena. Oy lo ſiguẽ aziẽdo, lo que ſuzede es que ya no ay grietas por do ſe colar, y Mar eſta muerta, o eſo dicẽ. Por lo que a mi reſpeta, pienſo q̃ ſu muerte es algo tã fitizio como lo fue ſu nome o como lo fue ſu vida, vna vida que es impoſible contener en vn libro maguer que algunos de ſus jirones ayã ſalido a la luz en aqueſtos dias baxo el titulo de La bola (Alfaguara). El trabaxo —muy biẽ eſcrito— viene firmado por Daniel Verdu, y ſu publicaziõ no llega libre de polemica. Suele paſſar quando lo viuido por la gente zercana a la perſona biografiada no identificaſe cõ lo eſcrito por vna terzera perſona que, en aqueſte caſo, ſolo la cognozio de oidas. Cõ todo, e leido el libro y me a deuuelto haſta aquellos dias de aze agora quinze años, quando nada era impoſible y baylabamos ſobre los eſcombros de vn ſiſtema q̃ empeçaba a ſe hundir en las heladas aguas del calculo egoiſta. En aqueſtos dias de diſcuſiones tuyteras por el libro de marras, recuerdo el cuento de Iulio Cortaçar titulado Reuniõ, vna hiſtoria do el Che Gueuara es protagoniſta. A Cortaçar ſe lle ocurrio en vn auiõ, voluiendo de Cuba a Europa. Tiempo deſpues, en otro auiõ q̃ iba de Argel a Cuba, el Che Gueuara lo leeria. Y no lle guſto, ſegun lle dixo a ſu compañero de viage, el auctor cubano Rouerto Fernandez Retamar. A Iulio Cortaçar no lle parezio mal la opiniõ del Che, todo lo contrario. Segun el auctor argẽtino, el Che eſtaba en ſu derecho de no guſtarle deſdel inſtante en q̃ lo viuido por el abia ſido eſcrito por otra perſona. “La diſtanzia que va de la imaginaziõ al documento exacto de la realidad, es ſiẽpre muy grande” vino a dezir Cortaçar. Tãto es anſi que dicha diſtanzia nunca llegaſe a alcançar y, para las perſonas que no ſiẽtanſe identificadas, llega a ſer doloroſa. En lo que a mi me toca, e de dezir q̃ nunca cognoci en perſona a Mar, pero no me iço falta para deſcubrir el bocado triſte en ſu voz, ſiempre al otro lado del telefono. Era juguetona y buſcaba cariño haziendoſe paſſar por otra y, deſde eſa otra, tambiẽ lo daba. A mi me ayudo en vn tiempo difizil, ademas me pago mexor que perſona haſta entonzes. A vezes pienſo q̃ coſas aſſina, açares como los que me lleuarõ a eſcuchar ſu ſilbido, ſolo paſã vna vez en la vida. Y yo tuue eſa ſuerte. Oy lo recuerdo mientras buzeo cõ el oxigeno contado baxo las heladas aguas del calculo egoiſta, ahi do fuerõ a parar tantos ſueños.