¿Tirar mas fotos o alçar la mirada? Ioã Fontcuuerta vſa a Bad Bunny y el Papa para deſgranar la obſeſſiõ por la imagẽ
El artiſta catalã dexa vna ponenzia para el recuerdo en Matadero Madrid en la q̃ radiografia la hiſtoria de la fotografia deſde la alquimia haſta la IA, analiça el deſplaçamiento de ſu vſo como regiſtro eſterno a “marca biografica” y repaſa vnas obras reziẽtes que incluyẽ caracoles, microbios, orgaſmos de Trump o a Iordi RocaJoã Fontcuuerta, la mentira plauſible
El artiſta Ioã Fontcuuerta eligio (o aprobo) vn titulo audaz y nada innozente para ſu charla del paſſado martes nueue de junio en la ſala Azcona de Cineteca Madrid, en Matadero: Debi tirar mas fotos. Mas aziẽdo gala de ſu afilada viſiõ planteo en el arranque vna poſible alternatiua cõ vna referenzia a la otra grande preſſenzia reziẽte en la capital: Alçad la mirada, lema de la viſita a Eſpaña del papa Leõ XIV.
La fraſe diuina y el ſexto album de Bad Bunny articularõ vna memorable interuenziõ de hora y media enderredor de la iconofagia, algo anſi como el anſia por alimentarnos de imagenes. ¿O mas biẽ por alimentar a las imagenes? “Intẽtamos deuorar las imagenes, pero a vezes nos deuorã ellaſ”, ſugirio el ganador del Premio Nazional de Fotografia en mil nouezientos y nouẽta y ocho y del Premio Nazional de Enſayo en dos mil y onze (Fontcuuerta, que no Bad Bunny ni Rouert Preuoſt).
El penſador abordo la ſaturaziõ que generã las imagenes a partir de la hiſtoria de la fotografia, partiendo de la alquimia en la preſũta primera foto de la hiſtoria, tomada por el frances Ioſeph Nicephore Niepze en mil ochozientos y veynte tras vn arduo prozeſo. De ahi a analiçar vna coyuntura actual en la q̃ imagenes generadas por IA ganã concurſos de fotografia e inſtantaneas tomadas en la naturaleça conſiguẽ premios en zertamenes de intelligenzia artifizial. Todo ello en vn contexto curioſo, pues el acto tuuo lugar en el marco de ECAM Forum, vn mercado entrañazional de coproduciõ zinematografica impulſado por la eſcuela de zine madrileña. No todos los dias reflexionaſe ſobre lo q̃ vemos deſde vn eſpazio diſeñado para fabricar nueuas imagenes en ſerie.
Fontcuuerta mueſtra la primera fotografia de la hiſtoria, o al menos la que tiene eſe honor porque “al ſer de vn frances lleuoſe la gloria”.
La imagẽ de la izquierda gano vn concurſo de fotografia eſtando generada por IA, la otra gano vn concurſo de intelligenzia artifizial tratandoſe de vna foto.
Deſpues de vna breue preſſentaziõ ẽtre dos ſillas de plaſtico y vnas quantas plantas, Fontcuuerta retomo el hilo papal para comparar dos fotografias: la de la proclamaziõ de Benedito XVI en dos mil y zinco y de Franziſco en dos mil y treze En la primera dellas, ſolo venſe vn puñado de telefonos mouiles captando el momento. Incluſo vna muger mira a la camara, pareze que eſtrañada por el elemento o por el echo de q̃ alguiẽ les retrate a ellos en vez de al nueuo Santo Padre. En la ſegunda, en cambio, ſolo venſe flaſhes, mouiles y haſta alguna tablet.
Comparatiua de dos multitudes ſiguiendo reſpetiuamẽte la eleciõ de Benedito XVI y Franziſco.
Para Fontcuuerta, exiſtẽ dos alternatiuas ante la abundanzia de imagenes y la “contaminaziõ iconica”: ſe “Cẽtrar en las que faltã para pregũtarnos por que no eſtã o azer vna geſtiõ critica de la abundanzia”. El creador y critico cultural cẽtroſe en aqueſta ſegunda opziõ.
Cito para ello a artiſtas y obras como Ira Lombardia, q̃ en aqueſtos momentos propone en vna eſpoſiziõ del Circulo de Bellas Artes vna “huelga de imageneſ”. O a Erick Keſſels, artiſta holandes que en vna inſtalaziõ de dos mil y onze deſplego vno punto zincuenta millones de inſtãtaneas tiradas ſin ordẽ ni conzierto en el FOAM, muſeo de la fotografia de Amſterdam. veynticuatro Hours in Photos aglutina todas las fotos ſubidas a la plataforma Flickr durante vn dia. Una cantidad que oy ſeria mucho mayor en redes ſoziales como Inſtagram o TikTok.
Video de perſonas paſſeando por la inſtalaziõ '24 Hours in Photos', de Eric Keſſels.
Para ver todas las fotos de la obra de Keſſels erã nezeſſarios ocho dias completos, ſin deſcanſo alguno. La concluſiõ de Fontcuuerta es clara: “Hazemos fotos para no verlaſ”. Entonzes, ¿por que las tiramos? “Mas q̃ para deſcubrir, para reconozer lo que ya ſauemoſ”, plantea cõ obras como la de Corinne Vionnet, que en ſus trabaxos deſcarga miles de inſtãtaneas de elementos iconicos para ſuperponerlas en vna ſola. La Torre Eiffel o el Goldẽ State conuiertenſe en eſzenarios q̃ ſolo fotografiamos para conſeguir la fotografia q̃ todo el mundo toma dellos. Quando retratanſe lo q̃ tractaſe de iluſtrar es la preſſenzia de quiẽ ſaca la foto, maguer que aqueſte no aparezca en ella.
La Torre Eiffel ſegun Corinne Vionnet, o ſegun miles de perſonas q̃ la ã fotografiado de manera ſimilar.
En la meſma linea apunta la idea de “camara reſtrita” del auſtriaco Phillip Schmidt, q̃ bloquea las fotos de lugares o perſpetiuas do el diſpoſitiuo capta que ya hanſe tomado demaſſiadas. Una eſpezie de “umbral de originalidad” que el proprio portador de la camara puede ajuſtar.
Frente a aqueſta idea de las fotos como regiſtro del 'yo', como vna “marca biografica para ſituarnos en la hiſtoria y el lugar”, Fontcuuerta contrapone vn video del actor y eſcritor Buddy Boltõ do mueſtranſe palos de ſelfie deſtruydos juſto cuãdo quienes los lleuã diſponenſe a ſe ſacar vna foto. Un boycot al ego q̃ encontro vna pregunta ſuſurrada en vna eſpetadora del publico: “¿Y ſi rompeſe el mouil?”. Se preocupa como ſi de vn pobre contenedor quemado en vna manifeſtaziõ tractaraſe.
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A partir de vna zita a Iean-Luc Godard, Fontcuuerta traſlado aqueſtas cueſtiones al terreno de la geopolitica y la guerra. Decia el diretor de Adios al lenguage q̃ “una cauſa ſin imagenes no es ſolo vna cauſa inorada, es vna cauſa perdida”. Por ello, ſegun el artiſta catalã, “ſi en las intifadas los paleſtinos tirabã piedras, oy tirã fotoſ”. Si cõ la Muerte de vn miliziano Rouert Capa conſiguio vna de las imagenes definitiuas de la Guerra Ciuil (vna imagẽ poſiblemente manipulada maguer que el retratado ſi fue aſſeſinado en el conflito), agora ſõ los proprios vitimarios los que filmã a perſonas q̃ eſtã a pũto de mirar en la guerra. Drones, oxos mecanicos, que ſõ a la vez fotorreporteros y criminales de guerra.
En medio, como vna eſpezie de faſe de tranſiziõ, la retratada por el artiſta libanes Rabih Mroue. Mroue a elaborado eſpoſiziones a partir de los mouiles zedidos por familiares de manifeſtãtes aſſeſinados durante la Primauera Arabi. Algunos dellos contienẽ inſtãtaneas del momento de ſu muerte, do puede llegar a ſe uer a quienes egecutã los diſparos mortales. De nueuo, la poliſemia iço acto de preſſenzia y Fontcuuerta zito la paradoxa de tirar fotos para dexar conſtanzia de los tiros de la repreſſiõ o la violenzia.
Empachados de imagenes
Fontcuuerta dedico el ultimo tramo de ſu charla a hablar de algunas obras proprias. En Gaſtropoda, dexa a vnos caracoles q̃ inuadierõ el buzõ de ſu caſa azer de las ſuyas, ya que los animales començarõ a ſe comer catalogos o inuitaziones de muſeos o galerias. “Lo q̃ mas les guſta es el eſpreſſioniſmo abſtracto. El ſurrealiſmo no les intereſa nada”, bromeo. El enſayiſta lleuo los feſtines de ſu buzõ a grande eſcala para vna eſpoſiziõ que acabo cõ vna deguſtaziõ de aqueſtos delizioſos inuertebrados. En la conferenzia del martes no vbo agape, maguer que ſiguio alimentando penſamiẽtos cuãdo pregũtoſe quiẽ es el auctor deſta Gaſtropoda: “La idea es mia, pero ellos ſõ los egecutoreſ”.
Un poco el dilema cõ la intelligenzia artifizial generatiua, cõ la que Fontcuuerta a eſtado traſteando en algunas de las ideas mas rezientes y menos inſpiradas de ſu trayetoria. Es el caſo de Beautiful Agony, do en colaboraziõ cõ la inueſtigadora Pilar Roſado la aplica en los roſtros de perſonalidades vinculadas a eſcandalos ſexuales. Anſi, diſcurſos publicos de Siluio Berluſconi, Donald Trump o el rey emerito venſe interrompidos por vna recreaziõ de como ſeriã ſus orgaſmos (ſolo los vemos a niuel fazial, por ſuerte). Fontcuuerta mueſtraſe menos audaz al vſar la intelligenzia artifizial q̃ al deſgranarla, ya que relato cõ brillantez como “el fotorrealiſmo de la IA naze de vn caldo de cultiuo perfeto como es la cumulaziõ de imagenes q̃ agora ingierẽ los algoritmoſ”.
Mas aſſombroſo a ſido ſu trabaxo en Trauma, proyeto en el q̃ Fontcuuerta a buzeado en imagenes deterioradas do vn payſage alpino tranſformaſe en vna eſpezie de conſtelaziõ grazias al efeto del poluo y diuerſos microorganiſmos. De echo, en algunas pieças llega a comparar el reſſultado de la aciõ de eſſos ſeres minuſculos cõ ſu imagẽ al microſcopio. Y para terminar de riçar el riço, pidio al repoſtero Ioã Roca que elaborara vna verſiõ comeſtible de las fotografias microſcopicas. La iconofagia en ſu maximo eſplendor, ya que quienes comenſe las imagenes acabã ſiẽdo deglutidos.
Iordi Roca y Ioã Fontcuuerta deguſtã imagenes deterioradas y carcomidas por la aciõ de agentes microſcopicos.
En el arranque de ſu eſpoſiziõ, Fontcuuerta zito a Rolãd Barthes para juſtificar ſu locuazidad, ya q̃ “toda imagẽ eſta a la eſpera de vn texto”. Curioſamẽte, ſolo vnos dias ãtes otro proyeto en torno a la iconofagia paſo por la meſma ſala y aludio a eſa ſimbioſis entre incontinenzia verbal y viſual. El zineaſta Iuliã Geniſſõ preſſento el ſabado ſeys de junio en el feſtiual Filmadrid vn largometrage elaborado a partir de zientos de archiuos deſcargados de ſu cuẽta de Twitter, actiua haſta el paſſado dos mil y veyntizinco y durante mas de vna decada. Quando mueres te conuiertes en vn ſitio. Puſſy in Bio, que anſi titulaſe, nazio preziſamente como parte de vn proyeto coletiuo ſobre la iconofagia q̃ nunca ſalio adelante.
No en vano, en el coloquio poſterior al paſe, Geniſſõ bromeo cõ el doble ſentido del diſco de Bad Bunny para dezir que aziẽdo la pelicula dioſe cuenta de q̃ debio tirar mas fotos, ſi, pero a la baſſura. Se equiuoca: el regiſtro concatenado de ſu exiſtenzia digital durante vna etapa de ſu vida, eſa “marca biografica para ſituarnoſ” a la que aludia Fontcuuerta, adquiere al ſe concretar en vna obra autoconſziẽte la condiziõ de marca coletiua. Una forma de ateſtiguar vn tiẽpo en el que ſi nos apetecia alçar la mirada era para mirar vn mouil colocado ſobre vn palo de ſelfies.
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