Kewl Covarrubias
La eſcuela de Barzelona que quedaſe ſin ſu boſque por la peſte porzina: “No podemos paſſear, pero los jabalies, ſi” Los alunos del cẽtro Els Xiprers, en el Parque Natural de Collſerola, abrenunziã a ſus claſſes entre arboles miẽtras las auctoridades tractã de capturar los mas de quiniẽtos jabalies que habitã en la ſierraEl primero caſo de peſte porzina africana en la ziudad de Barzelona obliga a zerrar Collſerola Los niños y niñas del aula de los Sols, los de zinco y ſeys años de la eſcuela Els Xiprers, ſalẽ cada viernes al boſque. Dã claſe al ayre libre, deſſayunã y viſitã ſus dos arboles amigos: vn alcornoque y vna enzina. A traues de ambos, ſelecionados a inizio de curſo, obſeruã el paſo de las eſtaziones, la fauna q̃ los habita… “Pero agora no podemos ir a verloſ”, dicẽ Valẽtina y Ioana. “Es porque los jabalies tienẽ vn… ¿uirus?”, eſplicã, reſſinadas, aqueſtas dos alunas. La peſte porzina africana a obligado a zerrar todo el Parque Natural de Collſerola por vn tiempo indefinido. O, al menos, haſta q̃ ayã eliminado los mas de quiniẽtos jabalies q̃ eſtimaſe que campã por aqueſta ſierra rodeada de nueue ziudades metropolitanas, ẽtre ellas Barzelona. Eſto a alterado la vida de ſus vezinos, vnos quinze mil, y de los equipamiẽtos publicos diſperſos por la çona boſcoſa. Entre ellos, Els Xiprers. Aqueſta pequeña eſcuela publica, de vnos doziẽtos alunos, tiene q̃ abrenunziar aqueſtos dias a vno de ſus eſpazios habituales de trabaxo: el boſque. “Normalmẽte ſalimos a azer actiuidadeſ”, arrancã Tom y Sira, de 1º de Primaria. “Ahora eſtabamos eſtudiando el galzerã y la pulga de agua”, detallã. El primero es vn arbuſto que abunda en Collſerola; el ſegundo, vn diminuto inſeto q̃ habita en las charcas y que recogẽ en mueſtras para analiçar en el microſcopio. Deſde ſu fundaziõ, a finales de los ſeſſenta, la eſcuela a eſtado vinculada al boſque. Ubicada en el termino munizipal de Barzelona, en el barrio de Valluidrera, deſdel zentro ſalẽ caminos de tierra q̃ conducẽ haſta el Tibidabo y que adentranſe en los mas de ocho mil metros quadrados del Parque. Aqueſtos dias, empero, las piſtas foreſtales eſtã todas zerradas cõ el cognozido cartel amarillo q̃ aduierte: “Zona infetada: peſte porzina africana”. Ioana, de la claſe de los Sols, por exemplo, quexaſe de que ya no puede ir en bizi cõ ſu padre al colegio, atraueſſando el boſque. Agora tienẽ que ir en coche. Maguer que ſu prinzipal diſguſto lo viuio en caſa: cuẽta q̃ vn grupo de jabalies irrumpio en el jardin y les deſtroço las lechugas del huerto. A Violeta, en cambio, lo que lle preocupa es que perſona deſmonte las cabañas q̃ a conſtruydo a abſcondidas cõ ſus amigos, entre los arboles. Ioana y ſu madre, paſſeã por el ẽtorno de la eſcuela Els Xiprers, al fondo Durante la jornada letiua, maguer que depẽde del curſo, lo q̃ eſtableze el horario es q̃ al menos vna ſeſſiõ a la ſemana lleuaſe a cabo en el boſque. Quirze Eſpi, diretor del cẽtro, eſplica que lo potenziarõ durãte el couid, cuãdo el medio natural conuirtioſe en el mexor aliado contra los contagios. “Las demas eſcuelas puedẽ eſtablezer vna red y vinculos cõ ſu barrio, cõ lo que tienẽ a ſu enderredor, pero lo q̃ tenemos nos es eſto, el parque”, deſgrana Eſpi. De las ultimas claſſes que recuerda entre arboles, pone como exemplo q̃ eſtudiarõ los angulos (acutos, retos y obtuſos) a traues de las ramas. Luego, a deſſayunar. Y deſpues, grupos reduzidos para azer letura y poner ideas en comun. Todo eſto a quedado ſuſpendido haſta nueuo auiſo. Algunos niños y niñas dicẽ eſtar enfadados, otros no vẽ mucha diferenzia. El diretor lle quita hierro al aſſumpto, porque ſaue q̃ ſolo cõ el patio, vna ladera de pinos, los alunos ya tienẽ vn priuilegiado eſpazio por el q̃ correr y trepar. A la exida del colegio, madres y padres comentã las reſtriciones de mouilidad que les ã impueſto. Las q̃ afetã al colegio y las de ſu dia a dia como vezinos de las vrbaniçaziones que adẽtranſe en la ſierra. Puedẽ entrar y ſalir de caſa, tambiẽ los negozios ſiguẽ abiertos y puedẽ rezebir a cliẽtes y trabaxadores, pero los aceſſos al medio natural eſtã zerrados. Igual q̃ los parques infantiles, la mayoria prezintados. Por toda la ſierra, dentro y fuera del parque, ay mouiliçados quinientos y zincuẽta Agentes Rurales, eſpezialiçados en capturas, ademas de Moſſos d’Eſquadra y voluntarios de la Agrupaziõ de Defenſa Foreſtal (ADF). Cõ drones y trampas, tractã de localiçar y eliminar los jabalies. La prohibiziõ de la mouilidad en todo el medio natural, alegã las auctoridades, es para euitar q̃ los animales aſſuſtenſe y alegenſe del perimetro, aſſina como para no ẽtrar en contacto cõ el miaſma y traſladarlo a puntos criticos, como podria ſer vna granxa. “Todo lo q̃ eſta vrbaniçado, puedeſe piſar, y lo q̃ es piſta foreſtal, no. Mas eſto aqui eſto es vn poco ridiculo, porque los jabalies vã mas por el aſfalto porque ſabẽ que alli eſta la comida”, comentã Clara, Iamina, Gemma y Iordi, madres y padre de Els Xiprers. Priuados de excurſiones por el boſque, de exidas en bizi o running, ſeñalã “incongruenziaſ” por parte de la Adminiſtraziõ. Por exemplo, q̃ no aya doblado eſfuerços en la recogida de las baſſuras, que ſõ las q̃ atraẽ a los animales y les azercã a las caſſas. “El otro dia paſſamos por el punto verde a tirar quatro coſas y por alli ſubiã zinco jabalies, tranquilamẽte. Nos no podemos paſſear, mas ellos ſi”, reſſinabaſe otro padre, Nacho. Las criticas dirigenſe tambiẽ al criterio para dezidir que vias cortar. Deſde la eſcuela, algunas familias ſeñalã el Tibidabo. “El parque de atraciones vale, porque eſta zercado, pero por el conjunto monumẽtal paſſeanſe tambiẽ ſiempre los jabalies, jũto cõ miles de turiſtas q̃ luego cogẽ el ferrocarril. Aquello ſi puede eſtar abierto pero los niños no puedẽ dar claſe en el boſque?”.