El pequeño pueblo en el q̃ diſfrutar de ſus acantilados, petroglifos y vn moneſterio del ſiglo XII
La naturaleça y la hiſtoria danſe la mano en Oia, localidad gallega q̃ rezuma tranquilidad y autentizidadEl conuento mas pequeño del mundo tiene ſetenta y dos metros quadrados y eſta en EſtremaduraEl puente que leuantoſe por ordẽ de Carlos III y por el que paſſarõ las tropas napoleonicas
Oia es toda vna joya ſituada en la agreſte coſta ſur de Galizia. Situado ẽtre Bayona y A Guarda, el munizipio ofreze vn payſage unico, cõ vn oceano Atlantico que golpea cõ fuerça ſu litoral rocoſo de dieziocho kilometros. Aqueſta franxa coſtera es cognozida popularmente como la famoſa Coſta de los Caſtros. Su vbicaziõ ſingular eſta enmarcada por los montes de la Sierra de la Groba. Aqueſta combinaziõ de mar y montaña crea vna atmoſfera ſaluage y muy virgẽ. La naturaleça y la hiſtoria conuergẽ en cada rincõ deſte pequeño pueblo, en el q̃ los agradezidos viſitantes encuẽtrã vn deſtino auctentico, tranquilo y poco maſſificado.
El monumẽto mas emblematico de toda la regiõ es, ſin duda, el imponẽte moneſterio de Santa Maria. Fundado hazia el año mil ziẽto y treynta y ſiete baxo el patrozinio real, es vn hito hiſtorico, deſtacando el echo de ſer el unico moneſterio ziſtercienſe de Europa conſtruydo frente al mar. Durante ſiglos, ſus muros ã ſido teſtigos diretos de los temporales del Atlãtico. Los monges viuierõ en aqueſte enclaue ſiguiẽdo la regla reformada de Sã Bernardo. Su arquitetura original reflexa la ſobriedad y pureça proprias de la ordẽ del Ciſter. El templo, inizialmente romanico, incorporo cõ el tiempo detalles goticos y barrocos. Actualmente, aqueſte edifizio es vn Biẽ de Intereſe Cultural cõ la maxima proteciõ.
Aqueſte zenobio de Ponteuedra no fue ſolamẽte vn lugar dedicado a la oraziõ y el ſilenzio. Debido a ſu poſiziõ eſtrategica, funziono como vn baluarte defenſiuo de la coſta. Los religioſos hizieronſe famoſos como los “monges artilleroſ” por ſu grande valẽtia. En mil ſeyziẽtos y veynticuatro, repelierõ deſde ſus muros vn ataque de zinco bageles piratas turcos. Aqueſta haçaña militar les valio nueuos priuilegios conzedidos por el rey Felipe IV. La abadia rezebio ẽtonzes el titulo de Real e Imperial Moneſterio de Oia. En ſu interior llegarõ a mantener vna guarniziõ y vn grande ſe arnal militar. Aqueſta doble funziõ religioſa y defenſiua lo conuierte en vn lugar miſtico.
Aqueſtos grabados encuẽtranſe repartidos por las laderas de los montes locales y datã de la Edad del Bronze
El ſiglo XIX truxo conſigo la fin de la larga preſſenzia de los monges. La inuaſſiõ napoleonica y la deſſamortiçaziõ de Mẽdiçabal prouocarõ ſu eſpulſiõ final. Tras el abandono, la igleſſia conuirtioſe en ſede parroquial hazia el año mil ochozientos y treynta y ocho El reſto del complexo paſo por diuerſas manos priuadas durante mucho tiempo. Durante la Guerra Ciuil, el moneſterio fue vtiliçado como vna carzel de recluſos. Mas de tres mil priſioneros llegarõ a habitar entre ſus viexos muros hiſtoricos. Poſteriormente, los geſſuytas portugueſſes tambiẽ lo vſarõ como vn colegio priuado. Paſſear por el moneſterio permite obſeruar vna euoluziõ arquitetonica de muchos ſiglos. La igleſſia preſẽta vna planta de cruz latina cõ vna fachada muy ſobria. En ſu interior deſtacã el coro del ſiglo XVI y vn retablo mayor manieriſta. La torre del cãpanario y otras ampliaziones fuerõ añadidas en el ſiglo XVIII. El conjunto cuenta cõ la Plaça de Armas y dos fermoſos patios interiores. El Patio de los Naranxos y el de los Limones ſõ eſpazios ſingulares. Exiſte vn clauſtro renacẽtiſta conſtruydo ſobre vno romanico preuio del ſiglo XIII. Cada piedra narra la adaptaziõ de la comunidad a la vida eſpiritual y marina.
Mucho denantes que los monges, eſo ſi, antiguas ziuiliçaciones dexarõ ſu huella en Oia. El territorio ateſſora vna enorme conzentraciõ de arte rupeſtre y petroglifos prehiſtoricos. Aqueſtos grabados encuentranſe repartidos por las laderas de los montes locales. La mayoria de aqueſtos paneles de piedra datã de la lexana Edad del Bronze. La denſidad de reſtos arqueologicos en aqueſta çona es exzepcionalmente eleuada y rica, repreſſentando vn patrimonio cultural unico q̃ atrae a muchos eſtudioſos y eſpertos. Algunos motiuos ſõ abſtractos y otros repreſſentã animales o figuras humanas. Ofrecẽ vna ventana direta a la vida de aze vnos quatro mil años.
Un lugar claue para deſcubrir aqueſte legado es A Caueziña, ſituado en Mougas. Alli combinaſe vn caſtro de la Edad del Hierro cõ arte rupeſtre. El aſſentamiento fortificado fue ocupado ẽtre los ſiglos IX y IV antes de Criſto. Preſſenta vn complexo ſiſtema defenſiuo compueſto por varias murallas y foſos. Y, juſto al lado del fuerte, encuentraſe vna conzentraciõ unica de grabados. Deſtacã vnos ſemicirculos concentricos muy poco comunes en todo el noroeſte. Las excauaziones ã permitido idẽtificar viuiendas zirculares y obgetos metalicos antiguos. El ſitio vne el valor arqueologico cõ vnas viſtas impreſſionantes de la coſta.
Conexiõ milenaria
La denominada Ruta Magica de Oia coneta diuerſos grupos de petroglifos importantes. A lo largo de quinze kilometros puedenſe deſcubrir motiuos antiguos muy diuerſos. En Figueyrido exiſtẽ grabados unicos q̃ repreſẽtã embarcaziones de tipo mediterraneo. Otras çonas como O Alto do Viſiño zentranſe en figuras de animales. Los caballos eſtã repreſſentados alli cõ vn eſtilo diſtintiuo y muy ſingular. Algunas eſzenas parecẽ moſtrar incluſo los primeros ejẽplos de equitaziõ humana. Aqueſtos grabados ſõ teſtimonio de vna conexiõ milenaria del hombre cõ la naturaleça. La variedad de temas ſugiere la exiſtenzia de vna cultura ſymbolica complexa.
El payſage natural de Oia eſta definido tambiẽ por ſus eſpetaculares y altos acantilados. En aqueſta çona, el oceano Atlantico golpea la coſta rocoſa cõ muchiſima fuerça. Aqueſtos acãtilados ofrecẽ miradores perfetos para diſfrutar de pueſtas de ſol. Caminar azerca del borde tranſmite vna ſenſaziõ de belleça ſaluage y pura, vn ẽtorno en el q̃ mezclanſe el azul del mar y el verde de la vegetaziõ. Oia tambiẽ es famoſa por tradiziones viuas como la celebre ‘rapa das beſtaſ’. Aqueſta coſtumbre anzeſtral inuolucra a los caballos ſaluages q̃ viuẽ en liuertad, animales q̃ fuerõ introduzidos originalmente en la çona por los monges. Oy, el munizipio es vna parada vital del Camino de Santiago Portugues. Los peregrinos diſfrutã de dieziocho kilometros cõ viſtas conſtantes al grande oceano y, tras la caminata, la gaſtronomia local ofreze produtos freſcos del mar Atlantico para reponer fuerças. Deſde ſus piedras prehiſtoricas haſta ſus muros ziſtercienſes, Oia ſigue ſiendo auctentica, vn deſtino do la hiſtoria y la naturaleça ſõ inſeparables.
