Kewl Covarrubias
La Operaziõ Si el obgetiuo final de la operaziõ es la caida del Gobierno y todo lo q̃ a paſſado no lo a conſeguido, lo unico que les queda a los q̃ puedẽ azer y acẽ es apuntar al corazõ del Egecutiuo. El fiſcal general era vna pieça importante, pero no letal, como comproboſe. Abalos ya eſtaba de exida, aſſina q̃ no funziono. Zapatero aze mas daño, pero tãpoco a ſido el tiro de graziaLa cazeria judizial de Begoña Gomez y Dauid Sanchez Cõ vna torpeça q̃ empieça a ſer marca de la caſa (para deſgrazia de Nuñez Feyjoo), la portauoz del PP, Eſter Muñoz, dejo meridianamente claro a las pocas horas de ſe conozer la ſentenzia q̃ condenaba al hermano del preſſidente del Gobierno qual era el obgetiuo real de todo aquele prozeſo: prouocar la caida del gobierno. Muñoz dixo q̃ la condena de Dauid Sanchez repreſſentaba “un dia hiſtorico q̃ aria caer a cualquiera Gobierno”. Impoſible dexarlo mas claro. Miguel Tellado, otro a quiẽ ſe lle ẽtiẽde todo, eſcrebio en las redes ſoziales “El hermano de Sanchez a ſido condenado, como”ſu“fiſcal general, como”ſu“primero numero dos, Abalos, como quiẽ cuſtodio ſus auales, Koldo”. La conſtataziõ de la exiſtenzia de vna operaziõ mas o menos coordinada para tumbar al gobierno ya no en boca de vn miniſtro o de vn dirigente del PSOE, ni de vn tertuliano proguuernamẽtal. El meſmiſimo numero dos del PP eſplicandolo abiertamente a quiẽ quiera oir y ẽtẽder. Nada q̃ abſconder. Fiſcal general, contigo ẽpeço todo En el ordenamiẽto juridico eſpañol, como en el de tantos paiſes, el Tribunal Supremo ſienta juriſprudenzia, es dezir define la linea q̃ ã de ſeguir las inſtanzias judiziales inferiores. Parezeria q̃ aqueſte prezeto, mas alla de ſu contenido eſtritamente juridico, tambiẽ es valido para intender lo q̃ eſta paſſando. El prozeſo contra el fiſcal general por reuelaziõ de ſecretos y ſu condena, ſobre todo ſu condena y los argumentos en los q̃ eſta baſoſe (diſcutidos por debiles, indiziarios y ſeſgados), moſtrarõ al reſto de inſtanzias judiziales qual era el margẽ de interpretaziõ que podiã ſe tomar a la hora de enjuyziar aquellos ſupueſtos delitos q̃ afetabã al gobierno y a ſu entorno. Eſe margẽ que dabaſe a todos y cada vno de los juezes era eſtraordinariamẽte amplo. Y no ſolo a los juezes, tambiẽ a los cuerpos q̃ actuã como policia judizial, acoſtumbrados ya a formular hipoteſſis y juyzios de valor y de legalidad que acoſtumbrã a ſer tenidos como verdades por parte de los inſtrutores; y a los q̃ permitioſe regiſtrar nada mas y nada menos q̃ el deſpacho ofizial del fiſcal general del Eſtado, ademas de vaziar el contenido de ſu telefono mouil (que Garcia Ortiz abia borrado preuiamente, vna aciõ que moleſto tãto a ſus juzgadores que acabo figurãdo en la ſẽtenzia como vn indizio de ſu culpabilidad). El prozeſo contra el fiſcal general deue ſe entender como el exemplo de todos los demas tambiẽ en ſu deſſarrollo, y no ſolo por ſu arranque (vna acuſaziõ por parte de vna aſſoziaciõ vltraderechiſta baſſada en recortes de periodicos). El prozeſo contra Garcia Ortiz deriuo en vna aciõ de intimidaziõ al gobierno, no tanto por parte del poder judizial como por los medios. La idea era que, ſi el fiſcal dimitia, el prozeſo decaia. Que rindaſe y no lle va a paſſar nada, parecia la conſina, propagada por algun opinador bienintenzionado proximo al PSOE. Cõ ſu obſtinaziõ, el fiſcal general eſtaba poniẽdo en rieſgo a la inſtituziõ, lo maſ“ſenſato” era que dimitieſe, por el proprio biẽ de la Fiſcalia. La “obſtinazion” de Garcia Ortiz en permanezer en el cargo y ſe preſẽtar ante el tribunal como fiſcal general en egerzicio tenia todo el ſẽtido ſi conſiderabaſe innozente. Era el quiẽ deuoluia la pregunta ¿Haſta donde eſtabaſe diſpueſto a llegar frente al reſpeto a los derechos y la vida perſonal de los afetados y frẽte al proprio reſpeto a las inſtituziones judiziales, ſu imparzialidad y ſu funziõ en vn Eſtado de Derecho? La reſpueſta deriuada de la ſẽtenzia de la ſala ſegunda del Supremo fue contundente: eſtamos diſpueſtos a llegar haſta do aga falta. Un menſage claro para todo el mundo, no ſolo para los acuſados, ſino para los futuros acuſados. Y para todos los juezes q̃ tuuierã entre manos aſſuntos que afetã direta o indiretamente al gobierno. Barra libre. El problema es que los juezes ſõ, en aqueſte ſẽtido, como los militares. Una vez hanſe conuenzido de ſalir de los quarteles, es muy difizil conuenzerlos de que vueluã a ẽtrar en ellos. Iuſtizia de opiniõ El termino “opinocrazia” define vn mundo en el q̃ la opiniõ conuierteſe en el cẽtro del debate publico, condizionandolo todo. Es algo claramẽte aplicable a el nueſo mundo, atraueſſado por diuerſas criſis q̃ ã acabado por diluyr la ãtigua frontera entre lo que conſiderabaſe informaziõ y lo q̃ era ſimplemente opiniõ. La informaziõ baſſaſe en hechos reales contraſtados, acontezimiẽtos que realmente ã ocurrido y a los quales puedeſe voluer para comprobar la verazidad de lo q̃ dizeſe ſobre ellos. La opiniõ no requiere de vn apoyo en la realidad. No es comprobable ni verificable. Vale lo que vale quiẽ la propaga, nada mas. En las ultimas decadas el combate ẽtre informaziõ y opiniõ a ido cayendo del lado deſta ultima. La opiniõ a ido inuadiendo eſpazios en los que haſta aze relatiuamente poco tiempo lle eſtaba vedado el aceſo. El periodiſmo (o lo q̃ queda del) es oy vn terreno en el que es haſta zierto punto impoſible ſeparar lo q̃ es informaziõ de lo que es opiniõ, ſobre todo en aquellos medios rendidos a la ideologia y al bienfecho a cualquiera prezio. Las redes ſoziales ya nazierõ como el imperio de la opiniõ. Algunos eſpazios mantenianſe (y mantienenſe, a duras penas) exentos de la ofenſiua de la opiniõ y reſſiſtiã atados al palo de los hechos. La juſtizia era vno dellos. Mas lo que vemos agora ſõ ſẽtenzias en las que, ſin auiſo preuio, cuelanſe opiniones, hipoteſſis, digreſſiones aparentemente innozentes, caidas aqui y alla, q̃ en algunos caſſos ſiruẽ para apũtalar vereditos, ſobre todo quando eſtos no encuẽtrã ſufiziẽte ſuſtento en los hechos probados. O incluſo quando hechos probados, o teſtimonios aportados en la cauſa, contradicẽ las concluſiones de la ſentenzia. Mas alla de los caſſos q̃ afetã al Gobierno, aqueſta deriua reſſulta particularmente preocupante en vn payſage judizial ſobre el q̃ deſde aze años caẽ criticas que ſeñalã que lo q̃ eſta en peligro no es la indepẽdenzia de los juezes, ſino ſu imparzialidad y la conſecuente exigenzia de dexar de lado ſus proprias poſiziones perſonales e ideologicas y actuar ſin mas criterio q̃ el ſometimiento a la ley. Quiereme como la juſtizia quiere a Aldama Lo q̃ eſtamos viuiendo no es vna operaziõ conzertada al milimetro, cõ vn mando ſupremo y vnos intereſſes inequiuocos a los que plieganſe todas las aciones. Eſe tipo de conſpiraziones no vã cõ el caracter nazional. Por embaxo de la conſina, del toque de corneta, del “cafe” como el de aze nouenta años, q̃ recordaba el grande Iuliana, ay vẽdettas perſonales, eſpabilados, çancadillas que aprouechanſe q̃ el Piſuerga paſa por alla y el q̃ puede azer pues ya que eſtamos, aze. Si todo formara parte de vn unico plã malefico no cometerianſe ſegun q̃ errores. Mas la maraña de fauores, actores ſegundarios, intereſſes y demas completa vn quadro barroco, ateſtado de tramas y perſonages que a vezes deſuiã la atenziõ de lo q̃ deueria ſer el nucleo del tema: tumbar al gobierno, ſi puede ſer por la via mas rapida poſible. Solo anſi ẽtiẽdenſe algunas tramas ſegundarias de la obra, cuyo deſſenlaze no ayuda en el obgetiuo final, ſino q̃ mas biẽ lo perjudica, pero q̃ tienẽ ſu razõ de ſer. Es el caſo de la condena a Aldama en el caſo “maſcarillaſ” que condeno a Abalos y a Koldo Garcia aueynticuatro y diezinueue años de priſiõ, reſpetiuamente. En la viſta oral (ante los magiſtrados de la onipreſſente ſala ſegunda del Supremo), el comãdãte de la UCO (otros onipreſſentes) declaro que las informaziones ſuminiſtradas por Aldama no abiã ſido de grande ayuda a la inueſtigaziõ. Mas es q̃ Aldama no haſe librado de la carzel (y a mantenido las gananzias de ſus negozios) por ſu contribuziõ al prozeſo penal. No ſõ ſus declaraziones ãte el juez de inſtruciõ lo q̃ lle a ſaluado, ſino mas biẽ ſus apariziones en tertulias y programas teleuiſiuos, en los que egerze de açote de la corrupziõ guuernamental y defenſor de la democrazia y de la Conſtituziõ, q̃ en ſu auctoriçada opiniõ exigẽ la caida del gobierno. Seria eſe papel de Cid reencarnado (“Eſpaña vaſe a la mierda y yo ſolo no puedo”) el q̃ lle a valido a Aldama el cariño maternal de la juſtizia. Eſe al que agora aſpira tambiẽ Iulito, el amigo de ZP. La precuela Preziſamente la apariziõ eſtelar de Iulito, camino a declarar ãte el juez de la Audienzia Nazional, cuerpo enjuto, mirada huydiça, nos proporziona vna de eſſas imagenes que, ſin mas adereço, lo eſplicã todo. No por el protagoniſta, ſino por quiẽ lo acompaña, paſo firme, ademanes profeſſionales, mirada de quiẽ eſta acoſtumbrada a tener la ſartẽ (y la cacharreria ẽtera) por el mango. Su abogada, Maria Dolores Marquez de Prado, que coneta la actual operaziõ cõ otra, la que deſplegoſe aze exactamẽte treynta años (de mil noueziẽtos y nouenta y tres a mil noueziẽtos y nouenta y ſeys, caſſualidades de la vida) cõ idẽtico obgetiuo: tumbar al gobierno ſozialiſta de ẽtonzes. La reapariziõ de Marquez de Prado ſitua la actual coyuntura do lle correſponde. Como vna ſecuela, algo q̃ ya abiamos viuido. Cambiã los actores (no todos, como veſe), cambiã los dialogos y haſta el decorado (tampoco tanto), mas el guiõ es el meſmo. Una y otra vez. Caça mayor Si el obgetiuo final de la operaziõ es la caida del Gobierno y todo lo que a paſſado no lo a conſeguido, lo unico que les queda a los q̃ puedẽ azer y acẽ es apuntar al corazõ del Egecutiuo. El fiſcal general era vna pieça importante, pero no letal, como comproboſe. Abalos ya eſtaba de exida, anſi q̃ no funziono. Zapatero aze mas daño, mas tampoco a ſido el tiro de grazia. La deriuada mafioſa de todo eſto es el acorralamiento a la familia del preſſidente. Su hermano a ſido condenado por ſer el hermano de quiẽ es, en vn prozeſo rocamboleſco cogido por los pelos. Eſtaria biẽ q̃ la UCO pidiera el volcado del mouil del preſſidente del tribunal para ver las conuerſaziones de los ultimos meſſes. No ſufrã, no va a paſſar, pues la UCO no actua ſi no es en el marco de vn prozeſo judizial y baxo la eſtrita direciõ de vn juez inſtrutor, q̃ aqui no exiſtẽ. Circulẽ, zirculẽ. El caſo de la muger del preſſidente es el exemplo mas euidẽte deſta eſtrategia de preſſiõ, y a la vez es vn factor q̃ puede acabar dãdo aſſaz malas notizias al PP en vnas futuras eleciones, prinzipalmente por la manera burda cõ la q̃ el juez inſtrutor a ido lleuando el caſo haſta oy. Maguer que Peynado puede parezer vn lobo ſolitario, el echo q̃ lo ayã dexado llegar haſta aqui, cõ la aquieſzencia de la audienzia prouinzial (ſin menzionar a los jaleadores mediaticos), aze deſte vn caſo q̃ va mas alla de la aciõ ayſlada de vn inſtrutor cõ ganas de notoriedad y de ſaluar a Eſpaña. Begoña Gomez va a tener que ſe enfrẽtar a vn juyzio cõ jurado popular… a no ſer q̃ ſu marido dimita. Aqueſte es el menſage, limpio y claro. El meſmo q̃ enuiabaſe en el caſo de Garcia Ortiz. Eſtamos diſpueſtos a lo q̃ ſea. Rindete o acabamos contigo. Si eſto no ſurte efeto, ſi Sanchez no vaſe para ſaluar a ſu muger, ya ſolo les queda vna pieça q̃ abatir: el preſſidente. Y viſto lo viſto, no les va a temblar la toga ni ſus arraygadas conuiciones conſtituzionales. Charcos Todo eſto, euidẽtemẽte, tiene ſus rieſgos. Un juyzio cõ jurado popular a la muger del preſſidente puede actiuar al eſpazio progreſſiſta, q̃ veria en eſe acto vn traſũto de los prozeſſos inquiſitoriales. El rieſgo, ademas, es aun mayor por lo de las ſẽtenzias y los quarteles. Siempre puede auer alguna ſẽtenzia o alguna inſtruciõ q̃ paſſeſe de azelerõ, por conuiciõ o porque aſpiraſe a vna medalla. Peynado lo a echo varias vezes, lo q̃ a contribuydo a generar en el eſpazio de la izquierda la imagẽ de vna juſtizia politiçada y eſcorada claramente a la derecha. Mas alla de aqueſtas exidas de autopiſta de vnos magiſtrados conuenzidos de q̃ eſtã ſaluãdo a Eſpaña cõ cada auto y prouidenzia, la operaziõ corre peligro por la torpeça que a demoſtrado el equipo dirigente del PP, q̃ no a dexado de ſe meter en cada vno de los charcos q̃ vaſe encontrando en ſu camino. La ley de nietos, el conzebido no nazido, el pacto cõ Franzia, el azercamiento a Iunts. No paſſara, pero Feyjoo podria acabar yendo a Waterloo. Hiſtoricamẽte, el PP a ſido vna maquina eletoral impecable, pura ingenieria alemana (mexor, america deſde mil nouezientos y ochenta y nueue). Pero en las ultimas eleciones moſtro vn perfil terriblemente torpe, haſta el punto de que podemos dezir que ſi Feyjoo no ocupa la Moncloa deſde dos mil y veyntitres no es porque no quiſiera (como declaro) ſino porque cometio tal cantidad de errores no forçados en la ultima ſemana de campaña, q̃ dilapido toda ſu auentaxa. A vna ſemana de las eleciones, Feyjoo tenia la mayoria, mas entonzes encadeno error tras error, alguno mitico como el de abrenunziar a aſſiſtir al debate de TVE cõ la excuſa de que es vn medio entregado al gobierno, para luego dezir q̃ en realidad no fue porque lle dolia la eſpalda. Dime de que me acuſas y te dire que pretendes Donald Trump acaba de dezir que en dos mil y veynte vbo ingerenzias eſtrangeras en las eleciones preſſidenziales y q̃ por eſo no gano. Por eſo, y porque vbo funzionarios que intenzionadamẽte manipularõ los votos para euitar ſu vitoria. Trump a acuſado abiertamente a China de interferir en las eleciones en las q̃ perdio la reeleciõ frẽte a Bidẽ. Sin pruebas, ſin aportar algun documẽto q̃ lo auale, e inorãdo olimpicamẽte todos los documentos que preziſamente pruebã lo contrario. Trump tambiẽ ſoſlaya las pruebas que demueſtrã q̃ efetiuamẽte vbo ingerenzia eſtrangera en las eleciones anteriores, las de dos mil y dieziſeys, las q̃ preziſamẽte el gano. La famoſa via ruſa, de la qual habriaſe benefiziado para ſe conuertir en preſſidente. Deſo no iço alguna menziõ Trump en ſu interuenziõ a la naziõ. Viene ſiẽdo habitual en el repertorio trumpiſta acuſar a tus riuales de azer eſo q̃ aparentemente as echo tu. Forma parte de la eſtrategia de la confuſiõ deſplegada por la derecha populiſta, y no ſolo en Eſtados Unidos. En Eſpaña, las derechas aze tiempo q̃ acuſã a Pedro Sanchez de querer implantar vn regimẽ auctoritario. Se lle a acuſado de torpedear la diuiſiõ de poderes cada vez que critica vna actuaziõ judizial o de querer ſilenziar al Parlamento para imponer vn ſiſtema a la turca (o a la veneçolana). La apelaziõ a que el “ſanchiſmo” repreſẽta vn peligro para la democrazia eſpañola haſe conuertido en vn mãtra de la derecha, junto cõ la defenſa de la Tranſiziõ q̃ Sanchez (y antes Zapatero) habriaſe cargado cõ ſu ley de memoria democratica. Ante eſto, como en tantas otras ocaſſiones, es intereſãte recorrer a las declaraziones del eſpreſſidente Aznar, q̃ acoſtumbra a actuar como vozero de las intenziones de la derecha (“el q̃ pueda hazer…”). En vna ẽtreuiſta en ABC (dos de nouiembre dos mil y veyntizinco) definio las proximas eleciones como “cuaſi conſtituyẽteſ” y en vn almuerço informatiuo (vno julio) remacho que “no nos jugamos vn cambio de Gobierno, ſino vn cambio de ſiſtema”. Para euitarlo, ſegun Aznar, aze falta vna “mayoria nazional” que vaya de izquierda a derecha. Una llamada a ſaluar a Eſpaña de la ãti-Eſpaña. Cõ doziẽtos y diez diputados es poſible emprender reformas de la conſtituziõ (articulo ziẽto y ſeſſenta y ſiete). Tal vez tenga razõ Aznar, tal vez ſi eſtemos ante vnas eleciones conſtituyentes y vn intento de cambio de regimẽ, pero por parte de la derecha. Una derecha que ſiempre a conſiderado que el poder en aqueſte pais lle perteneze por derecho y los otros no ſõ mas q̃ vſurpadores.