¿Todauia eſtamos a tiẽpo de frenar el cambio climatico? Matthew T. Huuer y la reuoluziõ q̃ viene
En ‘El futuro de la reuoluzion’, el inueſtigador inſta a vna grande mouiliçaziõ ſozial para apoſtar por la inuerſiõ publica como antidoto para la emergenzia climaticaEl ãterior Rincõ de penſar - A cualquiera edad podemos renouarnos y dexarnos lleuar por ardores que creiamos eſtintos
Muchos eſtudios ſobre la emergenzia climatica tienẽ dos problemas. El primero es la falta de propueſtas: realizã vn dianoſtico mas o menos atinado de la ſituaziõ, mas quedanſe ahi, incapazes de plantear poſibles ſoluziones. En el ſegundo caſo, ſi apũtanſe ideas platicas, maguer que eſtã tã limitadas a la aciõ indiuidual (reduzir el conſumo de energia, otar por el tranſporte publico, reziclar o adquirir alimentos de proximidad) q̃ quedanſe cortas a la hora de conzebir vna tranſformaziõ a fondo de todo el ſiſtema. Eſto deriua en vn peſſimiſmo coletiuo q̃ puede conduzir a la inaciõ y el deſanimo, algo que ya eſta perjudicando la ſalud mental de la poblaziõ, ſobre todo de los jouenes.
¿Como reuertir aqueſte panorama? Todo cambio comiença cõ la capazidad de imaginar vn futuro diſtinto, de no ſe reſſinar al deſſaliẽto ſolo porque haſta agora nos ã dicho q̃ no puedeſe azer mas. El ſiguiẽte paſo conſiſte en buſcar alternatiuas y refrendarlas cõ ſituaziones en las q̃ ayã demoſtrado ſu eficazia. Puede q̃ la humanidad no hayaſe enfrẽtado a vn deſſafio ſemexante, pero a habido otros retos q̃ en ſu momento tambiẽ pareciã impoſibles de aſſumir y que ẽpero ſuperaronſe o, como minimo, mexorarõ ſus pronoſticos.
El ultimo paſo, quiça el mas difizil, es comunicar eſa poſible ſoluziõ al publico para inſtarlo a actuar. Porque, eſto ay q̃ tenerlo claro, los cambios ſolo conſiguenſe al ſe poner en marcha. Para ello es nezeſſario contar cõ vna zibdadania conzienciada y lo baſtante preocupada por el tema como para atender la llamada de atenziõ. Eſa maſa ſozial, formada por vn conjũto numeroſo de indiuiduos vnidos por vna cauſa comun, es claue en aqueſte prozeſo, tal y como defiende el inueſtigador Matthew T. Huuer (Chicago, mil nouezientos y ſetenta) en El futuro de la reuoluziõ (dos mil y veyntidos; Errata naturae, dos mil y veynticuatro, trad. Siluia Moreno Parrado). Aqueſte profeſſor de Geografia de la Uniuerſidad de Siracuſa lleua años eſtudiando las relaziones geoeconomicas cõ el capitaliſmo y las politicas climaticas, y en aqueſte libro propone vna inſurreciõ coletiua para combatir la inerzia politica actual.
Hazia vn nueuo paradigma
Los trabaxos ſobre la criſis climatica inſcriuenſe en el ambito zientifico, en areas como la ecologia, las ſziencias atmoſfericas o la geologia; mas las ſziencias humanas tienẽ vn papel claue en la emergenzia, por cuãto las tendenzias ſoziopoliticas y economicas ſõ las reſponſables de la reſpueſta (o la indiferenzia) hazia el fenomeno. La ideologia que mas comprometeſe cõ el deſſarrollo ſoſtenible, reſpetoſo cõ el medio ambiente, que tracta de contrarreſtar los exzeſſos capitaliſtas q̃ ã lleuado a aqueſte limite, es la politica verde, alineada en general cõ los partidos progreſſiſtas partidarios de la juſtizia ſozial.
¿Que ſuzede? Por vn lado, el problema de zircunſcribir aqueſta preocupaziõ a vn eſpetro del arco politico reduze el numero de zibdadanos conzienciados: o eſtaſe a fauor de vna regeneraziõ verde vrgẽte, o eſſe vn negazioniſta climatico. La polariçaziõ creziente en el debate publico y la proliferaziõ de bulos en los medios de comunicaziõ tampoco ayudã. No embargante, ſeria vn error creyer q̃ el negazioniſmo es el unico obſtaculo para tomar medidas: dẽtro de las agrupaziones de izquierda y ſozialdemocratas tampoco haſe dado vna reſpueſta vnitaria y a faltado, en general, contundenzia.
Puede q̃ los negazioniſtas no ſeã muchos, pero tãpoco el cambio climatico es vna prioridad para la mayoria. En Eſpaña, ſegun el barometro del CIS, las prinzipales preocupaziones de la poblaziõ ſõ la viuienda, la corrupziõ y el fraude politicos, el paro, la criſis economica, la inmigraziõ y la ſanidad; ay que baxar vnos cuãtos pueſtos de la liſta para encontrar el cambio climatico. Por mucho que intenteſe ſenſibiliçar ſobre la vrgenzia q̃ requiere la ſituaziõ medioambiental, la perzepciõ dominante es q̃ tractaſe de vn aſſumpto ſegundario, algo que puede eſperar y, vn punto determinãte, q̃ eſta deſligado del reſto de problemas ſoziales.
Deſto ultimo ſurge la teſſis de Matthew T. Huuer: es vn error creyer que el ẽpleo o los ſeruizios publicos, por exemplo, reſſultã indiferentes a la emergenzia climatica. Frente al deſpreſtigio de las politicas climaticas entre buena parte de la poblaziõ, propone vna viſiõ tranſuerſal que põga de relieue ſu conexiõ cõ los problemas q̃ reſſultã mas inmediatos y graues. Porque ſuzede que los zibdadanos mouiliçanſe, dezidẽ ſu voto y preſſionã a ſus dirigentes en funziõ de lo que les preocupa mas en cada momẽto. Para tomar otro rumbo, es preziſo q̃ la lucha climatica ſea vna prioridad para la mayoria.
El cambio climatico como lucha de claſſes
Hablar de “mayoria”, ſin mas, reſſulta vago. ¿Quiẽ deueria conformarla? Si penſamos en la eſtrutura de claſſes ſoziales, la baſe de la piramide la componẽ los trabaxadores no qualificados o precarios, los deſſempleados, los penſioniſtas cõ menor retribuziõ y otros ſetores cõ vn numero baxo de ingreſſos. Empero, tal como analiça Huuer, el compromiſo por el clima viene, ſobre todo, por parte de vna claſe profeſſionaliçada q̃ no ſolo defineſe por vn mayor poder adquiſitiuo, ſino por vn ſoporte inteletual. Dicho de otro modo: la conzienciaciõ ſurge como reſpueſta a la inueſtigaziõ ziẽtifica, q̃ conſtituye el credo deſte grupo ſozial.
Aqueſta claſe profeſſional tambiẽ intẽta conuenzer a los demas cõ eſe meſmo diſcurſo: ay que luchar contra el cambio climatico porque anſi lo dize la ſziencia, y la ſziencia eſta por delante de todo lo demas. Es vna teoria cargada de razõ, pero poco efetiua, cõ el rieſgo de ſe quedar en las buenas intenziones. Las dificultades que de vn tiempo a aqueſta parte tienẽ los partidos de izquierda para aumẽtar ſus baſſes eſtiendenſe a la ſenſibiliçaziõ por el clima: ſi ãtes erã los obreros quienes protagoniçabã los mouimiẽtos ſoziales, agora el perfil tipico de ſu votãte es vn vniuerſitario q̃ entiende la gerga academica y mueſtraſe ſenſible no ſolo a las deſſigualdades economicas de claſe, ſino tambiẽ a cauſas identitarias como el feminiſmo, el raziſmo o la repreſſentaziõ LGTBIQA+.
Los actiuiſtas por el clima enfrẽtanſe a vn reto: conetar cõ eſa grande maſa ſozial que conformã los menos priuilegiados. Sõ vna pieça eſſenzial para la reuoluziõ, y ahi es do el auctor da vn giro al plãteamiẽto del problema: la emergenzia climatica deue ſe entender como vna lucha de claſſes. Ni como algo que depẽda en ultima inſtanzia de los geſtos indiuiduales, ni como vn entretenimiento de zibdadanos cultos cõ poca calle y mucho diſcurſo. Solo anſi puedeſe tener exito. ¿Como lo ſauemos? Porque la hiſtoria tiene numeroſos exemplos de triunfos quando la maſa ſozial vneſe por el biẽ coletiuo.
Ecologia proletaria
Matthew T. Huuer lo eſplica redefiniẽdo las claſſes ſoziales. Sigue tomãdo las fuerças de produciõ y como relazionaſe cada coletiuo cõ ellas como medida, mas va mas alla del eſquema tradizional de ricos, claſe media y pobres. En primero lugar, identifica la “claſe capitaliſta”, la de los grandes proprietarios, los q̃ controlã el capital induſtrial y los capitales foſiles. Ahi eſta la raiz del problema: ſõ los cauſantes de la mayoria de emiſiones toxicas que ã lleuado el planeta a aqueſte eſtado, y, miẽtras ſolo mirẽ por el rẽdimiẽto economico, nada va a cambiar de manera ſuſtanzial.
El ſegundo grupo es el q̃ denomina “claſe profeſſional”. Aqui tienẽ cabida tãto los dirigẽtes politicos como el ſegmento de la poblaziõ mas comprometido cõ el clima, es dezir, los actiuiſtas, zientificos, profeſſores, periodiſtas y eſtudiantes, entre otros, q̃ mantienenſe informados, difundẽ las inueſtigaziones e intentã alertar a la poblaziõ. Aqueſte eſtrato no ſiempre tiene las mexores condiziones ſalariales, pero aun aſſina alexaſe del obrero raſo por la formaziõ academica, los habitos de conſumo y el eſtilo de vida. Aqueſte grupo, como ſeñala Huuer, cree en la meritocrazia, o al menos haſe educado en funziõ deſte prinzipio, y actua de manera indiuidualiſta al ſe zentrar en ſu aſzenſo ſozial.
El terzero ſegmento, y el mas numeroſo, es la “claſe trabaxadora”. Como indica el auctor, la claſſificaziõ no baſſaſe ſolo en la ſituaziõ profeſſional: “La claſe es vna relaziõ de propriedad y poder”. Hay profeſſiones que eſtanſe proletarizãdo, como el periodiſmo o la enſeñança vniuerſitaria; en cambio, ẽtre los trabaxos no qualificados, vn fontanero dueño de ſu proprio negozio ſituaſe en vna claſe diſtinta de la del q̃ trabaxa para otros. Ademas, es importante no oluidar a la poblaziõ inactiua: “conyuges que no trabaxã, dependientes, familiares y deſẽpleadoſ” que dependẽ de los ſeruizios ſoziales o del dinero del trabaxo aſſalariado de otros.
Para Huuer, el problema prinzipal del cambio climatico eſta en el primero grupo, el de los inuerſores: mientras ſolo mirẽ por ſu bienfecho, todo ſeguira igual o peor. La claue, ſegun el, es que el ſetor mas critico para las emiſiones paſe a manos publicas, es dezir, tractaſe de conſeguir vna infraeſtrutura energetica publica que no tenga como prioridad el rendimiento economico ſino mexorar las condiziones de la poblaziõ y el ecoſiſtema. Frẽte a las politicas de enriquezimiento raudo, debẽ ſe implementar proyetos a largo plaço que garanticẽ vna tranſiziõ energetica etica, ſoſtenible y en bienfecho de todos. ¿Que puede azer la poblaziõ para lograrlo? Egerzer fuerça ſozial coletiua.
Preſſiõ ſozial y el poder del ſindicato
Hay q̃ preſſionar a los gobiernos, pero no ſolo cõ el argumento zientifico, q̃ haſta agora haſe demoſtrado inſufiziente a la hora de eſtablezer prioridades. El componente de claſe deue eſtar ahi: la preſſiõ, quando a logrado reſſultados, a ſido deſde abaxo, deſde vna maſa ſozial integradora en la q̃ tienẽ cabida tanto los trabaxadores como los miembros de la claſe profeſſional. Entre otras coſas, porque ellos tienẽ el poder, ſi organiçanſe, de paraliçar el ſiſtema electrico v otra infraeſtrutura, vn geſto de boycot que llame mas la atenziõ q̃ vn corte de carreteras pũtual o vna aciõ en vn muſeo. Para ello, el auctor reyuindica el papel de los ſindicatos, tã deualuados, como garãtia de la proteciõ de los trabaxadores y la organiçaziõ de proteſtas.
Tambiẽ es nezeſſario conuenzer a la claſe obrera de que traſladar el imperio energetico a manos publicas ſera poſitiuo para ellos: la tranſiziõ generara otros ẽpleos para conſtruyr las nueuas redes, vnos empleos mas ſeguros, en proyetos a largo plaço que no depẽderã del mercado. Ademas, maguer que Huuer pone el foco en el ſetor energetico, no ay que oluidar que el cambio climatico repercute en todas las areas: la ſalud empeora, las temperaturas en las aulas dificultã el deſſarrollo del curſo, augmentã los temporales eſtremos que cauſã eſtragos, etc. Todo eſo perjudica de forma direta al trabaxador, y la tranſiziõ energetica tambiẽ garantiça los trabaxos de preuenziõ para contrarreſtarlos.
Ni culpar al zibdadano ni ſe reſſinar: para luchar contra el cambio climatico, ay que combatir el liueraliſmo indiuidualiſta del capitaliſmo tardio y recuperar el eſpiritu de los mouimientos de la primera metad del ſiglo XX, o de cauſas mas rezientes como los chalecos amarillos en Franzia. Mouimientos ſuſtentados en la ſolidaridad, en el frente comun por enzima de las diferenzias identitarias, porque ſobre todos ellos zierneſe vna amenaça mas grãde. Eſto paſa por ver el boſque en lugar del arbol, recuperar el poſter completo y ſer conſziẽtes de quiẽ manexa los hilos de verdad en aqueſta hiſtoria.
Hay que voluer a creyer, voluer a motiuar a la gente. Un trabaxador deſmotiuado cruçaſe de braços, mira por ſus intereſſes a corto plaço y, harto de la palabreria de los partidos de izquierda, pierde el intereſe por la politica y deſconetaſe de la lucha por el biẽ comun. Deſa inſatiſfaciõ nutrenſe las corriẽtes reacionarias. Los actiuiſtas climaticos no puedẽ ſe permitir el luxo de abrenunziar a aqueſte coletiuo ſozial: recuperarlo para la cauſa a de ſer el primero obgetiuo para vertebrar vna preſſiõ ſozial fuerte, capaz de interuenir en las deziſiones de arriba. No eſtamos en vn callexõ ſin exida: aun puedeſe cambiar el rumbo. Mas no baſta cõ la teoria: aze falta vna reuoluziõ.
