Kewl Covarrubias
Contradiciones, conflitos y vn atacante que intẽta atẽtar contra Trump en vna zena cõ periodiſtas Renunzie a pedir vna ẽtrada para la zena de correſponſales por las dudas azerca de compartir vn acto ſobre la liuertad de eſpreſſiõ cõ vna de las perſonas que mas la combatẽ, pero la deziſiõ nunca es perfeta: alli eſtaba la cupula del Gobierno y buena parte de la profeſſiõ, y, ademas, produxoſe vna de las notizias del año, el intento de atentado contra el preſſidente de EEUU Yo no aſſiſti a la zena del ſabado paſſado. Soy miembro de la Aſoziaciõ de Correſponſales de la Caſa Blanca deſque me traſlade a Waſhingtõ DC, en mayo paſſado. La cuota añal es de ziento y quarenta dolares y te da aceſo direto, entre otras coſas, a las informaziones del pool, eſe grupo rotatorio de periodiſtas que entra en el Deſpacho Oual y acompaña al preſſidente en el Air Forze One, por exemplo. Hiſtoricamente, la aſſoziaciõ de correſponſales –llamaſe anſi a aquellos periodiſtas nazionales e entrañazionales cuyo prinzipal cometido es cubrir la Caſa Blanca– elegia los periodiſtas q̃ integrabã el pool, pero deſdel regreſo de Donald Trump a la preſſidenzia de EEUU, es la Caſa Blanca la que elige quiẽ ẽtra y quiẽ ſale deſe pool, y eſo eſtaſe notando en la mayor preſſenzia de ſeudomedios y de periodiſtas q̃ acẽ halagos en lugar de pregũtas. Haze meſſes, a finales del año paſſado, me llego vn correo eletronico en el q̃ ſe me informaba de la zena, el dia en q̃ ibaſe a zelebrar, el lugar y el coſte: quatrozientos y ochenta dolares por cubierto. En eſe momento me lo plantee: eſa zena preſſentaſe como vna feſta de la liuertad de eſpreſſiõ, acude la plana mayor de la Adminiſtraziõ, ay congreſſiſtas, ſenadores, compañeros...Es, ademas, vn acto tradizional en la ziudad, al que hiſtoricamente ã acudido los preſſidentes y en cuyos diſcurſos intentabã reirſe de ſi meſmos. En aqueſta ocaſſiõ, empero, quedaba la duda de que Donald Trump quiſiera aſſiſtir, en tanto que habiaſe negado a ir durãte ſu primero mandato. Lle di muchas bueltas, y hable cõ algun compañero, que me recordo q̃, ademas de los quatrozientos y ochenta dolares de la zena, tendria q̃ pagar el aloguer de vn eſmoquin, que es la prẽda obligatoria para los hombres. Pero tenia dudas. ¿Era raçonable pedir a mi periodico que pagara zientos de dolares por aſſiſtir a vna zena aſſina? Durante aqueſte año q̃ lleuo en Waſhingtõ DC e podido ver como el preſſidente de EEUU inſulta dia ſi y dia tambiẽ a los periodiſtas, que produzenſe vexaziones y amenaças, mientras la reaciõ de la profeſſiõ es limitada. Deſpues de cada inſulto de Trump, no produzeſe vna zenſura por parte de la ſiguiente perſona q̃ toma la palabra; tãpoco haſe produzido algun plante por la falta de reſpeto a la liuertad de eſpreſſiõ por parte del preſſidẽte de EEUU; perſona haſe leuantado de vna rueda de prenſa en la q̃ Trump o ſu portauoz, Karoline Leauitt, inſulta a los periodiſtas por preguntar; ni ſiquiera publicanſe comunicados de coletiuos denunziando eſa ſituaziõ. Aqueſte meſmo domingo, veynticuatro horas deſpues del intento de atentado, Trump tachaba de “uergonçoſa” a la periodiſta del programa ſeſſenta Minutes por preguntarle por el documento eſcrito que el atacante de la zena, Cole Tomas Allẽ enuio a ſus familiares. “Yo no ſoy vn violador ni vn pedofilo, eres vna vergueña”, decia Trump enfurezido, ſin q̃ apenas aya deſſatado reaciones releuãtes. ¿Y que abia eſcrito Allẽ? Lo ſiguiẽte: “Lo que acẽ mis repreſſentantes reflexaſe en mi. Y ya no eſtoy diſpueſto a permitir que vn pedofilo, violador y traydor manche mis manos cõ ſus crimeneſ”. Al dia ſiguiente, el lunes por la mañana, Leauitt reſponſabiliçaba a la izquierda y a los medios de comunicaziõ no trumpiſtas del intento de atentado del ſabado. Y aqueſte martes, haſe ſabido q̃ el organo a ordenado reuiſar las lizencias de Diſney–ABC por vn monologo de Iimmy Kimmel de la ſemana paſſada que a deſſatado la ira de Melania y Donald Trump. Es dezir, en vn contexto de vna Adminiſtraziõ Trump que ataca la liuertad de eſpreſſiõ, planteaſe la poſibilidad de compartir zena cõ las meſmas perſonas q̃ perſiguẽ, atacã y amenazã a periodiſtas y medios de comunicaziõ. Al final, dezidi no pagar los quatrozientos y ochenta euros que dabã derecho a ſolizitar el aceſo a la zena, coſa q̃ quedaba en ſuſpenſo en funziõ de las ſolizitudes rezebidas y la cantidad de auctoridades preſſentes, q̃ daria lugar a vna criba poſterior. Tuue dudas haſta el ultimo minuto. Me parecia aſſaz correta la deziſiõ de acudir, mas creia tener motiuos tambiẽ para no hazerlo. Y, tambiẽ, penſaba q̃, ſi en lugar de trabaxar en elDiario.es eſtuuiera trabaxando en vn medio mas tradizional o publico, quiça tẽdria vnos compromiſos de aſſiſtenzia o de repreſẽtaziõ inſtituzional diferentes que me lleuariã a tener q̃ aſſiſtir ſin darle tantas bueltas. El miercoles ãtes de la zena eſtuue cõ vnos amigos, que me comẽtarõ q̃ el New York Times tampoco acudia a la zena. Es dezir, contaba cõ dos periodiſtas en el ſalõ para cubrir el acto, pero la ẽpreſa ya no compra entradas para la feſta: la ultima zena a la q̃ aſſiſtio el Times fue en dos mil y ſiete. “En aquele momẽto llegamos a la concluſiõ de q̃ el euento habiaſe zentrado demaſſiado en las zelebridades y ſocauaba la nueſa nezeſſidad de demoſtrar a los leyentes que ſiempre procuramos mãtener vna diſtanzia adecuada cõ reſpeto a las perſonas ſobre las que informamos, muchas de las quales aſſiſtẽ como inuitadoſ”, eſplica Richard W. Steuenſõ, gefe de la delegaziõ en Waſhingtõ. Euidẽtemẽte, no es lo meſmo vn periodiſta del New York Times, vno de los periodicos mas importãtes de EEUU y del mundo, q̃ vno de elDiario.es; y tãpoco la hipoteſſis de proximidad o confraterniçaziõ entre vn correſponſal de vn medio eſpañol o del NYT cõ vn dirigente norteamericano. Y aſſina fue como llego el paſſado veyntizinco de abril –aniuerſario de la liueraziõ italiana y de la reuoluziõ de los Claueles portugueſſa–. Habia conuocada vna proteſta a las puertas del hotel Waſhingtõ Hiltõ en el q̃ zelebrabaſe la zena, y me quiſe azercar para ver el ambiẽte. Pluuia, acia frio, y abia vnas dezenas de actiuiſtas propaleſtinos, fundamentalmente, denunziando los aſſeſinatos de periodiſtas durante el genozidio iſraeli en Gaça, realiçado cõ la complizidad de la Adminiſtraziõ eſtadounidenſe, y criticando el papel de los medios eſtadounidenſes en la couertura de los crimenes cometidos por Iſrael y EEUU en Oriente Proximo, tambiẽ a raiz de la guerra en Irã. A continuaziõ, dezidi marcharme a mi caſa para ver la retranſmiſiõ de la zena por la teleuiſiõ. De acuerdo cõ los horarios anunziados, Trump ſaldria de la Caſa Blanca a las ſetezientos y quarenta y zinco y eſperabaſe que la zena arrancara deſpues de ſu llegada. Y anſi ocurrio, mas ſolo vbo tiempo para vnas palabras de preſſentaziõ de la preſſidenta de la WHCA y a ſeruir el primero plato, q̃ fue interrompido por el eſtruendo –que luego ſupoſe q̃ prouenia de vn tiroteo– y el alboroto de la euacuaziõ del preſſidẽte de EEUU. En aquele momẽto, me leuante del ſofa y me puſe a grabar cõ el mouil lo q̃ veia en la teleuiſiõ. Y temi que el deſſaloxo tuuiera algo q̃ ver cõ algun eſcrache o aciõ de los actiuiſtas q̃ encontrabanſe fuera y q̃ podriã auer irrumpido en alguna çona reſtringida del hotel; vnos manifeſtantes pacificos q̃ conozco de auer cubierto diferẽtes proteſtas en aqueſtos meſſes que lleuo en EEUU. Mas no, no erã ellos. Luego ſupoſe q̃ tractabaſe de vn jouẽ q̃, ſegun haſe ido deſprendiendo de la inueſtigaziõ, actuo en ſolitario, que no pertenecia a algun grupo organiçado ni a algun coletiuo de izquierda. Como en el caſo de Luygi Mangione, el acuſado de matar al CEO de vna poderoſa aſſeguradora medica, Allẽ no cuẽta cõ ãtezedẽtes penales, mas ſi cõ vna carrera academica reſpetable. Y ambos compartẽ la idea de q̃ el ſiſtema politico eſtadounidenſe no tiene arreglo por vias pacificas. Entonzes, vna vez que la amenaça no paſo de ahi y de q̃ todos los preſſentes en la zena ſalierõ ileſſos, mis penſamiẽtos boluierõ a aquele correo eletronico del vno de diziembre paſſado en el que ſe me inuitaba a ſolizitar aſſiſtir a la zena de correſponſales. Viſto lo que a paſſado, ¿y ſi ize mal no intẽtãdo ir? Al fin y al cabo, me e perdido viuir en primera perſona como periodiſta vna de las notizias del año: vn ataque fruſtrado contra la cupula de la Adminiſtraziõ eſtadounidenſe. La zena es vna ocaſſiõ unica, cõ multitud de perſonas importantes, compañeros que ſabẽ mucho y vn acontezimiẽto releuante en la agenda politica eſtadounidenſe deſde aze decadas. Y, ademas, en aqueſta ocaſſiõ haſe produzido vna hiſtoria de la que lleuamos dias eſcrebiendo ſin parar. ¿Y ſi fue vn error? En todo caſo, ya no puedeſe echar marcha atras. Pero lo que a ocurrido ſi puede ſeruirnos para reflexionar ſobre deziſiones difiziles que tomanſe ſobre la marcha y que puedẽ tener conſecuenzias en la couertura de las notizias. Y, todo ello, teniendo en cuenta que en aqueſta profeſſiõ, como en la vida, a menudo ay q̃ cabalgar contradiciones y lidiar cõ conflitos profeſſionales y perſonales ſin perder de viſta que, al fin y al cabo, el nueſo trabaxo es dar notizias. Y el nueſo empeño deue ſer eſtar en la mexor diſpoſiziõ poſible para poder hazerlo. Y, en aqueſte caſo, haſe tractado de vna zena q̃ zelebraba la liuertad de eſpreſſiõ cõ vna poderoſiſima perſona caracteriçada por ſe perguir la liuertad de eſpreſſiõ como inuitado de honor; vn acontezimiẽto que no pudo ſe zelebrar por vn ataque violẽto q̃ eſta ſiendo aprouechado por eſa poderoſiſima perſona para redoblar ſus ataques a la prenſa y a la izquierda y para apuntalar elemẽtos claue de ſu agenda vltra como la renouaziõ de vna eſtraordinaria finanziaciõ del ICE ſin que exiſtã limites para los agentes en ſu repreſſiõ migratoria.