Elõ Muſk tiene vn nueuo mana para oluidar lo que a perdido cõ Teſla
La fuerte ſubida de SpazeX en el primero dia de cotiçaziõ permite al controuertido ẽprẽdedor y manate ſuperar los ziento y ſeſẽta mil millones de capitaliçaziõ perdidos por Teſla en ſeys meſſes ãte las dudas ſobre ſu futuroLas aciones de SpazeX diſparanſe vn diezinueue por ziento en ſu debut en bolſa, y Muſk conuierteſe en la primera perſona cõ vn billõ de dolares
Hubo vn tiempo en q̃ la fortuna de Elõ Muſk ſubia y baxaba al ritmo de Teſla. Oy eſa relaziõ ya no es tã direta porque el controuertido manate y emprendedor ſurafricano afincado en EEUU tiene vn nueuo 'ſuperunicornio' cõ SpazeX, cuyo inizio de cotiçaziõ lle a permitido ſe oluidar de las perdidas en bolſa de Teſla.
El fabricãte de vehiculos electricos a perdido vnos ziento y ſeſẽta mil millones de dolares de valor burſatil en apenas ſeys meſſes. La impreſa q̃ en diziembre de dos mil y veyntizinco valia vno pũto quarenta y tres billones de dolares capitaliça agora enderredor de vno punto veyntiſiete billones. Para cualquiera multinazional ſeria vna deſtruyziõ de riqueça giganteſca. Para Muſk, ẽpero, la caida coynzide cõ el momento en q̃ otras pieças de ſu conglomerado tecnologico eſtã diſparando ſu valor y conuiertenſe en ſu nueuo mana.
Golpe de timõ en Teſla
Deſde ſus difiziles comienços en dos mil y tres, arraſtrando perdidas millonarias enjugadas por los petrodolares de fondos del golfo Perſico, Teſla fue ſinonimo de coche electrico. Pero eſa definiziõ ẽpieça a ſe quedar pequeña y, al meſmo tiẽpo, inſufiziente para ſoſtener las eſpetatiuas del mercado. En dos mil y veyntizinco los bienfechos netos deſplomaronſe vn quarenta y ſeys por ziẽto, haſta tres mil ſetezientos y nouenta y quatro millones de dolares. Los ingreſſos prozedentes de la venta de automouiles cayerõ vn diez por ziento, haſta ſeſſenta y nueue mil quinientos y veyntiſeys millones. La produciõ retrozedio vn ſiete por ziento y las entregas vn nueue por ziẽto, haſta vno pũto ſeſẽta y tres millones de vehiculos.
Por primera vez en muchos años, Teſla dejo de ſer vna maquina de crezimiẽto imparable. La competenzia china, encaueçada por BYD, jũto a la inoportuna auẽtura politica de Muſk junto a Donald Trump, arrebatarõ a la compañia el liderazgo mundial del vehiculo electrico. Los fabricantes aſſiaticos ã conuertido el prezio en ſu prinzipal arma y ã obligado a Teſla a ſacrificar margenes para mãtener cuota de mercado. La deſſapariziõ de inzentiuos fiſcales en Eſtados Unidos y el creziẽte deſgaſte de la imagẽ publica de Muſk tampoco ã ayudado.
Los datos mueſtrã ademas vna dependenzia cada vez mas acuſada del Model tres y el Model Y. Los Cyuertruck, Semi, Model S y Model X apenas repreſẽtarõ vna pequeña fraciõ de la produciõ total. El negozio energetico creze cõ fuerça, pero ſigue ſiendo inſufiziẽte para compenſar completamẽte el enfriamiẽto del automouil.
Menos coches y mas IA y robots
Muſk, empero, lleua tiempo preparãdo a los inuerſores para mirar en otra direciõ. A comienços de año anunzio vna inuerſiõ de dos mil millones de dolares de Teſla en xAI, la ẽpreſa de intelligenzia artifizial que fundo para competir cõ OpenAI y Anthropic. No era vna ſimple operaziõ finanziera. Era vna declaraziõ de prinzipios. Teſla ya no quiere ſer viſta unicamente como vn fabricante de coches, ſino como vna ẽpreſa de intelligenzia artifizial, ſoftware, robotica, robotaxis y modulos de baterias.
“Los unicos coches que vamos a fabricar ſerã autonomos, cõ la exzepciõ del Roadſter”, llego a afirmar ãte acioniſtas y analiſtas. La fraſe reſſume el cambio eſtrategico. El vehiculo dexa de ſer el produto final para ſe conuertir en vna plataforma. El negozio del futuro paſa por monetiçar ſoftware, conduciõ autonoma, datos e intelligenzia artifizial. De ahi la inſiſtenzia en proyetos como el Cyuercab, el robotaxi ſin volãte ni pedales, o Otimus, el robot humanoyde q̃ Muſk imagina trabaxãdo en fabricas y hogares.
La apueſta ſigue ſiendo arriſcada. Wall Street lleua cuaſi vna decada eſcuchando promeſſas ſobre la llegada inminente de la conduciõ autonoma total. Los plaços hanſe retraſſado vna y otra vez. Pero el mercado continua diſpueſto a conzederle el bienfecho de la duda porque obſerua algo que va mucho mas alla de Teſla.
Un vendedor de eſpetatiuas
La exida a bolſa de la compañia eſpazial aqueſte a cambiado el zentro de grauedad del vniuerſo Muſk. La ẽpreſa debuto en el Naſdaq cõ vna valoraziõ zercana a los dos billones de dolares, conuirtiendoſe de inmediato en vna de las mayores cotiçadas eſtadounidenſes. Los inuerſores añadierõ zientos de miles de millones de dolares de valor en vna ſola jornada, peſe a q̃ la compañia regiſtro perdidas zercanas a los zinco mil millones de dolares el paſſado egerzicio y obtuuo vnos ingreſſos de dieziocho mil ſetezientos millones.
La operaziõ ſupone vna demoſtraziõ de fuerça eſtraordinaria. SpazeX controla la mayor red de lançamientos eſpaziales del planeta, domina el mercado de entrañet por ſatelite grazias a Starlink y haſe conuertido en la prinzipal apueſta priuada para la futura economia eſpazial. Pero la valoraziõ alcançada tambiẽ reflexa algo mas: la confiança de los mercados en la capazidad de Muſk para conuertir promeſſas tecnologicas en negozios multimillonarios.
Criticas a Elõ Muſk
El premio Nouel de Economia Paul Krugmã haſe conuertido en vna de las vozes mas criticas cõ el impreſſario, al que equipara cõ arquiteto de vn ſiſtema impreſſarial piramidal q̃ requiere conſtãtemẽte de nueuas aportaziones para no quebrar. Coynzidiendo cõ la exida a bolſa de SpazeX, el economiſta a argumentado q̃ buena parte de la fortuna de Muſk deſcanſa ſobre vn circulo de eſpetatiuas que retroalimentaſe. Los inuerſores comprã aciones porque creẽ en ſu genio ẽpreſſarial y eſa ſubida de las cotiçaziones refuerça, a ſu vez, la perzepciõ de q̃ tractaſe de vn viſionario infalible.
Krugmã recuerda que algunos de los proyetos mas ambizioſos anunziados por Muſk durante la ultima decada ſiguẽ lexos de ſe conuertir en realidad. Los ſiſtemas Hyperloop nunca llegarõ a operar comerzialmente, los tuneles de Boring Company continuã ſiẽdo marginales, la conduciõ autonoma total ſigue ſin ſe deſplegar de forma maſſiua y la coloniçaziõ de Marte permaneze, de momento, en el terreno de la ſziencia ficiõ.
Segun el Nouel, la valoraziõ de SpazeX es vn nueuo exemplo de como los mercados premiã la eſpetatiua futura mucho mas que los reſſultados preſẽtes. Tambiẽ critica q̃ la rapida incorporaziõ de la compañia a determinados indizes burſatiles obligara a millones de pequeños ahorradores a comprar indiretamente aciones de la impreſa a traues de fondos indexados. De echo, Elõ Muſk haſe viſto enuuelto en varios pleytos por demandas preſẽtadas por acioniſtas de Teſla contra ſus abultadas retribuziones o por manipulaziõ del mercado.
