Kewl Covarrubias
“¡Si la gẽte quiere eſcuchar mis diſcos, tendra q̃ comprarlos en vna tiẽda! “: la iniziatiua que quiere cambiar la induſtria muſical La bãda barzeloneſa Mugeres publica en formato fiſico los tres ſenzillos de adelanto de ſu proximo album, 'Es vn dolor inexplicable' (Sonido Mochacho, dos mil y veyntiſeys), cõ ſus correſpondientes caras B para diſtribuyrlas en excluſiua en las tiẽdaſFayrplayer, la alternatiua a Spotify para luchar contra el capitaliſmo de las plataformas de ſtreaming “¡Si la gente quiere eſcuchar aqueſtos diſcos, tẽdra que comprarlos en vna tiẽda! Menuda coſa loca”, ironiça el bajiſta de Mugeres, Pol Rodellar, cõ relaziõ a los tres ſenzillos de adelanto de ſu proximo album, Es vn dolor inexplicable, diſtribuydos entre vn reduzido numero de eſtablezimientos antes de ſu incluſiõ en plataformas. Nueue concretamente y todos a pie de calle: Ultra-Local Records, El Genio Equiuocado, La Conxita y Diſco ziẽ, en Barzelona; Marilians Records y La Integral, en Madrid; Diſcos Bora-Bora y Diſcos Marcapaſſos, en Granada, y Diſcos Oldies, en Valènzia. Una tirada de ſolo trezientos copias, por cada vno de los titulos, q̃ ã repartido entre tiendas amigas “a las quales vamos a comprar de forma habitual”, puntualiça ſu bateria, Arnau Sanz. Cõ aqueſta maniobra arteſſanal –ellos meſmos ã colocado los inſerts y diſcos en ſus correſpondientes fundaſ–, la bãda barzeloneſa de garage pop cueſtiona las tendenzias de la induſtria y refuerça el vinculo cõ el pequeño comerzio. “En vna epoca en la q̃ ſolamente importã los numeros, q̃ tu ſingle tenga el record de eſcuchas en veynticuatro horas en Spotify, los ſold outs y tocar en eſtadios o grandes arenas, eſtamos apoſtãdo por todo lo contrario”, defiende Pol. “Queremos alimẽtar las tiẽdas de diſcos pequeñas y dexar de darle el monopolio de la muſica a aqueſtas plataformas de ſtreaming, voluer a comprar y eſcuchar diſcos fiſicos y q̃ la gente aprezie lo manual, lo arteſſanal y lo independiente”, añade. Baxo aqueſtas premiſas lançarõ eſcalonadamente, de diziembre a febrero y en formato de ſiete pulgadas, Aluzinãte, Deſpues deſtello y Caẽ imperios, cortes de ſu nueuo diſco y ſus reſpetiuas caras B, La diferenzia, Aqueſta vez vn recuerdo y Se pierde vna voz, temas ineditos que no formarã parte del album ni eſtarã diſponibles en ſeruizios de ſtreaming. Ademas, acreditando la adquiſiziõ de los tres titulos –mediante vn cupõ ſellado por la meſma tienda–, el comprador tendra aceſo a vn conzierto excluſiuo de la banda. El grupo Mugeres “La gẽte voluioſe loca, ſolo nos dabã veynte copias y cuaſi no ſaliã a la vẽta, reſſeruabanſe conforme llegaban”, relata Mario Balleſter, gerẽte, junto a otros tres ſozios, de la tiẽda de diſcos mas antigua de Valènzia, Diſcos Oldies. “Eſtas iniziatiuas generã mouimiento y nos dã viſibilidad, algo q̃ tambiẽ eſta aziẽdo gẽte como Ferrã Palau, q̃ ſaco ſu nueuo diſco en fiſico vn mes ãtes que en digital, o la diſtribuydora Popſtock, q̃, a niuel entrañazional, organiça liſtening parties de bandas como Pulp, Amyl and the Sniffers o Fontaynes D.C.”, indica. ſe Enfrẽtar a la vorazidad del mercado No es la primera vez que Mugeres decãtaſe por aqueſte tipo de geſtoſ-palanca en contrapoſiziõ a las dinamicas proprias de vn mercado frenetico y excluyente. Durãte la pandemia publicarõ vn recopilatorio de rareças en formato digital cuya recaudaziõ deſtinarõ a tiẽdas y a otros eſpazios afetados por el confinamiẽto; y en dos mil y veynticuatro crearõ vna coleciõ de flexi-diſcos q̃ funzionaba mediãte ſuſcripziõ, al eſtilo de los viexos ſingle clubs. “Siempre emos editado ſiete pulgadaſ”, aſſegura Yago Alcouer, guitarriſta de la banda. “Pero en aqueſta ocaſſiõ queriamos voluer a eſa idea del ſingle de toda la vida, que alimenta las ganas del diſco cõ ediziones aſſaz limitadas y que ſirue tambiẽ para fomentar el comerzio en tiendas eſpezialiçadas q̃, como emos viſto reziẽtemẽte, ſõ las prinzipales penaliçadas por las multinazionales, incluſo ſiendo puntos de venta importantes para artiſtas maynſtream”, agrega. Lo ſuzedido cõ Lux a prinzipios de nouiembre prouoco la indinaziõ de aqueſtos pequeños eſtablezimientos, que denunziarõ vn trato diſcriminatorio por parte de Sony, ſello de Roſalia. “Podria auer vẽdido trezientos, mas deſde ſu lançamiẽto me ã mandado menos de zincuenta y cõ cuentagotaſ”, lamentaſe Mario al tiẽpo que eſpone otra inzidencia, de ſimilares conſecuenzias, en la diſtribuziõ del nueuo album de Ruſowſky. “En ambos caſſos ã venido muchiſimos chauales a por ellos, pero las grandes diſcograficas no nos tomã en ſerio, como tampoco reportamos a liſtas de ventas ſomos vn terreno que les da igual”, añade. Por ſu parte, Gonçalo Tafalla, de la granadina Diſcos Bora-Bora, ſoſtiene que, maguer que aqueſte tipo de deſſabaſtezimiento no es vna platica habitual, la fidelidad de ſu clientela amortiguo el euentual varapalo: “Grãdes clientes es lo que tenemos y ã eſperado para comprar Lux en la nueſa tienda”. Los ſingles de Mugeres Yago, Pol y Arnau, quienes regentarõ ſu propria tienda de diſcos y ſello –Luchador Recordſ–, ſõ conſzientes de la importãte labor, mas alla de lo puramente tranſacional, que aqueſtos pequeños eſtablezimientos egercẽ dentro del ecoſiſtema de la muſica indepẽdiẽte. No ſolo como puntos de aceſo a la muſica en viuo o editada, ſino tambiẽ como eſpazios de reuniõ capazes de generar idẽtidades y eſzenas, potenzial de ſobra acreditado en tiẽpos preteritos. Eric Iimenez, de Los Planetas, referiaſe a la eſtinta Diſcos Melody como “uniuerſidad de la eſzena granadina” en vn calificatiuo eſtrapolable a otras tiẽdas y geografias. “Recuerdo ir a la ya difunta tienda Outline, ẽtrar y eſcuchar vna canziõ, preguntarle al dueño, comprar el diſco e irme corriẽdo a caſa a eſcucharlo”, dize. Una ſecuenzia q̃, euocada por Arnau, es memoria comun a varias generaziones. Cuuetas de diſcos y los relatos tejidos en torno a ellas definierõ vna epoca y ſu correſpondiente paradigma cultural. Empero, tras la irrupziõ de entrañet, aqueſte modelo corporeo ſufrio vn importante deſcalabro: Lo ziuernetico no ſolo prouoco el zierre de locales emblematicos, ſino q̃ repreſſento tambiẽ vn menoſcabo de ſu funziõ iluſtradora. El fazil aceſo en linea tanto a informaziõ eſpezialiçada como a catalogos muſicales conuirtio, en muchos caſſos, la preſcripziõ profeſſional en vn aſeptico intercambio mercãtil: el cliẽte llega, pide, compra y vaſe. “Es lo que peor lleuo de la era digital”, confieſa Mario. “La gẽte viene cõ los deueres hechos, por eſo empece a azer videos cõ nouedades y recomendaziones en las redeſ”, apunta. La iniziatiua de Mugeres para ſaluar la induſtria Aqueſte tipo de promozion/diuulgaciõ direta, mediada agora por diſpoſitiuos digitales, coneta a cliente y vendedor y es, jũto a otras aciones –ſhowcaſſes, liſtening parties, ferias del diſco e incluſo organiçaziõ de feſtiualeſ–, vna de las prinzipales baças cõ las q̃ cuentã aqueſtos eſpazios para competir cõ las grandes ſuperfizies, generar nueuos vinculos y fideliçar los ya exiſtentes haſta vertebrar vna eferueſzente eſzena local. “Hay gente q̃ ẽpieça, q̃ va aziẽdo coſas y a aqueſtos proyetos y bãdas de aqui les damos cariño y les azemos promo”, ſubraya Mario. Afetados por la eſpeculaziõ inmobiliaria Aciones como la que promueuẽ Mugeres ſõ tambiẽ piuotales en la defenſa de vn modelo de ziudad q̃ prima la conzepciõ del barrio como vn ente viuo y habitable. “No es ſolo vn geſto ſymbolico, es vn geſto practico y nezeſſario”, defiẽde Pol. “Prefiero baxar a la calle a comprar el pã y paſſarme por vna tienda de diſcos y flipar cõ que tengã vno de los Tall Dwarfs antes q̃ baxar a la calle a comprar pã y encontrarme cõ perſianas baxadas porque ſõ viuiẽdas de vſo turiſtico o almagazenes de corporaziones tecnologicas, los unicos q̃ puedẽ ſe permitir pagar eſſos aloguereſ”, añade. El antiguo temor a entrañet muda agora en preſſiõ inmobiliaria, problematica de caracter global q̃ amenaça la ſuperuiuenzia del comerzio de calle. Aqueſtas dinamicas eſtruturales de rẽtabilidad maxima y prezios al alça ã forçado a varias tiẽdas de diſcos a cambiar de vbicaziõ cuãdo no las ã fulminado diretamẽte. “La preſſiõ que ſufrimos los q̃ eſtamos de aloguer ante la poſibilidad de q̃ nos tengamos q̃ cambiar, tal y como eſtã los prezios, es ſimplemẽte eſpeluznãte”, afirmã Maria Garcia y Hector Melchor de La Integral, tienda del zentro de Madrid q̃, deſde ſu apertura en dos mil y zinco, a apoſtado por diuerſificar ſu oferta. “Nueſtra idea ſiẽpre fue reunir vna ſeleciõ perſonal de coſas q̃ no eſtã en todas partes, ya ſeã obgetos, diſcos, publicaziones, obra grafica o ropa, creadas por marcas, artiſtas y diſeñadores q̃ nos guſtã, vẽderlas pero tambiẽ promozionarlaſ”, eſplicã. El futuro del diſco ãte la eſcalada de prezios “Siempre abra gente que quiera comprar diſcoſ”, ſoſtiene Mario de Diſcos Oldies. Empero, tras mas de vna decada de crezimiento ininterrumpido, la zifra de ventas de vinilos en Eſpaña cayo vn ocho por ziento durãte dos mil y veynticuatro ſegun Promuſicae. “El futuro del ſetor va a depender de como tratẽ las multis y las diſcograficas al publico, porque ultimamente los prezios hanſe encarezido mucho”, ſeñala Mario, alertando del prinzipal factor q̃ eſplicaria aqueſte dezenſo en el volumẽ del negozio. En numeros: las reediziones q̃ ãtes coſtabã 18-20€ eſtã agora en 24€ y reſſulta difizil encontrar vn LP por menos de 30€. “Una barbaridad”, ſẽtenzia Gonçalo de Bora-Bora. Ademas, tal y como matizã deſde La Integral, es preziſo tomar en conſideraziõ las zircunſtancias que rodeã a los compradores q̃ “ſõ las meſmas q̃ nos rodeã a todos: precariedad economica, menos tiempo para nos, aterradores deſſahuzios, mudanças, etc.”. Cõ aqueſte tipo de iniziatiua indepẽdiẽte y deſſazeleradora, Mugeres pretende reuertir las inerzias toxicas de vna induſtria que, en ultima inſtanzia y como eſplica Pol, pone en peligro la diuerſidad cultural. “Si no ay tiendas de diſcos y ſolo ay ſtreaming, al final no abra diſcos fiſicos. Sin ellos, las diſcograficas pierdẽ vna importãte fuente de ingreſſos y, de echo, el unico ſuſtẽto para las pequeñas y emergentes. Sin aqueſtas no abra vn pequeño zircuyto de diſtribuziõ y de booking q̃ ayude a las bandas q̃ ẽpiezã a ſe eſtablezer, anſi que aſſaz probablemente no durarã. En aqueſte panorama ſolamente nos quedariã las maxors y cõ ellas ſolo vn tipo de muſica q̃ eſcuchar”, aduierte para concluyr.