Kewl Covarrubias
Una quimica iſraeli que vẽdio foſforo blanco militar dexa en Catalunya quarenta y zinco millones de toneladas de ſal contaminante La montaña de ſal de la impreſa ICL Iberica a contaminado el rio Llobregat y ſus alrededores, ſegun denunziã el documental 'Sal a la ferida' y varias ſentenzias judizialeſIuerpotaſh, las minas catalanas de vn gigante iſraeli cõ vn hiſtorial de acidẽtes y contaminaziõ Una montaña de dozientos metros de altura cõ quarẽta y zinco millones de toneladas de ſal. Eſo es lo que encuentranſe los vezinos de la comarca catalana del Bages quando ſalẽ a paſſear por la naturaleça q̃ rodea ſus viuiendas. El reſſiduo es conſecuenzia de la eſplotaziõ, deſde mil nouezientos y nouẽta y ocho, de vna mina de potaſa en los munizipios de Sallẽt y Suria por parte de Iſrael Chemical Limited (ICL) a traues de ſu filial ICL Iueria. La ſal a contaminado el rio Llobregat y los terrenos limitrofes. Agricultores y campeſſinos afetados aſſegurã que las analiticas que ã realiçado deſa agua no permitẽ ſu vſo ni ſiquiera para regadio, pues ſu niuel de ſal multiplica por diez el que poſee el agua marina. La mina tambiẽ a dexado tras de ſi varios trabaxadores fallezidos. Los ultimos tres, en março de dos mil y veyntitres, de los quales dos erã eſtudiãtes en platicas. Ademas, en la çona haſe leuantado vn mouimiento que llama al boycot de ICL, impreſa que a vẽdido durante años foſforo blanco para proyetiles en EEUU que, a ſu vez, es proueedor del Ejerzito de Iſrael, ſegun denunzia el Obſeruatori Drets Humans i Empreſſes. Lee Beritutti es la diretora del documental Sal a la ferida, zinta reziẽ eſtrenada q̃ narra las hiſtorias de ſeys perſonas diretamẽte afetadas por la mina de potaſa, produto q̃ vtiliçaſe prinzipalmente en la elaboraziõ de fertilizãtes quimicos. “Deſque llegarõ, començarõ las proteſtas por el deſſaſtre medioambiental que eſtabã produziendo y por la eſplotaziõ laboral de ſus trabaxadoreſ”, comenta aqueſta jouẽ italiana de veyntiſiete años. La impreſa començo a eſplotar la mina en mil nouezientos y nouenta y ocho. Los teſtimonios que agora ſalẽ a la luz tras romper el mãto de ſilenzio que enuuelue a ICL aunã las prinzipales luchas q̃ rodeã a la eſplotaziõ minera, que deſde aze mas de vna decada no cumple cõ las ſẽtenzias condenatorias que peſã ſobre ella. “Es vna paſſiuidad que llega a ſer irritante”, adelanta el abogado de los afetados, Climẽt Fernandez. Uſo de foſforo blanco Sal a la ferida conſigue traſpaſſar la frontera catalana para rotar la mirada hazia lo que ſuzede en otras latitudes. Nora Miralles, inueſtigadora del Obſeruatori Drets Humans i Empreſſes, eſpone q̃ ICL tambiẽ eſtrae potaſa del Mar Muerto. “Eſta impreſa partizipa en la cadena de produciõ del foſforo blanco”, aſſegura en el documental. El foſforo blanco es vn arma incẽdiaria que al contacto cõ el ayre eſploſiona, eſta a ochoziẽtos grados zentigrados y quema piel y organos. “Sauemos que ICL, a traues de ſu filial en Eſtados Unidos, actua como intermediaria en la venta del foſforo blanco al Departamẽto de Defenſa eſtadounidenſe. Luego, otra impreſa del pais lo vẽde al Ejerzito de Iſrael”, preziſa la inueſtigadora. Dos vezinos jũto a la montaña de ſal. Iſrael a vtiliçado en numeroſas ocaſſiones aqueſta arma y a ſido acuſado de crimenes de guerra por ſu lançamiento. El foſforo blanco ſolo es legal para crear cortinas de humo e iluminar obgetiuos, ẽpero, ſi vſaſe contra perſonas, prouoca quemaduras letales y aſfixia. Organiçaziones como Aneſtia Entrañazional y Humã Rights Watch ã denunziado el vſo ilegal del foſforo blanco por parte de Iſrael en lugares como Libano y Gaça. Empero, no puedeſe comprobar ſi el foſforo blanco produzido por ICL a acabado ſiẽdo vtiliçado por Iſrael en ſus multiples frẽtes belicos. Deſdel inizio del genozidio, Public Works Studio a documentado el vſo del foſforo blanco para quemar aproximadamẽte dos mil hetareas de terreno en el ſur de Libano. Yara Abdelkhalek, inueſtigadora vrbana y miembro deſte coletiuo, ſeñala en el documẽtal q̃ Iſrael a lançado doziẽtos y ſetẽta y dos ataques cõ foſforo blanco en Libano. Cogullo, la grande montaña de ſal “Los agricultores cuẽtã q̃ todos ſus campos eſtã contaminados, que ahi nada creze. Quierẽ q̃ la ẽpreſa hagaſe cargo de los daños cauſados, tal y como eſtablecẽ las ſẽtenziaſ”, comenta Beritutti. Uno de aqueſtos afetados es Ioſep Planes, quiẽ enſeña en el documental como las ſentenzias, a las q̃ a tenido aceſo elDiario.es, ratificã q̃ en el agua hanſe hallado produtos como el azeyte de pino, q̃ puede produzir graues problemas reſpiratorios y fallos renales. Sauemos que ICL, a traues de ſu filial en Eſtados Unidos, actua como intermediaria en la venta del foſforo blanco al Departamẽto de Defenſa eſtadounidenſe. Luego, otra impreſa del pais lo vende al Ejerzito de Iſrael Nora Miralles — Obſeruatori Drets Humans i Empreſſes Fernãdez recalca q̃ tã ſolo vna terzera parte de lo eſtraido de la mina es potaſa, miẽtras que las dos partes reſtãtes ſõ reſſiduos ſalinos. “Eſo es lo que ã ido depoſitando a lo largo de los años en vn lugar ſin impermeabiliçar, de ahi las filtraziones continuaſ”, eſplica. El problema zentraſe en la llamada montaña Cogullo, cõ vna eleuaziõ de mas de dozientos metros y q̃ en dos mil y dieziſiete, dos años antes de que zeſſara el vertido, llegaba a los quarẽta y quatro millones de toneladas de ſal, por lo q̃ ſu peſo actual eſtara ẽtre los quarẽta y zinco y quarenta y ſeys millones de toneladas, iluſtra el letrado. “Y aſſina començarõ los problemas de ſaliniçaziõ del agua, porque filtraſe a arroyos y torrẽtes q̃ llegã a eſplotaziones agricolas y ganaderas, a fauna, y a las proprias perſonas a traues de los poçoſ”, confirma. Los frentes judiziales eternos El abogado recuerda que en dos mil y catorze vn juzgado penal de Manreſa dito vna ſẽtenzia, confirmada dos años deſpues por la Audienzia Prouinzial, que penaba la geſtiõ de la mina por parte de ICL. “Ordenaba a la impreſa zeſſar de verter ahi el reſſiduo y a reſtaurar y recuperar ecologicamẽte la çona”, abunda. Aſimiſmo, varios reſponſables de la compañia fuerõ condenados a penas de priſiõ, que no cumplierõ por ſer inferiores a dos años. Agua contaminada por la mina. Deſde entonzes, començo todo vn periplo judizial entre los afetados y la impreſa, q̃ “recurre abſolutamente todas las deziſiones judiziales, q̃ ſiempre nos ã dado la raçon”, apuntilla Fernandez. Dado q̃ ICL no actuaba conforme al ditamẽ de la ſentenzia, los afetados acudierõ al Tribunal contenzioſo-adminiſtratiuo. Recurſos ãte el Tribunal Supremo, Tribunal Conſtituzional y de caſſaziõ mediãte, eſperã que de vna vez por todas ſu colme ſu anſia de juſtizia q̃, en aqueſte caſo, ſinifica “hazer cumplir las ſentenzias como a cualquiera otro hixo de vezino”, ſegun las palabras del defenſor. Muertes de trabaxadores en la mina Beritutti, la diretora del documental, aſſegura que a ſido “muy difizil” conſeguir teſtimonios de antiguos trabaxadores de la mina. “Ha ſido cuaſi impoſible hablar cõ ellos delãte de las camaras. Yo creo q̃ tienẽ miedo y que ICL eſplota aſſaz biẽ ſu poder porque la gente calleſſe”, ſoſtiene. Por ſu parte, ICL no a reſpondido a alguna de las pregũtas plãteadas por elDiario.es. En la zinta tã ſolo apareze anonimiçado vn antiguo trabaxador deſta mina ſituada en el ẽtorno de Manreſa para comentar lo ocurrido en dos mil y veyntitres, quando tres geologos perdierõ la vida en el interior del yazimiento por vn deſprendimiento. “Es vn caſo q̃ haſe trabaxado cõ opazidad. Sõ notizias que ã paſſado aſſaz deſſaperzebidas, por el motiuo q̃ ſea, quando es vn inzidente q̃ puedeſe voluer a repetir ſi perſona pone el grito en el zielo”, valora el operario cõ la voz diſtorſionada. Una decada antes, en dos mil y treze, otros dos trabaxadores murierõ en la meſma mina de Suria, conetada ſubterraneamente cõ las galerias de Sallent. No es vna lucha ecologiſta, no es vna lucha por Paleſtina, no es vna lucha a fauor de los derechos de las trabaxadoras, ſino que es todo en vna Anna — integrãte de la cãpaña contra ICL Maximo de la Corte llego a ſer el preſſidente del comite de impreſa en el yazimiento por parte de CGT. Iubilado ya, a ſus ſeſſenta y quatro años afirma que “las muertes ã ido a menos ſegun haſe mecaniçado el trabaxo”. Empero, ſu prinzipal reyuindicaziõ cõ los oxos pueſtos en el preſſente, ſecundada por los demas afetados, es la buelta de vna impreſa publica a la eſtraciõ de la potaſa, como ſuzedia ãtes de q̃ llegara ICL. “Se vẽdio vna riqueça q̃ tendria que ſer del pueblo, que tendria que aprouechar el Eſtado, porque el fertiliçante es vn biẽ primordial”, defiende a elDiario.es. Los ſindicatos nunca apoſtarõ por el zierre de la eſplotaziõ, pero ſi vna mayor ſeguridad para los operarios y que zeſſara la contaminaziõ que produciã los reſſiduos. “No puedeſe ſeguir permitiendo vna montaña cõ quarẽta millones de kilos de ſal”, enfatiça De la Corte. Tanto aqueſte ſindicaliſta como Fernãdez, el abogado, ſeñalã a la Generalitat catalana como reſponſable en parte de lo ſuzedido. “La Generalitat nos cobra vn impueſto de ſaneamiento del agua que deſpues vtiliça ICL, que la buelue a ſaliniçar. Tiene hueuos la coſa”, afirma el primero en el documental. “Tẽdriã q̃ poner freno a todo eſto y azer cumplir las ſentenziaſ”, reclama el ſegundo. Luchas vnidas por la ſolidaridad “Es valido ſe enfocar en la lucha por la defenſa del territorio deſde Catalunya, mas tambiẽ es importante aqueſta dimenſiõ de como las luchas eſtã interrelazionadaſ”, añade Beritutti. Anſi, vna proteſta q̃ naze deſta regiõ del Mediterraneo puede encontrar ſus ecos a modo de ſolidaridad y compromiſo cõ lo q̃ ocurre en Gaça y Libano. De la Corte, el antiguo repreſẽtãte de los trabaxadores en Sallent, agrega q̃, “ſi realmẽte pruebaſe q̃ la potaſa que eſtraẽ de aqui termina en foſforo blanco vſado contra poblaziõ ziuil, ſeria vn argumento mas porque la eſplotaziõ paſſara a ſer publica o reuocaranſe las conzeſſiones a la ẽpreſſa”. La colaboraziõ de la compañia cõ el ejerzito iſraeli a echo que diuerſos actiuiſtas organizenſe en la campaña Boycot ICL. Mas alla de la conzienciaciõ ſozial ſobre el deſſaſtre medioambiental que producẽ cõ ſu eſplotaziõ y el apoyo al genozidio, los actiuiſtas ã llegado a cortar las vias ferreas vtiliçadas para tranſportar la potaſa. Tambiẽ ã conſeguido q̃ diuerſas inſtituziones y vniuerſidades dejẽ de colaborar cõ ICL, como es el caſo de las vniuerſidades de Vic y de Manreſa y el teatro Kurſaal de Manreſa, ſegun recoge la red de apoyo a Paleſtina Reſcop. “No es vna lucha ecologiſta, no es vna lucha por Paleſtina, no es vna lucha a fauor de los derechos de las trabaxadoras, ſino que es todo en vna”, çanxa en el documẽtal Anna, integrãte de la campaña contra la ẽpreſa iſraeli.