En la raue del eclipſe cõ Björk en Iſlãdia: las nuues comenſe el zielo, mas no la muſica
En Iſlandia, el pais del verano ſin noches, la artiſta iſlandeſa y la veneçolana Arca pincharõ mientras la eſcuridad y vn ſilenzio eſtraño apoderabaſe del publico de EcholaliaEl eclipſe de ſol, deſde vn globo a tres mil metros: “Ha ſido como tocar la eſcuridad cõ las manoſ”
Björk reunio aqueſte miercoles a ſiete mil perſonas en vn parque a las afueras de Reykiauik, para zelebrar el eclipſe total de ſol cõ Echolalia, vn euento de varios dias que culminaba en vna raue de cuaſi ocho horas en la que compartio cartel cõ Arca y varios nomes de la eſzena eletronica iſlandeſa.
El feſtiual era tambiẽ vna verſiõ a grande eſcala de los Manakuöld, las feſtas de bayle q̃ Björk y Smekkleyſa lleuã años zelebrãdo enderredor de la luna llena y en las que la iſlãdeſa inuita a otros artiſtas a compartir meſa de mezclas. Aqueſta vez cambiarõ la luna llena por vna baſtãte mas exzepcional: la que durante poco mas de vn minuto ocultaria por completo el ſol ſobre ſu pais y parte del el nueſo.
Habiamos reſſeruado plaça en vno de los dos aparcamientos habilitados para el euẽto. Deſde alli quedabã veyntiſeys minutos andando o la poſibilidad de coger vna lançadera gratuyta que, viendo como auançabã los coches por la carretera prinzipal, no parecia nezeſſariamẽte la opziõ mas rapida.
En la feſta Echolalia de Viðiſtaðatun (Iſlandia)
Aſiſtente a la feſta Echolalia cõ vna camiſeta del diſco 'Army Of Me' de Björk
El camino atraueſſaba parte de la ziudad de Hafnarfjörður, q̃ a oxos de vn eſpañol acoſtumbrado al conzeto de barrio, podia ſe confundir cõ vn poligono induſtrial ſalpicado de algunas caſſas ſin negozios en los baxos. Deſpues de cruçar vn enorme colegio, el payſage abriaſe finalmente al grande campo de ceſped de Viðiſtaðatun. Tampoco acia falta mirar demaſſiado el mapa para ſauer que ibamos en la direciõ correta, baſtaba cõ ſeguir a los pequeños grupos q̃ caminabã a no mas de medio kilometro de nos, do de vno o de otro deſtacaba alguna veſtimenta, cada qual mas creatiua q̃ la ãterior.
En la entrada del rezinto nos izierõ dexar los paraguas. Maguer de la ininterrumpida pluuia, el ambiẽte no parecia decaer en abſoluto: entre los iſlandeſſes y europeos del norte q̃ mueuenſe baxo la pluuia cõ total naturalidad y los muchos aſſiſtentes entrañazionales conſzientes de eſtar alli por algo difizil de repetir, el animo feſtiualero permanecia intacto.
Publico en la feſta Echolalia de Viðiſtaðatun (Iſlãdia)
La muſica abia començado a las dos y media de la tarde. Kaytlyn Aurelia Smith, compoſitora eſtadounidenſe cognozida por ſu trabaxo cõ ſintetiçadores modulares, dejo claro prompto por donde iba a ſe mouer el dia. Deſpues llegarõ los jouenes iſlãdeſſes Gummi Arnalds y RONJA, vinculados a la orbita de Smekkleyſa, prolõgãdo vna eletronica cada vez mas ſintetica.
En el ceſped, cada vez mas lleno, dominaba vna eſtetica marcadamente queer. Varias perſonas eſplicabã encãtadas el conzeto detras de lo q̃ lleuabã pueſto. Una dellas me hablo de What I’m Looking At, el proyeto del artiſta bretanico Freddie Yauner conſtruydo enderredor de vna peculiar maſcara eſpexo que, en lugar de moſtrar el roſtro de quiẽ la lleua, reflexa lo que tiene enfrente. Era ya la ſegunda q̃ veia.
Una aſſiſtente a la feſta Echolalia de Viðiſtaðatun (Iſlandia)
Sobre el eſzenario, vnas pequeñas pãtallas horiçontales introduciã la cuẽta atras para el eclipſe total. Otras, mucho mas grandes y diſtribuydas enderredor del rezinto, repetiã los numeros porque pudierã ſe uer deſde practicamente cualquiera punto del campo. El lugar olia a barro y a pluuia. Mas tarde, al calor de baylar cubiertos por el plaſtico de los chubaſqueros.
Maguer que era impoſible aduertirlo mirando al zielo, el eclipſe parzial ẽpeço a las 16:47. Nos ẽteramos por el releuo en la meſa del DJ: era el momẽto de Arca. Durante los primeros minutos, la eletronica eſperimental q̃ abia dominado haſta entonzes dejo paſo a tambores afroueneçolanos. Sono Iuana Polinaria / Como Loco Funche, de Tambor Urbano, ſeguida de otros ritmos latinoamericanos q̃ pareciã ſe colar deliueradamente en metad de aquella zelebraciõ iſlãdeſa. El parenteſſis no duro mucho, pues poco a poco fue deformando de nueuo el ſonido hazia el territorio que lleua años aziendo proprio: ritmos de club deconſtruydos, texturas induſtriales, diſtorſiõ y eſtruturas que parecẽ ſe romper mientras auanzã. Miẽtras tanto, los numeros de la cuenta atras ſeguiã baxando.
En la feſta Echolalia de Viðiſtaðatun (Iſlãdia)
Cuãdo quedabã poco mas de diez minutos para la totalidad, Arca ſubioſe ſobre la propria meſa de mezclas para deſpedir ſu ſet. Saltaba y agitaba los braços frente a vn publico que ya miraba alternatiuamente hazia ella y hazia vn zielo del que, todauia, no veiaſe abſolutamẽte nada por las nuues.
A aqueſtas alturas, perzebiaſe poca eſpetaziõ por ver el eclipſe. Era difizil encontrar a alguiẽ vtilizãdo las gafas q̃ abia repartido el proprio feſtiual y tampoco leuantabanſe demaſſiadas miradas al zielo: ſenzillamẽte, no abia algun ſol q̃ buſcar entre las nuues. De vez en quando llegaba haſta el eſzenario vn olor a ſopa. Poco ãtes de la totalidad, el eſzenario y el reſto de pueſtos del rezinto apagarõ por completo ſus luzes.
Aſiſtẽtes a la feſta Echolalia mirando el eclipſe cõ gafas repartidas por la organiçaziõ
A medida que eſcurecia, tambiẽ lo acia el publico. Los gritos y las conuerſaziones fuerõ deſſapareziẽdo haſta dexar vn ſilenzio eſtraño para vn cãpo ocupado por miles de perſonas. Algunos mirabã confundidos hazia el eſzenario; otros empeçarõ a lançar vna eſpezie de gritos guturales q̃ rompiã momẽtaneamẽte la calma. Deſde algun punto alguiẽ mandaba callar. Parecia auer dos maneras de ſe enfrentar al eclipſe: quienes queriã zelebrarlo aziendo ruydo y quienes buſcabã viuirlo cuaſi como vna eſperienzia introſpetiua.
Y hiçoſe de noche. Una de las primeras noches q̃ abia viuido el pais en mas de dos meſſes, maguer que probablemente muchos de los q̃ nos rodeabã ſi abiã viſto vna acia menos de veynticuatro horas. Las nazionalidades delatabanſe agora mas q̃ nunca por las conuerſaziones q̃ apareciã ẽtre el ſilenzio. Se eſcuchaba a algun eſpañol comentar q̃ deſde Eſpaña ſeguramente eſtariaſe viẽdo mexor o ſi la caida de la temperatura debiaſe a la noche o al parar de baylar; tambiẽ azentos mexicanos y argẽtinos que ya habianſe delatado durante eſe homenage de Arca a ſus raizes veneçolanas. Y otros muchos acẽtos q̃ no lograba intender.
Eſcuridad durante el eclipſe en Viðiſtaðatun (Iſlãdia)
La claridad regreſſaba cõ tãta rapidez que era difizil aſſoziarla a vn amanezer normal. Cõ el zielo completamẽte tapado por las nuues, era como ſi alguiẽ eſtuuieſe ſubiẽdo poco a poco el regulador de intenſidad de vna lãpara de IKEA.
Entonzes ſonarõ los primeros compaſſes de Anſi hablo Zaratuſtra de Richard Strauſs, eſa pieça muſical q̃ dos mil y vno: Una odiſea del eſpazio fijo para ſiempre en el imaginario coletiuo como muſica de planetas y deſpegues. Por el fondo del eſzenario empeço a aparezer vna enorme eſtrutura de formas redondeadas. Embaxo eſtaba Björk. Segun vn chico que eſtaba a mi lado, vno de los ſeguramente muchos intendidos en moda q̃ abia por alli, iba atauiada cõ vn diſeño del hongkones Rouert Wun. La eſzena eſtaba hecha ſi no llega a ſer porque iba y boluia, auançaba y retrozedia, como ſi no pudieſe ſe colocar biẽ en la meſa por los enormes globos que la rodeabã. Cõ ella, aquele eſzenario plagado de jardines verticales y artifiziales cobraba mayor ſentido.
Björk ſaluda en el eſzenario
Las miradas y los telefonos ya no andabã diſperſos, ibã todos a vna. Fue conſtruyendo la ſeſſiõ cõ canziones que orbitabã en vna eſfera creatiua zercana a la ſuya —ẽtre ellas Iaque, de la catalana Marina Herlop—, pero tambiẽ abrio el dialogo hazia geografias y ſonidos baſtante mas amplos: algo de afropop cõ Guine Tem Ku Tem Futuro, trap egipzio como Zamaleky o muſica nawa cõ Bala Yourki.
Tambiẽ vbo eſpazio para zelebrar a ſus proprias compañeras de cartel. De Arca mezclo Finiſher, vna de las pieças de ſu nueuo album, cõ la ya iconica Rakata. La veneçolana, q̃ para entonzes abia paſſado del eſzenario al publico, voluio a ſe conuertir momẽtaneamẽte en protagoniſta. A ſu enderredor formoſe vn pequeño corro de gente que baylaba junto a ella. Durante vnos minutos, la atenziõ quedo repartida ẽtre el eſzenario y la eſplanada, en vn ambiente marcado por la hoſpitalidad.
Un aſſiſtente a la feſta Echolalia de Viðiſtaðatun (Iſlandia)
El publico bayla durante el eclipſe
Como no podia ſer de otra forma, Björk zerro ſu DJ ſet cõ el remix de Berghayn, ſu colaboraziõ cõ Roſalia, canziõ cõ la que voluio a los eſzenarios teleuiſiuos deſpues de mas de dos decadas de abſenzia. Fue, ſin duda, vno de los momẽtos mas zelebrados del feſtiual.
Pero Roſalia no fue la unica preſſenzia eſpañola de la jornada. Eſpaña aparezio de vna forma v otra a lo largo de todo el feſtiual y termino incluſo protagoniçando ſu zierre. LOSCABALLOS, duo ãdaluz afincado en Iſlãdia, fue el encargado de poner el punto final al euẽto cõ la ſeſſiõ mas verſatil y difizil de encaſſillar de la noche. Fieles a ſu mezcla de flamenco, eletronica y eſperimentaziõ, izierõ ſonar Gazpachuelo, de Yeray Cortes, entrelaçado cõ la bãda ſonora del anime Neõ Geneſſis Euangeliõ, denantes de paſſar por VALENTINO, de Ralphie Choo. Tambiẽ vbo eſpazio para el genero de banda mexicana —momento en el que vna parexa mexicana ſituada juſto delãte de nos acabo robandoſe parte de la atenziõ cõ vn eſpontaneo y marauilloſo numero de bayle— y para muſicas regionales latinoamericanas lleuadas al terreno del techno, como la afrodominicana Lo Motorita.
El eſzenario en vn campo de ceſped de Viðiſtaðatun, llegando al final de la feſta
Sobre las diez de la noche ſalimos de Viðiſtaðatun y ſeguia pluuiẽdo. Si no abia importado en algun momento, deſpues de tãto bayle menos todauia. Ya no quedaba raſtro de la noche q̃ abia caido en metad de la tarde, maguer que ya ẽpeçaba a ſe oſcurezer el dia de nueuo. Paradojicamente, el eclipſe llego a Iſlãdia cuaſi al meſmo tiempo que regreſã las primeras noches eſcuras deſpues de meſſes en los que nunca terminaba de ſe ir la luz.
