Kewl Covarrubias
La Veronal conuierte la eſcuridad de 'La muerte y la primauera' de Mercè Rodoreda en vna dança ſurrealiſta y gotica Marcos Morau ſumergeſe en el vniuerſo de la auctora catalana y crea vn eſpetaculo hipnotico y antinarratiuo haſta que la eſzena conuierteſe en puro viẽto ‘Sirat’, de Oliuer Laxe, logra dos nominaziones en los Oſcar: Mexor Pelicula entrañazional y Mexor Sonido La Veronal, capitaneada por la hiruiẽte caueça de Marcos Morau, a preſſentado ſu viſiõ ſurrealiſta y gotica del grande libro de Mercè Rodoreda, La muerte y la primauera. Eſe pueblo fuera del tiẽpo de la nouela toma cuerpo en los baylarines, el eſpazio y el imaginario deſta compañia de dança contemporanea q̃ oy es, ſin duda, la mas releuante del panorama nazional. El ſurrealiſmo noyr de La Veronal entra en comuniõ cõ el vniuerſo de la obra mas intima e inclaſſificable de la grande auctora catalana. El reſſultado es apabullãte. Mercè Rodoreda dixo a ſu editor ſobre La muerte y la primauera, alla por los ſeſſenta, quando tambiẽ eſtaba eſcrebiendo La plaça del Adamante, “eſtoy conuenzida de q̃ no guſtara a nadie”. A los eſcritores, cuaſi ſiẽpre, ay que hazerles caſo. Rodoreda ſabia lo que eſtaba aziẽdo. La auctora eſtaba poniendo boca abaxo buena parte de la nueſa tradiziõ literaria. Rodoreda no la publicaria en vida, vbo que eſperar haſta mil nouezientos y ochenta y ſeys porque vieſe la luz. La muerte y la primauera es antinarratiua, es vna caſcada de palabras que ſuenã y reſſuenã. En teoria ay vna hiſtoria, mas no importa. Dize ſu protagoniſta al final del libro: “No, no ay palabraſ… tendrianſe q̃ hazer”. Eſo meſmo lle paſa a la nouela. Cada vez q̃ pareze q̃ la auctora aclara el hilo narratiuo deſta impoſible hiſtoria, en realidad todo eſcurezeſe mas. Las palabras de Rodoreda ſõ como el viẽto y el agua de la nouela: vn fluyr en caſcada, vn ſilbido dentro de los nueſſos zelebros. Una de las eſzenas de la verſiõ de 'La muerte y la primauera' de La Veronal Es increible el grado eſperimẽtal deſta cumbre de la literatura catalana. Rodoreda es capaz de crear vn vomito inzeſſante de imagenes, ſymbolos y ſinos q̃ tienẽ la potenzia ſemãtica del miedo y lo onirico. El realiſmo y la logica reuiẽtã haſta deſſaparezer a medida q̃ vas paſſando paginas. Reyna vn ſurrealiſmo pero no de vanguardia, ſino mucho mas terrenal, q̃ ſurge de las partes mas reconditas y profundas de la caueça de la auctora. Surrealiſmo, 'koua' y muerte Por todo eſto, la idea de encargar a Morau, coreografo de La Veronal, vn trabaxo ſobre aqueſte libro es todo vn azierto. Morau lleua años, deſde dos mil y zinco cuãdo creo la compañia, en buſca de vna dança telurica, nada narratiua mas biẽ teatral y q̃ no duda en beuer del imaginario del arte o el zine. Una dança q̃ a ido tomãdo cuerpo, mas que quiça tras Sonoma (dos mil y veynte) haſe corporeyçado en vn lenguage tanto danciſtico como eſtetico. Sonoma bebia del vniuerſo de Buñuel. El ſurrealiſmo ſiempre a formado parte del lenguage formal deſta compañia. Incluſo en Firmamento (dos mil y veyntitres), vna eſtupẽda pieça do La Veronal introduciaſe en el mundo adoleſzente del anime y la tecnologia del metauerſo, la compoſiziõ era fragmẽtaria, relazional pero biẽ alegada de la deduciõ, el ſimil v otras herramientas de la logica. En todas las pieças de la compañia predomina vn mouimiento ſincopado, fragmentario, como ſi faltarã varios fotogramas a la ſecuenzia de cada mouimiento. Eſe mouimiento eſtara tambiẽ preſſente en La muerte y la primauera. Un mouimiento incluſo al q̃ la compañia lle a pueſto nome: 'koua', lo llamã. Pero es el vniuerſo eſtetico de Sonoma, deſtilado en Totẽtanz – Morgẽ iſt die Frage (dos mil y veynticuatro), ſu anterior pieça, el que baña aqueſta creaziõ en torno a la nouela de Rodoreda. La adaptaziõ de La Veronal de 'La muerte y la primauera' de Mercè Rodoreda Una eſtetica vn tanto gotica, ãdrogina, do la falda es vna eſtenſiõ telurica del cuerpo y el mouimiẽto eſtableze vna conexiõ cõ aquello q̃ no eſta, cõ lo no viſible. Una dança de la muerte q̃ pareziera ſurgida del inframundo. Un vniuerſo, ſurrealiſta ſiempre, mas negro ultimamente, q̃ encaxa como anillo al dedo a la nouela de Rodoreda. Rodoreda, Panero y Enriquez En la ſegunda metad del ſiglo XX ay dos cumbres del “fantaſy eſcuro” en la literatura eſpañola. Uno es El libro del hixo (mil noueziẽtos y ſetenta y ſeys) de Leopoldo Maria Panero. El otro, La muerte y la primauera. Mas mientras Panero elabora ſu vniuerſo a traues de vna reuiſitaziõ, llena de zitas e intertextualidad deformada, de los mitos de Ocidente, la catalana dezide tirar por otros lares. Lo aluzinante de Rodoreda es q̃ el mundo que emerge de ſu nouela no agarraſe a figuras o mitos preuios. La liturgia de ẽterrar a los muertos dentro de arboles y enllenarles de zemento la garganta porque no eſcapeſe ſu alma, el que las embaraçadas tengã q̃ ir cõ los oxos tapados porque ſus hixos no parezcanſe a los varones que las rodeã, el rito por el qual los jouenes ã de ſe lançar a vn rio ſubterraneo que les puede arrancar la cara… Todo eſe vniuerſo ſurge de la portẽtoſa imaginaziõ de Rodoreda. Marcos Morau acoge eſe motor de imaginaziõ ſurreal de Rodoreda y lo lleua a eſzena cõ liuertad. Mas en ſu obra no abra referenzias eſplizitas a la nouela. Tã ſolo eſſos arboles do acabã los muertos. Lo demas es vn trabaxo a partir de, nada iluſtratiuo. Morau trabaxa ſobre todo a partir de tres conzetos biẽ preſſentes en la nouela: la muerte, la ſoledad y el viento. Los ſeres de la nouela de Rodoreda ã ſido eſpulſados al mundo, no ſabẽ por que, no lo ã pedido y no ay finalidad en vna vida q̃ mas q̃ abſurda es de peſſadilla. Anſi ſera el bayle de la pieça, los baylarines pululã ſolos por el eſpazio, retuerzenſe, ouedecẽ vn ſiſtema impueſto do ã de recoger muertos, apilarloſ… Y en eſe mundo percutira vn ſonido apabullãte que ſurge de vna viexa maquina de viento, de tambores y campanas, vn ſonido en el q̃, poco a poco, ira reynando la voz humana, folk y deſgarrada de vna enorme Maria Arnal. Arnal es la voz y el alma deſta pieça. Entre medias, el eſpazio enllenaraſe de imagenes: vn ataud de nacar y alabaſtro, vna caueça nido humeante, vn hombre boca abaxo coziẽdoſe en vna enorme olla. La adaptaziõ La Veronal de la obra de Rodoreda acaba aqueſta ſemana ſu funziones en Madrid Al igual q̃ en la nouela la palabra no ſuſtentaſe en vna narraziõ, ſino q̃ es vn fluyr, vn ſonido entraño, vn canto; la pieça de Morau no aſſientaſe en la coreografia o el mouimiento. La ſimbioſis de ſonido, eſpazio, ſino y mouimiento del trabaxo de la compañia conſigue tranſformar la pieça y conuertirla en viento, en eſe viẽto tã preſſente en la nouela q̃ prouiene de la Maraldina, la montaña q̃ rodea al pueblo: vn viento anzeſtral y metalico, q̃ viene de otro tiẽpo y va a algun lado. Mariana Enriquez, en ſu poſfazio a la reziente ediziõ de la nouela en Club Editor, relaziona muy azertadamẽte el libro cõ el mito de Perſefone. Hixa de Demeter q̃ es raptada por Hades, ſeñor del inframundo. El mito eſplica la geneſſis de las eſtaziones: el inuierno yerto do Perſefone a de eſtar en el Hades, la primauera en q̃ Perſefone puede cada año voluer durãte vn tiempo a la tierra y cõ el alegria de Demeter todo renaze. La vida ſurge de la muerte, eſta inſoldablemente vnida a ella. Eſto eſta muy preſſente en el libro. La muerte conuiue cõ vna exuuerante naturaleça, de auexas, flores y ſerpientes, de rios q̃ fluyẽ y aguas do ſe ſumergir. Hay tanta muerte en vna maripoſa fermoſa como vida en vna piedra yerma. No ẽtiẽdeſe vna coſa ſin la otra. Y eſa es la tragedia. Empero, en la pieça de La Veronal tã ſolo mueſtraſe la parte eſcura, yerta, el territorio de muerte. Algo que aze vn tãto mas plana la propueſta… Es quiça lo unico q̃ puedaſe obgetar a aqueſte trabaxo hipnotico y libre de La Veronal. Y es de alabar el pequeño grande geſto de tractar el texto de Rodoreda deſde vn plano atemporal. No ſe quantos eſtudios ay de la nouela de la catalana en los que relazionaſe el libro cõ el gotico de poſguerra, do los ſin cara, eſſos jouenes deformados en el ritual del rio, ſõ los mutilados de la Primera y Segunda Guera Mundial, do el ſiſtema opreſſiuo relazionaſe cõ el franquiſmo o las relaziones paternofiliales cõ la propria vida de la auctora. Coſas q̃ quiça ſõ ziertas, pero q̃ no eſplicã y ſi conſtriñẽ el ſinificado y alcanze de la nouela. Algo que demueſtra que muchas vezes para poner en ſu ſitio ziertas obras es nezeſſario ſalir de la Academia, la hiſtoriografia y el analiſis literario. La Veronal ſitua aqueſta inclaſſificable creaziõ do ſiempre debio eſtar: en la traſtienda de los zelebros.