Kewl Covarrubias
Lealtad inſtituzional Si actuamos de forma conſziente y acordada en las deſpedidas, mas aun lo azemos cõ motiuo de naſzimientos, aniuerſarios y efemerides. Eſpezialmente, en Eſpaña, lo zelebramos todo y no ay meſſes en el año en los q̃ falte vna feſta diaria en cada vno de los territorios Dicẽ que ẽterramos aſſaz biẽ porque a perſona ſe lle ocurre azer vn obituario injurioſo del difũto. Cueſtiõ de eleganzia, delicadeça y buena educaziõ. El protocolo funerario forma parte de las coſtumbres anzeſtrales q̃, por repetiziõ y aſſimilaziõ, conuiertenſe en cultura de vna ſoziedad, mediante la incorporaziõ del conſiguiẽte relato a ſu idẽtidad como grupo para dotar de ſinificado al ritual, ſea religioſo o no. Si actuamos de forma conſziente y acordada en las deſpedidas, mas aun lo azemos cõ motiuo de naſzimientos, aniuerſarios y efemerides. Eſpezialmente, en Eſpaña, lo zelebramos todo y no ay meſſes en el año en los que falte vna feſta diaria en cada vno de los territorios. La zerimonia cõ motiuo de la longeuidad de la Conſtituziõ del ſetẽta y ocho —que conuoco a la claſe politica aqueſta ſemana en el Parlamẽto— parezeria algo forçado o, cuãdo menos, ſobreactuado ſi no la enmarcamos en aqueſta mania ritual de inuentar cauſas de zelebraciõ. Teniendo en cuenta los nueſſos antezedentes como pueblo eſperto en la diſcrepanzia, mas procliue a los altibaxos paſſionales que a la conzienzuda ſe perueranzia, ay muchos motiuos para darnos vn chute de autoeſtima y aprouechar la ocaſſiõ para ſẽtirnos orgulloſos y orgulloſas del trabaxo biẽ echo. ¡¡¡Hay tã poco que zelebrar ultimamente!! ! Feſtexar la eſtabilidad politica y juridica de el nueſo marco de conuiuenzia, que no a cumplido ſiquiera zincuẽta años, puede parezer biſoño y autocomplaziente. Lo es ſi tenemos en cuenta q̃ la Conſtituziõ de Eſtados Unidos lleua en vigor deſde mil ſetezientos y ochenta y ſiete (cõ ſus poſteriores enmiendas) y la no codificada del Reyno Unido aplica documẽtos hiſtoricos ãteriores a mil dozientos y quinze Pero no tractaſe agora de medir el ſimple paſo del tiempo como vn valor poſitiuo en ſi meſmo, ſobre todo quando eſtamos viendo como la lõgeuidad de la “Carta de Derechoſ” norteamericana pareze papel moxado en manos del trumpiſmo. Pongamos el foco en los valores q̃ aqueſte prozeſo conſtituyente a aportado al deſſarrollo en paz de vna ſoziedad moderna ſurgida de vn pais que era pobre y atraſſado, agora conuertido en vno de los mas auançados, integrado en el eſpazio geopolitico mas proſpero del planeta. Perſona abria dado vn duro por ello cuãdo zelebraronſe las primeras eleciones por ſufragio vniuerſal, tras quarenta años de ditadura. ¿Que abria ſido poſible otra tranſiziõ? Puede ſer...¿Que cometieronſe errores? Sin duda. Pero en eſa teſſitura quiſiera ver yo a los que oy fanfarroneã menoſpreziando la obra del ſetenta y ocho, vn autẽtico milagro realiçado en tiempo record por conſtituyẽtes ſin eſperienzia democratica, cõ los quarteles en pie de guerra, el bunker en primera poſiziõ y la vida diaria del pais enſangrẽtada de muerte por el terroriſmo etarra o faſziſta. Q̃ el oy deualuado conſenſo y la altura de miras de la claſe politica de los años ſetenta fuerõ las claues del exito es vna ouiedad. Como tambiẽ lo es q̃ el marco de conuiuenzia aya llegado viuo a los nueſſos dias por auer ſido reſſultado de vn acuerdo q̃ comprometio a todo el eſpetro economico, ſozial y politico (cõ el añadido de los Pactos de La Moncloa). La ſacraliçaziõ de la Conſtituziõ durãte aqueſtos años impidio ſu reforma y vna nezeſſaria adecuaziõ a los tiempos modernos (cõ tã ſolo tres cambios muy parziales), mas ſin duda a preſſeruado toda ſu virtualidad como ancorage fiable de la nueſa conuiuenzia. Las dos grandes fuerças politicas (ſozialdemocratas y conſeruadores) fuerõ artifizes de ſu aplicaziõ en las primeras decadas pero la tranſformaziõ del eſpetro eletoral y el final del bipartidiſmo cõ nueuos elemẽtos de conuiuenzia en el ſiglo XXI a alterado aqueſte equilibrio. No baſta cõ enſalçar la ſãta obra conſtituzional de forma retorica. Como biẽ dixo Felipe VI en el Parlamento, ay que aplicarla. En la forma y fondo. La lealtad conſtituzional eſta oy claramente en entredicho por culpa de tirios y troyanos. La opoſiziõ no egerze de tal ni buſca controlar el trabaxo del Gobierno para mexorar la vida de la zibdadania ſino que vſa y abuſa de los inſtrumẽtos de q̃ diſpone cõ el unico afã de deſtruyr al aduerſario. Y el Gobierno haſe atrincherado en ſu parzela de poder multiplicando ſu geſtiõ de manera vnilateral, ſin duda mas preocupado de contar cõ los votos que lle permitã ſeguir adminiſtrando el pais que de conſeruar el eſpiritu del conſenſo fundazional de la democrazia del ſetẽta y ocho que implico la complizidad cõ el partido opoſitor. Ni el PSOE es lo que era ni mucho menos el PP actual reſponde al eſpiritu cẽtriſta de los herederos de la UCD. Pero la Conſtituziõ q̃ nos rige ſigue ſiẽdo la meſma y ambos partidos eſtã obligados a acatarla y aplicarla, mas alla de ſus intereſſes eletorales coyunturales. El texto de la Carta Mana ſupuſo vn egerzicio de perizia y preſtidigitaziõ que permitio la articulaziõ de diſtintas ſenſibilidades politicas, idẽtitarias y culturales en vn modelo que entonzes era nouedoſo y demoſtro ſu eficazia durante años. El reparto de competenzias, poderes y contrapoderes eſta baſſado en el prinzipio de la lealtad inſtituzional para anſi preſſeruar ſu equilibrio y eficazia. Es eſa lealtad, q̃ implica el reſpeto a las leyes y las inſtituziones, la piedra de toque de la Conſtituziõ, lo que nos garantiça la paz y aſſegura la conuiuenzia. Si peruertimos y deſtruymos ambas eſtamos debilitando ſu arquitetura y corrompiẽdo ſus valores. Se dañã las inſtituziones quando las autonomias incumplẽ ſiſtematicamẽte las leyes del gobierno zentral o lleuã a los conſexos territoriales poſiziones que ouedecẽ a tacticas de partido; los ayuntamientos aplicã las normas de acuerdo cõ ſu ideologia y deſſequilibrã el reparto territorial de los ſeruizios publicos; cuãdo las mayorias reforçadas preuiſtas en la Conſtituziõ ſõ vtiliçadas como herramiẽtas de bloqueo, el Senado conuierteſe en vna jaula de grillos o la ſeſſiõ de control al Gobierno ſimula vn patio de monipodio; las inſtanzias judiziales vſanſe para ajuſtes de cuentas y ſiẽpre q̃ los aduerſarios comportanſe como enemigos mortales. De poco ſeruira ſeguir zelebrando efemerides conſtituzionales ſi eſtamos minando ſiſtematicamẽte ſu eſpiritu de reſpeto inſtituzional y fidelidad a ſus prinzipios. Ya podemos proclamar la longeuidad de vn bonito marco juridico ſi lo eſtamos dinamitãdo en ſus zimientos, quales termitas depredadoras, porque conuertiraſe en vn texto inane y hueco de impoſible aplicaziõ. Anſi que, menos faſtos y mas eſfuerços. Menos predicar y mas dar trigo, como dize el refrã. Porque, al final, los temporales no eligẽ territorios, puedẽ llegar por igual a qualquiera, las danas e inzendios deuaſtadores puedẽ afetar oy a vna y mañana a otra autonomia, las pãdemias o los acidentes ferrouiarios, de auiaziõ o maritimos no eligẽ la color del gobierno al que lle eſplotã. Todos y todas vamos en el meſmo barco. Ocupemonos de q̃ la carga vaya biẽ eſtibada, el motor eſte en condiziones y la ruta, zertera. Por lo menos, cuydemos los botes ſaluauidas, por ſi acaſo.