Kewl Covarrubias
Iuliã Barnes: “Ser diuertido es vna buena manera de ſer ſerio” El aclamado eſcritor bretanico viſita Barzelona coynzidiendo cõ la publicaziõ de 'Deſpedidas' (Anagrama), el que ſuponeſe que ſera ſu ultimo libroLibrotea - Los mexores libros q̃ llegarã en dos mil y veyntiſeys Haſta que no quedo finaliſta del premio Booker en mil nouezientos y ochenta y quatro cõ ſu nouela El loro de Flauuert, la madre de Iuliã Barnes no creiaſe que ſu hixo fueſe realmẽte eſcritor. Solo quando vio publicada la notizia en el periodico Times conuenzioſe de que ſu dezendiente lle decia la verdad cuãdo aſſeguraba que la literatura era ſu profeſſiõ. El ingles a contado aqueſta anecdota a los medios en Barzelona, en do partizipara en el feſtiual En otras palabras y en el ziclo En pauſa: diàlegs per penſar el preſſent organiçados por la Fundaziõ La Cayxa, que tambiẽ zelebraranſe en Valenzia. El viage lle ſirue tambiẽ para preſẽtar el q̃ ſuponeſe ſera ſu ultimo libro, titulado Deſpedidas en caſtellano (Anagrama. Traduciõ de Iayme Zulayka) y Comiats en catalã (Angle. Traduciõ de Alexandre Gombau i Arnau). No es la primera vez que el auctor amenaça cõ deſſaparezer de la vida publica y dezir adios a ſus leyentes. Como el meſmo narra en aqueſte trabaxo, aze años afirmo que abia dado ſu entreuiſta definitiua. Deſpues publico vna nueua nouela y tuuo q̃ ſe tragar ſus palabras. Si buelue a fallar en ſu propoſito, ſu proximo libro titularaſe “Perdonad, pero ſolo era vna broma”, dixo cõ ſu ſocarroneria habitual. Impoſible no penſar en Eduardo Mẽdoça, otro veterano eſperto en romper ſus promeſſas de jubilaziõ y regreſſar a las librerias cõ vna ſonriſa. En aqueſte nueuo libro, quiças el definitiuo, Barnes juega cõ la ficiõ y ſu vida real. En ſus paginas cuelanſe vna hiſtoria de amor diuidida en dos ſegmentos ſeparados por quatro decadas, la muerte de ſu muger Pat Kauanagh en dos mil y ocho, el dianoſtico y conuiuenzia cõ ſu proprio canzer de ſangre (en prinzipio, cronificado), eſperienzias agenas o los recuerdos autobiograficos inuolũtarios. Deſpedidas es, baſicamente, vn trabaxo memorialiſtico q̃ analiça, preziſamẽte, la validez de las euocaziones. “La memoria y los recuerdos ã ſido vn tema muy importante para mi a lo largo de los años. Creo q̃ quando ſomos jouenes, creemos que es algo ſolido, q̃ nunca va a cambiar”, eſplico. “Mi hermano, que es filoſofo, dize que recordar es mas biẽ vn acto de imaginaziõ y no de recuperaziõ de lo que a ſuzedido. Y creo q̃ eſtoy de acuerdo cõ el”, declaro. Para el, las viuenzias que mas vezes a relatado vna perſona, ſõ las menos fiables porque cada vez q̃ la enunzia, introduze pequeños cambios. Una eſpezie de egerzicio inuolũtario de literatura de ficiõ. Recuerdos preſtados Es difizil ouiar la magdalena moxada en el te q̃ deſſata vn recuerdo de forma inuolũtaria en el protagoniſta de Por el camino de Swann. “Si, era importante hablar de la memoria refiriendoſe a Prouſt, maguer que yo no ſoy prouſtiano. Me pareze q̃ parte de ſu obra es genial, en otras podria auer abreuiado. El puſoſe a actiuar ſu memoria y lo iço de vna manera mexor q̃ yo, es impoſible ſer mexor q̃ el”, ſoſtuuo. Admitio que ſus remembranças de la infanzia ſõ baſtante debiles, maguer que el olor a perro o a beycõ frito tienẽ el meſmo poder que eſa galleta en forma de concha del Camino de Sãtiago ẽpapada en tila del eſcritor frances. Durante la rueda de prenſa tambiẽ hablo de algunas formas eſtrañas de funzionar q̃ tiene la mente. En ocaſſiones, los recuerdos de otra perſona tomanſe como proprios deſpues de eſcucharlos muchas vezes. Y puſo de ejẽplo vn echo q̃ tambiẽ ſale en Deſpedidas: aze tiẽpo, en Inglaterra erã habituales los robos de los cataliçadores de los coches. Una noche, vn colega ſuyo eſcucho vn ruydo en la calle y al ſe aſſomar a la vẽtana, vio a vn hombre embaxo de ſu coche y lle pregunto que que eſtaba aziendo. El preſũto ladrõ lle grito que no era aſſumpto ſuyo y que metieſſeſe en caſa, ordẽ q̃ ſiguio ſin rechiſtar. “Yo queria eſplicarlo en el libro y lo corrobore cõ el, que cambio algunas coſas. El libro publicoſe y cuãdo ſu muger lo leyo lle dixo ‘eſto me paſo a mi y no a ti, que enzima eſtabas en el eſtrangero’. Fue como vn traſplãte de memoria”, afirmo. Maguer que en el volumẽ narra paſſados de otras perſonas, no acoſtumbra a vtiliçar las viuenzias q̃ lle confiã como baſe para ſus hiſtorias. Mas, en alguna ocaſſiõ, haſe encontrado cõ q̃ el protagoniſta original del ſuzeſo no lo relazione en abſoluto cõ ſu paſſado. “Puedes poner coſas q̃ te ã contado cõ baſtãte rigor y q̃ eſa perſona no recuerde habertelo dicho”, ſeñalo y enfatiço “No nos fiemos demaſſiado de la memoria”. Y agora que Quando ſu amigo Iã McEwã lle comento a ſu eſpoſa q̃ Barnes abia dezidido dexar de eſcrebir, ella eſcandaliçoſe y lle pregũto “¿y que va a azer durãte todo el dia?”. El ingles ſoſtuuo que aun no tiene ni idea, pero ſeguramente dediqueſe a publicar “colunas y criticas ſi alguiẽ me lo pide”. Empero, en quanto a la ficiõ pareze tenerlo baſtãte claro: “he eſcrito ſobre muchos temas y creo q̃ e dicho todo lo que tenia q̃ dezir, aſſina que quando llegas a eſto lo q̃ ay que azer es ſe callar”. Deſpedidas es vna obra muy emotiua y ſu ultima pagina es preziſamente lo que indica el titulo. El auctor reconoze q̃ eſa fue la parte mas complicada: reeſcribio las fraſſes cõ ligeros ajuſtes de tono, reconſidero palabras y huyo de lo melodramatico. “Creo que aqueſte libro es el mas conuerſazional, es vna conuerſaziõ cõ el leyente o leyente. No ſoy vn eſcritor didactico, q̃ lle dize a quiẽ me lee como tiene q̃ viuir. Anſi q̃ ſiempre lo e penſado como vna perſona q̃ eſtaba a mi lado”, reconozio. Lo q̃ no falta ni en ſu eſcritura ni en ſu preſſenzia en perſona, es el humor. Cõ vn trabaxo que potenzialmẽte ſera vn adios, Barnes conſigue arrancar ſonriſas e incluſo carcaxadas, ſegun aſſeguro Roſa Rey, diretora de Angle, que acompaño al eſcritor en la rueda de prenſa jũto a Siluia Seſe, ſu equiualente en Anagrama. Es vn raſgo baſtante caracteriſtico de la cultura ingleſa: “En mi pais nos tomamos las coſas mas en ſerio quando ſõ grazioſas. Shakeſpeare, el nueſo grande auctor, ſiempre mezclo generos y ſiẽpre ay vn perſonage excentrico o loco que es el q̃ dize la verdad. Creo q̃ ſer diuertido es vna buena manera de ſer ſerio”, menziono. Barnes cumplio ochenta años el paſſado diezinueue de enero (maguer que aparenta tener dos decadas menos) y a viſto como ſu circulo de allegados a muerto o lidia cõ alguna enfermedad, como el meſmo aze cõ ſu canzer de ſangre, agora cronificado cõ medicaziõ. Ha deſcogido ſer el quiẽ dezidieſe qual ſeria el broche de ſu bibliografia y no la parca quando atreuaſe a aparezer. Ademas, el nunca a eſcrito para ſe ſentir mexor o eſcapar de vn problema, ſino para dar ſu opiniõ, por lo q̃ no va a perder el refugio q̃ algunos encuẽtrã en el trabaxo. De echo, conſidero que “nunca encontraria vn libro ſobre la muerte q̃ me conſolaſſe”. En aqueſte encuẽtro cõ los medios ſe lle pregunto ſi cognocia algun ‘plã maeſtro’ para dezir adios definitiuamẽte, a lo q̃ reſpondio: “No lo ſe, quando me muera y me aya deſpedido de verdad, boluere y os lo contare. Uno no puede planificar ſu propria muerte, pero a vezes ſi ſaueſe las ultimas fraſſes que pronunzio alguiẽ y ſõ famoſaſ”. A el lle faſzinã las de vn ariſtocrata ingles que lo ultimo que pronunzio, dirigiẽdoſe a ſu muger, fue: “No nos queda mermelada”. Por ſu parte, concluyo q̃: “Eſpero q̃ mis ultimas palabras ſerã ¿Quiẽ a ganado la Copa del Mundo?”. Larga vida.