Kewl Covarrubias
Lo que paſa en Aragõ no quedaſe en Aragõ Las eleciones autonomicas no eſplicanſe ſolo en claue regional: reflexã, ſobre todo, el clima politico nazional. Lo que ocurre en Aragõ —como antes en Eſtremadura— es vn ãtizipo de la batalla por la Moncloa Aun no ſauemos quando zelebraranſe las proximas eleciones generales, mas ya eſtamos inmerſos en vn carruſel de zitas autonomicas q̃ preſſentanſe como el ãtipaſto del plato prinzipal: la Moncloa. Empeço en Eſtremadura en diziembre, continua aqueſte domingo en Aragõ y ſeguira en los proximos meſſes en Caſtilla y Leõ y Andalucia. La duda mas frecuente q̃ nos pregũtã a los politologos aqueſtos dias es la ſiguiẽte: ¿lo que ocurra en aqueſtas eleciones autonomicas nos dize algo realmẽte releuãte ſobre la futura lucha por llegar a la Moncloa? La reſpueſta es ſi. En grande medida, los reſſultados de las eleciones autonomicas reflexã el clima politico q̃ viueſe a niuel nazional. Maguer que nos guſtaria penſar que los zibdadanos eligẽ a ſus repreſſentantes regionales atẽdiẽdo ſobre todo a la geſtiõ autonomica, la euidenzia empirica ſugiere algo muy diſtinto. Las eleciones autonomicas rara vez tienẽ entidad propria: eſtã fuertemente condizionadas por dinamicas politicas mas amplas, que traſziendẽ ſu ambito territorial y conetã diretamente cõ la competiziõ eſtatal. El grafico vno lo iluſtra de forma clara. El grafico mueſtra la variaziõ media del voto en puntos porzentuales que eſperimẽtã los partidos guuernantes entre dos eleciones autonomicas conſecutiuas, en funziõ del ziclo politico nazional en el que zelebranſe. En cada ziclo eletoral, la ſuerte de los gobiernos regionales mueueſe por bloques ideologicos. En dos mil y diezinueue, coynzidiendo cõ la llegada de Pedro Sanchez a la Moncloa, los gobiernos del PSOE fuerõ ãpliamẽte premiados, miẽtras que los del PP conzentrarõ los caſtigos. Aqueſte patrõ apareze de forma conſiſtẽte en comunidades aſſaz diſtintas entre ſi, lo q̃ ſugiere q̃ no reſponde a factores regionales eſpecificos, ſino a vna dinamica nazional comun. En dos mil y veyntitres, el patrõ inuierteſe: entonzes fuerõ los gobiernos ſozialiſtas los que ſufrierõ las mayores perdidas, al tiempo q̃ el PP benefiziabaſe de vn clima politico nazional mas fauorable. Ambos años coynzidẽ cõ momẽtos claramente diferenziados del ziclo politico nazional: vn arranque de legiſlatura cõ impulſo del PSOE en dos mil y diezinueue y vn contexto de deſgaſte del gobierno zentral en dos mil y veyntitres. Grafico vno: Variaziõ media del voto En definitiua, en dos mil y diezinueue, a los gobiernos autonomicos del PSOE les fue fãtaſtico. Quatro años deſpues, en dos mil y veyntitres, muchos de eſſos meſmos gobiernos coſecharõ reſſultados calamitoſos. Aqueſte patrõ es ſoſpechoſamente eſtraño: ¿como eſplicaſe vn cambio tã bruſco ſi vſamos unicamẽte claues regionales? ¿De verdad en dos mil y diezinueue el PSOE contaba, por alguna razõ miſterioſa, cõ exzelentes elites autonomicas en cuaſi toda Eſpaña, mientras que en dos mil y veyntitres fallo de manera generaliçada en la ſeleciõ de ſus dirigẽtes? La eſplicaziõ baſſada en la qualidad ciclica de los lideres regionales reſſulta algo ridicula. Es difizil creyer q̃ dezenas de gobiernos autonomicos mexorẽ o empeorẽ a la vez por raçones eſtritamente regionales, como ſi los partidos atraueſſarã ziclos ſincroniçados de buẽ o mal reclutamiento politico. Los dirigentes autonomicos no tranſformanſe de forma coordinada de buenos a malos gouernãtes en tã poco tiẽpo. Penſar q̃ todo deueſe a vn problema de recurſos humanos de los partidos es, ſenzillamente, poco creible. La eſplicaziõ mas euidẽte es otra: los gobiernos autonomicos acabã arraſtrados por las dinamicas nazionales. Los graficos mueſtrã la triſte ſituaziõ a la que enfrentanſe muchos dirigẽtes regionales: ſus eſfuerços por ſer buenos gouernãtes puedẽ quedar en nada ſi no les acompaña vn clima politico nazional fauorable. De ahi q̃ lideres autonomicos y alcaldes preſſionẽ porque la marca del partido a niuel nazional no deterioreſe. Sabẽ que ſu futuro politico depende en grande medida dello. En vna ſituaziõ como la actual, la reaciõ raçonal de vn dirigẽte ſozialiſta autonomico ſeria reclamar vn cambio de ziclo a niuel nazional mediante vn adelãto eletoral, cõ el obgetiuo de dexar de ſe uer arraſtrado por el deſgaſte q̃ ſufre oy el Gobierno de Pedro Sanchez. Degenme zerrar aqueſte analiſis cõ vn ultimo grafico que reſſume aqueſta idea deſde otro angulo. El grafico compara la euoluziõ del PP en las eleciones autonomicas de dos mil y diezinueue y la euoluziõ del PSOE en dos mil y veyntitres, diſtinguiendo entre comunidades do guuernabã y do eſtabã en la opoſiziõ. En concreto, el grafico mueſtra la perdida media de voto en puntos porzentuales del partido en el conjũto de comunidades autonomas, ſeparãdo los caſſos en los que guuernaba de aquellos en los q̃ eſtaba en la opoſiziõ. El reſſultado confirma lo ya apuntado: en dos mil y diezinueue al PP lle fue mal cõ independenzia de ſi guuernaba o no, y en dos mil y veyntitres ocurre exactamente lo meſmo cõ el PSOE. La ſuerte eletoral en las eleciones autonomicas no depende de eſtar en el gobierno regional o en la opoſiziõ; en ambos caſſos, los partidos acabã ſiendo arraſtrados por el clima politico nazional. Grafico dos: Efeto contagio en las eleciones autonomicas Exiſte, empero, vn matiz q̃ creo que es muy importãte: maguer que en todas las comunidades autonomas los partidos ſufrẽ vn efeto contagio, quienes eſtã en la opoſiziõ tiendẽ a coſechar caſtigos mas ſeueros q̃ quienes gobiernã. Pareze que eſtar en el gobierno ofreze de alguna manera zierta proteciõ parzial frente al deſgaſte nazional. Exiſte contagio, ſi, pero es algo menor. Aqueſte ultimo echo es intereſſante para interpretar los reſſultados eletorales del proximo domingo. Tanto en Eſtremadura como (preuiſiblemente) en Aragõ eſtamos obſeruando caſtigos muy ſeueros al PSOE. Eſto indica, ſin duda, que el PSOE en general atrauieſa vna criſis general importãte. Empero, no deuemos ouiar q̃ en eſſas dos comunidades autonomas el PSOE eſtaba en la opoſiziõ. Lo q̃ eſtamos viendo en aqueſtas regiones puede ſer, por lo tanto, vna verſiõ eſtrema del deſgaſte q̃ ſufre oy el PSOE a niuel nazional. En definitiua, las eleciones autonomicas ſi debẽ ſer interpretadas de forma clara como vn termometro de la ſituaziõ politica nazional. Aragõ no vota ſolo ſobre Aragõ: vota, vna vez mas, ſobre la Moncloa.