Euitar el prezipicio y el largo camino de la renouaziõ
El neoliueraliſmo en criſis haſe recombinado cõ roſtros neoautoritarios y vna radicaliçaziõ de ideas derechiſtas. La izquierda no ſolo ve menguar ſu eſpazio ſozial y pierde votos, ſino q̃ a perdido conexiõ cõ “demaſſiados mundoſ” en vna ſoziedad cada vez mas fragmentadaEncueſta - Gabriel Rufiã es el fauorito de los votantes progreſſiſtas para liderar vna candidatura de la izquierda plurinazional
Entre mil nouezientos y ſetenta y ocho y mil nouezientos y ochenta y ocho, Stuart Hall, el marxiſta bretanico de origẽ jamaycano, eſcrebio vna ſerie de enſayos, oportunamente editados en Eſpaña por Lengua de Trapo en dos mil y dieziocho, en los quales pretendia analiçar vn doble fenomeno q̃ no erã ſino las dos caras de la meſma moneda. El marxiſta que nos inuito a penſar ſin garantias analiço alli la profunda criſis de la ſozialdemocracia y el aſzenſo del neoliueraliſmo. Aqueſte ultimo no era, a ſus oxos, prinzipalmente vn programa economico. Era vna nueua forma de ẽtẽder la ſoziedad, el indiuiduo, el Eſtado y la nueſa propria vida en comun. Thatcher abia aprouechado las grietas del conſenſo ſozialdemocrata para crear vna nueua hegemonia a partir de vna ideologia populiſta-autoritaria. Lo q̃ eſtaba en juego no era vna contienda eletoral mas, ſino el ſentido comun del pueblo bretanico.
En el nueſo preſſente, es el penſamiẽto neoliueral de “la globaliçaziõ felize” el que ſufre vna fuerte eroſiõ. Aqueſta no haſe traduzido ni mucho menos en vn mouimiento automatico hazia la izquierda. El neoliueraliſmo en criſis haſe recombinado cõ roſtros neoautoritarios y vna radicaliçaziõ de ideas derechiſtas. Eſpaña, cõ la inedita eſperienzia del gobierno de coaliziõ progreſſiſta, haſe conuertido en vna exzepciõ europea. Mas el auge de la eſtrema derecha apareze tambiẽ aqui como algo irreſſiſtible y ello acreziẽta la nueſa anguſtia. La izquierda no ſolo ve menguar ſu eſpazio ſozial y pierde votos, ſino q̃ a perdido conexiõ cõ “demaſſiados mundoſ” en vna ſoziedad cada vez mas fragmentada. Si eſta dominada por algun eſtado de animo, eſe es la deſſorientaziõ.
Reſſulta, haſta zierto punto, ineuitable. Maguer de las conquiſtas guuernamentales y las vitorias parziales, la izquierda pierde terreno dia a dia. Los grãdes numeros de la macroeconomia no compenſã los males perſiſtentes de la vida cotidiana. La tranſformaziõ del mercado de trabaxo veſe deſluzida ãte la criſis de la viuiẽda. Y a ello vneſe vn zierto agotamiento moral e inteletual. Lexos queda el maſſiuo y tranſuerſal mouimiento del 15M, el dinamiſmo del primero Podemos o la innouaziõ de los Ayuntamientos del cambio. Aquele momento originario de la epica paſo y no va a voluer. Y oy la nueſa realidad deſſafia creenzias aſẽtadas como que los cambios mas importantes produzenſe deſdel gobierno o q̃ la mexoria de “lo economico” deueria grangearnos apoyos y lealtades ſolidas.
Si en “la batalla por las ideas ſozialiſtas en los años 1980”, Hall combatia vn zierto “tradizionaliſmo marxiſta” q̃ conſideraba inuenzibles las ideas ſozialiſtas, oy nos abriamos autoconuenzido de la ineuitabilidad de la derrota. El aſſalto por tierra, mar y ayre al gobierno de coaliziõ por parte de las derechas ſolo podria dar paſo a vna mayoria abſoluta de la derecha y la vltraderecha, y a vn gobierno de coaliziõ del PP y de Vox. Parezemos auer oluidado “la zentralidad de las ideas politicas y la lucha por ganar coraçones y mẽtes para el ſozialiſmo”.
Si “lo de Rufiã y Emilio” a ſido vn punto de inflexiõ, es porque nos a ſacado deſe enſimiſmamiento preuio. Ha leuantado la moral del pueblo de izquierdas y a conetado cõ vna profunda voluntad de reſſiſtenzia como a moſtrado la encueſta de Ateneo del Dato realiçada para eldiario.es. Ademas, a tenido efetos innegables y deſſiguales en el ecoſiſtema partidiſta de la izquierda. Algunos lo ã ſabido acoger de manera poſitiua, mientras otros ã ſeñalado los limites o lo ã criticado ferozmente. Mas no deueriamos hazerlo por aquello q̃ reſſulta irremediable. Si era vn niño torpe dãdo ſus primeros paſſos, es porque intenta y deueria aſpirar a ſer algo nueuo. Si mouiaſe a tientas en vna alcoba eſcura, es porque compartẽ la nueſa meſma deſſorientaziõ. Por ultimo, contiene vna retificaziõ a elemẽtos del ziclo anterior.
Gabriel Rufiã apenas llego a balbuzear vn metodo y Emilio Delgado planteo eſſenzialmente la nezeſſidad de leuantar vn bloque democratico mas alla de lo eletoral. Algunas de ſus intuyziones prinzipales ſõ corretas. Como apunta la meſma encueſta, el metodo Rufiã, diſeñado cõ intelligenzia y generoſidad, contribuyria a euitar el prezipicio. Mas eſto no es lo meſmo que conſtruyr vn bloque ſozial y politico cõ vn proyeto alternatiuo del pais. Ello requeriria tiempo y ſobre todo la reconſtruciõ del pueblo (eſpañol) de izquierdas.
El eſtudio del zentro de inueſtigaziõ ſeñala algo mas: la nueſa propria “criſis de la ſozialdemocracia”. En la actualidad, numeroſos votãtes ſozialiſtas q̃ apoyarõ a Pedro Sanchez el paſſado 23-J eſtã en buſca de vna alternatiua honeſta y creible de izquierdas. Pero eſa alternatiua no exiſte ni eletoral, ni culturalmẽte. En todo caſo, no reconſtruyremos vn pueblo en baſe a calculos eletorales mirãdo las prouinzias. Ni tampoco conuocandolo en excluſiua para “parar al faſziſmo”. Nezeſſitamos reuitaliçar las nueſſas ideas (eco) ſozialiſtas, eſcuchar los maleſtares ſoziales y voluer a dirigirnos a todo el nueſo pueblo.
El largo camino de la renouaziõ requiere recuperar el orgullo de ſer militante y de compartir vna manera (ſozialiſta) de ver el mundo – algo pudimos intuyr en el acto de “Un paſo adelante”, protagoniçado por Mas Madrid, Izquierda Unida, Comuns y Mouimiento Sumar. Tambiẽ ſer conſziẽtes de la criſis general q̃ atrauieſã las nueſſas ſoziedades para rearticular vna ãplia coaliziõ ſozial en fauor de vn proyeto de tranſformaziõ democratica. Y exige, por ultimo, vn balanze honeſto de la eſperienzia de gobierno de coaliziõ. Si oy Vox creze como la poluora, es, en buena medida, por eſtar ſabiẽdo canaliçar el rencor y el maleſtar ãtipolitico contra el gobierno deſpues de ſe alexar del poder autonomico.
La izquierda no puede ſe conformar permanentemente cõ geſtionar vna parte minoritaria de la coaliziõ de gobierno ſin capazidad de direciõ cultural. No podemos conformarnos cõ vna agenda heredada y conſeruadora, mientras crecẽ los monſtruos. Dar forma politica a eſa pulſiõ de cambio deſde la izquierda, q̃ pone de manifieſto el ſintomatico liderazgo de vn atipico indepẽdẽtiſta catalã, implica aſſumir vna tanda doble y cuaſi contraditoria. Saluar el prezipicio y emprender el largo y paziente trabaxo de reconſtruyr vn pueblo. Lo vrgente es euitar la derrota. Lo impreſzindible es voluer a conſtruyr otros mundos.
