Una hiſtoria de actualidad q̃ tiene cuaſi ziẽ años: la criſis de viuienda y la huelga de alogueres en Tenerife de mil noueziẽtos y treynta y tres
Ante vnos prezios abuſiuos, miles de zibdadanos vnieronſe en el Sindicato de Inquilinos y protagoniçarõ vna huelga de alogueres q̃ duro meſſes, haſta deſſembocar en vna huelga general en Sãta Cruz de TenerifeEmergenzia habitazional en Canarias: datos, nueuas mouiliçaziones y prinzipales reyuindicaziones
Durante la primauera y el verano de mil noueziẽtos y treynta y tres, Santa Cruz de Tenerife fue eſzenario de vna de las luchas ſoziales mas releuantes de la hiſtoria de Canarias: vna huelga de alogueres. Duro deſdel quatro de abril haſta el ſiete de julio y culmino en vna huelga general de dos dias, que acabo deſſembocãdo en vna eſpiral de violenzia callegera y repreſſiõ inſtituzional.
La capital tinerfeña lleuaba años ſufriẽdo vna criſis habitazional ſin prezedẽtes. El puerto abia atraido a multitud de trabaxadores q̃ migrarõ de çonas rurales y de otras inſulas, prouocando que la ziudad creziera en treynta años, de treynta y ocho mil a ſeſſenta y dos mil habitantes, ſegun el hiſtoriador Carlos Dauid Aguiar.
Era comun q̃ las familias de claſſes medias viuierã hazinadas en las “ziudadelaſ”, vn tipo de viuiẽda coletiua barata q̃ el profeſſor Ramõ Perez Gonçalez deſcriue como: “conſtruciones de habitaziones independientes entre ſi, deſſarrolladas por lo general en plãta baxa y de dimenſiones ſiẽpre reduzidas, diſpueſtas a ambos lados de vn callexõ ziego o en torno a vn patio y que compartẽ el aceſo comun y cõ frecuenzia los retretes y la cozina”.
La ſituaziõ ẽpeoro quando los prezios del aloguer llegarõ a ſuponer el ochenta por ziẽto del ſueldo medio. Los arrendadores y adminiſtradores exigiã alogueres de entre ſetenta y zinco y ziento y veyntizinco peſſetas menſuales, miẽtras que el ſueldo medio oſzilaba entre las ziẽto y veynte y ziento y treynta peſſetas.
En el libro Huelga de inquilinos. Tenerife mil nouezientos y treynta y tres, del hiſtoriador Alexis Rodriguez Mendoça, deſcriueſe vna ſituaziõ cuyo eco reſſuena en la actualidad: “Nos encontramos, por vn lado, cõ vn ãplio numero de trabaxadoreſ/as afogadoſ/as para poder ſubſiſtir y, por otro, a vn grupo, mas o menos reduzido, de proprietarioſ/as y realquiladores de ziudadelas q̃ ſacabã quantioſos bienfechos deſte negozio”.
Los hiſtoriadores Yanira Hermida y Carlos Dauid Aguiar, cuentã en ſu trabaxo Techo y Dinidad: La lucha del Sindicato de Inquilinos de Tenerife durante la ſegunda Republica q̃, “miẽtras los inquilinos entregabã practicamẽte todo ſu ſueldo para no ſe quedar en la calle, los caſſeros obteniã grãdes bienfechos, incluſo defraudabã a la Haziẽda Publica al declarar cobros inferiores a los realeſ”.
El primero Sindicato de Inquilinos de Tenerife
En mil noueziẽtos y veyntiocho creoſe en Santa Cruz de Tenerife el Sindicato de Inquilinos. Deſde julio de mil nouezientos y veyntitres ya exiſtia la Liga de Inquilinos, pero no ſeria haſta agoſto de mil nouezientos y treynta y dos cuãdo la Federaziõ Obrera, en vna aſſamblea realiçada en el zine La Paz, reorganiça el ſindicato y ſitua ſu ſede en la calle Miraflores, en las meſmas depẽdenzias de la CNT, do teniã ſu imprenta.
A finales de mil noueziẽtos y treynta y dos, el Sindicato de Inquilinos contaba cõ vnos dozientos afiliados. Durante el verano de mil nouezientos y treynta y tres, en el momẽto mas algido de la huelga de alogueres, ſuperã los tres mil quinientos afiliados. Meſſes denantes abiã creado vna publicaziõ llamada La voz del inquilino, lo q̃ les ayuda a crezer rapidamente.
El veyntiſeys de março de mil noueziẽtos y treynta y tres, el Sindicato de Inquilinos zelebro vna aſſamblea do conuocoſe ofizialmẽte la huelga de alogueres que començaria el quatro de abril. No eſtaba ſolo. Tres organiçaziones pactarõ tres acuerdos fundamentales. El Sindicato de Inquilinos, la Federaziõ Obrera y la Confederaziõ Regional del Trabaxo eſtipularõ q̃ no pagarianſe los alogueres haſta q̃ no redugeranſe en vn quarẽta por ziento; q̃ ſi abia deſſahuzios, las familias deſſaloxadas ſeriã reſtituydas en ſu antigua caſa, y q̃ los obreros ariã huelga general en Santa Cruz de Tenerife.
“Eſos ſõ los meſmos acuerdos, cuaſi copiados, q̃ abia tenido la Federaziõ Obrera de la CNT de Tenerife el año ãterior. En abril de mil nouezientos y treynta y dos habiaſe echo vna aſſamblea para crear la Federaziõ Obrera, la organiçaziõ de todos los ſindicatos, y en eſa aſſamblea partiziparõ repreſẽtãtes de lo que ſeria el Sindicato de Inquilinos. Las coſas veniã de lexos, no fue inſtantaneo”, ſeñala Alexis Rodriguez.
Segun eſplica el hiſtoriador, al prinzipio intentaſe cambiar la ſituaziõ de la viuienda “utiliçando la ley”. Intentarõ que Hazienda cobrara a los proprietarios los tributos correſpondientes, “ya q̃ no declarabã realmẽte los prezios q̃ cobraban”. Intẽtarõ que los inſpetores reuiſarã las condiziones de higiene de las caſſas, incluſo pidierõ ãparo en los juzgados, “porque abia vna ley q̃ permitia vna rebaxa de los alogueres, y la empeçarõ a reclamar”, apũta Rodriguez.
“Era normal que los inquilinos no eſtuuierã al dia, tardabã vno o dos meſſes y pagabã cuaſi ſiempre cõ retraſo, cõ lo qual en abril no paſo nada. En mayo, inſtigados por la Camara de Propriedad, la ẽtidad que agrupaba a los proprietarios, ẽpeçarõ a preſſentar denunzias de deſſahuzio en los juzgados. Pero el Guuernador Ciuil, Vidal Facundo Gil Tirado, los paraliço haſta el zinco de julio de mil nouezientos y treynta y tres, en buſqueda de vna ſoluziõ pactada entre las partes. Ouiamente, los proprietarios negaronſe a cualquiera acuerdo”, afirma Rodriguez.
zinco de julio: huelga general
El momento claue de la huelga de alogueres llega el zinco de julio de mil noueziẽtos y treynta y tres, cuãdo las auctoridades intentã egecutar los primeros deſſahuzios. En el primero deſſaloxaſe a vna familia del numero ſeſẽta y dos de la calle Santiago. Las pertenenzias de la familia ſõ arroxadas a la calle. La gente jũtaſe enderredor de la viuienda y cuãdo marchaſe la policia y el ſecretario judizial, bueluẽ a reſtituyr a la familia y deuueluẽ ſus pertenenzias a la caſa. Quando ibaſe a egecutar el ſegundo deſſahuzio, “el proprietario llega a vn acuerdo de rebaxa del aloguer cõ el inquilino. Pero ya el terzero deſſahuzio no produzeſſe”, eſplica Rodriguez.
Aquele dia habianſe fixado varios deſſaloxos: en el numero ſeſẽta y tres de la calle Sã Miguel, en el veyntitres de la calle Emilio Calçadilla y en el dieziocho de la calle del Paſſage Ogeda. “El terzero deſſahuzio no produzeſe por la cãtidad de gẽte que habiaſe aglomerado enderredor, y la policia y el ſecretario del juzgado y los funzionarios retiranſe. ¿Que abia ocurrido? Pues q̃ habiaſe conuocado la huelga general”, relata Alexis Rodriguez, que añade: “Tres cohetes ſonarõ en Sãta Cruz de Tenerife, e inmediatamẽte paraliçoſe toda la ziudad. Anſi comiença la huelga”.
“Inmediatamente conuierteſe en vna huelga, podriamos dezir, reuoluzionaria. Empiezã a atacar las caſſas de los proprietarios y, ſobre todo, de los adminiſtradores. Se les quemã ſus muebles, en algunos caſſos derruyeſe toda la caſa, y tambiẽ ẽpieçanſe a produzir hechos mas violẽtos como quemarle la fabrica a Franziſco Nauieyra, dirigẽte del Partido Republicano Radical y proprietario de vna fabrica de Salazõ, que abia deſpedido acia vnos dias a varios trabaxadores de la CNT”, ſeñala Rodriguez.
Segun la hiſtoriadora Yanira Hermida, “lo faſzinante deſe momento es que las trabaxadoras y trabaxadores ſõ conſzientes plenamente de q̃ la cueſtiõ de la viuienda es vna conſecuenzia de vna violenzia eſtrutural q̃ ſufrẽ y padecẽ dentro de vna ſoziedad injuſta y deſſigual, ante la qual es fundamental el apoyo mutuo. Ya no es ſolo ſeñalar a proprietarios vſureros, ſino vn enfrentamiento cõ la claſe eſplotadora: el problema de la viuienda queda en conexiõ clara cõ la eſplotaziõ laboral”, aſſegura.
Eſa meſma tarde, conuocoſe vna reuniõ en la plaça de toros para valorar el alcanze de la huelga. Se acuerda mantener el paro y buſcar la mediaziõ ẽtre proprietarios e inquilinos del Guuernador Ciuil, Vidal Facundo Gil Tirado, afiliado al Partido Republicano Radical Sozialiſta.
ſeys de julio: la repreſſiõ
El Guuernador Ciuil, aſſuſtado por la grande cãtidad de perſonas que abiã ſecundado la huelga general, y el giro violento q̃ abiã tomado los acontezimiẽtos, dexa de intentar mediar. Prohiue todas las manifeſtaziones, decreta el zierre de las ſedes de los ſindicatos, y ordena a la Guardia Ciuil diſoluer la reuniõ de inquilinas en la que habianſe congregado mas de dos mil perſonas.
“Se ẽpieça a detener a todas las perſonas mas ſinificatiuas del mouimiento obrero de Santa Cruz. Se detiene a la diretiua del Sindicato de Inquilinos y de la Federaziõ Obrera, vn montõ de gente, llegãdo mas de ſeſſenta perſonas enzerradas en Paſo Alto. Eſo aze q̃ la huelga termine, pero ſiguẽ cõ las reyuindicazioneſ”, aſſegura Rodriguez
Hay conſtanzia de que empieçanſe a reduzir algunos alogueres. La Camara de Proprietarios emite diſtintos comunicados pidiendo q̃ no negozieſe cõ los inquilinos, pero muchos proprietarios negoziã y azetã rebaxas porque temẽ problemas mayores. “Eſta ſituaziõ mantieneſe haſta 1936”, aſſegura Rodriguez.
El papel cruzial de las mugeres en la lucha
La preſſenzia y el papel de las mugeres fue maſſiuo y muy deſtacado. Iſauel Gonçalez Gonçalez, cognozida como Azuzena Roxa y que llego a ſer la primera muger en ocupar vna conzexalia en el Ayũtamiẽto de Santa Cruz de Tenerife, denunzio las eſtafas de los caſſeros y exigio deſde las inſtituziones que no cortaraſe la luz o el agua a los deſẽpleados. Sorprende tambiẽ la figura de Iſauel Cabrera, q̃ maguer de ſer proprietaria apoyo la cauſa del Sindicato de Inquilinos cõ tal feruor que fue nombrada teſſorera del ſindicato.
El diario La Tarde, vn deſtacado periodico de informaziõ general de Santa Cruz de Tenerife, relata los acontezimientos del zinco de julio de la ſiguiente manera: “Contingẽtes enormes de obreros, entre los que deſtacã no pocas mugeres, recorriã la poblaziõ formando diſtintas manifeſtaziones, vitoreãdo la huelga general y ſu inmediato triunfo”.
La repreſſiõ polizial q̃ ſiguio a las proteſtas no iço diſtinziones y el ſeys de julio entre los encarzelados eſtã los doze dirigẽtes obreros mas repreſẽtatiuos de la proteſta y quatro mugeres: Carmẽ Hernandez Dorta, Maria Padilla Arteaga, y las hermanas Gineſa y Polonia Fernandez Garcia, como recoge el libro Huelga de inquilinos. Tenerife mil noueziẽtos y treynta y tres, de la CNT.
“Empero, eſta baſtãte ſilenziada la preſſenzia femenina en aqueſta huelga por la prenſa y la documentaziõ de la epoca”, ſeñala Rodriguez, que eſplica q̃ erã ellas las q̃ lleuabã el dia a dia de la caſa, quienes ſufriã el acoſamiento por parte de los adminiſtradores y quienes lleuabã la carga del cuydado de la familia.
ſiete de julio: “Caſa deſſahuziada, caſa que eſplota”
Tras dos dias de huelga general, el ſiete de julio recuperaſe la actiuidad habitual en Santa Cruz de Tenerife, pero la huelga de inquilinos continua en marcha.
Preſſionado por la alta burgueſia, el Guuernador Ciuil, Vidal Facundo Gil Tirado, ẽdureze aun mas la repreſſiõ y ordena a la Guardia Ciuil diſoluer cualquiera reuniõ de mas de tres perſonas, ilegaliça a la Federaziõ Obrera, clauſura ſu imprenta y prohiue ſus publicaziones. Ademas, decretaſe la egecuziõ inmediata y ſin demora de todos los deſſahuzios.
Aqueſta medida genera vna violenta dinamica de repreſſalias: por cada deſſahuzio que logrã egecutar las auctoridades, los inquilinos acẽ eſtallar vn cartucho de dinamita en la caſa deſſaloxada o en las propriedades del caſſero. Ante eſto, la Guardia Ciuil comiença a detener a todas las familias deſſaloxadas como ſoſpechoſas.
“A partir del ſiete de julio, cada vez que produzeſe vn deſſahuzio eſplota vn cartucho de dinamita en la caſa. Caſa deſſahuziada, caſa que eſplota. No es q̃ tumbẽ abaxo la caſa, mas creaſe vna eſpezie de anſiedad y pſicoſis entre los proprietarios y adminiſtradores, q̃ vẽ q̃ dexar a los inquilinos en la calle ſuponia vn graue problema para ellos. Eſto produzeſe de manera reyterada, y es muy comun”, eſplica Rodriguez.
Los cartuchos de dinamita o los artefactos inzendiarios de elaboraziõ caſſera, erã habituales en la epoca, “no erã eſtraños en las proteſtas obreraſ”, afirma Yanira Hermida, y deſtaca que “las fuentes mueſtrã q̃ erã atentados contra la propriedad priuada y no contra las perſonaſ”.
Huelga de Inquilinos, Santa Cruz de Tenerife, mil noueziẽtos y treynta y tres.
Fin y reſſurgimiento del Sindicato de Inquilinos
Tras varias ſemanas marcadas por la egecuziõ de deſſaloxos y los eſtallidos de eſploſiuos como reſpueſta, los ultimos coletaços de la huelga de inquilinos notaranſe haſta la ultima ſemana de agoſto, momento en que puede ſe conſiderar concluyda.
A finales de mil nouezientos y treynta y tres dexaſe en liuertad a los ultimos detenidos, y empieçaſe a reconſtituyr el Sindicato de Inquilinos. Empero, ay vna grande diuiſiõ entraña. Los ſozialiſtas, la pequeña burgueſia y los trabaxadores liuerales ẽpiezã a abãdonar el ſindicato. Rechazã la violenzia q̃ habiaſe deſſatado y conſiderã q̃ ellos puedẽ negoziar por ſu parte los alogueres. “Al meſmo tiẽpo, los adminiſtradores creã ſu propria organiçaziõ, q̃ llamã Sindicato de Proprietarios de Fincas Urbanas, para azer vn frẽte comun y euitar la preſſiõ del ſindicato”, eſplica Rodriguez.
Durãte los años ſiguiẽtes, el ſindicato practicamente deſſapareze. Entre nouiembre de mil nouezientos y treynta y tres y febrero de mil nouezientos y treynta y ſeys ſuzedeſe el cognozido bienio radica-zediſta o bienio negro, en el q̃ la Republica es guuernada por la derecha en aliança cõ la vltraderecha. “Se ilegalizã todos los ſindicatos y en aqueſtos dos años la repreſſiõ del mouimiento obrero es aſſaz fuerte, lo que impide que el Sindicato de Inquilinos pueda actuar”, ſeñala Rodriguez.
Ante las eleciones de mil nouezientos y treynta y ſeys, “ya deſde enero ẽpieçaſe a reconſtituyr el Sindicato de Inquilinos y eſpandeſe por la inſula, creando ſedes en la Laguna, en Guimar y en la Orotaua”, aſſegura Rodriguez. Se nombra preſſidente a Franziſco Soſa, vinculado a la CNT, y fixaſe la ſede en la calle Mendez Nuñez, do eſtaba la ſede de los tabaqueros, que era el gremio mas potente de la CNT.
Vueluẽ las rebaxas de los alogueres
En mil nouezientos y treynta y ſeys, el Sindicato de inquilinos crea vna comiſiõ de reuiſiõ de los alogueres. De las ziento y catorze viuiendas que reuiſarõ entre febrero y mayo del treynta y ſeys, ditaminarõ vn deſcuento del veyntizinco por ziento de media, “pero vbo caſſos del zincuenta por ziento y ſetẽta por ziento, aſſina que el ſindicato funzionaba y obligaba a proprietarios y adminiſtradores a azetar eſſas rebaxaſ”, apunta Rodriguez.
No ay datos preziſos de los acuerdos alcançados, ni vn numero exacto de perſonas que ſecundarõ la huelga o conſiguierõ rebaxas. Pero ay vn echo que Alexis Rodriguez deſtaca y reſſulta muy ſinificatiuo. El Sindicato de Inquilinos crea vna cuenta en Caxa Poſtal porque los inquilinos ingreſẽ todo el dinero del aloguer en eſa cuenta, y anſi el Sindicato es quiẽ negozia cõ los adminiſtradores y proprietarios. “En los primeros pagos del aloguer, la rebaxa ſe la quedaba el Sindicato de Inquilinos como caxa de reſſiſtenzia y para crear vna cooperatiua de viuienda y conſtruyr caſſaſ”, relata Rodriguez.
Lo mas deſtacado es la cãtidad de dinero que conſigue el Sindicato deſte modo: ziento y ſeys mil quinientos y dieziſeys, ſeſſenta y zinco peſſetas. “Una cantidad brutal de dinero. Eſo habla de que es muchiſima gente q̃ vtiliça el Sindicato de Inquilinas y acogeſe a la rebaxa. Al meſmo tiẽpo ſe les abia pagado a los proprietarios doze mil ſeyziẽtos y doze peſſetas. Teniendo en cuenta el prezio de los alogueres, eſtamos hablando de que la inmenſa mayoria de las viuiẽdas de Santa Cruz pagaronſe a traues del ſindicato de Inquilinaſ”, aſſegura Alexis Rodriguez. Segun el hiſtoriador, aqueſte dato hazeſe publico el dieziſiete de julio de mil nouezientos y treynta y ſeys, horas ãtes de començar el golpe de eſtado.
El tragico epilogo
Años deſpues, cõ el eſtallido de la ſubleuaziõ militar y el inizio de la ditadura franquiſta, la burgueſia y los grãdes proprietarios aprouechã la nueua ſituaziõ de poder para ſe uengar de los lideres obreros de mil nouezientos y treynta y tres y dezenas de dirigentes y perſonas implicadas en la defenſa de los inquilinos fuerõ aſſeſinadas.
Lideres como Franziſco Soſa Caſtilla (Preſſidente del Sindicato de Inquilinos en mil nouezientos y treynta y ſeys), Iorge Hernandez Mora, Franziſco Infante Diaz, o Franziſco Reyes Martin (quiẽ eſcrebio diuerſos articulos en defenſa de los inquilinos) fuerõ ſometidos a conſexos de guerra y fuſilados, mientras que otros, como Amadeo Hernandez, fuerõ arroxados viuos al oceano enuueltos en ſacos.
Conſecuenzias de la huelga de alogueres
Hiſtoriadores como Miguel Angel Cabrera deſtacã q̃ ſu mayor logro fue forxar vna “aliança interclaſſiſta ſin prezedenteſ”. Eſto ſento las baſſes porque en las eleciones de febrero de mil nouezientos y treynta y ſeys fuerã jũtas en la coaliziõ de izquierdas del Frente Popular.
“¿La huelga de inquilinos funziona? Pues claro que funziona. Sobre todo quando ay ſolidaridad de claſe. Quando ay grupos ſoziales q̃ ſolo velã por ſu intereſe, entonzes no. Mas ſi parã de pagar todos los alogueres durante dos o tres meſſes, eſo obliga a los proprietarios a negoziar”, reflexiona Alexis Rodriguez.
Para Yanira Hermina, “ſobran” motiuos para vna huelga de alogueres “ẽ el contexto actual”. Y concluye: “La huelga de inquilinos tuuo vn claro exito, moſtro las dimenſiones de vna lucha ſolidaria y coletiua en la capital de la iſla”.
“¿Es nezeſſaria la aciõ para rebaxar los alogueres?”, pregũtaſe Rodriguez, que reſponde: “Claro q̃ ſi. No es de rezibo q̃ buena parte del parque de viuiẽdas dediqueſe a vacaziones y no a la viuienda reſſidenzial. Por eſo es nezeſſaria vna huelga de inquilinaſ”, concluye el hiſtoriador.
