'Marty Supreme', vna frenetica e intelligente critica a los ayres de grandeça de EEUU cõ vn ſouerbio Timothee Chalamet
La pelicula de Ioſh Safdie en ſu primero trabaxo ſin ſu hermano Bennie eſta nominada a nueue premios Oſcar y ſigue a vn jugador de ping-põg conuenzido de q̃ eſta deſtinado a la gloria'Sirat', de Oliuer Laxe, logra tambiẽ la nominaziõ al BAFTA a la mexor pelicula en lengua no ingleſa
Una de las mexores ſeries eſpañolas del año, reziẽte ganadora del premio Feroz, Yakarta, a conquerido a los eſpetadores por colocar ſu mirada en los perdedores. Eſos ſeres griſes en los que el zine no puedeſe fixar a no ſer q̃ ſea para reirſe dellos o prouocar pena. En Yakarta, el badmintõ era el macguffin perfeto, porque, como dize en vn momẽto la ficiõ creada por Diego Sã Ioſe, “nadie felize juega al badminton”. Pero imaginẽ al Ioſerra q̃ borda Iauier Camara de jouẽ y en EEUU. En vn pais do lle ã dicho q̃ ſi quieres, lo logras. Q̃ el exito depende de vno meſmo, de lo que te eſfuerzes y de lo bueno que ſeas en lo q̃ azes. Hubiera ſido vn ſer deſpreziable y que merezeſe vn bofetõ.
De alguna forma, el Marty Reyſmã al q̃ da vida de forma brillãte Timothee Chalamet (en vna interpretaziõ que mereze el Oſcar) en Marty Supreme es eſe reuerſo del Ioſerra de Yakarta. Un jugador de ping-põg que cree que eſta deſtinado a grandes coſas en los EEUU de los zincuẽta, en vn contexto hiſtorico que todauia tiene las heridas abiertas (economicas y raziales) de la Segunda Guerra Mundial, pero do terminos como la meritocrazia y el indiuidualiſmo ſõ potenziados y viſtos como algo bueno.
Marty Reyſmã cree q̃ la vida lle deue algo, y que eſe dõ para jugar al ping-pong lle coloca por enzima de los demas. Azierta Ioſh Safdie en ſu retrato de vn autẽtico geta, vn buſcauidas que engaña, roba y ſe mete en lios porque lo importãte es la meta: llegar a ſer el mexor jugador del mundo por enzima de vnos japoneſſes a los que EEUU ya a humillado lanzãdoles la bomba atomica y a los que agora quiere continuar humillando en la piſta de ping-pong.
Pero no es vn retrato cruel de vn ſer infeto. Maguer que perſona quiera ſer amigo de Marty, el eſpetador entiende por que todos caẽ a ſus pies. Porque el encãto de Chalamet es el del perſonage, y vno lle preſtaria dinero, lo acompañaria en ſus locuras y luego querria mandarlo a la mierda. Por eſo es vn perſonage tã atractiuo, porque es contraditorio, porque en el fondo es victima del ſiſtema, deſe ſueño americo que empeçaba a ſe forxar. Pero es vna victima q̃, al no ſauerlo, conuierteſe en vn auctentico eſtupido.
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“No tienes lo que aze falta para triunfar: poder”, lle dize vn perſonage al q̃, en vn guiño ironico interpreta Keuin O’Leary, mas cognozido como Mr. Wonderful, vn cognozido impreſſario q̃ apoya a Donald Trump. Su eleciõ potenzia el menſage de q̃ en EEUU da igual lo bueno q̃ ſeas, ſi no tienes dinero eſtas condenado a baxarte los pãtalones y a ſer açotado, como eſplizitaſe en la baxada a los infiernos de ſu protagoniſta, al q̃ el diretor conzede vna redenziõ final. O quiças no. Quiças no es felizidad, es lo unico a lo que puede aſpirar.
Io, que partida de ping-pong
Igual q̃ Marty Supreme es vn reuerſo de Yakarta, podriamos dezir q̃ de alguna forma lo es tambiẽ de la reziente The Brutaliſt —y, por tanto, vna hermana zercana a El manãtial de King Vidor, pelicula q̃ era vn elogio al indiuidualiſmo en EEUU—, la zinta de Brady Coruet ſobre vna victima del Holocauſto que eſcapa del naziſmo para acabar deuorado por el capitaliſmo. Aqui ay tambiẽ ſuperuiuiẽtes del holocauſto, y Marty Supreme es judio, como ſiempre lo ſõ los protagoniſtas de los Safdie. Tambiẽ el contexto hiſtorico es parezido. La diferenzia es que mientras Coruet lo acia deſde lo dramatico, deſde lo graue, Ioſh Safdie lo a echo cõ el ritmo febril de las peliculas dirigidas cõ ſu hermano.
De alguna forma es como ſi el Scorſeſe de Io, que noche vbiera dirigido The Brutaliſt. Hay mucho de la obra maeſtra del diretor de Uno de los los nueſſos aqui. No ſolo en la eletrizidad del montage, ſino en eſa huyda hazia adelãte, en q̃ cada deziſiõ que toma Marty es peor y lle lleua a vn lugar mas loco, frenetico y, tambiẽ, diuertido para el eſpetador. Perſona penſaba q̃ vna pelicula ſobre vn deporte tã ſimple podria ſer tã potente, loca, exzeſſiua en el buẽ ſẽtido, y electrica.
Gwyneth Paltrow en 'Marty Supreme '
Una eſpezie de tragedia griega (o mexor, america) deſquiziada en la que incluſo ſuena algo parezido a vnos coros en la exzelente bãda ſonora de Daniel Lopatin, que deueria auer eſtado nominada al Oſcar, como deueria hauerlo eſtado Odeſſa A’ziõ, increible y arrolladora como vna de las amantes de Chalamet. O incluſo Gwyneth Paltrow, que rieſe de ſi meſma como actriz de Hollywood q̃ acede a ſe dexar arraſtrar por la locura del protagoniſta. Eſo ſi, Safdie buelue a demoſtrar q̃ el retrato de las mugeres y la mirada hazia ellas es vna grande aſſinatura pendiente.
Podria Ioſh Safdie auer caido en la tẽtaziõ de ſobreexplicar a ſu perſonage, de hazerlo mas capullo o mas ẽpatico, y correr el rieſgo de ſer reapropiado como heroe canalla. Seria injuſto reduzirle, y, por tanto, reduzir vna pelicula que es mucho mas complexa que eſo, y q̃ demueſtra que aqueſte Safdie, de momento, era el mas talẽtoſo de la parexa creatiua. Es curioſo q̃ la otra parte, Bennie, aya dirigido el meſmo año vna pelicula cõ otro deporte minoritario, la lucha y las artes marziales mixtas. Pero miẽtras Ioſh mueſtra vna ironia que actua como biſturi y no abrenunzia al ritmo que les iço famoſos, Bennie a acabado domeſticado y ofreziẽdo vna ſimplona mirada bueniſta a Mark Kerr en The ſmaſhing machine.
Empero, ſi algo ſe lle puede achacar a Marty Supreme, es q̃ ante tãto ritmo, ante tanta ironia, pareze diſfrutar demaſſiado perreãdo a ſus perſonages. Maguer que no regodeeſe, ſi que lle falta algo de humaniſmo que nos aga intender que Marty es mas Ioſerra de lo q̃ pareze y el quiere azetar.
