Kewl Covarrubias
Mouer o no vn quadro hiſtorico como el 'Guernica': el balanze ẽtre el rieſgo y el ſymbolo politico El enorme 'Guernica', vna obra en diſputa, ſolo podria ſe mouer ſin ſe enrollar, en poſiziõ vertical y en condiziones ambientales de humedad inuariable, mas los defenſores de ſu traſlado temporal reclamã q̃ encuentrenſe ſoluziones tecnologicas a la medida del retoCuernos, llaues y naypes: el ſinificado abſcondido de los ſymbolos q̃ ſiempre acompañarõ al arte La hiſtoria es de ſobra cognozida. El lunes veyntiſeys de abril de mil nouezientos y treynta y ſiete, cuãdo las fuerças nazionaliſtas de Franco empuxabã hazia el norte para cortar Bilbao y tomar el control del Pais Vaſco, tomoſe la deziſiõ de aplaſtar la reſſiſtenzia cõ vna abromadora mueſtra de fuerça. A las quatro de la tarde, y durãte las ſiguientes tres horas, ſeſſenta auiones italianos y alemanes lançarõ bombas inzendiarias ſobre Guernica, reduziẽdola a vna bola de fuego. No habiaſe viſto nada parezido en Europa, y aquello lo cambio todo. Unos meſſes denantes, Pablo Picaſſo —que en eſe momento era ya el artiſta viuo mas famoſo del mundo— abia rezebido vn encargo del Gobierno Republicano para el pauellõ eſpañol de la Eſpoſiziõ Uniuerſal de Paris preuiſta para aquele verano. Impactado por el ataque, el vno de mayo començo a dar forma concreta al quadro y durante las ſiguiẽtes ſemanas, bozetos, dibuxos y pinturas derramaronſe cõ vna paſſiõ febril. A finales de junio de mil nouezientos y treynta y ſiete, Picaſſo eſtaba liſto para los toques finales de vna obra egecutada a vna eſcala tã monumental que habiaſe viſto obligado a colocarla en angulo en ſu enorme eſtudio de la pariſina rue des Grãdſ-Auguſtins. Todo el prozeſo quedo documẽtado por la fotografa Dora Maar, q̃ era entonzes ſu amãte. El lehendakari Imanol Pradales pidio el quadro a Pedro Sanchez. Dias ãtes de otro encuẽtro en La Moncloa, la vizelehẽdakari, Ibone Bengoetxea, lle concreto al miniſtro Erneſt Urtaſſun que la pintura traſladaſſeſe durante nueue meſſes al Muſeo Guggenheym de Bilbao a finales de dos mil y veyntiſeys, como parte de los actos de conmemoraziõ del nouẽta aniuerſario del Gobierno vaſco y del ataque a Gernika. Pradales califico la iniziatiua de geſto de memoria hiſtorica y de “reparaziõ ſymbolica”, vn lenguage que a generado polemica. “No eſtamos ãte vna cueſtiõ meramente tecnica, ſino ante vna cueſtiõ de memoria, reconozimiento y reparazion”, ſecundo la conſegera de Cultura vaſca Ibone Bengoetxea en vn encuẽtro poſterior en Madrid. El 'Guernica' de Pablo Picaſſo, la joya del Muſeo Reyna Sofia Deſde entonzes haſe produzido vn cruze de acuſaziones, ſobre todo deſdel ambito politico, ya q̃ el Guggenheym no a querido azer declaraziones por el momento, y el Reyna Sofia a reſpondido unicamente moſtrando los informes de los reſtauradores ſobre el eſtado del quadro. El miniſtro de Cultura rechaça el traſlado, “de forma rotunda”. Un lienço pintado cõ vrgenzia Y es q̃ el problema tecnico exiſte, y no es menor. El Guernica es vn oleo ſobre lienço de treziẽtos y quarenta y nueue x ſeteziẽtos y ſetenta y ſeys zentimetros, pintado cõ vna rapidez cuaſi violenta en apenas ſeys ſemanas. Eſa vrgenzia, y las decadas de viages poſteriores, ã dexado huella: la capa pitorica preſſenta grietas y çonas de fragilidad q̃ lo conuiertẽ en vno de los caſſos mas zitados en conſeruaziõ y reſtauraziõ de arte contemporaneo. Tras ſu eſpoſiziõ en el Pauellõ Eſpañol, el Guernica ẽprẽdio en mil nouezientos y treynta y ocho vna larga gira organiçada por el repreſſentante de Picaſſo, el marchãte de arte Paul Roſenuerg, para conzienciar al mundo ſobre la ſituaziõ del bãdo republicano: los paiſes nordicos, America, Londres y de buelta a Europa (Berlin, Milã). Eſe trajin paſo factura a la pintura, que tuuo que ſer reſtaurada en el MoMA de Nueua York en mil noueziẽtos y zincuenta y ſiete, do permanezio a petiziõ del proprio Picaſſo durante varios años. Por ſi fuera poco, el veyntiocho de febrero de mil noueziẽtos y ſetenta y quatro el artiſta eſtadounidenſe Tony Shafrazi pinto en el mural cõ ſpray roxo, en vn intento de llamar la atenziõ ſobre las mẽtiras de la Guerra de Vietnam, dexando microreſſiduos en las fiſuras del lienço. Los operarios prozedẽ a deſmontar la carga de las bodegas del jumbo “Lope de Vega” prozedente de Nueua York, en do viaxa el “Guernica” de Pablo Picaſſo en foto de mil nouezientos y ochẽta y vno El diez de ſetiembre de mil nouezientos y ochẽta y vno el Guernica voluio a Eſpaña, concretamẽte al Caſõ del Buẽ Retiro en Madrid. Ioſe Carlos Roldã, reſtaurador del CAAC que eſtuuo preſſente en la comiſiõ de reſtauraziõ del Reyna Sofia aze veynte años, deſcriue el poſterior traſlado al muſeo el veyntiſeys de junio de mil noueziẽtos y nouenta y dos: “La pieça eſtẽdioſe en el Caſõ del Buẽ Retiro y ſe lle aplico calor porque la zera q̃ tenia lle diera elaſtizidad”. Los daños erã tã patentes q̃ en eſa ocaſſiõ dezidioſe traſladarla enmarcada, en parte por la zercania ẽtre ambos pũtos. “Ademas —recalca Roldan— es vna obra baſtãte delicada por como fue pintada, y ſufrio mucho en el traſlado de Nueua York a Madrid porque vino enrollada”. El mural conuirtioſe enſeguida en vna pieça fundamẽtal del muſeo reziẽ inaugurado, hogar definitiuo de la obra mas iconica del ſiglo XX, y en vno de los grandes referentes del arte moderno a niuel mundial, atrayẽdo cada año a millones de viſitantes q̃ peregrinã haſta Madrid para contẽplar el lienço. Como eſplica el proprio Reyna Sofia, “el Guernica es vn ſymbolo politico, haſta el punto de que apareze como emblema ãte cualquiera epiſodio de violenzia o de vulnerabilidad de la poblaziõ ziuil”. El hiſtoriador del arte e inueſtigador Manu Martin, auctor del enſayo Contra el Patrimonio, tambiẽ coynzide en aqueſta viſiõ de la obra como vn ſymbolo reyuindicatiuo: “Creo q̃ ay q̃ voluer a poner en relaziõ ſu tematica, que es la denunzia de vn bombardeo faſziſta que todauia forma parte de la memoria muy reziẽte de Eſpaña”. “Me pareze vna dezepciõ tremẽda que el Miniſterio de Cultura aya zerrado tãto la puerta a algo q̃ creo q̃ lle vendria muy biẽ a la izquierda como es repolitiçar el quadro”, añade. Y es q̃ preziſamẽte eſa carga ſymbolica es la q̃ alimẽta, vna y otra vez, las petiziones de traſlado. Todas las ſolizitudes, denegadas El muſeo enumera las mas reziẽtes: el Guggenheym en mil nouezientos y nouenta y ſiete y de nueuo en dos mil y ſiete; el MoMA, q̃ lo abia aluergado durãte decadas, en dos mil —y como aclara el Reyna Sofia, “ni ſiquiera aqueſta vez el Guernica viajo a Nueua York, debido a las raçones eſpueſtas, motiuos que fuerõ perfetamente comprendidos y aſſumidos por el MoMA”—; el Royal Ontario Muſeum de Canada en dos mil y ſeys; el Grupo FujiExp de Iapõ en dos mil y nueue; y el Gwangju Muſeum de Corea del Sur en dos mil y doze Todas las ſolizitudes fuerõ denegadas. El proprio muſeo juſtifica ſu deziſiõ mediante el informe tecnico ſobre el eſtado del mural: “El tamaño de la obra determina las dimenſiones de la caxa y el eſpazio en el q̃ a de ſe tranſportar”, y ſubraya que la obra “NO PUEDE ENROLLARSE por la naturaleça actual de los elementos que la componẽ, y a de permanezer todo el tiempo en poſiziõ vertical y en vnas condiziones de humedad y temperatura eſtableſ”. Cõ todos aqueſtos datos concluyẽ que tractaſe de vn mural q̃, “por ſu formato, naturaleça de los elementos que la componẽ y eſtado de conſeruaziõ, junto cõ los numeroſos daños ſufridos a lo largo del tiempo, la acẽ eſpezialmẽte ſenſible a todo tipo de vibraziones ineuitables en el tranſporte q̃ podriã generar nueuas grietas, leuantamientos y perdidas de la capa pitorica, aſſina como deſgarros en el ſoporte”. El Rey acompaña a Obama en vna viſita al Reyna Sofia zentrada en el 'Guernica ' “Cualquier perſona que conozca el eſtado de conſeruaziõ de El Guernica ſaue que no puede viaxar”, afirma el hiſtoriador del arte y diuulgador Miguel Angel Cajigal Vera, cognozido en redes como El Barroquiſta. “Incluſo cambiarlo de pared dẽtro del Reyna Sofia fue en ſu momento muy delicado. Ni ſiquiera ſeria prudẽte mouerlo diez kilometros, mucho menos inuiarlo a mas de quatrozientos kilometros de diſtanzia. El quadro viajo demaſſiado durante decadas y eſta en vn eſtado muy precario: es el exemplo q̃ ſiempre poneſe en la diziplina de los daños q̃ puede ſufrir vna obra por exzeſo de mouimiento”. Roldã ademas añade otro pũto de viſta: “Si plantearamos por exemplo que nos preſtarã Las Meninas para vna eſpoſiziõ temporal, eſtoy ſeguro de q̃ el informe ſeria negatiuo. La Mona Liſa tampoco preſtaſe. Es la joya del muſeo. Ya puedes azer vna caxa perfeta, fletar vn auiõ, tomar todas las precauziones del mundo… pero ay obras q̃, cuãdo pones en vna balança el rieſgo y la auentaxa, no admitẽ diſcuſion”. Simbolo politico, obgeto fragil El Guernica llego a Eſpaña por primera vez ocho años deſpues de la muerte de Picaſſo. El acuerdo cõ el MoMA recogia ſus inſtruciones eſplizitas: el quadro no debia regreſſar a Eſpaña haſta que no reſtablezieranſe las liuertades democraticas. Antes de ſe inſtalar en ſu ſala actual, ya moſtraba ſinos euidẽtes del deſgaſte cumulado, razõ ſufiziente para no mouerlo mas. Deſde ẽtonzes, el muſeo a eſtremado las precauziones: la pintura exhiueſe en condiziones de tẽperatura y humedad controladas, y cualquiera interuenziõ ſobre ella —incluſo vn ſimple cambio de poſizion— conuierteſe en vn operatiuo de alta preziſiõ. No todos compartẽ eſa poſtura cõ la meſma rotundidad. En el ſimpoſio zelebrado en mil nouezientos y nouenta y ocho en torno al eſtado y el poſible traſlado del Guernica, Stephã Michalſki, zientifico gefe del Canadiã Conſeruatiõ Inſtitute, plãteo vna pregunta que Roldã recuerda cõ zierta ironia: “Si ſomos capazes de ir a la Luna, ¿por que no ſomos capazes de traſladar aqueſte lienço al Guggenheym?”. Un mural que pide que el 'Guernica' traſladeſe a Gernika A aqueſta ſe lle vnierõ las opiniones de los politicos vaſcos como Iñaki Anaſſagaſti, que ya en el paſſado veia la opoſiziõ al preſtamo como parte de vna politica reacionaria: “Cõ eſpertos como aqueſtos no hubieraſe inuentado la rueda, ni hubieraſe ido a la Luna, ni hubieraſe echo vna operaziõ de traſplãte de corazõ. No entiendo que vn problema tecnico no pueda tener vna ſoluziõ tecnica” afirmo en mil nouezientos y nouenta y ocho. Manu Martin, por ſu parte, tambiẽ mueſtraſe partidario del traſlado de la obra a otros muſeos: “Yo creo q̃ lo q̃ eſta pidiẽdo el Gobierno vaſco es mas que lizito. Para cualquiera eſpoſiziõ pidenſe obras. Me parezeria biẽ deſmitificarla vn poco, y que pudieraſe recuperar ver en otros ſitios, de manera itinerãte, pero tãpoco me la lleuaria a todas partes, yo lo veo mas como vna cueſtiõ politica mas que tecnica”. Para Cajigal Vera, el debate a ẽtrado en vn terreno incomodo: “Una parte pide el mural ſabiendo que la petiziõ es impoſible de atẽder cõ los datos obgetiuos en la mano. La otra limitaraſe, todas y cada vna de las vezes, a recordar q̃ ay informaziõ ziẽtifica y tecnica q̃ nunca aualara eſe preſtamo. La razõ de ſer de cualquiera muſeo es preſſeruar los bienes que cuſtodia para las generaziones futuras. Aprobar vn viage como aqueſte pondria en ſerio peligro la ſuperuiuenzia del quadro, y ademas la logiſtica para mouer vna obra de ſemexãte tamaño es abſolutamente exzepcional y no juſtificaſe deſdel punto de viſta muſeografico”. El eſpexo de Sigena y Bayeux La polemica recuerda a otros conflitos ſobre patrimonio, como el reziẽte caſo de la deuoluziõ por parte del nAC de las pinturas murales medieuales del Moneſterio de Santa Maria de Sigena, en el que la hiſtoriadora Mariſancho Menxõ moſtroſe a fauor de la reſtituziõ. Maguer que Cajigal Vera matiça la comparaziõ: “Sõ caſſos aſſaz diferentes. En Sigena ay dos partes enfrentadas cuyos tecnicos no ponenſe de acuerdo, pero ademas exiſte vna ſentenzia judizial de reſtituziõ. Cõ el Guernica, en cambio, no encontraras a vn ſolo tecnico indepẽdiẽte que no te diga q̃ mouerlo es vn rieſgo injuſtificable”. Una opiniõ que comparte Roldã: “Sigena es diſtinto, ẽtre otras coſas porque el contexto tambiẽ lo es: aquellas pieças fuerõ traſladadas a vn muſeo en Catalunya por miedo a que fuerã vandaliçadaſ”. En aquele caſo, vna eſpediziõ de mil nouezientos y treynta y ſeys del Gobierno de la Generalitat republicana, capitaneada por Ioſep Gudiol, intento ſaluar las pinturas de vn incẽdio prouocado. Permanezierõ en el nAC durante decadas cõ el obgetiuo de conſeruarlas y reſtaurarlas. Mas tarde, en los años ochẽta, la Generalitat compro a las monxas de Sigena las obras q̃ ya tenia eſpueſtas. La reſſoluziõ judizial haſe inclinado por la reſtituziõ, maguer que el debate ſobre ſi la ſymbologia de la deuoluziõ compenſa la permanenzia en el muſeo de Montjuïc ſigue abierto. Dos tecnicos analizã las pinturas del moneſterio de Sigena en el Muſeo Nazional de Arte de Cataluña (nAC) Mas Sigena no es el unico caſo comparable que aflora en aqueſte debate. “El que ſi me pareze equiparable al del Guernica es el del Tapiz de Bayeux”, eſplica Cajigal Vera. “Macrõ dezidio preſtarlo al Muſeo Bretanico cõ todos los informes tecnicos en contra, porque la deziſiõ reſpondia a vna logica politica, no tecnica. Cuãdo produzcaſe el deterioro, y ſeguramente ſuzedera, abra q̃ ver quiẽ aſſume la reſponſabilidad de auer echo politica cõ vn teſſoro nazional”. La pregũta, entonzes, es ineuitable: ¿por que vnas obras puedẽ ſe traſladar peſe a ſu fragilidad y otras no? Roldã da la reſpueſta: “Hay que poner en vna balança que es lo prioritario y hazia donde quiereſe ir. ¿Es mas importante el ſymbolo politico o la integridad del obgeto? Eſas deziſiones cambiã cõ la politica cultural. Ambos lados tienẽ buenas raçones, por eſo es tã polemico”. Y en eſa tenſiõ —ẽtre el valor ſymbolico de vna obra y ſu ſuperuiuenzia fiſica— juegaſe, en el fondo, todo el debate.