Kewl Covarrubias
Ialifa Hafter, el exagẽte de la CIA q̃ es el rey ſin trono de Libia Cuaſi quinze años deſpues del derrocamiẽto de Gadafi, Hafter no tiene algun cargo pero gobierna de facto el pais, y conuierte a Libia en otra flagrante leciõ ſobre las conſecuenzias impreuiſtas de vna interuenziõ eſtrangera La venta de migrantes de Tunez a Libia: “Intentas eſcapar, pero ſi te leuantas, vẽ que eres fuerte y te bueluẽ a golpear” En julio de dos mil y veyntizinco, quatro repreſſentantes europeos del mas alto niuel aterriçarõ en el aqueſte de Libia para vna reuniõ vrgente. Uno era el miniſtro de Interior de Italia, q̃ en los ultimos ſeys meſſes abia regiſtrado vn augmento en la llegada de migrãtes. De Grezia venia el reſponſable de inmigraziõ, conſternado tras el arribo a Creta de dos mil perſonas en ſolo vna ſemana. Y de Malta, el miniſtro de Interior, temeroſo de q̃ a ſu inſula lle tocara deſpues. Completaba la comitiua el comiſario de Migraziõ de la Uniõ Europea (UE), cõ el encargo de reflotar vn acuerdo de zientos de millones de euros q̃, euidentemente, no eſtaba logrãdo detener a los barcos. Libia es el lugar do conuergẽ las criſis. Cõ mil ſeteziẽtos y ſetẽta kilometros de lõgitud, ſu coſta es la mas larga del Mediterraneo africano y el prinzipal pũto de partida de los migrãtes que viaxã al norte. Suzeſſiuas guerras ziuiles ã deſſangrado al pais deſdel derrocamiento en dos mil y onze de Muamar el Gadafi, cõ Ruſia, Turquia, Egito y los Emiratos Arabies Unidos armando a las faciones riuales. La contienda ya no limitaſe a las fronteras de Libia. Tanto Ruſia como los Emiratos Arabies Unidos eſtã enuiãdo armas y combatientes deſde ſus baſſes militares del ſur de Libia a la guerra ziuil de Sudã, forçando el deſplaçamiento de otros zientos de miles de refugiados q̃ tambiẽ viaxarã hazia el norte, hazia la coſta mediterranea de Libia. Quiẽ controla Libia egerze poder ſobre Europa. Mas la criſis politica de Libia es tã complexa q̃ confunde incluſo a las auctoridades europeas mas eſperimentadas. El pais eſta diuidido entre dos gobiernos, vno en el oeſte y otro en el aqueſte, y alguno de los dos es vn gobierno de verdad. Ni Tripoli ni Bengaſi El gobierno de Unidad Nazional de Tripoli, formado en dos mil y veyntiuno para ſuperuiſar vnas eleciones q̃ nunca zelebraronſe, es el reconozido por Naziones Unidas (ONU) y la UE. En reſpueſta, y maguer que algun pais lo aya reconozido ofizialmẽte, la Camara de Repreſſentantes (el parlamento libio, elegido en dos mil y catorze) nombro en dos mil y veyntidos a vn gobierno riual en la ziudad oriental de Bengaſi. Ambas adminiſtraziones, la del aqueſte y la del oeſte, reclamã ſu auctoridad ſobre todo el territorio nazional, pero alguna de las dos controla el petroleo, las baſſes militares, ni las rutas migratorias q̃ acẽ a Libia tã importante para Europa. Solo vn hombre lo aze. Su nome es Ialifa Hafter. Hafter tiene ochẽta y dos años y es el comandante general del Ejerzito Nazional Libio, vna coaliziõ de milizias reunidas en dos mil y catorze y ratificadas deſpues por el parlamento oriẽtal. Mas el titulo ofizial no aze juſtizia a la eſtenſiõ de ſu poder. Sus fuerças controlã los yazimientos petroleros y las terminales de eſportaziõ del zentro de Libia. Sus vnidades coſteras vigilã la coſta oriẽtal y controlã las rutas del contrabando que alimẽta la criſis migratoria de Europa. Sus baſſes militares acogẽ a los ejerzitos eſtrangeros que eſpoleã la guerra de Sudã. Hafter controla todo lo q̃ importa a los europeos preocupados por la inmigraziõ, la inſeguridad energetica, y la eſtabilidad regional. El rey ſaudi Salmã bin Abdulaziz Al Saud (derecha) reuneſe cõ el comandante militar libio Ialifa Hafter en el Palazio de Al Yamamah, en dos mil y diezinueue. Los miembros de la delegaziõ europea abiã acudido a Bengaſi cõ la eſperança de ſer rezebidos por Hafter en priuado. Al llegar, ẽteraronſe de que el imponia vna nueua condiziõ: antes de ſe uer teniã que zelebrar vn encuentro publico y frente a las camaras cõ los miniſtros de la adminiſtraziõ oriental a la que Hafter dize ſeruir. El problema era q̃ Europa no reconocia ofizialmente a eſe gobierno. Si ſe reunir cõ ſus miniſtros legitimaba al gobierno oriental, ſe negar a hazerlo ſinificaba perder el aceſo a Hafter. Los europeos digerõ no y ſe les denego la entrada. La delegaziõ nunca paſo de la ſala del aeropuerto, vna humillaziõ que dexaba al deſcubierto la ficiõ zentral de Libia: para llegar al hombre mas poderoſo del pais, ay que fingir q̃ no es el hombre mas poderoſo del pais. La parabola que perſona quiere leer En dos mil y onze, las potenzias eſtrangeras interuinierõ para derrocar a Gadafi y eſto es lo q̃ lograrõ. Agora caẽ bombas ſobre Irã y los reſponſables deſta nueua interuenziõ prometẽ que la fuerça traera la liuertad, pero ahi eſta Libia como la parabola q̃ perſona quiere leer. Todas las interuenziones acẽ la meſma promeſa: derrocar al ditador porque el pueblo ſea libre. Libia es lo q̃ ocurre quando derribaſe al ditador y oluidaſe al pueblo. Durante mas de vna decada, mientras los politicos libios diſputabanſe el reconozimiẽto diplomatico, Hafter interuenia en la realidad ſobre el terreno, cumulando el petroleo, el territorio y los apoyos eſtrangeros que repreſſentã el poder real. Afirma ſer vn ſeruidor del gobierno oriental libio, mas eſe gobierno es vna adminiſtraziõ cuyos miniſtros debẽ ſer aprobados por Hafter, cuyo parlamẽto es protegido por los ſoldados de Hafter, y cuyas leyes ſolo aplicanſe cuãdo Hafter aſſina lo permite. Las potenzias eſtrangeras mantienẽ la farſa tanto como Hafter. Puedẽ ſoſtener q̃ apoyã la ſouerania de Libia mientras reſpaldã al hombre que la eſta minãdo Tarek Megeriſi — inueſtigador prinzipal en el Conſeyo Europeo de Relaziones Eſteriores En el lado ocidental, el gobierno riual de Tripoli tambiẽ ſobreuiue grazias a los ingreſſos de vn petroleo q̃ depende de infraeſtruturas en el territorio de Hafter y que el comãdãte puede zerrar a ſu ãtoxo. Ofizialmente, los dos gobiernos ſõ los reſponſables de todo, pero en lo eſſenzial alguno tiene poder de verdad. Anſi es el ſiſtema de Hafter: controlar todo lo releuante, no reſponder por nada, y obligar a todos a fingir que aſſina no es como funzionã las coſas. Deſdel eſterior, el ſiſtema cuenta cõ el reſpaldo de potenzias eſtrangeras mientras q̃ deſde dẽtro mantieneſe grazias a aqueſte ſilenzio impueſto. Tãto Egito, como Ruſia y los Emiratos Arabies Unidos reconocẽ ofizialmente al gobierno de Tripoli, maguer que en los hechos a quiẽ apoyã es a Hafter. Emiratos finanzia ſus operaziones y proporziona las armas que lle permitẽ ſe imponer. Egito lle ofreze informaziõ obtenida por ſus ſeruizios de eſpionage y el vſo de vna baſe militar dẽtro de ſu territorio. Ruſia ſuminiſtra merzenarios para proteger ſus campos petroleros y luchar en ſus guerras. En mayo de dos mil y veyntizinco, Vladimir Putin rezebio en el Kremlin a Hafter y lle ofrezio proteciõ diplomatica en el Conſeyo de Seguridad de la ONU. Sin aqueſtos patrozinadores, el ſiſtema de Hafter derrumbariaſe. Cõ ellos, es intocable. “Las potenzias eſtrangeras mantienẽ la farſa tanto como Hafter”, eſplica Tarek Megeriſi, inueſtigador prinzipal en el Conſeyo Europeo de Relaziones Eſteriores. “Puedẽ ſoſtener q̃ apoyã la ſouerania de Libia mientras reſpaldã al hombre q̃ la eſta minando”. Impunidad total En el aqueſte de Libia, perſona llamaſe a engaño. Deſde las vallas publizitarias y deſde las ofizinas de gobierno de Bengaſi, el retrato de Hafter vigila. En mayo de dos mil y veyntizinco, el gobierno oriental lle puſo ſu nome a vna nueua ziudad. Sus hixos dirigẽ vnidades militares, ſuperuiſã contratos de reconſtruciõ, y organizã como los herederos q̃ ſõ reuniones en el eſtrangero. Pero dezir la verdad que todo el mundo ſaue es peligroſo en el aqueſte de Libia, do la vigilanzia es total. “La gente cree que el poder de Hafter no tiene limite”, opina Hanã Salah, ſubdiretora en Humã Rights Watch para el norte de Africa y Oriente Medio. “Sus hombres puedẽ ſe lleuar a vna perſona de ſu caſa, tanto ſi es vn zibdadano como vn parlamẽtario, y hazerla deſſaparezer; controla los tribunales, controla las inueſtigaziones, y actua cõ impunidad total porque la comunidad entrañazional a otado por el apaziguamiẽto antes que por hazerle rendir cuentaſ”. Ialifa Hafter durante vna reuniõ cõ el miniſtro de Defenſa ruſo, en dos mil y veyntizinco. Todo el mundo puede ver la realidad, pero perſona atreueſe a nombrarla. Hafter es el grande impoſtor de Libia. Como me dixo el exenuiado eſpezial de Eſtados Unidos, Ionathã Winer, Hafter veſe a ſi meſmo como “el meſias de [la nouela] Dune, vna figura meſſianica exida del deſſierto que controla el deſtino de las naziones mientras finge ſer vn inſtrumento del pueblo”. Hafter paſo zincuẽta años eſtudiando de azerca el funzionamiento del poder. Iũto a Gadafi, mientras el ditador guuernaba a traues de comites y conſexos ſin algun titulo para el. En vn cãpo de priſioneros de Chad, do hiçoſe indiſpenſable para ſus captores tanto como para los captiuos. Como agente de la CIA en Virginia, do luego puſo a la CIA contra el regimẽ de Gadafi. Y tambiẽ como comandante fracaſſado de vna reuoluziõ do todos lo rechaçarõ haſta q̃ los ſobreuiuio a todos. Cada eſperienzia lle a enſeñado la meſma verdad: el poder no requiere vn trono. El gobierna juſto ahi: en el eſpazio que formaſe entre lo q̃ todos ſabẽ y lo que perſona puede dezir. La trayziõ inizial La vida politica de Hafter comiença cõ vna trayziõ. El vno de ſetiembre de mil noueziẽtos y ſeſẽta y nueue, Hafter tenia veyntizinco años y habiaſe alineado cõ Muamar el Gadafi como vno de los ſubofiziales que derrocarõ al rey Idris de Libia, afin a las naziones ocidẽtales. Deſpues deſo vinierõ los años de aſzenſo dentro de las filas del Eſtado reuoluzionario, haſta ſe conuertir en vno de los comandantes militares en los que mas confiaba Gadafi. En mil noueziẽtos y ochẽta y ſeys Gadafi lo aſzendio a coronel y lo mando al vezino Chad para comandar a las fuerças libias. Las dos naziones lleuabã cuaſi diez años librando vna guerra q̃ habiaſe conuertido en vna lucha por el control de las rutas de contrabãdo y las redes armadas del Sahel, vna çona eſtrategica para Libia, Niger y Sudã. Gadafi queria aſſegurar la frontera y Hafter era el coronel elegido para lograrlo. El eſpreſſidente eſpañol Ioſe Maria Aznar y Muamar El Gadafi, en Tripoli en dos mil y tres. El nombramiento termino en deſſaſtre. En março de mil nouezientos y ochenta y ſiete, el ejerzito de Hafter en la remota baſe aerea de Ouadi Doum fue derrotado por las fuerças chadianas, reſpaldadas por la fuerça aerea franzeſa y eſtadounidenſe. Cientos de ſoldados libios murierõ. Hafter y mas de mil hombres a ſus ordenes fuerõ lleuados a vn complexo penitenziario en las afueras de Yamena, la capital. Gadafi, que ſiẽpre nego la preſſenzia militar libia en Chad, no reconozio la humillaziõ de Ouadi Doum. Tras la derrota, ſi algun funzionario menzionaba el nome de Hafter, Gadafi reſpondia cõ vna burla: “¿Tenemos a alguiẽ en el ejerzito cõ eſe nome? Es poſible q̃ te eſtes refiriendo a vn paſtor del deſſierto llamado Hfaytar”. Cõ vna ſola fraſe trayzionaba aſſina las cuaſi dos decadas de lealtad de Hafter. Para la mayoria de los priſioneros de guerra, la hiſtoria abria terminado en el campo de priſioneros de Chad. Para Hafter, aquella fue ſolo la ſiguiente etapa en ſu aprẽdiçage ſobre el funzionamiento del poder. El orgullo herido La Adminiſtraziõ Reagã queria acabar cõ Gadafi, lider de vn eſtado q̃ deſde la perſpetiua eſtadounidenſe habiaſe alineado cõ la Uniõ Souietica. Tras eſtudiar los acontezimientos ſobre el terreno, la CIA vio en Hafter a vn comandante entrenado, cõ mil ſoldados reſſentidos y vn reſſentimiento que la agenzia podria vſar en bienfecho proprio. En la primauera de mil noueziẽtos y ochenta y ſiete, agentes de los ſeruizios eſtadounidenſes de eſpionage infiltraronſe en el campo de priſioneros junto a vn grupo de inſpetores humanitarios. Lleuabã comida, medizinas, y grabaziones de los diſcurſos de Gadafi q̃ reprodugerõ ante los priſioneros cõ el obgetiuo de enfrẽtarlos al lider q̃ negaba ſu exiſtenzia y burlabaſe dellos. La eſtratagema funziono. “Los eſtadounidenſes plantarõ la ſemilla”, eſplica vn antiguo miembro de la opoſiziõ libia afincado en Chad. “Pero lo que la iço germinar fue el orgullo herido de Hafter”. Habia contribuydo al ſiſtema de Gadafi y agora queria ſer vn aliado; no ſabiamos do ſituarlo, mas vimos vna oportunidad para hazerle daño al regimẽ Mukhtar Murtadi — exmiembro del Frente Nazional para la Saluaziõ de Libia (FNSL) Los eſtadounidenſes començarõ a viſitar a Hafter cõ regularidad. En ocaſſiones, ſe lle permitia ſalir del campo de priſioneros para ſe reunir cõ Hiſſène Habre, el ditador que entonzes guuernaba Chad. Segun antiguos detenidos y figuras de la opoſiziõ, Hafter hiçoſe luego al punto cõ el control de la diſtribuziõ de alimentos, medizinas y comunicaziones dẽtro del campo, imponiẽdo la diziplina entre los priſioneros. Para ſobreuiuir abia que ouedezer a Hafter. En agoſto de mil noueziẽtos y ochenta y ſiete, Habre comunico al lider del mouimiento opoſitor libio mas releuante en el exilio q̃ Hafter y el reſto de priſioneros queriã vnir ſus fuerças a las dellos. “Fue vna ſorpreſſa”, recordo Mukhtar Murtadi, entonzes miembro deſtacado del Frẽte Nazional para la Saluaziõ de Libia (FNSL). “Habia contribuydo al ſiſtema de Gadafi y agora queria ſer vn aliado; no ſabiamos do ſituarlo, pero vimos vna oportunidad para hazerle daño al regimen”. Cuãdo Murtadi viſito a Hafter poco deſpues en Chad aſſiſtio a vn eſpetaculo perturbador. El complexo penitenziario era vna ventana al horror: barracones abarrotados cõ zincuenta o ſeſẽta recluſos por zelda; hombres conſumidos por el hambre y por el calor; cõ el hedor de las aguas reſſiduales y las enfermedades. Y en el zentro, ageno a todo, vna pequeña villa cõ porche, cozina y agua corriente. Alli viuia Hafter, que para la reuniõ aparezio duchado, la barba reziẽ recortada, y veſtido cõ vn caftã blanco impecable. “No parecia vn priſionero”, dixo Murtadi. “Parecia vn inuitado”. Su proprio ejerzito En junio de mil nouezientos y ochẽta y ocho, Hafter anunzio q̃ iba a crear el braço armado del FNSL, vn ejerzito ſin territorio ni Eſtado al q̃ bautiço Ejerzito Nazional Libio (el nome lo recuperaria decadas deſpues). El priſionero deſſechado boluia a ſer comandante y daba a la CIA el pretexto de vn ejerzito al q̃ reconozer y apoyar. En campamentos a las afueras de Yamena, la CIA puſoſe a entrenar a Hafter y a ſus hombres en la guerra de guerrillas. Los Contras de Libia, los llamabã en Waſhingtõ. “[Hafter] tenia vna preſſenzia que dominaba el eſpazio”, recuerda vn ãtiguo miembro del FNSL q̃ entrenoſe cõ el. “Alto, de hombros anchuroſos, rigido; incluſo en vna tienda de campaña poluorienta, te acia ſentir que eſtaba al mando”. Combatientes reſpaldados por la ONU tomã poſiziones durante los enfrẽtamiẽtos cõ las fuerças del Ejerzito Nazional Libio de Hafter, en dos mil y diezinueue. El acuerdo rompioſe en diziembre de mil nouezientos y nouenta, cuãdo vn general chadiano reſpaldado por Gadafi derroco repentinamente a Habre y los eſtadounidenſes apreſſuraronſe a ſacar a ſu gente del pais. “Subimos a treziẽtos hombres de Hafter ſin equipage a vn C-130. Aplaudimos quando el auiõ deſpegaba”, me conto vn exagente de la CIA q̃ en eſe entonzes trabaxaba en la ofizina de Libia. En los ſeys meſſes ſiguientes, Hafter y ſus hombres fuerõ traſladados por Africa de capital a capital. Gadafi queria capturarlos y los gobiernos del continẽte tractabã de ſe dezidir ẽtre la preſſiõ de Eſtados Unidos y las amenaças de Libia. Para Gadafi, la amenaça de vn ejerzito que reclutaba a deſſertores anunziandoſe en Libia, entrenado por la CIA y liderado por ſu antiguo coronel, conuirtioſe en vna obſeſſiõ. Su paranoya crezio y començo a inuiar eſcuadrones de la muerte por Europa y el mundo arabi para dar caça a figuras de la opoſiziõ. “Perros callegeroſ”, los llamaba. Dentro de Libia, vn rumor o vna broma baſtabã porque la gente deſſapareziera. De los mas de mil ſoldados libios capturados en Chad, a Eſtados Unidos ſolo llegarõ vnos trezientos en mayo de mil noueziẽtos y nouenta y vno El reſto diſperſoſe o regreſo a Libia. Muchos no ã buelto a ſer viſtos. “Sobreuiuir en Tripoli ſinificaba fingir” Mi padre, vno de los fiſicos mas diſtinguidos de Libia, abãdono Tripoli en los años ſetenta para completar en Inglaterra ſu dotorado. En las vniuerſidades que abia dexado atras, las puertas del campus apareciã cõ eſtudiantes ahorcados por ſus ideas politicas. Eſo lo marco, y dezirlo iço q̃ ganaraſe enemigos dentro del regimẽ. Deſde la ziudad de York do me crie en el norte de Inglaterra, me iba todo los veranos de los años nouenta a paſſar las vacaziones cõ mi madre en Tripoli. Mi padre quedabaſe en Inglaterra. Regreſſar era demaſſiado peligroſo para el. Sobreuiuir en Tripoli ſinificaba fingir. Si deſſaparecia vn pariente, mi tia decia a los vezinos q̃ habiaſe marchado de vacaziones. Una medianoche la encontre llorando ſola en la cozina. Las manos ſobre la boca porque perſona la eſcuchara. Recuerdo vna zena en la q̃ mi primo me dio vna patada embaxo de la meſa porque menzione el nome de Huſſeyn, el amigo deſſaparezido de mi padre. Aprendi a fingir q̃ no exiſtia. A finales de mil nouezientos y nouenta y zinco, mi madre ſalio de la nueſa caſa en Inglaterra y volo a Tripoli por el funeral de ſu hermano. Paſſarõ ſemanas y luego meſſes. La abiã detenido en el aeropuerto Miẽtras eſtabamos en la caſa de mi tio en Tripoli, vn Peugeot cõ criſtales tintados aparcaba enfrente todas las mañanas. Alli ſeguia quando ẽpeçabã a ſe enzender las farolas. Nos fingiamos no ver a los hombres dẽtro, y ellos fingiã no mirarnos. A finales de mil nouezientos y nouenta y zinco, mi madre ſalio de la nueſa caſa en Inglaterra y volo a Tripoli por el funeral de ſu hermano. Paſſarõ ſemanas y luego meſſes. Supimos que la abiã detenido en el aeropuerto de Tripoli. Los agẽtes de los ſeruizios de eſpionage lle abiã ordenado q̃ digera a mi padre que fuera a Libia, que ſolo queriã hablar cõ el. A traues de vn amigo de la familia, mi madre enuio el menſage contrario: no es ſeguro, no vengas, cuyda de los niños. Se eſtaba deſpidiendo. No ſabia ſi bolueria a vernos. La mantuuierõ baxo arreſto domiziliario haſta mediados de mil nouezientos y nouenta y ſeys, quando vn familiar ſoborno a vn alto mãdo del ejerzito porque lle deuoluiera el paſſaporte. Lle dabã vnas horas para ſe marchar. Cruço la frontera terreſtre hazia Tunez y volo a caſa. Nos encontramos en el aeropuerto. Nunca la abia viſto tã delgada. Me abrazijo durante mucho tiempo y luego me pregũto que queria para zenar. Hablamos de todo, pero no hablamos de donde abia eſtado. Hafter conſtruyria ſu proprio ſiſtema ſobre eſſos meſmos zimientos. Deſſapariziones, ſilenzio, y la ficiõ de q̃ nada paſſaba. Hafter en Eſtados Unidos Mientras los libios de todo el oeſte enfrẽtabanſe a eſſos temores, Hafter conſtruiaſe vna nueua vida en Eſtados Unidos. En el verano de mil nouezientos y nouenta y vno reſſidia en vn apartamento de la reſſidenzia Skyline Houſe, en Falls Church (Virginia). No aſſaz lexos de la ſede de la CIA en Langley. Nunca llego a ſe adaptar por completo a la vida eſtadounidenſe, deſplaçandoſe en coche a los encuentros en Langley y a las reuniones comunitarias, do parecia retraido y ſozialmẽte torpe. Salah Elbakkouſh, vn diſidente libio que viuia en el meſmo edifizio, me relato vna eſzena en el apartamento de Hafter q̃ deſcriue biẽ ſus años eſtadounidenſes. Un antiguo priſionero de guerra libio les ſeruia el te en ſilenzio y cõ la caueça gacha, tal y como lo abia echo en el campo de priſioneros de Chad. “Eſtabamos en la periferia reſſidenzial de Virginia y aqueſte hombre deſtroçado nos ſeruia como ſi nada vbiera cambiado”, me conto Bakouſh. “Eſo me lo dixo todo ſobre Hafter: no eſtaba conſtruyẽdo vna vida nueua, eſtaba recreando la anterior”. La CIA abia reaſſentado a Hafter, pero el acuerdo incluia lo q̃ eſperabã del. “Waſhingtõ eſtaba lleno de diſidentes inutileſ”, me dixo el exagẽte de la CIA. “La agenzia queria mas: informaziõ util de dentro del pais; la contrapartida era ſenzilla, ‘eſtamos encantados de reubicarte mas nezeſſitamos informaziõ util de tus redes; de lo contrario, ſolo eres vna carga’”. Hafter eſtaba jugando a dos bãdas. A los eſtadounidenſes les decia q̃ veiaſe cõ figuras del regimẽ para recabar informaziõ, y a la gente de Gadafi les ofrecia el nome de todos los ofiziales q̃ habianſe comprometido a trayzionar al regimẽ En mil noueziẽtos y nouẽta y dos, la CIA y el FNSL començarõ a planear vn golpe de Eſtado en Libia. A Hafter lle encomẽdarõ la tanda de reclutar a ofiziales del regimẽ diſpueſtos a deſſertar. Eſtuuo viaxando durante mas de vn año a Zurich para ſe encontrar cõ ofiziales libios diſpueſtos a arriſcarlo todo cõ tal de derrocar a Gadafi. Segun ſupoſe luego, en eſſos meſmos viages Hafter tambiẽ aprouechaba para ſe reunir en ſecreto cõ vn alto cargo del regimẽ libio Ahmad Gaddaf al-Dam, primo de Gadafi. Hafter eſtaba jugando a dos bandas, ſegun el teſtimonio de dos perſonas q̃ en eſe momẽto erã ſus colaboradores eſtrechos: Mukhtar Murtadi y el entonzes lider del FNSL, Mohamed Megareyef. A los eſtadounidenſes y al FNSL les decia que veiaſe cõ figuras del regimẽ para recabar informaziõ, vna parte eſſenzial de los preparatiuos para el golpe. Y a la gente de Gadafi les ofrecia algo mas valioſo: el nome de todos los ofiziales que habianſe comprometido a trayzionar al regimẽ. En otubre de mil nouezientos y nouenta y tres lançoſe el golpe dẽtro de Libia. Fallo en cueſtiõ de horas y el regimẽ arreſto a zientos de conſpiradores. La mayoria fuerõ egecutados. Una villa en El Cayro Es poſible que nunca ſepaſe toda la verdad, pero lo q̃ ocurrio deſpues es muy reuelador. En mil noueziẽtos y nouenta y zinco Hafter rezebio en El Cayro vna villa q̃ lle regalaba perſonalmẽte Gadafi, algo que el proprio Hafter admitio abiertamẽte decadas deſpues. Eſe meſmo año de mil nouezientos y nouẽta y zinco, Hafter rompio cõ el FNSL para fundar vna organiçaziõ riual: el Mouimiento Libio por el Cambio y la Reforma. Una eſziſiõ q̃ reſſulto fatal para la opoſiziõ, cõ las luchas entrañas acabando cõ lo q̃ quedaba del FNSL. Gadafi queria diuidir a los exiliados y juſto eſo era lo que abia ſuzedido. El exagente de la CIA cõ el que hable no fue claro a la hora de confirmar como abia terminado la relaziõ de la agenzia cõ Hafter, ſi es q̃ abia terminado. De lo que no ay duda es de q̃ a mediados de los nouẽta los ſeruizios eſtadounidenſes de eſpionage lo conſiderabã vn actiuo poco fiable heredado de la Guerra Fria quando no abia alguna guerra que librar. Los vinculos cõ Gadafi perdurarõ. Maguer que Hafter no eſtaba en ſu villa de El Cayro quando Gadafi fue alli en dos mil y zinco, en vna grabaziõ filtrada de aquella viſita eſcuchaſe al lider libio dezirle a ſu hixo mayor que Hafter era como vn hermano para el. La reuoluziõ En dos mil y onze, Hafter lleuaba dos decadas viuiendo en Virginia. La CIA lo abia abandonado acia tiẽpo pero el conſeruaba la zibdadania eſtadounidenſe. El reſſentimiento, tambiẽ. Vio por teleuiſiõ la reuoluziõ libia quando eſtallo en febrero deſe año. “No apartaba los oxos de la pantalla”, recuerda vn diſidente libio q̃ reunioſe cõ el entonzes. Aly Abuçaakouk, vn deſtacado diſidente q̃ luego fue parlamentario, lo lleuo a prinzipios de março al aeropuerto de Dulles porque cogiera vn auiõ a Bengaſi. Abuçaakouk lo cognocia deſde acia mas de veynte años. “Nos abrazixamoſ”, cuenta Abuçakook. “Pero el hombre q̃ llego a Libia era diferente al q̃ yo deje alli; yo creia q̃ iba a ſe unir a la reuoluziõ, mas iba a ſe hazer cõ el control”. Hafter aterriço en Bengaſi el quinze de março de dos mil y onze Llegaba tarde a vna reuoluziõ que no lo nezeſſitaba. Gadafi aun controlaba el oeſte y Tripoli. En el aqueſte, los reuoluzionarios abiã formado vn conſeyo de tranſiziõ: vna coaliziõ informal integrada por deſſertores, abogados y academicos dezididos a reẽplaçar al regimẽ militar por vn gobierno ziuil. En el terreno, el poder lo teniã los manifeſtantes que abiã leuantado brigadas armadas y pagado cõ ſu ſangre. Deſconfiabã de los militares de carrera, de las perſonas cõ vinculos eſtrangeros, y de los funzionarios cõ algun tipo de paſſado en el antiguo regimẽ. Las tres condiziones dabanſe en Hafter. Combatientes reueldes reſpondẽ al fuego durãte vn bombardeo de ſoldados leales al lider libio Muamar Gadafi en vna batalla azerca de Ras Lanuf, el quatro de março de dos mil y onze. En cueſtiõ de dias, los hixos de Hafter començarõ a azercar a los comandantes de brigada el deſſeo de ſu padre de “proteger a la reuoluzion”. Una ſemana deſpues, y ſin conſultar a los lideres politicos, el portauoz militar del conſeyo preſẽto a Hafter como ſu nueuo comãdãte. “Yo controlo a todo el mundo”, dixo en abril Hafter al periodico The New York Times. “A los reueldes y a las fuerças del ejerzito regular”, añadio. Era pura fanfarroneria. En aquele momento, Hafter no controlaba a perſona. La guerra ſiguio auançando ſin el. A finales de março començo la campaña de bombardeos de la OTAN, reſpaldada por Eſtados Unidos y liderada por Franzia y Grande Bretaña, contra las fuerças de Gadafi. En agoſto los reueldes tomarõ Tripoli y en otubre Gadafi fue capturado y egecutado. En julio de dos mil y doze los libios boluierõ a las vrnas por primera vez deſde mil nouezientos y ſeſẽta y nueue, eligiendo como preſſidente del parlamẽto a Mohamed Megareyef, ãtiguo gefe de Hafter en el exilio. Hafter retiroſe a vna granxa al ſur de Tripoli. Igual que en Chad, parecia acabado. Pero el fracaſo lle abia enſeñado paziencia. “Lo que lle mouia no era ſolo la ideologia, como a Gadafi, ni ſiquiera el poder puro y duro”, eſplica Mohamed Buyſier, aſſeſor politico de Hafter entre dos mil y catorze y dos mil y dieziſeys, cuãdo rompio cõ el. “Era algo mas perſonal q̃ eſo, queria ſauer que ſu nome ſeria recordado en la hiſtoria de Libia; no como el comandante derrotado de Chad, ſino como el hombre q̃ ſaluo a Libia”. Operaziõ Dinidad Lo q̃ ſiguio fue el derrumue del ordẽ que abia rechaçado a Hafter. Las brigadas reuoluzionarias del oeſte conuirtieronſe en milizias, diuidiendo a Tripoli en feudos armados. En el aqueſte fuerõ aſſeſinados juezes, actiuiſtas y ofiziales militares. Cõ grupos armados operando abiertamente baxo la bandera yihadiſta, el termino “iſlamiſta” conuirtioſe en vna acuſaziõ tã comun q̃ perdio todo ſinificado. Era vna forma de ſeñalar al enemigo, tanto ſi era vn yihadiſta de verdad como ſi no. Mientras tanto, el eſtado de animo en la regiõ abia empeçado a cambiar. En julio de dos mil y treze, el gobierno de los Hermanos Muſulmanes en El Cayro era derrocado por el ejerzito egipzio cõ el apoyo de Arabia Saudi y los Emiratos Arabies Unidos. Se ẽpeçaba a imponer vna nueua forma de intender la regiõ: los iſlamiſtas erã la enfermedad y los generales, ſu cura. Hafter vio ſu oportunidad. En febrero de dos mil y catorze, y tras vn golpe de Eſtado fracaſſado (no conſiguio q̃ alguna tropa vnieraſe a ſu cauſa), vioſe obligado a huyr a Bengaſi cõ vna ordẽ de arreſto contra el. Deſde alli començo a conſtruyr vna baſe de poder real q̃ lle permitiera conſeguir lo que queria. Cõ el apoyo de los bombardeos egipzios y emiraties, las fuerças de Hafter ſumierõ al pais en vna guerra ziuil. Todos los q̃ oponianſe a Hafter fuerõ tachados de iſlamiſtas Como en el cãpo de priſioneros de Chad, Hafter vio en Bengaſi vn lugar lleno de hombres abandonados, humillados y excluydos. Antiguos ofiziales del regimẽ alexados del poder. Grupos armados q̃ abiã luchado contra Gadafi y agora eſtabã marginados. Hafter comprendio que ſolo tenia que encontrar vna cauſa q̃ los vniera. El dieziſeys de mayo de dos mil y catorze, Hafter lanço la Operaziõ Dinidad, declarãdo la “guerra contra el terroriſmo” de los iſlamiſtas y reuiuiendo al Ejerzito Nazional Libio, el nome q̃ abia vtiliçado por primera vez en mil noueziẽtos y ochẽta y ocho Si en Chad el nome abia ſeruido como vn pretexto a la CIA, para tener vna ficiõ a la q̃ apoyar, agora lle daba eſa meſma couertura a Egito y a los Emiratos Arabies Unidos. No eſtabã reſpaldando a vn ſeñor de la guerra cõ ſus milizias, ſino a vn ejerzito que luchaba contra el terroriſmo. Cõ el apoyo de los bombardeos egipzios y emiraties, las fuerças de Hafter fuerõ eſe meſmo dia contra las faciones yihadiſtas y las brigadas reuoluzionarias de Tripoli y Bengaſi, ſumiẽdo al pais en vna guerra ziuil. Todos los que oponianſe a Hafter fuerõ tachados de iſlamiſtas. La diuiſiõ Las diuiſiones profundiçaronſe ſemanas mas tarde, cõ las ſegundas eleciones parlamentarias del pais. El nueuo parlamento conſtituyoſe en el aqueſte, mientras q̃ el antiguo, en Tripoli, negoſe a ſe diſoluer. A finales de año, el pais tenia dos gobiernos, dos parlamentos, dos pretenſiones de legalidad y algun mecaniſmo para ſoſtituyrlos o azer q̃ llegarã a vn acuerdo. Una diuiſiõ q̃ en grande medida ſigue vigente oy. A prinzipios de dos mil y quinze, Aguila Saleh, gefe del parlamento oriental, aprouecho el pretexto de los atentados del Eſtado Iſlamico para nombrar gefe del ejerzito a Hafter. Sobre el papel, Hafter reſpondia ãte Saleh, mas la realidad era que los miembros del parlamento reunianſe en vn territorio controlado por ſus fuerças. Los politicos q̃ no eſtuuierõ de acuerdo huyerõ o deſſaparezierõ. Combatientes del Gobierno de Acuerdo Nazional (nA) durante los enfrẽtamiẽtos cõ las fuerças del autodenominado Ejerzito Nazional Libio en los ſuburbios de Tripoli, en dos mil y veynte. El parlamento oriẽtal proporziono a las milizias de Hafter lo que la FNSL lle abia proporzionado en Chad: vna couertura legal. Quando la ONU negozio vn gobierno de vnidad en diziembre deſe año, lo iço degradando al parlamento ocidẽtal y exigiendo que vbiera vn voto de confiança en el de Saleh. Su parlamento negoſe y nombro a vn gobierno riual. La ONU no abia vnificado Libia. Lle abia dado a Hafter poder de veto. La reuoluziõ abia intentado conſtruyr algo ſin Hafter y abia fracaſſado. Agora el tenia lo que nezeſſitaba: vn ejerzito q̃ lle reſpondia, vn parlamento q̃ dependia del y apoyos eſtrangeros, cõ los Emiratos Arabies Unidos, Egito, y Ruſia, deſpues, intereſſados en ſu ſuperuiuenzia. No guuernaba ni ocupaba algun cargo, pero controlaba a los hombres q̃ lo aciã. Se completaba anſi lo que abia enſayado en Chad, perfecionado en el exilio, y pueſto a prueba en Bengaſi. El ſiſtema abia encontrado a ſu pais. El petroleo En la actualidad, Hafter dirige ſu ſiſtema deſde vna antigua baſe aerea ſouietica en Rajma, a las afueras de Bengaſi. Viſto deſde fuera, el complexo no tiene nada de eſpezial. Por dentro, funziona como la ſede de vn poder del que no ay algun regiſtro en papel y q̃ controla todo lo q̃ importa: los yazimientos petroleros, las terminales de eſportaziõ, el parlamento, los tribunales, y los hombres armados. El petroleo es la baſe de ſu poder. En ſetiembre de dos mil y dieziſeys, las fuerças de Hafter apoderaronſe de la “media luna petrolera”: quatrozientos kilometros de la coſta do eſtã las quatro terminales de eſportaziõ mas importãtes de Libia (dos terzios del crudo libio paſã por ellas). Maguer que la preſſiõ entrañazional aya obligado a Hafter a deuoluer ſu control operatiuo a la Corporaziõ Nazional del Petroleo en Tripoli (el unico eſportador libio reconozido por el reſto del mundo), el mãdo militar del territorio reſponde a el, lo que lle da vna influenzia eſtraordinaria. En agoſto de dos mil y veynticuatro, Aguila Saleh aduirtio de q̃ reẽplaçar al guuernador del banco zentral de Libia, vna medida q̃ era reſſiſtida por Hafter, “podria prouocar el zierre del petroleo”. Las embaxadas ocidentales condenã ſiſtematicamente cualquiera interrupziõ del fluxo de petroleo ſin nombrar al comãdãte cuyas fuerças controlã las terminales de eſportaziõ. Todas las partes mantienẽ la ficiõ. Entre dos mil y dieziſeys y dos mil y diezinueue, miẽtras los dos gobiernos reclamabã la legitimidad en Libia, Hafter era cortexado en cumbres de Paris y Abu Dabi. En repetidas reuniones cõ Fayez al-Sarraj, el primero miniſtro reſpaldado por la ONU, Hafter rechaçaba todos los arreglos poſibles. “Le ofrezimos vn poder legitimo”, me dixo el exenuiado eſpezial de Eſtados Unidos, Ionathã Winer. “El control de vn conſeyo militar baxo ſuperuiſiõ ziuil, o el liderazgo a traues de eleciones, ſi el pueblo libio lo elegia; el ſimplemente negaba cõ la caueça, no eſtaria ſubordinado a perſona, fuera elegido o no”. Dentro del territorio de Hafter, el ſiſtema era mas ſenzillo. Deſde dos mil y catorze, toda diſidenzia era claſſificada como terroriſmo: vna proteſta, vna conuerſaziõ, o vna publicaziõ en Fazebook. Cualquiera critica podia acarrear la pena de muerte. En otubre de dos mil y dieziſeys aparezierõ vn montõ de cadaueres a las afueras de Bengaſi. Atados y tiroteados, abiã ſido abandonados en la baſſura. Erã tantos que los lugareños rebautiçarõ la calle Al-Zayt do abiã ſido encontrados como “la calle de los cadauereſ”. “Cuando pregũte por vn chico de dieziſeys años deſſaparezido en Bengaſi a prinzipios de dos mil y dieziſeys, me digerõ, cõ toda naturalidad, q̃ abia ſido aſſeſinado por eſpionage”, me conto Buyſier, el exaſſeſor politico de Hafter. “Proteſte, ſuponiaſe que eſtabamos conſtruyẽdo vn Eſtado de inſtituziones, vn Eſtado de derecho; me mirarõ como ſi fuera ingenuo y vn ofizial ſugirio que tal vez yo meſmo fuera ſimpatiçante de los terroriſtaſ”. Poco deſpues deſo Buyſier abandono el circulo de Hafter y regreſo a Eſtados Unidos. El apoyo de Trump En dos mil y diezinueue, Hafter abia cumulado vna deuda de veyntizinco mil millones de dolares [vnos veyntiun mil ſeyziẽtos millones de euros, al cambio actual], finanziãdo ſu ejerzito cõ bonos no ofiziales, preſtamos de bancos comerziales, y haſta dinares impreſſos en Ruſia que zirculabã en ſu territorio. Como nezeſſitaba q̃ el banco zentral en Tripoli abriera ſus arcas, el quatro de abril de dos mil y diezinueue lanço vn ataque total contra la ziudad. Contaba cõ la auctoriçaziõ efetiua de la Adminiſtraziõ Trump. Iohn Boltõ: el entonzes aſſeſor de Seguridad Nazional lle abia dicho que actuara “rapidamẽte” ſi queria tomar la capital y vnificar el pais baxo ſu control. Dias deſpues del comienço del aſſalto, el proprio Trump telefoneo para elogiar los eſfuerços “antiterroriſtaſ” de Hafter. En verano, a las fuerças terreſtres de Hafter ſe les vnierõ merzenarios ruſos. Lo que habiaſe conzebido como vn golpe relampago eſtabaſe conuirtiẽdo en vn aſſedio prolongado. Tras años de infrutuoſas conuerſaziones de paz, Hafter abandono por completo la ficiõ del azercamiẽto diplomatico. Seham Sergiwa, diputada de Bengaſi, aparezio en julio en vn canal de teleuiſiõ afin a Hafter pidiẽdo el dialogo en lugar de la guerra. La emiſiõ interrompioſe dexãdola a metad de fraſe. Eſa noche, vnos hombres armados la ſacarõ a raſtras de ſu caſa y ſobre el edifizio pintarõ cõ ſpray “el ejerzito es vna linea roxa”. No a ſido viſta deſde ẽtonzes. Su familia ſoſpecha q̃ fue ſecreſtada por fuerças leales a Hafter. La bandera libia en el zentro de la ziudad de Miſrata, a viſta de drõ. Finalmente, el aſſalto de Hafter a Tripoli no tuuo exito. A finales de dos mil y diezinueue, Turquia interuino en nome del gobierno reſpaldado por la ONU tractando de forçar a Hafter a vna paz negoziada. Al mes ſiguiente zelebroſe en Berlin vna conferenzia para poner fin a la guerra. Los lideres mundiales eſperabã para anunziar el acuerdo, mas Hafter no aparecia por alguna parte. Se abia ido a echar vna ſieſta. “No era porque eſtuuiera canſado”, me dixo la ex enuiada de la ONU Stephanie Williams. “Era vna pueſta en eſzena, diſeñada para demoſtrar que el actuaba al margẽ de las normaſ”. No llegoſe a algun acuerdo. A finales de dos mil y veynte, la ONU negozio vn alto el fuego para poner fin a la guerra. El acuerdo exigia de Hafter q̃ puſiera a ſus fuerças baxo mando ziuil; y, vna vez mas, el negoſe. Se prometio que en diziembre de dos mil y veyntiuno abria eleciones. Pero las diſputas ſobre las leyes eletorales y la elegibilidad de los cãdidatos terminarõ por hazerlas fracaſſar. No a habido alguna eleciõ deſde entonzes y el pais a buelto a la diuiſiõ. Billetes falſos El control finanziero de Hafter no a echo mas q̃ crezer. A finales de dos mil y veynticuatro, los funzionarios del Banco Central de Tripoli deſcubrierõ q̃ zirculabã cuaſi diez mil millones de dinares [vnos mil trezientos y ſeſſenta millones de euros, al cambio actual] cõ numeros de ſerie que no abiã ſido regiſtrados por ſus ſiſtemas. Los billetes falſos del aqueſte inundabã la economia, vn plã que abia contribuydo a finanziar a los ſoldados de Hafter y a pagar las deudas cõ ſus merzenarios ruſos. En el aqueſte de Libia los billetes falſos zirculabã como moneda real y en el mercado negro cambiabanſe por dolares eſtadounidenſes, permitiẽdo a Moſcu el aceſo a diuiſas duras que tras la inuaſſiõ de Ucrania abia perdido por las ſanziones ocidẽtales. El banco zentral enfrentoſe a vna eleciõ: denunziar el fraude y prouocar otra criſis finanziera, o abſoruer la perdida en ſilenzio. “Sabiamos exactamẽte de donde prozediã los billeteſ”, dixo vna perſona del Banco Cẽtral. “Pero dezirlo ſinificaba vna confrontaziõ, y la confrontaziõ ſinificaba detener el fluxo del petroleo y azer q̃ el dinar pierda mas valor, aſſina q̃ los abſorbimos y no dijimos nada; aſſina es como ſobreuiuẽ las inſtituziones en Libia, azetãdo lo q̃ no puedes enfrentar”. A ſus ochenta y dos años, Hafter enfrenta agora el dilema definitiuo de ſu mundo: como tranſferir el poder. ¿Que paſa quando el hombre detras de la farſa vaſe? En otubre de dos mil y veyntizinco, los billetes falſos retiraronſe diſcretamente. Se izierõ las anotaziones en los libros del banco zentral y la riqueça de Hafter crezio. Como me dixo vn exfunzionario de vn pais ocidental, “es mas fazil lidiar cõ vna mentira q̃ puedes manexar que cõ vna verdad que no puedes arreglar”. El dilema: la herenzia A ſus ochẽta y dos años, Hafter enfrẽta agora el dilema definitiuo de ſu mundo: como tranſferir el poder en vn ſiſtema q̃ depende de inſtituziones cuyo funzionamiento nezeſſita q̃ perſona reconozca ofizialmẽte el nome de la perſona que las controla. ¿Que paſa quando el hombre detras de la farſa vaſe? Los eſpertos coynzidẽ en vn analiſis: Hafter quiere vſar a ſus hixos para aſſegurar ſu legado. “Sus oxos iluminabanſe cuãdo te preſẽtaba a ſus hixoſ”, recordo Williams, el antiguo enuiado de la ONU. Segun las perſonas q̃ cognocẽ a la familia, vno de los hixos ocupa vn lugar eſpezial. “Saddam ſiempre fue ſu fauorito”, me conto Buyſier. “Tal vez porque era el que pareciaſe mas al padre en porte y eſtatura”. Los hixos de Hafter hanſe repartido el ſiſtema entre ellos para vn año que ſegun los rumores podria ſer el de la ſuzeſſiõ. Saddam, el heredero natural, fue nombrado vizecomandante en gefe en agoſto de dos mil y veyntizinco y eſta al mãdo de la brigada mas poderoſa de ſu padre. Khaled es gefe del Eſtado Mayor y mantiene baxo control al ejerzito de ſu padre. Belkazem, vn ingeniero deuenido en impreſſario, eſta a cargo de miles de millones en contratos de reconſtruciõ para las ziudades deſtroçadas por las guerras de ſu padre. Al-Siddiq es poeta y geſtiona la politica tribal creando comiſiones de reconziliaciõ que prometẽ la paz y el perdõ pero no la traẽ. Okba ſuperuiſa el ſetor de intelligenzia artifizial y critomonedas. En vna Libia fragmentada, los hixos de Hafter debẽ ſe diuidir lo que el padre nunca compartio: territorio, dinero, merzenarios, y vna economia remẽdada cõ moneda falſa Cada vno tiene ſu titulo y alguno dellos ocupa vn cargo eleto. La ſuzeſſiõ haſe enſayado tã abiertamente q̃ apenas puede ſe conſiderar vn ſecreto. Segun los ultimos informes, haſta los diplomaticos eſtadounidenſes partizipã agora en las negoziaciones para vn acuerdo que vnifique a los gobiernos riuales de Libia cõ Saddam como preſſidente. Pero Hafter conſtruyo ſu ſiſtema para vn ſolo hombre, no para zinco. En vna Libia fragmentada, do vn gobierno riual cuenta cõ ſus proprias milizias y apoyos eſtrangeros, los hixos de Hafter debẽ ſe diuidir lo q̃ el padre nunca compartio: territorio, dinero, merzenarios, y vna economia remendada cõ moneda falſa Gadafi paſo decadas preparando a ſus hixos. Por vacia q̃ eſtuuiera, les dio vna ideologia q̃ ſe contar a ſi meſmos y aun anſi deſtroçaronſe entre ellos ãtes de ſer barridos por la reuoluziõ. Los hixos de Hafter no tienẽ algun credo que compartir, ſolo el pragmatiſmo de la ſuperuiuenzia. Gadafi atribuiaſe preſſidir vn ſiſtema baſſado en el gobierno popular. Hafter no atribuyeſe nada. Solo el conſentimiento ſilenzioſo.