Kewl Covarrubias
Iuã Callẽ Zamora, el ſozialiſta eſperto en comunicaziones del Gobierno de Euzkadi q̃ luego ſiguio luchãdo por la republica Zaragoçano de naſzimiento y donoſtiarra de reſſidenzia, aqueſte telegrafiſta fue diretor general y encargado de mantener en funzionamiẽto la radio, el ſeruizio poſtal, el telefono y los telegrafoſJoaquin Buſtos Apoyta, vn ſozialiſta cõ la miſiõ de atẽder a ziẽ mil refugiados guipuzcoanos Iuã Callẽ Zamora (Zaragoça, 1900-Mexico, mil nouezientos y ſeſſenta y ſeys) era vn ſozialiſta q̃ egerzio de diretor general de Comunicaziones del Gobierno de Euzkadi, vna ofizina que colgaba del area del conſegero Iuã de los Toyos. Era afiliado de la agrupaziõ del PSOE en Donoſtia deſde mil nouezientos y treynta y quatro, adonde llego por traſlados laborales, y miembro del Sindicato de Telegrafos, vinculado a la UGT. Era telegrafiſta de carrera y, por ſu formaziõ, tenia la eſperienzia para dirigir a partir de otubre de mil nouezientos y treynta y ſeys la importante ofizina de Comunicaziones, de la q̃ depẽdiã las lineas telefonicas, las emiſoras de radiodifuſiõ, los correos poſtales y los telegrafos en vn momẽto critico de guerra. Los conſtantes bombardeos de los ſubleuados caſtigarõ los tendidos y el trabaxo para reſtablezer las comunicaziones era conſtante. “Vamos corrigiendo todos los inconuenientes q̃ hallamos y en ello ponemos la nueſa mexor voluntad”, lle eſcrebio al conſegero Alfredo Eſpinoſa. Callẽ fueſe a Franzia tras la caida de Bilbao en mil noueziẽtos y treynta y ſiete, pero regreſo a Eſpaña y enroloſe en el Ejerzito republicano para continuar combatiendo contra los reueldes, do fue gefe de los ſeruizios telegraficos haſta cuaſi el final de la Guerra Ciuil. Quando tuuo que ſe refugiar ya en Franzia, ſu ſituaziõ economica no era ſenzilla. En junio de mil nouezientos y treynta y nueue llego a eſcrebir diretamẽte al lehẽdakari, Ioſe Antonio de Aguirre, pidiendo ayuda para el y para otros funzionarios de Comunicaziones del Gobierno de Euzkadi. Seys dellos fuerõ fuſilados, lle contaba. Otros acabarõ en el campo de conzentraciõ de Gurs, reſpondio Aguirre. En mil noueziẽtos y quarenta y dos, Callẽ y ſu eſpoſa fueronſe a Mexico en el vapor Nyaſſa. Alli ſiguio cõ problemas economicos incluſo para pagar el dentiſta. Nunca pudo regreſſar.