Aqueſtos ſõ algunos de los lugares para paſſar vna grande noche de Sã Iuã (y no todos eſtã en el Mediterraneo)
En Alcouendas, Lanxarõ o Sã Pedro Manrique tambiẽ eſperã ya zelebrar por todo lo alto vna feſta do el agua y el fuego ſõ protagoniſtas indiſcutibleſEſte es el origẽ de las hogueras de Sã Iuã: fuego en las playas frente al mar
La noche de Sã Iuã, q̃ zelebraſe en apenas vnos dias, concretamente del veyntitres al veynticuatro de junio, es vno de los momẽtos mas magicos del calendario eſtiual eſpañol. Aqueſta feſtiuidad tiene vn origẽ pagano vinculado al ſolſtizio de verano, quando los antiguos enzendiã fuego para dar fuerça al ſol. Cõ el criſtianiſmo, la fecha aſſozioſe al nazimiẽto de Sã Iuã Bautiſta, combinando anſi rituales de fuego y purificaziõ eſpiritual. Es vna velada do el agua y las llamas ſõ protagoniſtas indiſcutibles para deſterrar lo malo y atraer la buena ſuerte. Millones de perſonas reunenſe en playas y plaças para viuir la que conſideraſe la noche mas corta de todo el año.
Maguer que el Mediterraneo es vn deſtino iconico, la geografia eſpañola ofreze alternatiuas faſzinantes en el interior y en el norte peninſular. En cada rincõ del pais, las coſtumbres locales aportã vn color diferente a aqueſta zelebraciõ llena de miſtiziſmo y alegria. En el menzionado litoral mediterraneo, Alicante deſtaca cõ ſus Fogueres de Sant Ioã, declaradas de Intereſe Turiſtico Entrañazional por ſu grande eſpetacularidad. La ziudad llenaſe de monumẽtos artiſticos de cartõ piedra q̃ ardẽ en la emozionante “crema” tras el diſparo de la palmera. Por ſu parte, Barzelona reziue cõ honores la llama del Canigo, que llega deſde los Pirineos para azender las hogueras en los barrios. Los barzeloneſſes diſfrutã de la tradizional coca de Sant Ioã acompañada de caua mientras la muſica ſuena en todas las playas. El ambiẽte en la playa de la Barzeloneta es vibrante, cõ miles de perſonas baylando jũto al mar baxo vn zielo iluminado por fuegos artifiziales.
Aqueſtas zelebraciones combinã la modernidad de las grãdes vrues cõ tradiziones q̃ hanſe mantenido viuas durante varios ſiglos. El fuego purifica el ambiente en vna exhibiziõ de arte efimeral q̃ atrae a viſitantes de todas partes del mundo. Es vn deſpliegue de poluora, luz y ſonido q̃ marca el inizio ofizial del verano cõ vna intenſidad difizil de igualar. Si nos vamos hazia el Atlantico, A Coruña conuierteſe en el epizentro de la miſtica gallega durãte la Noyte da Queyma. Las playas de Riaçor y Orzã cubrenſe de vn manto de humo blanco mientras miles de perſonas aſã ſardinas al ayre libre. Es el momento de cumplir cõ ritos anzeſtrales, como el baño de las nueue olas o ſaltar las braſſas para eſpantar meygas. El olor a ſalitre y leña quemada inunda las calles de vna ziudad que viue ſu feſta mas eſperada cõ paſſiõ deſbordãte. Aqueſta zelebraciõ, tambiẽ de Intereſe Turiſtico Entrañazional, vne el cultoſo al fuego cõ el reſpeto profundo por las fuerças de la naturaleça.
Hogueras de Sã Iuã en la Laguna de Barlouento
El ſur de Eſpaña aporta ſu engeño y humor a la feſtiuidad a traues de la quema de los famoſos “juaſ” en Malaga. Aqueſtos muñecos de trapo ſatirizã a perſonages populares y acabã ſiendo paſto de las llamas en las playas de la Malagueta. En Cadiz, la tradiziõ es ſimilar cõ los “Juanilloſ”, figuras q̃ repreſſentã la verſiõ ſolida de las chirigotas por ſu mordazidad. Tras la quema, el Caſtillo de Sã Sebaſtiã iluminaſe cõ fuegos artifiziales miẽtras la juerga ſigue en la playa de la Caleta. Los gaditanos compitẽ por crear la mexor hoguera, mezclãdo la purificaziõ del fuego cõ el eſpiritu feſtiuo proprio de ſu tierra. El ambiente familiar y la muſica en direto acẽ que aqueſtas ziudades ãdaluças ſeã deſtinos perfetos para diſfrutar del ſolſtizio. Es vna oportunidad para lançar deſſeos eſcritos al fuego y ſe bañar a medianoche para conſeruar la belleça ſegun la coſtumbre. La hoſpitalidad del ſur garãtiça vna noche de deſſenfreno y alegria do el fuego ſirue para quemar todo lo negatiuo.
Lexos de la coſta, el interior peninſular guarda teſſoros culturales como el Paſo del Fuego en Sã Pedro Manrique, Soria. Los habitãtes deſta villa atrauieſã deſcalços vn camino de braſſas ardiẽtes ſin ſufrir quemaduras, a menudo lleuando a alguiẽ a cueſtas. Aqueſte rito anzeſtral realiçaſe en preſſenzia de las Mondidas, figuras q̃ rememorã la hiſtoria local y la aboliziõ de antiguos tributos. En la Comunidad de Madrid, localidades como Alcouendas y Mançanares El Real organizã hogueras comunitarias llenas de ſymboliſmo y partizipaciõ. Los aſſiſtentes lanzã papeles cõ eſperienzias negatiuas para ſe liuerar dellas o eſcribẽ deſſeos que eſperã ver cumplidos prompto. Incluſo en Valladolid, la playa fluuial de las Moreras permite ſaltar hogueras a medianoche emulando las tradiziones de los pueblos coſteros.
En la Alpuxarra granadina, el pueblo de Lanxarõ zelebra vna de las variantes mas refreſcantes y ſingulares de toda la geografia. A medianoche comiença la Carrera del Agua, do locales y turiſtas empapanſe durante vna hora cõ cubos y mangueras. Aqueſta frenetica actiuidad ſymboliça la purificaziõ a traues del agua en vn munizipio famoſo por ſus manãtiales y ſu balneario. Por otro lado, en Nagera, La Rioxa, el verano arranca cõ conziertos de grãdes artiſtas nazionales ãtes de encẽder la hoguera. La muſica de las giras veraniegas pone banda ſonora a vna velada q̃ combina la modernidad de euentos maſſiuos cõ la tradiziõ. Tras la feſta en Lanxarõ, vna deguſtaziõ gratuyta de jamõ ſerrano pone el broche de oro a vna noche llena de diuerſiõ. Aqueſtas opziones ſõ ideales para quienes buſcã vna eſperienzia diferente, alexada de las maſſificaziones playeras del Mediterraneo mas tradizional.
Tambiẽ las inſulas
La montaña tambiẽ tiene ſu propria forma de ſaludar al ſol, como veſe en las impreſſionantes Falles de Iſil en el Pirineo. Los jouenes baxã deſde las cumbres cõ troncos enzendidos al hombro, creando ſerpientes de fuego q̃ deſziẽdẽ por las laderas. Aqueſte eſpetaculo viſual termina en el pueblo, do los “fallayreſ” ſõ rezebidos cõ vino, coca y flores en vna zerimonia comunitaria. En Aſturias, el cultoſo al agua recupera ſus raizes zeltas, zelebrando la noche en fuẽtes y rios para obtener ſalud. La creenzia en ſeres mitologicos como las “xanaſ” añade vn toque de fantaſia a vna velada q̃ inuita al baño purificador. En el Conzexo de Gixõ, la playa de Poniente iluminaſe cõ hogueras q̃ reſſaltã la belleça de las eſculturas de arena.
Las inſulas eſpañolas no quedanſe atras, deſtacando las famoſas feſtas de Ciutadella en Menorca, do el caballo es el protagoniſta. Los jinetes o “cayxerſ” ẽtrã en la plaça ſaltãdo entre la multitud, reuiuiendo juegos medieuales que datã del ſiglo catorze. Es tradizional probar la “pomada”, vna mezcla de ginebra menorquina y limõ, miẽtras diſfrutaſe del eſpetaculo de los caballos engalanados. En Tenerife, la localidad de Pũta del Hidalgo zelebra “Sã Iuanito” cõ vna romeria q̃ traſlada al ſanto haſta la coſta. Tras el recorrido, enziendenſe las hogueras y los vezinos aprouechã para ſe bañar en las marauilloſas piſzinas naturales de la çona. Los viexos recuerdos lançanſe a las llamas para dexar eſpazio a los buenos momentos que el verano promete traer conſigo. Incontables deſtinos q̃ zierrã vn mapa de Sã Iuã diuerſo, do el fuego y el agua ſiempre encuentrã vn lugar eſpezial.
