Kewl Covarrubias
Eſplicãdo el lio del tractado UE-Mercoſur El epiſodio a llamado la atenziõ porque la votaziõ no a ſeguido las lineas ideologicas habituales: la mayoria de populares y ſozialdemocratas hanſe opueſto a frenar el acuerdo, miẽtras que cuaſi toda la izquierda y tambiẽ la eſtrema derecha ã votado a fauor de la paraliçazionBruſelas admite q̃ “no haſe tomado vna deziſion” ſobre la implementaziõ prouiſional del acuerdo comerzial cõ Mercoſur El tractado de libre comerzio entre la Uniõ Europea y Mercoſur acaba de quedar paraliçado en el Parlamento Europeo, tras mas de veynte años de negoziaciones y vna aprobança muy difizil ẽtre los Eſtados miembros. El epiſodio a llamado la atenziõ porque la votaziõ no a ſeguido las lineas ideologicas habituales: la mayoria de populares y ſozialdemocratas hanſe opueſto a frenar el acuerdo, miẽtras que cuaſi toda la izquierda y tambiẽ la eſtrema derecha ã votado a fauor de la paraliçaziõ. A primera viſta, la eſzena reſſulta confuſa. ¿Como es poſible que fuerças politicas tã diſtintas coynzidã en el rechaço? ¿Y por que los grandes partidos europeos lo defiendẽ cõ tanto ẽpeño? Para intenderlo conuiene ẽpeçar por ſituar el acuerdo. Firmado en dos mil y diezinueue, el tractado UE-Mercoſur es el mayor acuerdo comerzial jamas alcançado por la Uniõ Europea, tanto por poblaziõ afetada como por volumẽ de comerzio y reduciõ de aranzeles. Forma parte de la familia de los acuerdos de libre comerzio: pactos que buſcã eliminar barreras al intercambio comerzial y eſponer a la competenzia entrañazional ſetores q̃ haſta agora eſtabã relatiuamẽte protegidos. Y todo ello en vn momento eſpezialmente delicado, en el q̃ Eſtados Unidos a girado hazia el protecioniſmo y el vſo eſplizito del poder economico. El problema es que vn acuerdo deſte tipo no puede ſe eualuar cõ vn ſimple “a fauor” o “ẽ contra”, y mucho menos afirmar que tal concluſiõ deriuaſe de vna valoraziõ aſeptica e incueſtionable. Un acuerdo de libre comerzio tiene efetos diſtintos ſegun el ſetor, el pais y el grupo ſozial, por lo que no puede exiſtir vna valoraziõ q̃ ſea compartida por todos. Dicho de otro modo: cualquiera acuerdo de libre comerzio genera ganadores y perdedores, lo q̃ eſplica tanto la diuiſiõ politica como la intenſidad del debate. El enfoque economico: quiẽ gana y quiẽ pierde Deſdel pũto de viſta economico, los acuerdos de libre comerzio baſſanſe en vna idea ſenzilla: al abrir los mercados, las ẽpreſſas mas competitiuas ganã terreno, los produtos abaratanſe y, en conjũto, la economia creze. Maguer que aya perdidas en otras impreſſas, aqueſtas ſeriã compenſadas de ſobra por las gananzias. Aqueſta logica apoyaſe en vna tradiziõ teorica aſſoziada al prinzipio de la “uẽtaxa comparatiua”, formulado a comienços del ſiglo XIX por Dauid Ricardo. Segun aqueſte plãteamiẽto, todos los paiſes ſalẽ ganando ſi cada vno eſpezialiçaſe en aquello que produze cõ menor coſte relatiuo y compra fuera lo q̃ produze peor. Deſdel prinzipio eſe raçonamiento fue abrazixado tanto a izquierda (el mouimiento cobdenita fue importãte en el ſiglo XIX) como a derecha, y conuirtioſe en dominãte en Ocidẽte eſpezialmente deſde la decada de los ochenta del ſiglo paſſado —baxo la hegemonia de Eſtados Unidoſ—. Exiſtẽ muchas criticas a aqueſte planteamiento q̃ prozede deſſarrollar aqui, mas incluſo ſi azetamos q̃ el reſſultado agregado de vn acuerdo de libre comerzio puede ſer poſitiuo, el prozeſo de ajuſte no es neutro: algunas actiuidades crecẽ y otras deſſaparecẽ; algunos territorios proſperã y otros vacianſe; algunos trabaxadores benefizianſe y otros pierdẽ ſu empleo. Y eſe ajuſte es mucho mas duro cuãdo los paiſes q̃ comerziã entre ſi ſõ muy diſtintos. Eſo es preziſamẽte lo q̃ ocurre entre la Uniõ Europea y Mercoſur. Europa eſporta relatiuamẽte mas bienes induſtriales: vehiculos, maquinaria, produtos quimicos. En Eſpaña, por ejẽplo, mas del diez por ziento de las eſportaziones ſõ de vehiculos terminados y de ſus componentes. En cambio, paiſes como Braſſil o Argentina concẽtrã vna parte muy eleuada de ſus eſportaziones en produtos agrarios: ſoxa, carne, azucar, maiz o aues de corral. Solo la ſoxa ſupone mas del treze por ziẽto de las eſportaziones de Braſſil, y el azucar el quatro por ziẽto. Para ſe hazer vna idea del contraſte, el prinzipal produto agrario de eſportaziõ eſpañol —el porzino—repreſẽta enderredor del vno por ziẽto del total. Aqueſta diferenzia es claue. La logica del libre comerzio empuxa a reforçar las eſpezialiçaciones exiſtẽtes, como ſugiere el modelo conuenzional de Heckſher-Ohlin q̃ eſtudiaſe en las facultades y como tambiẽ denunziã economiſtas criticos de tradiziones como la marxiſta o la eſtruturaliſta. Incluſo los auctores neomercantiliſtas (en los que inſpiraſe Trump, por zierto) eſtariã de acuerdo en aqueſte punto, ya q̃ los ideologos de la induſtrialiçaziõ eſtadounidenſe o alemana del ſiglo XIX defendiã medidas protecioniſtas cõ caracter tẽporal: erã partidarios de que, vna vez alcançada la induſtrialiçaziõ, liueraliçaranſe los mercados. El acuerdo UE-Mercoſur tenderia, por tãto, a conſolidar a Europa como eſportadora induſtrial y a Mercoſur como eſportador agrario. Los modelos economicos q̃ ã ſimulado los efetos del acuerdo apuntã juſtamente en eſa direciõ. En Mercoſur, los ſetores agrarios ſeriã los prinzipales ganadores, miẽtras que los induſtriales ſaldriã perdiẽdo. En la UE, ocurriria lo contrario. Sobre el ſaldo neto —ſi el acuerdo augmenta o no el PIB y el empleo— ay mas debate: muchos eſtudios predicẽ gananzias modeſtas para Europa, mientras otros cueſtionã q̃ exiſtã ſiquiera pequeños bienfechos en el corto plaço. Y eſo tiene vna eſplicaziõ en los tiempos de aplicaziõ del acuerdo. Los paiſes de Mercoſur ſõ plenamẽte conſziẽtes deſte dilema, razõ por la qual ã logrado incorporar en el texto final del acuerdo medidas importantes para mitigar el coſte ſobre ſus induſtrias. De echo, preueſe que el ochenta y zinco por ziẽto de los produtos europeos eſtẽ eſpueſtos al libre comerzio deſdel primero dia, pero en el caſo de los paiſes del Mercoſur eſe porzentage ſera ſolo del ſeys por ziẽto. Eſto ſinifica q̃ los coſtes en Europa ſerã inmediatos, pero los bienfechos ſerã de medio y largo plaço. De particular importanzia es lo que ſuzede en el ſetor del automouil, que preocupa al capital induſtrial braſſileño porque es menos competitiuo. Por eſa razõ, actualmente tiene aranzeles del treynta y zinco por ziento en automouiles terminados y dieziocho por ziẽto en partes de automouiles, y aqueſtos irã retirãdoſe gradualmẽte y ſolo ſerã eliminados del todo tranſcurridos dieziocho años. Deſe modo Braſſil gana tiempo tambiẽ para reconuertir ſu induſtria automouiliſtica y deſſarrollar la del vehiculo electrico, aſpeto que de ſe conſeguir pondria tambiẽ en duda las gananzias europeas en eſe plaço mas diſtẽdido. Politica y alianças ſoziales Anſi, los impactos ſobre el capital agrario, capital induſtrial, capital finanziero y ſobre los trabaxadores de cada vno de los ſetores (ademas en ſu doble condiziõ de trabaxadores y conſumidores) ſera diferẽte. Por otra parte, no todos los grupos ſoziales tienẽ la meſma influenzia ſobre la politica del gobierno. Por eſo, maguer que los grandes partidos europeos apoyanſe en los modelos macroeconomicos que ſugierẽ bienfechos agregados para defender el tractado, la opoſiziõ no es irrazional ni ideologica en abſtracto: reſponde a intereſſes materiales muy concretos y a vna viſiõ diferẽte del comerzio entrañazional. A finales de los ochenta el economiſta Ronald Rogowſki deſſarrollo vna teoria ſegun la qual era poſible predezir el tipo de alianças politicas que tendriã lugar ante vn eſzenario de acuerdo de libre comerzio. Por ejẽplo, en los paiſes abondoſos en capital (como Eſpaña) tãto el capital como el trabaxo alinearianſe a fauor del libre comerzio, miẽtras que el ſetor agrario apoyaria el protecioniſmo. Por el contrario, en los paiſes abondoſos en tierra (como Braſſil o Argẽtina), los intereſſes agrarios ſeriã defenſores del libre comerzio mientras q̃ el trabaxo alineariaſe cõ el protecioniſmo, quedando el capital depẽdiẽdo de ſu integraziõ por ſetores. Aqueſte modelo predize baſtante biẽ lo que ſuzede en la mayoria de los caſſos, y ayuda a ẽtẽder por que el rechaço al acuerdo no ſigue el ege claſico izquierda-derecha. En Europa, el ſetor agrario —eſpezialmente fuerte y biẽ organiçado en paiſes como Franzia— ve el tractado como vna amenaça direta. De ahi q̃ aya gobiernos q̃ ayã acabado alineãdoſe cõ los agricultores para ſe oponer al acuerdo; el coſte de no hazerlo podria ſer inaſſumible deſdel punto de viſta eletoral: pocos gobiernos ſõ capazes de ſobreuiuir a vna huelga continuada de tractores. En Eſpaña, la eſtrema derecha tambiẽ haſe lançado a defẽder los intereſſes del ſetor agrario —porque conſtruye ſu relato a partir de la caricatura q̃ combina tradizionaliſmo y “mundo rural” frente a la izquierda-woke—. De echo, aqueſta preſſiõ por parte de la eſtrema derecha a obligado a reacionar a Diaz Ayuſo, q̃ haſe deſmarcado del debil apoyo del PP nazional al acuerdo. En Mercoſur, la ſituaziõ es practicamente inuerſa: los grandes intereſſes agrarios preſſionã a fauor del acuerdo, miẽtras q̃ ſindicatos y ſetores induſtriales lo mirã cõ rezelo. El enfoque geopolitico: autonomia o iluſiõ Mas alla de la economia, el tractado tiene vna clara dimenſiõ geopolitica. En vn contexto de creziente riualidad entre grandes potenzias y de enorme debilidad del vinculo tranſatlãtico, la UE buſca reforçar relaziones cõ America Latina —un continẽte diſputado tãto por Eſtados Unidos como por China—. Deſde aqueſte punto de viſta, el acuerdo cõ Mercoſur apareze corretamente como vna oportunidad eſtrategica para vna reubicaziõ de la Uniõ Europea en la diuiſiõ entrañazional del trabaxo. Algunos analiſtas de izquierdas lle otorgã a aqueſte enfoque incluſo mas peſo que al economico, lo q̃ conduze a q̃ defiendã ſu aprobança y deſpliegue inmediato. Empero, aqueſta letura enfrenta tambiẽ limites notables. Por vn lado, Argentina eſta oy guuernada por vn preſſidẽte alineado cõ Donald Trump, mientras q̃ el futuro politico de Braſſil es inzierto (Lula gano por vn eſtrecho margẽ en la ultima ocaſſiõ). Por otro lado, Braſſil eſta deſde aze años deſplegando vna eſtrategia comerzial claramẽte orientada a ſu autonomia economica, lo que en grande medida lle azerca a China (que abſorue ya azerca del treynta por ziẽto de ſus eſportaziones frente a vn diez por ziento deſtinado a Eſtados Unidos). No ay garãtia de q̃ el acuerdo refuerze la autonomia eſtrategica europea o q̃ aſſegure vn alineamiẽto politico duradero. Eſto ultimo tiene vna concreziõ en la politica referida a los llamados minerales criticos y a otros recurſos naturales. La Uniõ Europea a logrado incorporar en el acuerdo ziertas preuiſiones que fazilitã la compra de aqueſtos recurſos (por ejẽplo, prohibiendo aranzeles o reſtriciones a la eſportaziõ). Hay q̃ tener preſſente q̃ Braſſil es el primero pais del mundo en la eſtraciõ y prozeſſamiento de niobio (por enzima del nouenta por ziento en cuota global), el ſegundo en eſtraciõ de tãtalo, hierro y azero y el terzero en eſtraciõ de vermiculita, talco, maneſſita, grafito y refinamiẽto de aluminio. Argentina no es tã deſtacado, mas es el quarto pais del mundo en la eſplotaziõ de litio, tã fundamental para las baterias de los vehiculos electricos. Para la UE el abaſtimiento de aqueſtos recurſos es fundamental, ya que la interrupziõ de aqueſtos ſuminiſtros pondria en ſerios problemas a las induſtrias y economias fuertemente depẽdiẽtes dellos. Empero, la capazidad de inuerſiõ y finanziaciõ de las ẽpreſſas chinas ſigue ſiendo muy ſuperior, de modo q̃ las cadenas de valor ſeguirã lexos del control del capital europeo. Un aſpeto fundamẽtal que nezeſſita la UE es politica induſtrial, pero hazerlo en ſerio implicaria hablar de planificaziõ, finanziaciõ y geſtiõ publica. Aqueſta fotografia auala q̃ la Uniõ Europea es actualmente mas vn miembro de la periferia entrañazional q̃ del zentro. La relaziõ cõ el reſto del mundo deueria ſe conſtruyr a partir deſa premiſa. Pero ſurge la pregũta de ſi la Uniõ Europea eſta preparada para mantener relaziones de igualdad cõ el Sur Global. El enfoque ecologico: el grande punto ziego Deſde ſu firma en dos mil y diezinueue, el acuerdo a tenido q̃ ſer reuiſado y ampliado a cauſa de las criticas prozedentes de paiſes europeos que demandabã mas atenziõ a la cueſtiõ ecologica y climatica. Por exemplo, haſe añadido vna menziõ eſplizita al cumplimiento de los Acuerdos de Paris de dos mil y quinze Empero, en el texto final aqueſtas nueuas diſpoſiziones ſõ debiles, carecẽ de mecaniſmos de control y ſanziõ efetiuos y no alterã la logica de fondo q̃ coliſiona cõ los prinzipios de la ſoſtenibilidad. La mayoria de los modelos predicẽ vnos incrementos moderados de las emiſiones de dioxido de carbono, fundamentalmente debido a las gananzias de efiziencia q̃ eſperanſe por la eſpezialiçaciõ. Empero, los modelos no incorporã las emiſiones prouocadas por el tranſporte, q̃ en aqueſte caſo es vn coſte muy importante. Ademas, la eſpezialiçaciõ agraria de Mercoſur ſupondria preuiſiblemente vna eſpanſiõ de la frontera agricola, cõ rieſgos euidentes de deforeſtaziõ (algunos eſtudios hablã de vn rango de zincuenta mil - ziento y ſetenta mil hetareas). Aqueſtos cambios en el vſo de la tierra no ſolo implicã perdida de biodiuerſidad y otros impactos ecologicos, ſino q̃ afetã a la emiſiõ de gaſſes de efeto inuernadero. La UE lleua años intentando aſſegurar q̃ ſus importaziones no prozedã de çonas deforeſtadas, mas el acuerdo cõ Mercoſur no puede garantiçarlo de forma creible. A eſto ſumaſe vna cueſtiõ cada vez mas releuãte: la ſeguridad alimentaria. En vn contexto de criſis climatica, energetica y geopolitica, reforçar la dependenzia de importaziones agrarias lexanas reſſulta, como minimo, diſcutible. Deſde vna perſpetiua ecoſozial, eſternaliçar la produciõ de alimẽtos baſicos hazia cadenas globales intenſiuas en combuſtibles foſiles y vulnerables a tenſiones politicas es vna eſtrategia arriſcada. Concluſiones La Uniõ Europea tiene que encontrar ſu lugar en el mundo, pero difizilmente lo ara firmando acuerdos diſeñados para vna realidad q̃ ya no exiſte. Antes de negoziar cõ el Sur Global, nezeſſita reſſoluer ſus proprias fragilidades: coheſſiõ entraña, finanças comunes (començando cõ eurobonos) y vna politica induſtrial que planifique la tranſiziõ ecologica en ſerio. Solo entonzes podra conſtruyr relaziones comerziales q̃ no reproduzcã las aſſimetrias del paſſado, ni hazia dentro ni hazia fuera.