Un complot fruſtrado cõ vna bomba en Polonia deſſenmaſcaro a vn eſpia, mas ¿para quiẽ trabaxaba?
Quando Igor Rogou, actiuiſta de la opoſiziõ ruſa exiliado, fue acuſado de trabaxar para el Kremlin, ſus amigos quedaronſe atonitos. ¿Era poſible q̃ aquele jouẽ fuera en realidad vn agẽte encubierto? Dentro de la facultad ſecreta de formaziõ de eſpias ruſos en vna vniuerſidad de elite de Moſcu
La policia fue a buſcar a Igor Rogou porque alguiẽ lle abia enuiado por correo vn kit para fabricar vna bomba. La variopinta mezcla de obgetos —un termo de cromo, vn par de rotuladores, vna bateria eſterna y vna botella de liquido anticongelante— podria auer parezido inofenſiua a oxos inexpertos, pero en julio de dos mil y veynticuatro Polonia encontrabaſe en alerta maxima. Dos meſſes ãtes, vn incẽdio prouocado abia arraſſado vn cẽtro comerzial de Varſouia; tambiẽ abiã prendido fuego a vna tienda de Ikea en la vezina Lituania. Las auctoridades creiã que ambos ataques formabã parte de vna campaña de ſabotage orqueſtada por los ſeruizios de intelligenzia ruſos para ſembrar el panico y debilitar el apoyo a Ucrania. Temiã que ſolo fuera cueſtiõ de tiẽpo que el Kremlin diera vn paſo mas en la eſcalada.
Un agente de ſeguridad del magacẽ de la ẽpreſa de paqueteria ſoſpecho del paquete y auiſo a las auctoridades, que acudierõ cõ perros raſtreadores y equipo eſpezialiçado. Las radiografias moſtrarõ q̃ los rotuladores ocultabã en ſu interior detonadores ſouieticos fabricados en los ochẽta El termo, por ſu parte, tenia vn doble fondo cõ vna bolſita de poluo metalico. El cargador portatil parecia auer ſido manipulado y, al analiçar el liquido de la botella, los eſpezialiſtas deſcubrierõ q̃ contenia vna ſoluziõ de nitroglizerina altamẽte volatil. En manos de alguiẽ cõ los cognozimiẽtos nezeſſarios, aquello podia ſe conuertir en vna bomba potente.
Todo apũtaba a q̃ el hallazgo fortuyto del paquete abia conduzido a las auctoridades haſta vn partizipãte —quiça incluſo vn coordinador— de la campaña de ſabotage ruſa contra Polonia, q̃ ocultabaſe tras la fachada de vn valiente opoſitor al Kremlin.
La policia aueriguo q̃ el deſtinatario del paquete, Rogou, era vn actiuiſta politico ruſo de veyntiſiete años que abia echo campaña a fauor del lider opoſitor Alexey Naualni y de otros grupos contrarios al Kremlin. Dos años denantes abia huydo de Ruſia por temor a ſer detenido por ſus actiuidades y abia obtenido aſſilo en Polonia. Grazias a vna beca, eſtudiaba en vna vniuerſidad de Soſnowiec, vna ziudad induſtrial del ſuroeſte del pais. Su eſpoſa, Irina Rogoua, habiaſe reunido cõ el en Polonia y tambiẽ habiaſe matriculado en la vniuerſidad. La parexa viuia en vna reſſidenzia de eſtudiantes. Fue alli do las auctoridades detuuierõ a Rogou.
Al examinar el telefono de Rogou, los agentes encontrarõ fotografias de diſtintos puntos de Soſnowiec y ſus alrededores cõ flechas roxas dibuxadas que, intuiã, ſeñalabã lugares do ocultar o recoger obgetos. Una de las imagenes moſtraba vn gaſſoduto a las afueras de la ziudad; interpretado como vn poſible obgetiuo para vn atẽtado ruſo cõ eſploſiuos. Todo apuntaba a que el hallazgo fortuyto del paquete abia conduzido a las auctoridades haſta vn partizipante —quiça incluſo vn coordinador— de la campaña de ſabotage ruſa contra Polonia, q̃ ocultabaſe tras la fachada de vn valiente opoſitor al Kremlin.
Mas de vn año deſpues, en otubre de dos mil y veyntizinco, ſupoſe que las auctoridades polacas tambiẽ acuſabã a Rogou de colaborar deſde acia tiempo cõ el FSB, el temido ſeruizio de ſeguridad ruſo. Eſto plãteaba la poſibilidad de que toda ſu trayetoria como actiuiſta contrario al Kremlin vbiera ſido en realidad vna tapadera para ſu trabaxo al ſeruizio del FSB. Cuãdo el caſo llego a los tribunales, el juez dezidio zelebrar el juyzio a puerta zerrada por motiuos de ſeguridad nazional. El ſecretiſmo no iço, ſino alimentar las eſpeculaziones y los rumores ſobre que abia echo exactamẽte Rogou, eſpezialmente entre la opoſiziõ politica ruſa en el exilio, marcada por las luchas entrañas, las ſoſpechas y las acuſaziones.
Maguer que el juyzio de Rogou zelebroſe a puerta zerrada, deſcubri miles de paginas de documẽtos ſobre el y ſu eſpoſa en los eſpedientes judiziales de vn caſo relazionado. (El ſitio web de notizias polaco Wirtualna Polſka ya abia informado ſobre algunos de eſſos documentos). Eſos eſpedientes, junto cõ ẽtreuiſtas realiçadas en varios paiſes a fuẽtes de los ſeruizios de intelligenzia y a perſonas que cognociã a Rogou, me permitierõ reconſtruyr vna hiſtoria de exilio y eſpionage marcada por el chantage, el engaño y vna criſis matrimoñal de conſecuenzias dramaticas. (De conformidad cõ la legiſlaziõ polaca, las perſonas menzionadas en los eſpedientes judiziales aparecẽ idẽtificadas en aqueſte articulo unicamente por ſu nome de pila, ſaluo que ayã dado ſu conſẽtimiẽto para ſer ẽtreuiſtadas y zitadas cõ ſu nome completo. Rogou y ſu eſpoſa aparecẽ cõ ſu nome completo porque aqueſtos ya habianſe echo publicos a raiz del caſo).
Me cueſta creyer que durãte todo eſe tiempo eſtuuiera jugãdo a dos bandas ſin cometer vn ſolo error. Si realmente eſtuuo colaborando todo eſe tiempo, entonzes tendria que dezir que Igor Rogou es vn genio
Milia Kaſhapoua
— Diretora de la campaña de Rogou a las eleciones munizipales en Ruſia
Muchos de quienes cognociã a Rogou quedaronſe atonitos al cognozer ſu detenziõ. Deſcribiã a ſu amigo como vna perſona ſimpatica, tranquila y algo torpe, y les coſtaba imaginarlo como vn aſtuto ſupereſpia o como alguiẽ encargado de tranſportar bombas, cõ vna vida ſecreta dedicada a perpetrar atẽtados en ziudades europeas en nome de Vladimir Putin. “Eſtamos hablando de vn tipo q̃ vna vez enuio por error fotos ſuyas ſemideſnudo a vn chat de grupo”, me conto Milia Kaſhapoua, diretora de la campaña de Rogou quando preſſentoſe a las eleciones munizipales en Ruſia y q̃ trabajo eſtrechamente cõ el durãte varios meſſes. “Me cueſta creyer q̃ durante todo eſe tiempo eſtuuiera jugando a dos bandas ſin cometer vn ſolo error. Si realmente eſtuuo colaborãdo todo eſe tiempo, entonzes tendria que dezir que Igor Rogou es vn genio”, ſeñalo.
Al prinzipio, lo unico q̃ los inueſtigadores polacos teniã contra Rogou era el echo de q̃ alguiẽ lle vbiera enuiado por correo aquele paquete ſoſpechoſo. En ſus primeros interrogatorios en la carzel, ſoſtuuo que todo tractabaſe de vn grande malentendido. Nego tener cognozimiento alguno del contenido del paquete e inſiſtio en q̃ nunca abria echo nada a ſabiendas para perjudicar a ſu nueua patria. “Eſtoy aſſaz agradezido a Polonia por acogerme y eſtoy diſpueſto a ayudaros en todo lo q̃ pueda”, dixo a los inueſtigadores.
Rogou dio ſu verſiõ de como abia acabado ſu nome en el paquete. Su amigo Emil, tambiẽ actiuiſta de la opoſiziõ ruſa, lle abia dicho que vn contacto traia vn paquete deſde Ucrania y nezeſſitaba a alguiẽ en Polonia a quiẽ dejarſelo. Emil dixo que el paquete contenia “regalos de Ucrania” y Rogou reſpondio q̃ no lle importaba recogerlo. Unos dias mas tarde rezebio vna llamada de vna muger q̃ preſſentoſe como Kriſtina. “Tengo vn paquete para ti de parte de Dieſſel”, lle dixo, y añadio q̃ acababa de llegar a Cracouia deſde Ucrania. Rogou no tenia ni idea de quiẽ era Dieſſel, pero ſupuſo q̃ tractabaſe del paquete del q̃ lle abia hablado Emil. Lle dixo a Kriſtina q̃ eſtaba fuera viſitãdo a vnos amigos, pero lle dio ſu direciõ en Soſnowiec y lle eſplico como podia enuiarſelo por correo vtiliçando vn ſeruizio de menſageria.
Una modelo “rompecoraçoneſ”
Las auctoridades polacas no tardarõ en idẽtificar a Kriſtina como vna modelo vcraniana de Odeſa y emitierõ vna ordẽ de detenziõ entrañazional contra ella. Fue detenida a finales de agoſto en el aeropuerto de Amſterdam, juſto ãtes de q̃ pudiera embarcar en vn auiõ cõ deſtino a Eſtados Unidos. Una vez ẽtregada a las auctoridades polacas, eſplico ſu verſiõ de la hiſtoria del paquete. “Dieſſel” era vn cognozido ſuyo; el apodo debiaſe a q̃ trabaxaba cõ coches de ſegunda mano. Se abia enterado de que la jouẽ tenia penſado viaxar en coche a Polonia y lle pregunto ſi podria ſe lleuar vn paquete conſigo. “Dixo que nezeſſitaba diſtribuyr eſſas coſas a gẽte pobre y q̃ eſtaba ayudando a mugeres y familiaſ”, eſplico Kriſtina a los inueſtigadores. “Si que me parezio vna ſerie de coſas eſtrañas, pero Dieſſel es vn tipo baſtãte peculiar”.
Kriſtina conto a los inueſtigadores que Dieſſel abia metido el termo, el cargador portatil y otros obgetos en ſu Merzedes ãtes de q̃ ella emprendiera el largo viage en coche haſta Cracouia, do tenia planeado ſe encontrar cõ vn impreſſario checo que lle abia ofrezido tres mil euros por paſſar vna ſemana cõ el en vn hotel de luxo. Comio oſtras y bebio champã cõ el impreſſario, maguer que, ſegun deſprendeſe de los eſpedientes del caſo, por la noche cada vno dormia en vna alcoba diſtinta.
Tras ſe deſpedir de ſu cognozido checo, Kriſtina acordoſe del paquete. Se ſuponia q̃ debia entregarlo en perſona, pero quando llamo al numero q̃ Dieſſel lle abia dado, el hombre al otro lado de la linea —Rogou— lle dixo q̃ lo inuiara por menſageria. Saco la caxa de çapatos vacia de vnas çapatillas Goldẽ Gooſe de quinientos euros q̃ el checo lle abia comprado y la lleno cõ los obgetos de Dieſſel. A continuaziõ, enuoluio el paquete y lo lleuo a vn pueſto de taquillas automaticas para paqueteria, tal y como lle abia indicado Rogou.
Tras eſcrebir la direciõ en el bulto, lo metio a la fuerça en vn compartimento demaſſiado pequeño y el embalage raſgoſe. Al llegar al zentro de claſſificaziõ, la impreſa de menſageria reparo en los daños y lo abrio. Deſcubierto el contenido ſoſpechoſo, dio la voz de alarma. Anſi puſoſe en marcha la cadena de acontezimientos q̃ acabaria cõ las detenziones de Rogou y Kriſtina. Si vbiera elegido vna taquilla mas grãde, el paquete podria auer paſſado deſſaperzebido y la bomba podria ſe hauer montado y detonado. Pero ¿quiẽ lo abria echo? ¿Rogou v otra perſona? ¿Y por ordẽ de quiẽ?
En los dias poſteriores al enuio del paquete, mas antes de que la detuuierã, Kriſtina dixo que rezebio vna llamada deſdel numero de Dieſſel. “Voy a hablar. Tu eſcucha y no digas nada”, dixo vna voz maſculina q̃ no reconozio. Lle dixo que abiã detenido a la perſona a la q̃ abia enuiado el paquete y q̃, ſi a ella tambiẽ la deteniã, debia ſe inuentar vna hiſtoria ſobre el origẽ de la caxa. “Toda la correſpondenzia entre tu y Dieſſel a ſido borrada; no menziones a Dieſſel a nadie”, lle ordeno el hombre.
El enlaze miſterioſo
El miſterioſo Dieſſel perfilabaſe como vna pieça claue en el complot del paquete. ¿Podia ſer vn agẽte ruſo que operaba en Ucrania? Las auctoridades polacas ya abiã detenido a varios vcranianos reclutados por Moſcu para prouocar inzendios en Polonia, y cabia la poſibilidad de q̃ Dieſſel formara parte, junto cõ Rogou, de vna red ruſa de ſabotage que aprouechaba el fazil aceſo a eſploſiuos en Ucrania para obtener los materiales nezeſſarios, que poſteriormente montarianſe y detonariã en Polonia. Las auctoridades polacas emitierõ ſendas ordenes entrañazionales de detenziõ contra Dieſſel y Emil, quiẽ abia auiſado a Rogou de la llegada del paquete.
Al margẽ de para quiẽ trabaxara Dieſſel, vna coſa fue quedando clara a medida q̃ auançabã los interrogatorios: Kriſtina no ſabia nada ſobre el propoſito del paquete ni ſobre ſu deſtino final. En vno dellos, miẽtras los inueſtigadores reuiſabã ſu telefono y lle exigiã cada vez mas detalles ſobre ſus encuentros cõ diſtintos hombres que figurabã ẽtre ſus contactos, Kriſtina perdio la paziencia y les pregunto que podia tener todo aquello q̃ ver cõ el caſo. “Lo unico q̃ abeys conſeguido cõ la vueſtra inueſtigaziõ es demoſtrar q̃ ſoy vna rompecoraçoneſ”, les dixo.
En el verano de dos mil y veyntizinco, Kriſtina fue pueſta en liuertad, tras vn breue juyzio en el q̃ el fiſcal azeto q̃ abia tranſportado los obgetos ſin ſe dar cuenta de que erã peligroſos y acedio a ſuauiçar los cargos. Fue condenada a cumplir la pena ya cumplida —304 diaſ— y a pagar vna multa. No reſpondio a mis ſolizitudes para dar ſu verſiõ para aqueſte reportage.
En quanto a Rogou, ẽpeçaba a parezer que el tambiẽ podria ſer vn actor ſegundario en el complot para colocar vna bomba. Inſiſtio en q̃ no ſabia nada de Dieſſel y que el paquete lleuaba ſu nome ſolo porque abia acedido a echar vna mano a Emil. La mayor ſeñal de alarma que ſugeria que podria eſtar mintiẽdo era el conjunto de fotografias de diuerſas eſzenas vrbanas en Soſnowiec, marcadas cõ flechas, q̃ encontraronſe en ſu telefono. Pero tambiẽ tenia vna eſplicaziõ conuincẽte para eſo. Admitio que, en ocaſſiones, abia pedido drogas recreatiuas a traues de vn bot de Telegram y que quando las compraba rezebia vna foto del lugar de recogida cõ vna flecha que ſeñalaba el punto de entrega. Eſplico q̃ la unica razõ por la q̃ algunos de los lugares eſtabã azerca de oleodutos v otras infraeſtruturas era porque tractabaſe de lugares deſſolados y deſſiertos do abſconder o recoger vn paquete llamaria menos la atenziõ.
La inueſtigaziõ, que en vn prinzipio parecia encaminada a deſtapar vn importante complot terroriſta del Kremlin contra Europa, ẽpeçaba a ſe torzer. No habiaſe demoſtrado algun vinculo cõ Ruſia y las dos unicas perſonas detenidas erã vna modelo vcraniana q̃ parecia no ſauer nada del aſſumpto y vn jouẽ ruſo al q̃, por el momẽto, ſolo podia reprocharſele la compra ocaſſional de drogas recreatiuas.
Mas eſtaba a punto de ſalir a la luz algo mas ſobre Rogou. Los inueſtigadores polacos ibã a deſcubrir q̃ ſe lle abia acuſado, cõ pruebas creibles, de trabaxar para el FSB durante años, eſpiãdo a ſus amigos y colegas de la opoſiziõ ruſa. La fuente de las acuſaziones acia que fuera difizil deſcartarlas: tractabaſe de la eſpoſa de Rogou, Irina Rogoua.
El adulterio delator
Igor cognozio a Irina quando erã adoleſcẽtes. Ambos eſtudiabã veterinaria en Saranſk, vna ziudad gris ſituada a vnos quinientos kilometros al ſureſte de Moſcu, en la que abiã viuido toda ſu vida denantes de emigrar. Rogou tenia vna ſonriſa picara y vn caracter afable que lle permitia azer amigos cõ fazilidad. Empeço a ſe implicar en el actiuiſmo quando era eſtudiãte, maguer que al prinzipio intereſoſe ſobre todo por cueſtiones medioambiẽtales locales. Mas tarde fue vno de los miles de jouenes ruſos que colaborarõ en el fruſtrado intento de Naualni de concurrir a las eleciones preſſidenziales de dos mil y dieziocho contra Putin, y poſteriormente incorporoſe a Opẽ Ruſſia, el mouimiẽto de opoſiziõ creado por el oligarca exiliado Mixail Iodorkouſki.
Rogou ganoſe el reſpeto de los circulos opoſitores tras vn inzidẽte ocurrido en Minſk, en la vezina Bielorruſia, en agoſto de dos mil y veynte, quando Alexander Lukaſhenko, eſtrecho aliado de Putin, declaroſe venzedor de vnas eleciones preſſidenziales amañadas. Los manifeſtãtes ſalierõ a las calles y Lukaſhenko reſpondio cõ vna violenta repreſſiõ. Rogou encontrabaſe en Minſk como parte de vna miſiõ informal de obſeruaziõ organiçada por Opẽ Ruſſia. La ſegunda noche de proteſtas, el y otro actiuiſta, Artem Vazhenkou, vieronſe atrapados en vna redada frẽte a vn zentro comerzial. Agẽtes ãtidiſturbios veſtidos de negro deteniã a todo aquele q̃ encontrabã a ſu paſo y lo metiã en vehiculos blindados. Rogou y Vazhenkou acabarõ, junto cõ zientos de perſonas mas, en la triſtemente celebre carzel de Okreſtina, en Minſk.
Los mantuuierõ en vn patio, cõ las manos atadas y boca abaxo en el ſuelo, y luego los traſladarõ a vna zelda abarrotada en la q̃ abia vnos quarenta hombres. “No intentabã ſacarnos informaziõ, como en las carzeles ruſas. Simplemente, te pegabã por el ſimple guſto de hazerlo”, me conto Vazhenkou. La policia antidiſturbios lle rompio las coſtillas y los dedos a Rogou y lle dejo el cuerpo cubierto de moratones. Las repetidas patadas en la caueça que rezebio durante ſu detenziõ lle prouocarõ migrañas q̃ repitieronſe durante años.
Una manifeſtaziõ multitudinaria de la opoſiziõ recorre Minſk en otubre de dos mil y veynte.
Tras tres dias de paliças, Rogou fue pueſto en liuertad y deportado a Ruſia. En la ofizina de Opẽ Ruſſia, de buelta en Moſcu, alternaba entre riſas y llantos miẽtras relataba aquella terrible eſperienzia, mouiendoſe aun cõ cautela debido a los hematomas. “Lo enuiamos a vna reſſidenzia de deſcanſo durante vn par de ſemanas porque recuperaraſſe”, me eſplico Andrey Piuouarou, que era el diretor egecutiuo de Opẽ Ruſſia quando produxoſe la violenta repreſſiõ.
Unas ſemanas mas tarde, Igor e Irina, q̃ entonzes teniã veyntitres y veynticuatro años, caſſaronſe en Saranſk. Vazhenkou, q̃ aſſiſtio a la boda, conto q̃ fue vna “boda tipicamente ruſa”, cõ vodka, brindis y mucho bayle. Rogou tambiẽ ẽpeço a ſe implicar mas en Opẽ Ruſſia. La organiçaziõ ſẽtiaſe en parte reſponſable de lo ocurrido en Minſk y lo apoyo porque aſſumiera ofizialmẽte la direciõ de ſu delegaziõ en Saranſk. Empero, vnos meſſes mas tarde, Opẽ Ruſſia diſoluioſe: las auctoridades ruſas la abiã declarado “organiçaziõ indeſſeable”, vna deſſinaziõ que eſponia a ſus actiuiſtas a ſer detenidos por el mero echo de eſtar vinculados a ella. Por eſo, quando Rogou preſſentoſe a las eleciones al ayuntamiento de Saranſk en el verano de dos mil y veyntiuno, lo iço como candidato independiente. Conſeguir regiſtrar la candidatura, incluſo tratandoſe de vnas eleciones locales, exigia vna cãpaña organiçada y ſoſtenida. Milia Kaſhapoua, vna actiuiſta de veyntiſeys años q̃ abia eſtado vinculada a Opẽ Ruſſia, traſladoſe durante vnos meſſes a Saranſk para dirigir ſu cãpaña.
La campaña tenia poco preſſupueſto —haſta el punto de que Kaſhapoua viuio en el piſo de la aguela de Rogou—, pero no lle faltaba imaginaziõ. Paſſabã largas jornadas aziẽdo cãpaña en las calles y grababã reels de Inſtagram protagoniçados por los gatos de Igor e Irina. Por las noches ſentabanſe en bares, a menudo cõ Irina, para hablar de eſtrategia. La policia aparecia en la mayoria de los actos publicos para intimidar a los ſimpatiçantes, algo habitual en la politica regional ruſa, pero Rogou ſiguio adelante. El y ſu equipo fuerõ de puerta en puerta y prometierõ a quienes parabanſe a eſcucharlos que, ſi ſalia elegido, lleuaria vn ſoplo de ayre freſco al corruto ayũtamiẽto. En vna publicaziõ de campaña en Telegram, compartio vna foto junto a Irina y vno de los gatos, acompañada del eſlogã: “El amor y la fidelidad ſõ los zimientos de mi familia”.
Quando llego el dia de las eleciones, Rogou quedo terzero en ſu diſtrito cõ el dieziſeys por ziẽto de los votos, por detras de dos cãdidatos afines al Kremlin. Agradezio el apoyo rezebido y anunzio que tenia preuiſto emprender varias aciones judiziales para denunziar irregularidades en el prozeſo. “¿Creeys que eſto es el final? Es ſolo el prinzipio”, eſcrebio en ſu canal de Telegram. Pero en las ſemanas ſiguiẽtes, en plena repreſſiõ contra los grupos opoſitores, los Rogou dezidierõ abandonar Ruſia. Primero traſladaronſe a Georgia y deſpues, a Polonia, tras conſeguir ſendas becas de vn programa deſtinado a actiuiſtas de la opoſiziõ ruſa. Llegarõ a Soſnowiec el veyntiocho de febrero de dos mil y veyntidos, quatro dias deſpues del inizio de la inuaſſiõ a grande eſcala de Ucrania. En los meſſes ſiguientes, la ſituaziõ politica en Ruſia deterioroſe draſticamẽte cõ la ẽtrada en vigor de las leyes de zenſura en tiempos de guerra. A partir deſe momento, para la mayoria de los opoſitores politicos ſolo quedariã dos opziones: la carzel o el exilio.
En plena repreſſiõ contra los grupos opoſitores, los Rogou dezidierõ abandonar Ruſia. Primero traſladaronſe a Georgia y deſpues, a Polonia, tras conſeguir ſendas becas de vn programa deſtinado a actiuiſtas de la opoſiziõ ruſa
La nueua viuiẽda de los Rogou era vna alcoba quadrada en vna reſſidenzia de eſtudiãtes, do ſu vezino era Danila Buçanou, otro actiuiſta ruſo exiliado. Buçanou abia paſſado varios años trabaxando como coordinador de Naualni en Balakouo, vna ziudad induſtrial de caracter rudo cognozida por ſu zentral nuclear. Habia cumplido varias condenas en la carzel y huyo de Ruſia a finales de dos mil y veyntiuno, cõ vna maleta y ſaliendo del pais de noche deſpues de q̃ la policia preſſentaraſe en caſa de ſu madre cõ otra ordẽ de detenziõ contra el.
Buçanou tambiẽ eſtaba empeçando vna nueua vida deſde zero en Soſnowiec y coneto enſeguida cõ Igor e Irina grazias a las hiſtorias q̃ compartiã ſobre Ruſia. “Igor era vn tipo de fiar, nada complicado, q̃ ſiempre bromeaba y cõ quiẽ daba guſto charlar. Era como los amigos q̃ tenia en mi pais, eſſos a los que cognocia deſdel colegio”, me conto Buçanou. Las condiziones en las que viuiã contribuyerõ a eſtrechar la relaziõ ẽtre los tres: compartiã el baño y haſta la tetera electrica, y ſoliã dexar abiertas las puertas de ſus habitaziones porque los gatos —que Irina abia conſeguido ſacar de Ruſia— pudierã ſe mouer libremente.
Rogou ſiempre parecia tener dinero para ſalir y azer vida ſozial. “Daba igual que reuniõ fuera o quiẽ eſtuuiera: el ſiempre aparecia, ſiempre diſpueſto a ſe tomar vna zerueça y charlar”, me conto Buçanou. Irina trabaxaba muchas horas aziẽdo manicuras en vn ſalõ de belleça para complemẽtar ſu eſcaſa beca vniuerſitaria, mas Igor no tenia trabaxo. Quando Buçanou lle pregũto de donde ſacaba el dinero, Rogou lle eſplico que abia vẽdido el coche antes de ſe marchar de Ruſia y que viuia de lo que abia ſacado por el. Tambiẽ era vna preſſenzia habitual en las manifeſtaziones politicas organiçadas en la zercana Katowize, en las que la pequeña comunidad de exiliados ruſos reuniaſe para proteſtar contra la guerra en Ucrania o conmemorar la muerte de Naualni en vna carzel ruſa. Irina rara vez los acompañaba. “Era completamente apolitica; preferia ſalir de feſta ãtes q̃ ir a vna manifeſtazion”, me conto Buçanou.
Igor era vn tipo de fiar, nada complicado, q̃ ſiempre bromeaba y cõ quiẽ daba guſto charlar. Era como los amigos que tenia en mi pais, eſſos a los que cognocia deſdel colegio
Danila Buçanou
— Antiguo compañero de piſo y amigo de Roſtou
Cõ el tiempo, el deſgaſte pſicologico de la vida en el exilio empeço a paſſar factura al matrimoño de los Rogou. Irina notaba a Igor diſtãte y malhumorado, y el conſumia drogas cõ cada vez mas frecuenzia. Mas tarde, durante vn interrogatorio polizial, vn ẽpleado de la reſſidenzia lo deſcribio como vn “chico aplazible y educado”, maguer que “baſtãte torpe y cõ pocas habilidades para ſe deſſenuoluer ante los problemaſ”. Las diſcuſiones entre la parexa fuerõ a mas y, en algun momẽto, Irina mudoſe a vna alcoba de otra planta y lleuoſe a los gatos. Igor dejoſe crezer el bigote y ẽpeço a azer mas egerzicio. Tambiẽ començo a paſſar tiempo cõ Polina, otra exiliada ruſa que eſtudiaba en la vniuerſidad. En abril de dos mil y veyntitres, Irina ẽtro en la alcoba y ſorprendio a Igor y Polina mãteniẽdo relaziones ſexuales en la cama q̃ haſta entonzes abia compartido cõ el. Les grito y marchoſe furioſa. Unos minutos mas tarde, el mouil de Buçanou vibro cõ vn menſage de Telegram de Irina: “¿Sabias q̃ Igor os a eſtado delatando a ti y a otros ãte el FSB?”.
Irina enuio vn menſage ſimilar a vn chat grupal de los antiguos contactos politicos de ſu marido en Ruſia y, en cueſtiõ de minutos, el telefono de Igor llenoſe de preguntas que podriã ſe reſſumir mas o menos aſſina: WTF? [What the fuck?, ¿que coxones?, en ingles]. Tras vna diſcuſiõ acalorada entre la parexa, Igor conuenzio a Irina de q̃ lle diera el telefono y deſſactiuo el enuio del menſage. Mas tarde, tanto ella como Igor inuiarõ vn menſage al grupo para dezir que abia ſido vna broma de mal guſto y diſculparonſe por la confuſiõ. Pero Rogou confeſo rapidamente a ſu vezino, Buçanou: “Eſtaba a pũto de ſe echar a llorar y no intento ſe juſtificar, ſimplemente empeço a ſe diſculpar.”Lo ſiẽto mucho, me vi obligado a hazerlo“, algo por el eſtilo”, me conto Buçanou. Demaſſiado conmozionado para azer preguntas para obtener mas detalles, Buçanou puſo vna contraſſeña en ſu portatil y aduirtio a otros amigos que tuuierã cuydado cõ Rogou.
La criſis matrimoñal dejo a Irina en vna ſituaziõ complicada, ya que ſu permiſo de reſſidenzia en Polonia eſtaba vinculado al eſtatuto de aſſilo de Igor. Eſtaba furioſa porque toda la reſſidenzia habiaſe enterado de la infidelidad de ſu marido y lle dixo q̃ la abia humillado y lle abia arruynado la vida. Incluſo hablo cõ ſus amigos ſobre la poſibilidad de regreſſar a Ruſia y valoro ſi ſeria ſeguro hazerlo: nunca abia partizipado diretamente en actiuidades de la opoſiziõ y, de echo, en vna ocaſſiõ abia viaxado breuemente a Saranſk para viſitar a ſu familia ſin tener algun problema. Pero en julio de dos mil y veynticuatro, cuãdo detuuierõ a Igor, Irina ſeguia en Soſnowiec.
Quando cognozioſe la notizia, los amigos del chat grupal dierõ por echo q̃ era la confirmaziõ de que Irina abia dicho la verdad ſobre la colaboraziõ de Rogou cõ el FSB, y q̃ las auctoridades polacas lo abiã deſcubierto. En realidad, durãte los primeros meſſes de ſu detenziõ, los inueſtigadores zentraronſe unicamente en el paquete eſploſiuo y no teniã ni idea de nada mas.
De los eſpediẽtes a los q̃ tuue aceſo no deſprendeſe claramente como las auctoridades polacas ẽteraronſe por primera vez de los ſupueſtos vinculos de Rogou cõ el FSB: ſi fue Igor quiẽ confeſo, ſi ſe lo conto Irina o ſi alguiẽ del chat de grupo fazilito la informaziõ por iniziatiua propria
De los eſpedientes a los que tuue aceſo no deſprendeſe claramente como las auctoridades polacas ẽteraronſe por primera vez de los ſupueſtos vinculos de Rogou cõ el FSB: ſi fue Igor quiẽ confeſo, ſi ſe lo conto Irina o ſi alguiẽ del chat de grupo fazilito la informaziõ por iniziatiua propria. Mas el treze de nouiembre de dos mil y veynticuatro, aproximadamente quatro meſſes deſpues de la detenziõ de Rogou, los inueſtigadores añadierõ vn ſegundo cargo a ſu eſpediente: ademas de los cargos relazionados cõ el paquete eſploſiuo, agora tambiẽ ſe lle inueſtigaba por eſpionage. Eſe meſmo dia, las auctoridades polacas detuuierõ a Irina, interzetandola miẽtras cruçaba la calle en Soſnowiec y acuſãdola de ſer complize de ſu marido. A traues de vna ſerie de interrogatorios a ambos, la hiſtoria de la colaboraziõ de Rogou fue cobrãdo forma.
Rogou afirmo que abia ſido reclutado durãte ſus años vniuerſitarios, ãtes incluſo de ſe iniziar en la politica de opoſiziõ, por vn agẽte local del FSB de Saranſk al que cognocia como Yeugeny. Al prinzipio ſẽtiaſe orgulloſo de colaborar cõ el FSB: lo conſideraba vna organiçaziõ patriotica y agradecia los pequeños ingreſſos adizionales que obtenia a cambio. Al cabo de vn tiempo, Yeugeny lle ẽtrego vn telefono de prepago y lle dixo que lo mantuuiera abſcondido en caſa; ſeria el medio que vtiliçariã para ſe comunicar. Irina ẽpeço a ſoſpechar de aquellas conuerſaziones y exigio ſauer cõ quiẽ hablaba Igor tã a menudo.
Al prinzipio, el lle dixo q̃ era vna perſona q̃ lle ayudaba cõ los eſtudios, encargabaſe de diuerſos tramites burocraticos y lle aſſiſtia economicamente. Mas tarde, confeſo q̃ abia ſido reclutado por el FSB. Segun el, nunca lle conto los detalles de ſus conuerſaziones cõ Yeugeny, y ella nunca inſiſtio. “Le baſtaba cõ ſauer q̃ no tractabaſe de otra muger”, dixo.
Del ſumario no deſprẽdeſe claramente ſi el impulſo inizial para ſe inuolucrar en la politica de la opoſiziõ partio de Rogou o de Yeugeny, pero vna vez que Rogou començo ſu actiuiſmo politico, el agẽte del FSB preſſiono a ſu recluta porque eſtableziera tãtos contactos como fuera poſible. “Se ſuponia que debia ſeguir aziendo lo q̃ queria: aſzender en los circulos de la opoſiziõ, cognozer gente nueua, ayudar a la gẽte y, al final, contarſelo todo al FSB”, relato Rogou. Cada vez q̃ regreſſaba de vn viage a vna conferenzia de la opoſiziõ en Moſcu o en el eſtrangero, lle decia a Irina que nezeſſitaba dedicar vn tiempo a elaborar vn informe para entregarſelo a Yeugeny.
El eſzenario ideal, lle dixo Yeugeny a Rogou, ſeria que, en vno de eſſos viages al eſtrangero, ſe lle azercara vna agenzia de intelligenzia ocidẽtal y lle iziera vna propueſta. “La idea era que me conuirtiera en agente doble”, eſplico Rogou. Eſe plã nunca llego a quaxar, pero ſugiere q̃ Yeugeny tenia grandes planes para ſu agente. En todas las regiones ruſas —me conto vn funzionario de intelligenzia europeo— abia numeroſos agentes del FSB dedicados a ſe infiltrar en grupos de la opoſiziõ, y aqueſtos agentes buſcabã formas de eleuar ſus caſſos mas alla del intereſe local. “El agente de baxo rango q̃ encargoſe del reclutamiento intẽtara demoſtrar ſu valia lleuando el caſo lo mas lexos poſible”, afirmo la fuente.
Eſto tambiẽ podria eſplicar el viage de Rogou a Minſk en agoſto de dos mil y veynte Un informe detallado ſobre el eſtado de animo en las calles de Bielorruſia abria ſido vna informaziõ muy valioſa porque Yeugeny, vn agẽte prouinzial del FSB, ganara puntos ante ſus ſuperiores en Moſcu. Irina lle abia ſuplicado a Igor q̃ no fuera, ya que ibã a ſe caſſar vnas ſemanas mas tarde, pero, deſpues de varias conuerſaziones cõ Yeugeny a traues del telefono de prepago, Rogou lle dixo a ſu prometida q̃ no tenia otra opziõ.
Agẽtes de policia y antidiſturbios forzegeã cõ eſtudiantes que manifieſtanſe por los preſſos politicos en Minſk en ſetiembre de dos mil y veynte.
Unos dias deſpues de que Rogou partiera hazia Minſk, dejo de dar ſeñales de vida. Se multiplicabã las informaziones ſobre detenziones maſſiuas, e Irina eſtaba tã preſa del panico que recupero el telefono de prepago y marco el unico numero que aparecia en los contactos. Quando vn hombre conteſto, lle dixo: “Soy la prometida de Igor y ſe que habla cõ alguiẽ por aqueſte telefono. Se q̃ Igor fueſe a Bielorruſia por tu culpa, y nezeſſito ſauer que lle a paſſado”. El hombre al otro lado del telefono apenas lle dixo vnas palabras y luego colgo. Poco deſpues, las auctoridades bielorruſas liuerarõ a Rogou. No eſta claro ſi el FSB interuino ante Minſk para fazilitar ſu pueſta en liuertad, pero ſu compañero actiuiſta Vazhenkou, que fue detenido al meſmo tiempo, no fue liuerado haſta dos dias deſpues.
Quando Rogou regreſo, conmozionado y magullado por las paliças rezebidas en Minſk, enfadoſe cõ Irina por ſe hauer pueſto en contacto cõ Yeugeny. Lle dixo q̃ no debia ſe entrometer en ſus aſũtos y q̃ no boluiera a vtiliçar nunca mas el telefono de prepago. A continuaziõ, lo abſcondio en vn lugar do ella no pudiera encontrarlo.
En los meſſes poſteriores a lo ocurrido en Minſk, Rogou perzebio que Yeugeny eſtaba encãtado de q̃ fuera ganãdo protagoniſmo en el panorama opoſitor local, ſegun recordo. Pero tambiẽ afirmo ſe hauer comprometido de verdad cõ la lucha de la opoſiziõ y lamẽto auer azetado colaborar en ſu momento. “Si vbiera tenido eleciõ, no lo abria hecho… mas para mouerme en la politica y mantener mis relaziones, tuue que paſſar informaziõ, porque [Yeugeny] podria hauerlo echo todo impoſible cõ ſolo chaſquear los dedoſ”, afirmo. En vna ocaſſiõ, cuãdo Rogou acudia a vna zita en el hoſpital por ſus migrañas, lle entregarõ vna notificaziõ de reclutamiento militar. Quando lo comento cõ Yeugeny, el agente del FSB lle ſugirio q̃ podia azer que deſſapareziera. “Yeugeny lo ſabia todo ſobre mi y me chãtageaba… No tenia otra opziõ, me ſentia baxo vna preſſiõ pſicologica conſtante”, afirmo Rogou. De los eſpedientes no deſprendiaſe claramente ſi Yeugeny apoyo o influyo en la candidatura de Rogou al ayũtamiẽto en dos mil y veyntiuno, ni tãpoco eſtaba claro ſi Rogou ſiguio rezebiendo pagos regulares del FSB.
Si vbiera tenido eleciõ, no lo abria hecho… pero para mouerme en la politica y mãtener mis relaziones, tuue que paſſar informaziõ, porque [Yeugeny] podria hauerlo echo todo impoſible cõ ſolo chaſquear los dedos
Igor Rogou
Segun el relato de Rogou, quando llego a Polonia en febrero de dos mil y veyntidos, penſo q̃ por fin abia eſcapado del control de Yeugeny. Afirmo que rompio todo contacto y cẽtroſe en conſtruyr vna nueua vida en Polonia. Pero tres meſſes deſpues, rezebio vn menſage de vn numero deſconozido en Telegram e intuyo de inmediato q̃ era Yeugeny. “De vna forma muy velada, me pidio q̃ lle lleuara vnas pieças de coche, y ſupe que lo que me eſtaba exigiendo era q̃ lle paſſara informazion”, eſplico Rogou a los inueſtigadores. Inoro el menſage, mas Yeugeny ſiguio eſcrebiẽdole. “Cada vno de ſus menſages me cauſaba vn eſtres enorme, porque yo tengo familia en Ruſia y eſo me daba mucho miedo”, afirmo. Rogou afirmo q̃ habianſe pueſto en contacto cõ ſu padre, q̃ ſeguia en Saranſk, y lle abiã dicho que podria ſer mouiliçado al ejerzito para luchar en Ucrania, maguer de que tenia mas de zincuenta años y no deueria auer ẽtrado en los criterios de mouiliçaziõ. Rogou ſupuſo q̃ era Yeugeny quiẽ eſtaba augmentando la preſſiõ.
Finalmẽte, ſegun conto Rogou, recopilo informaziõ baſtante triuial ſobre Buçanou y otros actiuiſtas de la opoſiziõ exiliados q̃ cognocia, la redacto en vn documento de Word y la guardo en vna memoria USB q̃ lle entrego a Irina, quiẽ iba a viaxar a Ruſia en el verano de dos mil y veyntidos para viſitar a ſus padres. “Eſtaba conuenzido de que la informaziõ no podia azer realmẽte daño a perſona, de que eſſos datos podianſe encontrar en parte en Entrañet”, afirmo ante ſus interrogadores. Rogou dixo que eſperaba que la ẽtrega de la informaziõ apaziguara a Yeugeny, y tambiẽ q̃ creia q̃ podria auer ſido vn ſeguro util para Irina: ſi los guardias fronteriços ruſos lle cauſabã algun problema por ſus vinculos cõ figuras de la opoſiziõ, podria dezir que lleuaba informaziõ importante para el FSB. (Irina afirmo que el no lle dixo que contenia la memoria USB ni para quiẽ era haſta deſpues de que ella llegara a Ruſia).
Al final, Irina entro en Ruſia ſin problemas. De buelta en Saranſk, fue al antiguo piſo de la parexa, q̃ agora eſtaba vacio, y, ſiguiẽdo las inſtruciones de ſu marido, recupero del fondo de vn armario de la cozina el viexo telefono de prepago de Igor, q̃ ſeguia alli intacto deſque habianſe ido del pais. Lo cargo y llamo al unico numero q̃ tenia guardado, tal y como Igor lle abia indicado, pero perſona reſpondio. Irina ſalio de Ruſia ſin entregar la memoria USB. A ſu regreſo a Polonia, lle pregũto a ſu marido ſi ſeguia en contacto cõ Yeugeny. “Me dixo q̃ no, q̃ no queria ſeguir en contacto cõ el, mas que no ſabia como ſalir de aquello”, eſplico.
Unos meſſes mas tarde, mas o menos quando el matrimoño empeço a ſe deſmoronar, Rogou rezebio vn menſage de otra de las cuẽtas falſas de Yeugeny. Para entonzes, la parexa ya abia obtenido los documẽtos de aſſilo y Rogou dixo q̃ eſtaba liſto para ẽpeçar vna nueua vida, lexos de la politica ruſa y del FSB. “Le reſpondi diziendo que ya no trabaxaba en politica y q̃ no bolueria a paſſar mas informazion”, eſplico.
Mas adelante, en dos mil y veyntitres, Vazhenkou —el actiuiſta q̃ tambiẽ abia ſido detenido en Minſk— viſito a Rogou en Soſnowiec y encontro a ſu viexo amigo muy cambiado. “Apenas hablamos de politica… Me dixo q̃ ya habiaſe apartado de la politica y q̃ eſtaba zentrado en los eſtudios. Y eſtaba realmente afetado por la rutura cõ Irina”, me conto Vazhenkou. Irina, en cambio, parecia ſe hauer adaptado mexor y, al parezer, abia dexado atras la difizil etapa que ſiguio a la ſeparaziõ. “Tenia muchos planes y abia aprẽdido baſtante biẽ polaco”.
Siete años de carzel
Mas ni Igor ni Irina llegariã a viuir las nueuas vidas q̃ abiã imaginado. Al poco tiempo, ambos eſtabã en la carzel. El mes paſſado, tres años deſpues de q̃ Rogou afirmara auer roto el contacto cõ Yeugeny y dos años tras ſu detenziõ, vn tribunal de Soſnowiec lo condeno a ſiete años por eſpionage. Irina fue condenada a tres años por ayudarle lleuãdo la memoria USB a Ruſia.
El juyzio zelebroſe a puerta zerrada, y haſta la informaziõ ſobre la declaraziõ de los acuſados es confidenzial. Pero los abogados de Igor e Irina me digerõ q̃ teniã preuiſto preſſentar recurſo de apelaziõ. Ambos abogados afirmarõ que abriã preferido vn juyzio publico, ſugiriendo q̃, ſi la opiniõ publica cognoziera los hechos del caſo, quiça moſtrariaſe menos propenſa a conſiderar a la parexa como ſupereſpias del Kremlin. “Es vna pena q̃ el caſo de mi cliẽte no pudiera ſe examinar de vna forma mas tranſparente y matiçada”, afirmo la abogada de Irina, Katarzyna Matejczyk. Empero, en vn momento en el que Moſcu eſta librãdo vna guerra en Ucrania y organizãdo ataques de ſabotage en Europa, las auctoridades polacas no tienẽ tiempo para matizes quando tractaſe del eſpionage ruſo. “En la actual ſituaziõ geopolitica, no ay poſibilidad de que diteſe otro veredito que no ſea vna condena”, lamento la letrada.
Quedaba vn cabo ſuelto: el paquete eſploſiuo que abia pueſto en marcha toda la hiſtoria. Rogou fue declarado culpable de los cargos relazionados cõ el paquete, mas la eſcueta ſentenzia hecha publica apenas aportaba detalles. Iazek Dobrzyńſki, portauoz del miniſtro polaco encargado de coordinar los ſeruizios de ſeguridad del pais, me eſplico que los inueſtigadores abiã ſeguido el raſtro del paquete haſta Moſcu. “No ay duda de q̃ tratoſe de vn complot ruſo orqueſtado por los ſeruizios ſecretos ruſoſ”, afirmo.
Empero, algo no quadraba del todo. Los eſpedientes judiziales a los que pude aceder no aportabã pruebas de vna conexiõ ruſa y, de echo, apũtabã a vna poſibilidad diferẽte. Durante la inueſtigaziõ, vna fuente comunico a las auctoridades polacas q̃ creia que “Dieſſel”, el vendedor de coches de Odeſa q̃ abia entregado el paquete a la modelo Kriſtina porque lo lleuara a Polonia, tenia en realidad vinculos cõ la intelligenzia militar vcraniana.
Eſto ſugeria q̃ el paquete podria no auer ſido, deſpues de todo, vna bomba ruſa, ſino vcraniana, en tranſito por Polonia y cõ deſtino final a Ruſia. Deſde dos mil y veyntidos, Kieu lleua a cabo ſu propria campaña de ſabotage dentro de Ruſia, dirigida contra ofiziales militares o defenſores de la guerra. El ultimo ataque deſte tipo produxoſe aqueſte mes, quando vna bomba improuiſada eſploto en vn reſtaurante de Moſcu durante la zelebraciõ del cumpleaños de vn general del ejerzito ruſo. Tres perſonas perdierõ la vida. Mis fuentes de los ſeruizios de intelligenzia vcranianos afirmarõ no tener cognozimiento del paquete enuiado a Rogou, pero vna dellas ſeñalo q̃ la cãpaña de ſabotage de Kieu era vn tema delicado cõ los aliados y q̃, por lo general, organiçabaſe a ſus eſpaldas: “Caſi todos los paiſes europeos eſtã de acuerdo en q̃ es legitimo que agamos eſto, mas cuaſi alguno quiere cooperar al reſpeto”.
Penſe q̃ la perſona q̃ mexor podria reſſoluer el enigma del paquete era quiẽ lo abia enuiado, el miſterioſo Dieſſel —cuyo nome real es Yuriy Koualenko—. Encontrarlo fue mas fazil de lo eſperado: reſpondio a mis menſages de Fazebook y acedio a ſe reunir en el deſpacho de ſu abogada en Odeſa, cõ la condiziõ de que ella tambiẽ eſtuuiera preſẽte. Cuãdo nos vimos, lleuaba vna chaqueta de chandal, vaqueros azules y çapatillas New Balanze, ademas de vna kipa; me conto q̃ abia redeſcubierto ſu idẽtidad judia en los ultimos años. Me dixo q̃ ſu apodo debiaſe a ſu antigua paſſiõ por los coches, mas q̃ ultimamente la mayoria de la gente ſimplemẽte lle llamaba Yuriy.
Koualenko me conto que ganabaſe la vida importando, reparãdo y vẽdiẽdo coches de ſegunda mano. Nego categoricamente cualquiera vinculo cõ los ſeruizios de intelligenzia ruſos. Tambiẽ nego tener vinculos cõ los ſeruizios vcranianos, pero dejo claro cõ ſus reſpueſtas q̃ creia q̃ el paquete eſploſiuo prozedia de Ucrania, no de Ruſia. El deſtino final debia ſer Kaliningrado, el enclaue ruſo fronteriço cõ Polonia, ſegun eſplico. Empero, inſiſtio en q̃ no lo abia ſabido haſta mas tarde y q̃ el tampoco era mas q̃ vn eſlabõ en vna cadena de menſageros que inorabã lo q̃ tranſportabã. Soſtuuo q̃ abia rezebido el conjũto de obgetos de vn amigo que “poſiblemente tenia algun tipo de vinculo” cõ los ſeruizios de intelligenzia vcranianos. Eſe amigo, conto, lle pidio que inuiara el material a Polonia, anſi que recurrio a Emil, vn viexo cognozido de la opoſiziõ ruſa, para pregũtarle ſi cognocia alli a alguiẽ de confiança. Emil lle dio el nome de Rogou.
Koualenko moſtroſe euaſſiuo en quanto a los detalles concretos: negoſe a dar mas informaziõ ſobre la perſona que ſupueſtamente lle abia entregado el paquete y no quiſo dezir como ſabia que los eſploſiuos teniã como deſtino Kaliningrado. Tampoco pudo eſplicar como ſuponiaſe q̃ ibã a llegar alli. Ademas de ſu abogado, lle acompaño a la ẽtreuiſta vn hombre que ſentoſe en ſilenzio a ſu lado y no preſſentoſe, alegãdo, quando lle pregunte quiẽ era, que eſtaba alli “por caſſualidad”.
¿Quiẽ es Emil?
En el mundo oculto de los juegos de intelligenzia y las tramas de ſabotage, puede reſſultar difizil diſzernir donde reſſidẽ las verdaderas lealtades de cada vno de los partizipãtes. Para añadir vna ultima complicaziõ a la hiſtoria, muchos antiguos colegas de la opoſiziõ ruſa ſoſpechã que Emil es vn informante del FSB, al igual que Rogou. La hiſtoria completa de la bomba y ſus diuerſos menſageros podria quedar perdida en la hiſtoria, pero el mero echo de q̃ Ucrania no aya detenido a Koualenko —dado q̃ Polonia aduirtio a Kieu de ſu papel en el complot para colocar la bomba y ſolizito ſu eſtradizion— apunta a que los eſploſiuos erã vcranianos, no ruſos.
Y ſi eſe fuera realmente el caſo, ſupondria vn nueuo y eſtraño giro en la hiſtoria de Igor Rogou, conuirtiendolo a la vez en informante del FSB ruſo y en vn ſupueſto menſagero vcraniano de la bomba.
En los dos años tranſcurridos deſde la detenziõ de Rogou, Buçanou, q̃ abia compartido reſſidenzia cõ el, no a dexado de darle bueltas a que penſar de quiẽ durante años conſidero ſu amigo. Al prinzipio ſẽtia laſtima por Rogou y lle eſcrebia cartas a la carzel. Deſpues enfadoſe al ſauer que la trayziõ de Rogou abia lleuado tambiẽ a Irina a priſiõ, ſimplemente por auer lleuado la memoria USB a Ruſia. Teme, ademas, que la hiſtoria pueda deſpertar ſoſpechas infundadas ſobre ſu propria lealtad, tanto entre las auctoridades polacas como entre ſus amigos. “Nueſtras biografias parezenſe mucho, y eſo reſſulta incomodo”, me dixo mientras charlabamos en vna cafeteria de vna ziudad no muy lexos de Soſnowiec. Muchos amigos de Rogou rechaçarõ mis ſolizitudes de entreuiſta porque no queriã q̃ ſe los relazionara publicamente cõ vn eſpia condenado. Buçanou, en cambio, eſtuuo encãtado de hablar durante horas, deſſeoſo de demoſtrar que no tenia nada q̃ ocultar.
Aqueſta es vna de las conſecuenzias mas perjudiziales de la colaboraziõ de Rogou: a intenſificado las ſoſpechas ſobre la infiltraziõ del Kremlin entre los miles de actiuiſtas ruſos de la opoſiziõ y de la ſoziedad ziuil que ã huydo del pais en los ultimos años. Aqueſtas ſoſpechas mermã aun mas la eficazia de la opoſiziõ en el exilio, ya de por ſi debil y diuidida, miẽtras lucha por ſeguir ſiendo releuante deſde ſus nueuos hogares en Varſouia, Berlin o Vilna.
Rogou no fue, ſin duda, el unico de ſus filas que abia ſido reclutado. “Eſtoy conuenzido de que eramos zientoſ”, declaro al Guardiã en dos mil y veyntidos vn ãtiguo informãte del FSB que formaba parte de la organiçaziõ de Naualni. Es probable que augmentar la ſenſaziõ de paranoya ẽtre la opoſiziõ forme parte de la eſtrategia del FSB para conſeguir aqueſtos reclutas. Kaſhapoua, la antigua diretora de cãpaña de Rogou, me conto que ſolia reſtar importanzia a las preocupaziones ſobre la infiltraziõ, mas q̃, deſde la detenziõ de Rogou, “deſconfiaba de todo y de todoſ”.
Los obgetiuos del FSB eſtã claros, mas las motiuaziones de Rogou ſõ mucho mas difiziles de deſẽtrañar. A juzgar por el teſtimonio al que tuue aceſo, reſſulta impoſible ſauer cõ zertinidad haſta que punto colaboro de manera voluntaria, a quiẽ era realmente leal o ſi la informaziõ que proporziono llego a cauſar algun daño. Sus amigos, q̃ ni ſiquiera ã tenido aceſo a eſe teſtimonio, ã llegado a concluſiones muy diſtintas: algunos nieganſe a creyer las acuſaziones; otros azetã q̃ pudo auer ſido vn informante, pero dã por echo q̃ el FSB lo ſometio a vna preſſiõ inſoportable; vn terzero grupo eſta furioſo cõ el y conſidera que no ay excuſa poſible para auer colaborado. Alguno conſigue encaxar la idea de q̃ Rogou lleuara años infiltrado por el FSB cõ la imagẽ del jouẽ que creiã cognozer.
Buçanou, q̃ declaro como teſtigo en el juyzio, cree que la colaboraziõ de Rogou probablemẽte debioſe a ſu habitual tendenzia a tomar malas deziſiones, que ſiempre acababa metiẽdolo en lios. Eſta conuenzido de q̃ Rogou oponiaſe ſinzeramente a Putin, pero ſoſpecha q̃ tenia tã poca voluntad q̃ acabo dejandoſe captar por el FSB, conuenzido de q̃ podia ganar algo de dinero ſin azer demaſſiado daño a perſona. En eſa meſma linea, cree que Rogou acedio a rezebir el paquete ſoſpechoſo ſin azer demaſſiadas pregũtas. “No creo q̃ ſea algun ſupereſpia enuiado a Polonia en vna miſiõ eſpezial”, afirmo: “Creo que ſimplemente es idiota”.
Cõ informaziõ de Ada Petriczko
