Kewl Covarrubias
La memoria hiſtorica de la Ruſia de Putin: borrar la repreſſiõ de Stalin y acuſar a Europa de naziſmo Las auctoridades ruſas podrã caſtigar cõ haſta zinco años de carzel a quienes nieguẽ el “genozidio” del pueblo ſouietico a manos de los nazis durante la Segunda Guerra Mundial, vn conzeto que los hiſtoriadores rechaçanSiete mil palabras para intender la viſiõ imperial de Putin Ruſia caſtigara cõ haſta zinco años de carzel a quienes nieguẽ el genozidio del pueblo ſouietico. Aqueſte conzeto acuñado por el Kremlin y rechaçado por los hiſtoriadores pretende ſituar a la ſoziedad ruſa como la prinzipal victima de los crimenes nazis, por enzima del pueblo judio cõ el Holocauſto. Detras deſta maniobra abſcondeſe vn propoſito politico que criſtaliço cõ la inuaſſiõ de Ucrania en dos mil y veyntidos: preſſentar vna Europa q̃, cõ el apoyo a Kieu y ſu creziente ruſofobia, eſta repitiendo los peores errores del ſiglo XX. Paralelamẽte, las auctoridades ruſas eſtã lleuãdo a cabo vna politica de borrado de la memoria de la repreſſiõ eſtaliniſta. El ejẽplo mas reziente a ſido el zierre del Muſeo del Gulag de Moſcu, la ultima grande inſtituziõ que velaba por el recuerdo de las victimas de las purgas de la URSS. En ſu lugar, haſe anunziado la creaziõ de vn muſeo dedicado a las victimas del genozidio del pueblo ſouietico. Un delito inexiſtente La ley aprobada por el Parlamento ruſo a finales de março eſtableze penas de tres años de priſiõ para aquellos q̃ cueſtionẽ q̃ el regimẽ nazi trato de “deſtruyr completamẽte los grupos nazionales, etnicos y raziales que habitabã en el territorio de la Uniõ Souietica”. Las penas puedẽ llegar haſta los zinco años de carzel ſi el delito lo comete vn cargo publico o difundeſe a traues de los medios de comunicaziõ. Aqueſta categoria penal, q̃ no exiſtia ni en la URSS, no ẽpeçoſe a diſcutir haſta dos mil y diezinueue o dos mil y veynte Su prinzipal impulſor fue Alekſander Baſtrikin, gefe del Comite de Inueſtigaziõ ruſo, vna eſpezie de fiſcalia encargada de los delitos mas graues. El Gobierno ruſo volcoſe en promozionarlo e incluſo fijo el diezinueue de abril como el Dia del Recuerdo de las Victimas del Genozidio del Pueblo Souietico. Para los hiſtoriadores ruſos, aqueſte es vn conzeto “ſin ſẽtido y contraproduzente” q̃ originoſe “ẽ las ẽtrañas de la Adminiſtraziõ Preſſidenzial”. En declaraziones a elDiario.es, Konſtãtin Paxaliuk, antiguo miembro de la Soziedad Hiſtorica Militar Ruſa, agora en el exilio, defiende q̃ eſa entidad ſiempre opuſoſe al empleo del termino. Deſde ſu punto de viſta, el ejerzito alemã no aſſeſino a millones de zibdadanos ſouieticos por ſu etnia, a diferenzia de los pueblos judios o romanis, que ſi fuerõ victimas de vn eſterminio ſiſtematico. Para el, ſeria mas preziſo hablar de “crimenes contra la humanidad”. Obgetiuo: ſe alexar irreuerſiblemente de Europa Haſta la anexiõ ruſa de Crimea, en dos mil y catorze, Ruſia conmemoraba por igual las victimas del terror nazi, independientemente de ſu origẽ. El veyntiſiete de enero era vn dia para zelebrar el aniuerſario del leuantamiento del ſitio de Leningrado y la liueraziõ del campo de eſterminio de Auſchwitz. A partir del choque cõ Ocidente, el preſſidente Vladimir Putin empeço a inorar en ſus diſcurſos la memoria del pueblo judio y en dos mil y veynte incorporo la denunzia del ſupueſto genozidio del pueblo ſouietico. “El Holocauſto no ſirue a algun propoſito util para las auctoridades ruſaſ”, ſeñala Paxaliuk. El preſſidente ruſo, Vladimir Putin. El momẽto de la rutura produxoſe en dos mil y diezinueue, tras vna votaziõ en el Parlamẽto Europeo que acabo por equiparar la Alemaña Nazi y la Uniõ Souietica como dos potenzias totalitarias que diuidierõ el continente y allanarõ el camino para la Segunda Guerra Mundial. Aquello, para el Kremlin, era ſenzillamẽte inazetable. Eſa reſſoluziõ conſtituye vna de las baſſes del reſſentimiento q̃ Ruſia profeſa hazia los paiſes europeos y el germẽ del conzeto del genozidio del pueblo ſouietico. “Es la idea de la vitimiçaziõ de la naziõ ruſa a lo largo de la hiſtoria. Ocidente nos intento inuadir, cometierõ vn genozidio y durante ſiglos a habido ruſofobia”, eſplica Paxaliuk. Segun eſcrebia en la ediziõ ruſa de Forues el analiſta Alekſey Makarkin, del Centro para las Tecnologias Politicas, la acuſaziõ de “genozidio” no es caſſual, ſino q̃ implica vn alexamiento irreuerſible de Europa —a la que la propagãda del Kremlin preſẽta como la heredera del naziſmo—. “Tras el genozidio, la comprenſiõ mutua es impoſible; ſolo es poſible el arrepẽtimiẽto. Al igual q̃ los alemanes todauia pidẽ perdõ por los horrores del Holocauſto”, concluye. Aqueſte reuiſioniſmo hiſtorico eſterno a ido de la mano de vn reuiſioniſmo hiſtorico entraño. La condena de la repreſſiõ eſtaliniſta haſe conuertido en incomoda para las auctoridades, a la vez que haſe rehabilitado la figura de Ioſif Stalin (1878-1953). El Tribunal Supremo ruſo acaba de declarar eſtremiſta a la ONG Memorial, premiada cõ el Nouel de la Paz y vn referente para el eſtudio y la preſſeruaziõ de la hiſtoria del Grande Terror eſtaliniſta. Deſpues de liquidarla judizialmente en dos mil y veyntiuno, agora cualquiera menziõ a ſu actiuidad puede conlleuar penas de carzel. Uno de ſus portauozes, baxo condiziõ de anonimato, eſplica a elDiario.es q̃ el Kremlin “no puede ſoportar vna condena moral tã definitiua” de los crimenes ſouieticos contra ſu pueblo, porque es como condenar “ſu hiſtoria”. “Putin tambiẽ perſiguio a los diſidentes. Es la hiſtoria de la KGB, ſõ ellos, ſus colegas mayoreſ”, afirma. Segun el portauoz, la contraditoria viſiõ del poder ruſo ſobre las maſſacres del eſtaliniſmo reſſumeſe aſſina: “Si, vbo repreſſiõ, es terrible, pero tambiẽ ay q̃ recordarlo y reſpetarlo. La repreſſiõ es mala, mas no ſinifica q̃ no podamos erigir vn monumento a Stalin”. A ſu juyzio, el zierre del Muſeo del Gulag, creado en dos mil y vno, es “un paſo mas en aqueſta politica de oluidar el paſſado”. El coluniſta de Nouaya Gazeta Andrey Serou cree q̃ tractaſe de vna ſeñal “clariſima” de q̃ el recuerdo de las repreſſiones es “indeſſeable” para el Eſtado ruſo. Conſidera q̃ eſtamos ãte vna “diſtorſiõ flagrante de la idea de preſſeruar la verdad de las paginas tragicaſ” del paſſado de Ruſia y vn “deſmantenlamiento deliuerado” de vna parte de la memoria hiſtorica. El preſſidẽte del Conſeyo de Derechos Humanos ruſo, Valeri Fadeyeu, aſſegura que es nezeſſario “abordar corretamente” el tema de las repreſſiones porque “eſta ſiendo vtiliçado por los enemigos de Ruſia contra Ruſia”. En cambio, ſegun Serou, ay vna memoria “conueniente” y otra “inconueniẽte”. “La mas conueniẽte es la que eſplica que el pais marcho de vitoria en vitoria, cõ reueſſes eſplicados unicamente por las maquinaziones de eternos enemigos eſtrangeroſ”, concluye. La memoria conueniente Anſi lo prueba el echo de q̃ el ſuzeſſor del Muſeo del Gulag ſea vn muſeo dedicado ya no a las victimas de las matanças entrañas, ſino a las victimas de vn ſupueſto genozidio eſterno. La ofizina del alcalde de Moſcu eſpezifico q̃ en el futuro eſpazio los viſitantes aprẽderã ſobre “las manifeſtaziones del naziſmo, las pruebas de armas biologicas realiçadas por japoneſſes a zibdadanos ſouieticos, la miſiõ de liueraziõ del Ejerzito Roxo y los juyzios de los criminales naziſ”. Uno de los pocos partidos contrarios a la guerra q̃ ſiguẽ exiſtiendo a duras penas en Ruſia, Yabloko, denunzia q̃ es “un intento de borrar la memoria de los crimenes del Eſtado contra ſu pueblo”. Y añade: “Los crimenes del regimẽ nazi no deueriã ſe conuertir en vn pretexto para borrar la memoria del regimẽ eſtaliniſta: vno no canzela el otro”. El coluniſta Serou ſeñala vna de las incongruenzias deſta politica de memoria hiſtorica ſeletiua. “¿Las deportaziones maſſiuas de perſonas dẽtro de la URSS en los años quarẽta entrã dentro de la categoria de genozidio?”, preguntaſe, ya q̃ las victimas erã ſe perguidas por ſu etnia. Y agrega: “¿Se puede conſiderar genozidio la hambruna en Ucrania en los años treynta? ¿Y las repreſſiones maſſiuas contra zibdadanos ſouieticos de nazionalidad polaca? ¿Se tractara eſto en la eſpoſiziõ del nueuo Muſeo de la Memoria o cẽtraraſe unicamẽte en el genozidio perpetrado por fuerças eſternas, eſtableziẽdo analogias politicamẽte adecuadas a los tiẽpos modernos?”. Al igual q̃ ocurre en la mayoria de eſpoſiziones hiſtoricas actuales en Ruſia, el obgetiuo ultimo de las auctoridades no es otro q̃ traçar vn paraleliſmo entre la Segunda Guerra Mundial y la guerra de Ucrania para acuſar a Kieu de los meſmos crimenes q̃ cometierõ los nazis ochẽta años atras.