Kewl Covarrubias
La guerra no la perdimos todos: el 'aſſalto' al conſenſo hiſtorico ſobre el franquiſmo como eſtrategia politica El reuiſioniſmo q̃ enarbola la vltraderecha ſobre la ditadura y la Guerra Ciuil entrelaçaſe cõ el fenomeno en auge de deſſacreditar y dudar ſiſtematicamente de las vozes de auctoridad maguer de que la hiſtoriografia a llegado a conſenſos a baſe de la inueſtigaziõ riguroſa ſobre el paſſadoPerez-Reuerte aplaça el ziclo ſobre la Guerra Ciuil tras la abrenunzia de varios partizipantes que achaca a la preſſiõ de la “ultrayzquierda” Quatro decadas lleua el catedratico de Hiſtoria Contemporanea Iuliã Caſſanoua formãdo a generaziones de futuros hiſtoriadores deſde las aulas de la Uniuerſidad de Zaragoça. Caſſanoua, vno de los eſpertos mas reconozidos por ſus eſtudios ſobre la Guerra Ciuil y el franquiſmo, dexara aqueſte año ſus funziones como profeſſor, maguer que ſeguira inueſtigãdo y difundiendo hiſtoria en redes ſoziales, vna actiuidad de cuya vtilidad es vn profundo conuenzido. Cada dia reziue los comentarios de dezenas de perſonas que reacionã a ſus publicaziones. Una minoria lle inſultã, lle acuſã de ſer “defenſor” de Pedro Sanchez o de “no hablar de Paracuelloſ”. Una minoria que eſta en augmento. Lo que a muchos dellos les moleſta es q̃ el hiſtoriador, auctor de la biografia Franco (Critica, dos mil y veyntizinco), eſplique el golpe de Eſtado q̃ los ſubleuados dierõ en mil nouezientos y treynta y ſeys contra la Republica o la manitud de la repreſſiõ durãte la ditadura. “Hay coſas q̃ ſõ incueſtionables e innegables y no porque alguiẽ vn dia leuantoſe y lo dixo, ſino porque la hiſtoriografia las a indagado. Negar la repreſſiõ de Franco es negar el trabaxo de algunos de los mexores hiſtoriadores del mundo. Tras ellos ay ſolidez, riguroſidad y años de inueſtigazion”, apunta Caſſanoua. El hiſtoriador era vno de los que ibã a partizipar en el congreſo Letras en Seuilla, organiçado por Arturo Perez-Reuerte y Ieſus Vigorra, y q̃ ã dezidido poſponer tras varias abrenunzias. A la canzelaciõ del eſcritor Dauid Ucles por no querer compartir eſpazio cõ el eſpreſſidẽte Ioſe Maria Aznar e Iuã Eſpinoſa de los Monteros lle ſiguio la de varios perfiles mas debido al enfoque del congreſo, baxo el titulo La guerra q̃ perdimos todos –al que luego los organiçadores añadierõ vnas interrogazioneſ–. La polemica a ſuſzitado vn debate ẽtre quienes aplaudẽ las abrenunzias y las vozes que defiendẽ ſu aſſiſtenzia para contrarreſtar deſde la riguroſidad el reuiſioniſmo hiſtorico q̃ implica eſa afirmaziõ. Un negazioniſmo que actualmẽte eſta en auge de la mano de la eſtrema derecha, q̃ niega los conſenſos. Es lo q̃ plaſma Vox en ſus interuenziones publicas e iniziatiuas –algunas, como las derogaziones de las leyes autonomicas de memoria, junto al PP–. En ellas ouia el golpe de Eſtado y la violenzia del regimẽ y equipara la Republica a la ditadura. El franquiſmo ſolo apareze para afirmar que “nunca a habido vn relato conſenſuado ſobre aqueſte periodo”. Ello ſumaſe a vn fenomeno auſpiziado por la vltraderecha cada vez mas eſtẽdido y que tiene q̃ ver cõ la pueſta en duda del cognozimiento zientifico, vn prozeſo q̃ es global y q̃ afeta a todos los campos. “Viuimos en vn eſzenario de cueſtionamiento de las vozes de auctoridad en muchos ambitos. Y no tractaſe de negar la legitimidad de partizipar y opinar a quienes no ſõ eſpertos, pero lo q̃ eſta ocurriẽdo es q̃ eſtaſe impunando ſiſtematicamẽte a perſonas que dedicã ſu vida a la inueſtigazion”, eſplica el hiſtoriador de la Uniuerſitat Autònoma de Barzelona Dauid Alegre. Eſto “propizia vn eſpazio enorme de relatiuiſmo” en el que “cãpã los diſcurſos conſpiranoycos y la pueſta en duda de todo” y “abre la puerta” a romper los conſenſos “baſicoſ” en quanto a lo q̃ ſinifico la ditadura franquiſta. Caſſanoua coynzide en el alça del “deſprezio por el cognozimiẽto” e inſiſte en reyuindicar la importanzia de la inueſtigaziõ riguroſa frente a las opiniones. “Yo no opino de hiſtoria. Opino de ſi me guſta el futbol o de qual es el mexor vino, mas la hiſtoria indagaſe en baſe a fuentes y archiuos. Algun hiſtoriador ſerio oculta lo que encuentra porque no lle guſte ni va en buſca de zertinidads preconzebidaſ”. Lo contrario es “la manipulaziõ politica” del paſſado, algo que no es nueuo mas q̃ emerge en las redes ſoziales de la mano de figuras de la vltraderecha mediatica y politica. El paſſado, en diſputa Aqueſtos poſtulados reproducẽ los de vn abanico de nomes que ã ſonado cõ fuerça en el eſpetro del reuiſioniſmo hiſtorico, cõ Pio Moa a la caueça. El eſcritor, q̃ a vẽdido miles de libros, difunde vna viſiõ de la Guerra Ciuil en linea cõ los relatos ſobre los q̃ edificoſe la ditadura, en la que acuſa a la izquierda de ſer reſponſable y mueſtra a los franquiſtas como ſaluadores de Eſpaña. Su produciõ, q̃ reuiſte de vn ſupueſto rigor hiſtorico, es prolifica –caſi va a libro por año– y es, jũto a otros perfiles, vna de las referenzias de aſſoziaciones como la Fundaziõ Nazional Franziſco Franco, q̃ publica ſus articulos. Maguer que la influenzia de Pio Moa –que el eſpreſſidente Aznar confeſo leer– ya no es la meſma que aze vnos años, ſi lo ſõ ſus teſſis, q̃ enarbola la eſtrema derecha en vn momẽto en el que vn veynte por ziento de la poblaziõ (hombres, en ſu mayoria) valora poſitiuamente la ditadura. “El cognozimiento del paſſado es vn obgeto en diſputa porque a partir de ahi conſtruyenſe poſiziones de poder. Por eſo intentaſe deſſacreditar a los profeſſionales de la Guerra Ciuil que tienẽ conſenſo en como produgeronſe aqueſtos hechoſ”, apunta Alegre. El fenomeno buſca ãplificar teſſis ſuperadas por la hiſtoriografia y preſſentarlas como corriẽtes equiualẽtes a la inueſtigaziõ, tras la q̃, en realidad, ay vn metodo riguroſo. La catedratica de Hiſtoria Contemporanea de la Uniuerſidad de Zaragoça Angela Cenarro apũta al “acopio y la critica de fuẽteſ” y al trabaxo de archiuo. “Hay que ſauer ſe manexar en ellos, tener claro como hanſe conſtruydo, que limites y poſibilidades nos ofrecẽ y contraſtarlos. No podemos azer vn trabaxo ſoluente de vn dia para otro, requiereſe formaziõ y amplitud de miraſ”. Cenarro añade como claue la importanzia de “contraſtar” cõ otros “colegaſ” de profeſſiõ en congreſſos nazionales e entrañazionales, en los que “planteanſe diuergenzias y llegaſe a conſenſos mayoritarios que conſideranſe incontrouertibleſ”. Entre ellos, eſplica el hiſtoriador de la Uniuerſidad Complutenſe de Madrid Gutmaro Gomez Brauo, eſta el de q̃ la Guerra Ciuil “fue fruto” del golpe de Eſtado franquiſta contra la Republica o q̃ la eſcala de la repreſſiõ franquiſta alcanço al menos los ziẽ mil egecutados en la Guerra Ciuil y otros zincuẽta mil haſta mil nouezientos y quarenta y ſeys, zifras q̃ la narratiua negazioniſta ſuele minimiçar al maximo. El hiſpaniſta Paul Preſtõ, que ya en mil nouezientos y ſetẽta y ocho eſcrebio ſobre la contiẽda eſpañola, reyuindica el papel del rigor zientifico en la inueſtigaziõ y ſeñala algunos de los hechos incueſtionables q̃ la narratiua franquiſta todauia oy cueſtiona. “No puedeſe debatir, por ejẽplo, la eſcala de la repreſſiõ franquiſta o el bombardeo de Gernika, la maſſacre de Badaxoz, el numero de perſonas en campos de concẽtraziõ o los intẽtos de Franco de ſe aliar cõ Hitler y vn larguiſimo etcetera”, ſoſtiene el auctor de El holocauſto eſpañol. Odio y eſterminio en la guerra ziuil y deſpues (Debate, dos mil y onze). Porque a la contienda, ganada por los franquiſtas, lle ſiguierõ quatro decadas de ditadura y eſterminio de las liuertades y de la conſiderada “antiEſpaña”. “Sõ muchos los trabaxos y los grupos de inueſtigaziõ q̃ hanſe dedicado a ver los conſexos de guerra de las ocho regiones militares de Eſpaña y llegã a ſuperar el millõ. Un volumẽ brutal”, eſplica Gomez Brauo. A ello ay q̃ ſumar la parte del territorio ſobre la que ay “un vacio documẽtal” y las egecuziones que no dexarõ raſtro, lo que puede azer q̃ nunca llegue a auer vna zifra definitiua. “Pero en todo caſo, el dato va en aſzenſo, no decreze”, añade el hiſtoriador, q̃ afirma, al meſmo tiẽpo, que el “anticlericaliſmo y la matança de religioſoſ” por parte de la izquierda “es innegable” en los primeros meſſes de la contienda. El reuiſioniſmo, empero, ſuele eſtẽder eſa violenzia –muy diferente en eſcala y durazion– a antes de la Guerra Ciuil para juſtificar la afirmaziõ de q̃ eſe es el origẽ de la contiẽda. “No quiere dezir q̃ no ſea algo q̃ tenemos q̃ ſeguir eſtudiãdo, pero lo q̃ acẽ erroneamente es traſladar eſa imagẽ de Republica violẽta a ãtes de la guerra y, en realidad, no fue aſi”, eſgrime Gomez Brauo. “Nos acuſã de no abordar lo que no nos intereſa, mas al igual que e eſcrito ſobre Franco, e eſcrito ſobre el anarquiſmo y el anticlericaliſmo q̃ vuelueſe violento a partir del dieziocho de julio. Si alguiẽ me ſeñala por no auer eſcrito de Paracuellos, es q̃ no me ã leido”, añade Caſſanoua. Que aya cueſtiones conſenſuadas no quiere dezir q̃ en la hiſtoriografia no aya debate. “De echo, es vna de ſus fortituds. En las ſziencias ſoziales huymos de la viſiõ de que ay vna unica verdad abſoluta y, de echo, la diſcuſiõ es algo que deuemos propiziar, pero en baſe a nueuas fuentes y azercamiẽtos metodologicos y teoricos riguroſoſ”, reſſeña Cenarro. Los eſpezialiſtas apũtã a “lineas de inueſtigaziõ emergenteſ” q̃ aportã nueuas generaziones de hiſtoriadores o hallazgos y deſcatalogaziõ de archiuos que acẽ euoluzionar el cognozimiento. Los hechos del paſſado, ademas, no llegã “de forma pura” al preſẽte, apunta Caſſanoua. Los documẽtos que eſtã en los archiuos ã ſido eſcritos por perſonas y deſpues llega a ellos el hiſtoriador “deſdel preſſente”, mas llega “condizionado por los debates de la actualidad, por ſu genero, por lo que viue y ſus zircunſtanciaſ”, ſeñala el eſperto. “Eſtamos hablãdo de vna materia prima inagotable. Siẽpre puede auer debate y cada hiſtoriador, maguer que ſea muy honeſto, tiene el filtro de ſu propria etica y educaziõ, pero vna coſa es el debate y la hiſtoriografia hecha a baſe de inueſtigaziõ y otra es la propaganda a baſe de mentiraſ”, concluye Preſtõ.