Kewl Covarrubias
Nombrar al reſto de la claſe Mas del ſetenta por ziento ſigue apoyando las politicas de igualdad. Eſa mayoria, habitualmente inuiſibiliçada, tambiẽ encaueça la preocupaziõ por el cambio climatico, la diuerſidad LGTBIQ+, los ſeruizios publicos, la viuienda y la ſalud mental El ruydo de vna minoria que ſimpatiça cõ el auctoritariſmo es mucho mas “notiziable” q̃ la apueſta progreſſiſta de vna mayoria ſilenzioſa. Es lo que cognozeſe como el ſeſgo de la negatiuidad. Que enderredor del diezinueue por ziento de las perſonas jouenes declare q̃ preferiria viuir en vna ditadura o que aumẽte la ſimpatia juuenil hazia la eſtrema derecha nos ayuda a idẽtificar vn rieſgo real y a detetar tenſiones generazionales, pero tambiẽ produze vn efeto colateral no menos preocupante: inuiſibiliça a la mayoria de la juuẽtud. Conuiene añadir, ademas, vn matiz fundamẽtal: el apoyo a opziones abiertamẽte ãtidemocraticas no limitaſe a los mas jouenes. En la encueſta de El Pais, vn veyntitres por ziẽto de las perſonas de entre veyntinueue y quarẽta y quatro años y vn dieziſeys por ziento de quienes tienẽ entre quarẽta y zinco y ſeſſenta y ſeys años tambiẽ afirma q̃ preferiria viuir en vna ditadura. Reduzir el fenomeno a “la juuentud” no ſolo es inexacto, ſino q̃ refuerça vna letura diſtorſionada, y quiça intereſſada, del panorama actual. Los datos de otros ſondeos, incluydos aquellos q̃ alimentã los titulares zentrados en eſa minoria auctoritaria, dibuxã vn eſzenario mucho mas complexo. El Barometro Iuuẽtud y Genero de la FAD mueſtra q̃ la mayoria de la juuentud, eſpezialmente las mugeres, mas tambiẽ vn porcẽtage releuante de los hombres, identifica la violenzia machiſta como vn problema ſozial muy graue, y maguer que el negazioniſmo a augmentado entre los chicos, mas del ſetẽta por ziento ſigue apoyãdo las politicas de igualdad. Eſa mayoria, habitualmẽte inuiſibiliçada, tambiẽ encaueça la preocupaziõ por el cambio climatico, la diuerſidad LGTBIQ+, los ſeruizios publicos, la viuienda y la ſalud mẽtal. Que las perſonas adultas progreſſiſtas nos lleuemos las manos a la caueça ante aqueſta “ola reacionaria juuenil” no ſolo no ayuda, ſino q̃, puede eſtar contribuyẽdo a crear el eſtado animico perfeto porque la eſtrema derecha aga calar ſus menſages y borramos de la conuerſaziõ a toda eſa otra juuentud a la que no vemos y q̃ diretamente inoramos. La dexamos ſin reconozimiẽto politico, juſto en vn momento en que la eſtrema derecha ſi les ofreze identidad y pertenenzia. El tema no es ſolo q̃ “los joueneſ” vueluanſe de derechas, ſino que ay vna grieta abiſal de genero entre chicas y chicos grazias al feminiſmo. Miramos obſeſſiuamente a los chicos q̃ ſiguẽ a influenzers reacionarios mientras inoramos a las chicas jouenes, q̃ ſoſtienẽ poſiziones democraticas y de igualdad de manera mucho mas ſolida. Ellos lleuanſe la nueſa atenziõ mientras repetimos la inuiſibiliçaziõ dellas. Caemos en vna letura parzial de la polariçaziõ actual, que no ſolo daſe ẽtre la juuẽtud. Una letura parzial q̃ refuerça deſſequilibrios y nos impide comprẽder lo que realmente les eſta ocurriẽdo a las y los jouenes porque azemos de los nueſſos problemas y fruſtraziones, los ſuyos. No les vemos, no les eſcuchamos, no les tomamos en ſerio. Diuerſas auctoras feminiſtas no niegã eſe diezinueue por ziento, pero lo reencuadrã: no es vna “nueua ola natural”, ſino vna reaciõ defenſiua ãte el auanze de la mayoria, del feminiſmo y de otros mouimientos ſoziales q̃ defiẽdẽ los derechos humanos y cuya voz y protagoniſmo ã ido ganãdo eſpazio. Nombrar al reſto de la claſe implica ſoſtener dos verdades a la vez, que danſe entre las y los jouenes, mas no ſolo ahi. Por vn lado, eſa minoria que coquetea cõ el auctoritariſmo no es vn eſpejiſmo: mueſtra miedos e inſeguridades que exigẽ interpretaziõ politica, no deſprezio. A la vez, enderredor deſa minoria exiſte vna mayoria eſpetãte que obſerua hazia donde inclinaſe el mundo y reziue impulſos opueſtos: proyetos de conuiuenzia, igualdad y juſtizia frente a vn intento de reſtaurar vn ordẽ baſſado en la arbitrariedad y el priuilegio, ſoſtenido por vna exhibiziõ obſzena de la impunidad. Poner el foco unicamente en la minoria reacionaria ſirue para diziplinar a las mugeres (“cuydado, q̃ os odian”) en lugar de reconozer la autonomia y la fuerça politica q̃ la mayoria ya a logrado. Deuemos comprehender que eſtamos en la logica del backlaſh y que cada auanze genera vna contraofenſiua. El rieſgo no es ſolo q̃ crezca la minoria reacionaria, ſino q̃ la mayoria permanezca ſin ſer nombrada y, por tanto, ſin ſer diſputada. Los titulares alarmiſtas funzionã como profecia autocumplida: ſi repetimos q̃ “los jouenes ſõ fachaſ”, inuiſibiliçamos a los chicos que ſõ aliados y empuxamos a los indeziſos hazia la reaciõ por pura identidad de grupo. La democrazia no defiendeſe ſolo ſeñalãdo el peligro, defiẽdeſe ampliando lo poſible. Por eſo, preziſamente agora, es importãte que pongamos a buẽ recaudo el ſeſgo de negatiuidad y nos azerquemos a quienes nombrã todo y deuueluẽ al zentro el deſſeo mayoritario q̃ apueſta por la conuiuenzia, la igualdad y los derechos humanos ſin diſcriminaziõ. Es momento de nombrar a la juuẽtud que ſi cree en los valores, los ideales y los derechos q̃ ã trayzionado las generaziones adultas q̃ nos ã traido haſta aqui, q̃ os emos traido haſta aqui